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La guerra contra el terror:
petróleo y armamentismo

(segunda parte)
por Luiz Alberto Moniz Bandeira*

"En las esferas de gobierno, debemos cuidarnos
de influencias no deseadas, sean buscadas o no
por el complejo militar-industrial. El potencial
para el desastroso surgimiento de un poder dislocado,
existe y persistirá. Nunca debemos permitir que el
peso de esta combinación ponga en peligro nuestras
libertades o procesos democráticos".

Dwight D. Eisenhower1

"En materia de petróleo, todo lo que nuestra imaginación
pueda sugerir es poco de cara a lo que pueda suceder"1(1)
 Getúlio Vargas 1a

Osama Bin-Mohammed Bin-‘Awad Bin-Laden, uno de los 54 hijos de Shaykh Mohammed Bin-‘Awad Bin Laden, magnate saudita, empresario de la construcción1, era un musulmán Wahhabi, que juzgaba ilegítimos todos los cambios y adiciones hechas al Islam, después del siglo III (islámico), o sea, el siglo IX, después de Cristo2.  En diciembre de 1979, su tutor, el príncipe Turki al-Faysal as-Saud (director del servicio secreto de Arabia Saudita entre 1977 y agosto de 2001), lo invitó para manejar los aspectos financieros de las operaciones encubiertas de la CIA, que iba a invertir en aquel momento u$s 3 millones en Afganistán. Osama Bin-Laden se unió así a la resistencia para combatir a las fuerzas de la URSS en Afganistán, juzgando que era su deber apoyar al Islam y, en 1984/1985, organizó, junto con el palestino Shaykh ‘Abdallah’Azzam, la Maktab al-Khidamat (MAK) O Mujahidin Services Center, en Peshawar (Paquistán), con la participación de musulmanes de los más diversos países, tales como Yemen, Paquistán, Argelia, Egipto y Sudán.  Bin-Laden era, por lo tanto, un viejo conocido de la CIA, que lo produjo no sólo contra su intervención de la URSS en Afganistán, sino para desestabilizar a la propia URSS a partir de las repúblicas orientas que la integraban y cuya población era predominantemente musulmana, de acuerdo al plan elaborado por en entonces asesor de seguridad del presidente James Earl Carter, Zibigniew Brzezinski3.  Cerca de 100.000 “combatientes por la libertad”, amotinadores y marginales de todo el mundo islámico, oriundos de los países islámicos de África del Norte y Oriente Medio, fueron convocados y entrenados para luchar contra los ateos soviéticos, una operación que la CIA y los servicios secretos de Paquistán y de Arabia Saudita montaron con el financiamiento del tráfico de drogas, el opio cultivado en el Creciente Dorado, región montañosa de Irán, Afganistán y Paquistán.  Donde había un inadaptado en la familia o en el pueblo, allá iba el mujahidin para el Hindukush, donde a cambio de dinero del petróleo y de la droga, ellos podían ser útiles. 

Los propios talibanes fueron convocados en una red de seminarios islámicos madrasas4, establecidos por el Jamaiyyat Ulama al-Islam (J.U.I.), partido islámico extremista, que se formó con el objetivo de imponer a Paquistán un régimen basado en la ley islámica, Corán, Sunnah y Shari’ah5. Osama Bin-Laden fue uno de los que organizaron el reclutamiento de esos fundamentalistas, en las madrasas, de las cuales una de las más grandes era la Haqqania, donde solamente se leía o estudiaba el Corán y el islamismo y que constituía una “fabrica Jihad”, según la expresión de Jeffrey Goldberg6.  Y el pudo convocar cerca de 10.000 mercenarios entre militantes anti-occidentales, antiamericanos y algunos de esos grupos, constituidos por bandidos, más que de religiosos, fueron entrenados en campos especiales de la CIA.  Después que Moscú retiró sus tropas de Afganistán y la guerra fría terminó, la CIA continuó  alentando a la Jihad, manipulando el fundamentalismo islámico en función de los objetivos geo-estratégicos de los EE.UU., empeñados en conquistar el control sobre los recursos energéticos y los corredores de los oleoductos que salían de la cuenca del Mar Caspio.  Y extendió sus operaciones a las repúblicas de Asia Central y del Cáucaso, a fin de fraccionar a la URSS y a los Balcanes. 

