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¿Qué
es default? Según el
diccionario, la palabra Inglesa "default" se traduce
simplemente como "demora en los pagos" o
"moroso". Durante
mucho tiempo hemos escuchado la expresión "los países no se
funden " (o) " Los países siempre pagan sus deudas
tarde o temprano". Hoy
en Uruguay estamos ante una perspectiva que algunos economistas
llaman " default" en referencia al no pago de la
deuda externa y "default Interno" en referencia a que el
Estado no cumple con sus compromisos internos, en pesos, salarios,
proveedores y otras diferentes obligaciones. La palabra
inglesa pretende disimular la mas cruda expresión
castellana de "PAIS FUNDIDO." López
Murphy el economista argentino, hoy candidato, ante esta
pregunta sobre el significado real de la palabra "default"
indicó que significaba "un retroceso cultural"
y esto claramente significa retornar 20 o 30 años en el
desarrollo, somos pobres, hoy no podemos pagar muchos de aquellos
grandes o pequeños gustos que el uruguayo se daba, no viajes, no
mucho veraneo, menos asado, menos hijos en la universidad, menos
vestimentas, mas caminar y menos auto para la clase media,
mas hijos a la emigración, mas mayores en la emigración, mas
productores agropecuarios dejando el campo, mas industrias
cerradas, mas comercios cerrados, menos movimiento de mercaderías
y financiero en el país, todos somos ahora deudores y hemos de
pagar, una enorme cifra personal independientemente de nuestras
propias deudas para quien tenga ingresos porque ya esa
significando mucho mayor desocupación y falta de ingresos
regulares. Este
es un retroceso tal que significa que de una vez y por todas
debemos encarar el establecimiento de un nuevo "Contrato
Social" un nuevo Acuerdo Nacional que reúna a absolutamente
todos los uruguayos, que establezca los valores básicos, la
vigencia y razón de ser del país, la mística nacional y
determine el objetivo y camino que en el futuro todos hemos de
recorrer, creemos que guiados por la premisa recibida de la
historia de que "no podemos contar sino con nosotros
mismos". Estamos
en una encrucijada. Por un lado, continuar con el camino que
llevamos que nos ha deparado en los últimos 40 años una
semidictadura, una dictadura completa, una democracia manejada por
demócratas irresponsables Cabe
inferir que para ellos en Uruguay alcanza con 2 millones de
habitantes, con el retorno a la estancia cimarrona, el
mantenimiento de unos pocos rubros de exportación, la importación
de todo lo que se consuma, el turismo, los servicios y el mermado
rendimiento de la famosa plaza financiera, este es el camino
sin otra alternativa según su política. Un
país donde los sobrevivientes al final del proceso, se supone,
podrían vivir muy pero muy felizmente. Por
otro lado, desarrollar el país cumpliendo los requerimientos del
sistema económico predominante, asegurar la producción de bienes
y servicios desde un punto de vista nacional, para satisfacción
de la nación uruguaya, para su El
sector dominante está totalmente incapacitado hoy para completar
el desarrollo del sistema, terminemos pues esta etapa,
creemos la acumulación del capital necesario, desarrollemos el
mercado interno, la exportación, retornemos a un país con vida,
con productividad, con rentabilidad para la inversión,
generemos una rentabilidad superior a la que ellos en su
incapacidad no pueden obtener., seamos mejores aun en sus propias
reglas, pero jamás les debemos volver a dejar los resortes
de la resolución, del manejo de la cosa publica, del manejo del
capital básico acumulado. El gerenciamiento de la
inversión, el direccionamiento de la producción en sentido
nacional, el contralor y conversión del sistema financiero
en función del beneficio nacional. Un nuevo contrato social que determine un aumento significativo en el nivel de desarrollo de la democracia nacional, demostremos el valor económico de la extensión de la democracia, del nuevo sentido común, donde los propietarios reales del país tengan verdadera posibilidad de decidir y controlar el uso de sus bienes, donde la participación y control se pueda llevar hasta el lugar mas recóndito de la economía y la sociedad, con cada uno pueda participar y ser escuchado, donde nuevas y viejas formas organizativas se hagan instrumento de uso diario y común, en definitiva, donde el dueño, el común, controle cómo engorda el buey. Los
Uruguayos tenemos todos los medios, la inteligencia la
convicción y laç posibilidad de resolver este nuevo contrato
social, en el marco de una nueva moral y ética nacional,
tenemos el conocimiento, la experiencia de trabajo Una nueva campaña en la procura de nuestra libertad definitiva, que, hoy sólo puede pasar por no deber, por disponer de nuestra propia riqueza por nuestra renovada disposición de la obligación de hacer mas felices a todos y sobre todos los menos privilegiados. LA ONDA® DIGITAL |
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