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Las
27 horas del presidente
"La percepción se ha separado de la realidad. No es posible que se crea que la racionalidad está toda en los mercados", dijo Cardoso ante empresarios uruguayos en Montevideo. Las acciones, los bonos y la moneda de Brasil, el real, han sufrido fuertes caídas en los último meses por el temor de los inversores a una victoria izquierdista en las elecciones presidenciales del 6 de octubre. La turbulencia financiera ha conducido a las agencias de riesgo crediticio a recortar las calificaciones de los bonos de Brasil, argumentando el temor a que una mayor debilidad del real incremente la carga de deuda del país y de las empresas con obligaciones en dólares. Cardoso sostuvo ante los empresarios que Brasil atraviesa por una turbulencia de corto plazo y que maniobras de especulación financiera hacen que los mercados no tomen en cuenta avances de la economía, tales como un superávit acumulado en la balanza comercial de 4.400 millones de dólares. "En Brasil, en muchos momentos me sorprende la disconformidad entre la miopía de los mercados financieros y los avances en la realidad de la economía", dijo el mandatario brasileño. Los inversores temen que el izquierdista Luiz Inacio Lula da Silva convierta su liderazgo en las encuestas en una victoria en los comicios de octubre, o que triunfe Ciro Gomes, un candidato de centroizquierda que ocupa el segundo puesto. El mercado cree que podrían llevar a cabo cambios en la política económica del país y, presionados también por la caída del real, incumplan el pago de la deuda brasileña, de 250.000 millones de dólares. Cardoso, que dejará el cargo el 31 de diciembre tras ocho años de gobierno, dijo que las sucesivas crisis mundiales se han producido en parte por las "malas recetas" del Fondo Monetario Internacional (FMI), un organismo que, sostuvo, requiere una reestructuración. No obstante, el presidente dijo que en un reciente acuerdo de Brasil con el organismo, que incluyó una ayuda por 30.000 millones de dólares, éste se mostró más flexible, al no incluir exigencias de tipo monetario, como límites a la emisión de moneda. "A nosotros nos tocó un Fondo más realista, con más capacidad de diálogo. Pero las crisis vienen de malas recetas del Fondo de la crisis de 1997, principalmente en lo que hace a exigencias monetaristas", señaló. "En nuestro acuerdo con el Fondo no hay ninguna regla monetarista, no hay límite para la emisión de moneda", precisó. Cardoso explicó que esto permite a los gobiernos la liquidez suficiente para dar créditos a los empresarios y así impulsar a la economía. Al comenzar la reciente visita a Uruguay, país socio de Brasil en el bloque comercial Mercosur junto con Argentina y Paraguay, Cardoso dijo que los organismos internacionales son "hospitales" y no tienen capacidad para evitar crisis. El Mercosur, al que están asociados Bolivia y Chile, atraviesa una de las peores etapas desde que fue fundado, en 1991, debido principalmente a la debacle de la economía argentina, que ha salpicado principalmente a Uruguay. Estados Unidos busca un "buen socio" en el hemisferio para negociar el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y Brasil puede representar ese papel, aseguró la embajadora estadounidense en el gigante sudamericano, Donna Hrinak. "Creo que necesitamos un buen socio en el hemisferio y el presidente Fernando Henrique Cardoso ha sido un buen líder regional internacional", aseguró la embajadora antes de agregar que "va a ser difícil" que quien sea que gane las elecciones de octubre "sea capaz de calzar sus zapatos". En este sentido, explicó que los intereses políticos de Washington en Brasil son diferentes que los de la región en general, donde están más centrados en el fortalecimiento de la democracia y las instituciones. No obstante, criticó a su país por no darle la suficiente importancia a Brasil, que a partir de noviembre compartirá con Estados Unidos la presidencia de las negociaciones del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA). "Brasil no recibe la misma consideración que una China o una Rusia", dijo, y explicó que eso se debe a razones históricas que se remontan a la guerra fría o hacen referencia a la posesión de armas nucleares. Aseguró que desde que llegó a Brasil en abril, las quejas más frecuentes que recibe no sólo de las autoridades sino de los brasileños en general es que Estados Unidos no respeta ni da la suficiente atención al gigante sudamericano. "Creo que eso es totalmente cierto", aseguró la embajadora.Hrinak espera que esta visión cambie con la administración del presidente George W. Bush, que accedió al poder en enero de 2001 afirmando que éste sería el siglo de las Américas. Después de que Estados Unidos logró "interiorizar" que la guerra contra el terrorismo a raíz de los atentados del 11 de septiembre en Washington y Nueva York va a ser larga, Hrinak aseguró que América Latina "está figurando de nuevo en el escenario" político estadounidense. Hrinak dijo que espera que el próximo año el presidente Bush realice una gira por la región, que "tiene que incluir una visita a Brasil", dijo. Prueba de ello ha sido la aprobación por el Congreso y el propio Bush del Trade Promotion Authority (TPA) o 'fast track', aseguró. Hrinak, que lleva casi tres décadas en la carrera