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Miles
de compatriotas quieren emigrar ya
Colas en consulados de Montevideo, cárcel en USA, hurgar en
árboles genealógicos en busca de antepasados europeos, son
los sacrificios para hacerlo |
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Carta
de desde España |
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Miles
de compatriotas quieren emigrar ya
Colas en
consulados de Montevideo, cárcel
en USA, hurgar en árboles genealógicos
en busca de antepasados europeos,
son los sacrificios para hacerlo
por Gabriela Porta
Sin que ningún
ministro del gobierno, ni ningún parlamentario, diga una sola
palabra sobre el tema, miles de uruguayos están emigrando o
piensan hacerlo.
No es un hecho que
se realice en secreto, como en tiempos de la dictadura, cuando los
habitantes de este país lograban con inteligencia y astucia
hacerlo. No, ahora es el inicio de todas las conversaciones, el
objetivo más seguro para miles que ya tienen todo encaminado para
irse y la ocupación más desdichada que viven otros miles que
deambulan solicitando el "pasaporte", previo hacer
largas colas desde las madrugadas para obtenerlo. Luego viene el
trámite (a veces es previo) que requiere hacer largas colas en
los consulados de España o Italia.
Los añejos
archivos parroquiales donde hace más de cien años muchos de
nuestros antepasados tenían que registrarse al radicarse, nacer o
casarse y quedaba estampado su origen como italiano, español o de
otros países de la actual comunidad europea, han pasado a ser
objeto de minuciosa revisación por nietos y bisnietos en busca de
algún rastro de sangre del viejo continente que legitime el
pedido del pasaporte a esos países.
La posibilidad de
avalancha es tal que hace pocos días fue el propio embajador de
Israel Joel Salpak, que al anunciar que su país habría la
posibilidad segura para que más de 200 familias uruguayas-
judías emigraran a Israel este año, advertía alarmado y con
preocupación que la norma de trabajo de su embajada no habilita a
que "miles de personas que están pasando penurias lleguen a
volverse locos y hacer colas aquí (la Embajada de Israel) como
las que se hacen en el Consulado de Italia".
Dos rasgos
distinguen la nueva oleada de uruguayos que emigran, la mayoría
manifiesta no querer retornar nunca más a Uruguay, el otro es que
el fenómeno involucra a casi todos los jóvenes del país.
El no querer
retornar nunca más expresa la bronca con su país que no ha
sabido darles una posibilidad de vida y desarrollo, pero el
retorno no siempre depende de ese profundo sentimiento que embarga
a quienes hoy quieren emigrar, también depende de otras
contingencias que viven los países a los que muchos uruguayos
confían su destino, para muestra basta leer una reciente crónica
del diario El País que describe la realidad por la que pasan
muchos, que recientemente llegaron a USA: "Nueve uruguayos
fueron impedidos de ingresar a territorio estadounidense por el
Aeropuerto Internacional de Miami. Ninguno de ellos pudo contestar
satisfactoriamente a las preguntas que realizan usualmente los
oficiales de inmigración y que en la actualidad se efectúan con
mayor cuidado y severidad." "Una uruguaya de 22 años,
con un embarazo de riesgo y un hijo de tres años, está presa en
una cárcel del sur de la Florida, acusada de usar documentación
falsa. La joven trabajaba en la limpieza del aeropuerto
internacional de Miami, y cayó en una redada de la Policía, que
procuraba dotar de mayor seguridad a las áreas sensibles del
territorio"... "La mujer, de iniciales A.M, está
detenida a la espera de las primeras actuaciones judiciales, en
tanto que su hijo se encuentra en estos momentos al cuidado de su
padre, en Miami, según pudo saber El País." ... La crónica
recuerda el caso de otro ciudano uruguayo Pablo Moreira, quien
hace casi un año, aparentemente dominado por una crisis
psicológica, pretendió entrar por la fuerza a la cabina de un
avión de bandera estadounidense, cuando volaba desde Miami a
Buenos Aires." Y hoy se encuentra preso sin saber cuando
puede recobrar su libertad. Nos negamos a pensar y aceptar que el
destino de ser uruguayos sea estar "atrapado y sin
salida"
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