diplomática, buena parte de ellas en América Latina, dijo estar convencida de los beneficios del libre comercio. "Es el grito que llevo a Washington y la frustración que manifiesto aquí", dijo, antes de agregar que no cree que un cambio de gobierno en Brasil, a partir del 1 de enero del próximo año, vaya a cambiar las negociaciones del ALCA. "No es un compromiso del gobierno, es un compromiso del país", dijo, antes de señalar que en los encuentros con tres candidatos a la presidencia en las elecciones de octubre, Luiz Inacio Lula da Silva (Partido de los Trabajadores, izquierda), Ciro Gomes (Frente Laborista, centro-izquierda) y José Serra (Partido Socialdemócrata Brasileño (PSDB, centro izquierda), éstos le han manifestado su deseo en negociar. "Algunas veces existe la impresión de que otros países están en contra del ALCA y Estados Unidos a favor. Creo que en todos los países hay divisiones y en Estados Unidos también", subrayó. Por eso advirtió: "Si logramos el acuerdo del ALCA va a ser un éxito conjunto, si fracasamos, será un fracaso conjunto". El presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso finalizó una visita de 27 horas a Uruguay, donde lanzó una ofensiva para fortalecer el Mercosur a través de la coordinación macroeconómica e instituciones más estables. Cardoso viajó a Uruguay para expresar la solidaridad de Brasil con su país vecino, en una de las peores crisis de su historia, que podría traducirse en más oportunidades de negocios e inversiones, y para intentar recomponer al Mercosur durante la presidencia pro témpore de Brasil, que coincide con los últimos meses de sus ocho años de mandato. El mandatario, que devolvió la visita de abril último del presidente Jorge Batlle a Brasil, presidió junto a su colega uruguayo la ceremonia de firma de una agenda de desarrollo fronterizo bilateral. En la rueda de prensa previa a su partida, Cardoso sostuvo que los candidatos para las elecciones presidenciales de octubre en su país no tienen problemas para aprobar el acuerdo de Brasil con el Fondo Monetario Internacional (FMI) por 30.000 millones de dólares. "Al contrario, en la medida que podamos calmar los mercados eso va a facilitar el repunte del Mercosur (...) y, lo que nos interesa hoy, recuperar la confianza de la comunidad internacional y principalmente de nosotros mismos en que sí hay caminos de desarrollo", subrayó. Cardoso y Batlle firmaron, previo a la partida del jefe del Palacio del Planalto, un comunicado conjunto de 22 puntos en el que "coincidieron en la importancia de estimular y apoyar la radicación de inversiones brasileñas en Uruguay". También "expresaron su confianza en que la nueva línea de crédito para la internacionalización de las empresas brasileñas establecida por el Banco Nacional de Desarrollo (BNDES) de Brasil, constituirá una valiosa herramienta para tal fin". Los presidentes "enfatizaron el valor estratégico que ambos países le asignan al Mercosur, como herramienta de integración y de desarrollo económico, y también como proyecto político que continúa siendo el principal instrumento de inserción internacional para los países de la subregión". Asimismo, acordaron "dar inicio al proceso necesario para transformar la Secretaría Administrativa del Mercosur en una Secretaría Técnica" y "expresaron su voluntad de avanzar sustancialmente en los procesos de negociación en curso con otras agrupaciones regionales y países". En busca de una solución a la crisis económica regional y mundial, destacaron que "una efectiva liberalización comercial que garantice un efectivo acceso a los mercados constituye una respuesta adecuada y una contribución significativa a la recuperación de la economía mundial, afectada por una coyuntura recesiva y persistencias de prácticas proteccionistas". Al inicio de su visita, Cardoso había retomado la bandera y el sueño "de la moneda única regional", que en su opinión sería posible por la coincidencia de políticas de libre flotación del tipo de cambio en Argentina (enero 2002), Brasil (enero 1999) y Uruguay (junio 2002). Durante la jornada, además de un encuentro con empresarios, Cardoso se reunió con los líderes de los principales partidos políticos uruguayos, con quienes coincidió en la necesidad de fortalecer el Mercosur y la integracion sudamericana. El ex intendente de Montevideo, el socialista Tabaré Vazquez, líder de la coalición de izquierdas Encuentro Progresista Frente Amplio (EP-FA), destacó después de reunirse con Cardoso que coincidieron "en la necesidad de fortalecer el Mercosur para enfrentar mejor las duras circunstancias que atraviesa la región". El ex presidente (1990-95) Luis Alberto Lacalle, líder del Partido Nacional (centroderecha), informó que planteó a Cardoso "la necesidad de profundizar el Mercosur" y coordinar sus políticas macroeconómicas para ver si rescatan las "seguridades monetarias". "Si no hay políticas monetarias coordinadas la rebaja de aranceles es pura fantasía", argumentó. El ex presidente (1985-90 y 1995-2000), Julio Sanguinetti, del oficialista Partido Colorado (centroderecha), sin aceptar preguntas, reclamó, al igual que Cardoso, "la apertura amplia de los mercados" y la búsqueda de soluciones comunes en la región para problemas financieros "no idénticos pero análogos". LA ONDA® DIGITAL |
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