A partir de 1995 los talibanes, al implantar un régimen islámico fundamentalista en la mayor parte de Afganistán, se aliaron con los miembros de la secta saudita wahhabí y a los militantes del Jamaiyyat Ulama al-Islam, y pasaron a entrenar guerrilleros y terroristas, con el objetivo de que actuasen en los Balcanes – Bosnia, Kosovo y Macedonia – así como en Chechenia y Daguestán , por donde pasaba el principal oleoducto de la Federación Rusa, que sucediera a la URSS, después de su fragmentación en 1991.  De acuerdo con fuentes rusas, en 1993 cerca de 4.000 a 5.000 mujahidin de Tajiquistán pasaron a través de la frontera noroeste de Afganistán, a las antiguas repúblicas soviéticas de Asia Central, a fin de luchar contra los gobiernos seculares7

Todo indica, sin embargo, que Bin-Laden no hizo ningún acuerdo para recibir el apoyo material, financiero y logístico de los EE.UU., que él odiaba, pues en los años 80 ya proclamaba Hejaz y Jajd y la necesidad de boicotear las mercaderías norteamericanas y atacar la economía de los EE.UU.  En una entrevista en la TV A-Jizirah, el 26 de setiembre de 2001, negó que los EE.UU. hubiesen cooperado con él y los mujahidin en Afganistán y los desafió a que presentaran alguna evidencia.  “No hubo ningún acuerdo” – dijo, agregando que los mujahidin estaban cumpliendo su deber de apoyar al Islam, “aunque ese deber se cruzase con los intereses de los EE.UU., sin nuestra aprobación”.  Bin-Laden citó como ejemplo a los musulmanes que se alinearon con los persas para combatir a los romanos, resaltando que los intereses entonces coincidían, pero ninguna persona con buen sentido podía decir que los musulmanes lucharon contra los romanos en la batalla de Mu’tah porque eran agentes de los persas.  Solamente los intereses se enlazaron8.  Según él, los musulmanes combatieron a los romanos como parte de su deber, aunque esto agradase a los persas.  “El entrelazamiento de intereses sin ningún acuerdo no significa vínculo o sumisión” – justificó9 Bin-Laden.  De hecho, al final de la guerra contra las tropas soviéticas, cuando éstas se retiraban de Afganistán, Bin-Laden rompió con ‘Abdallah’Azzam (asesinado en 1989) y formó, en 1988, al-Qaeda, con recursos donados por familias ricas de la región del Golfo Pérsico y el objetivo de derrumbar los gobiernos musulmanes, considerados corruptos y herejes, sustituyéndolos por otros que respetasen el Sharia (ley islámica). 

Radicalmente anti-occidental, Bin-Laden emitió entonces tres fatwahs, o sea, directivas religiosas, convocando a los musulmanes a empuñar armas contra los EE.UU., a quien él percibía como el principal enemigo del Islam.  Según el gobierno de Washington, él proporcionó entrenamiento y asistencia a las tribus que se oponían a la intervención de la ONU en Somalía10 y, el 3 de octubre de 1993, atacaron en Mogadiscio a la US Task Forte (Task Force Ranger), matando 18 soldados americanos, la peor derrota sufrida por los EE.UU. desde la guerra en Vietnam.  Y el gobierno de Arabia Saudita, luego de retirarle la ciudadanía en 1994, lo expulsó de su territorio, a donde había vuelto, a fin de continuar la Jihad contra la monarquía “infiel”.  Bin-Laden se estableció entonces en el Sudán11, pero los campos de entrenamiento de los mujahidin en Afganistán, continuaron operando, suministrando mercenarios veteranos de la guerra contra la URSS, para combatir en Somalía, Bosnia, Kosovo y Chechenia, donde la sublevación, según Yossef Bodansky, director de la Task Force on Terrorism and Unconventional Warfare del Congreso norteamericano, fue planeada durante una reunión de la Hizbollah en Mogadiscio (1996), con la participación de Osama Bin-Laden y altos oficiales de inteligencia de Irán y de Paquistán, el ISI, que no sólo suministró armas, sino también las directrices estratégicas a los separatistas islámicos12.  Sin embargo, en ese mismo año, 1996, él fue responsabilizado por el atentado a la base militar de Khobar, en Arabia Saudita, y Egipto, acusándolo de fomentar una conspiración para asesinar al presidente Hosni Mubarak, forzó su expulsión del Sudán, a pesar de las inversiones y las obras que había hecho allí. 

Mientras tanto, desde 1987 a 1998, la formación de combatientes de al-Qaeda continuó bajo la supervisión de un oficial egipcio, Ali Muhammad, que enseñaba simultáneamente en la John Kennedy Special Warfare Center and School, entrenando agentes de la red clandestina y oficiales de las fuerzas especiales de los EE.UU. 

A comienzos de 1998, cuando Ali Mhammad fue preso, bin-Laden, con la participación de las organizaciones egipcias al-Gama’a al-Islãiyya y Egypotian al-Jihad, liderada por Ayman al-Zawahiri, y del Grupo Islámico, dirigido por Rifa’i Ahmad Taha, formó el Frente Mundial Islámico para combatir a los Judíos y a los Cruzados (Al-Jabhab al-Islãiyya al-‘Alamiyyah li-Qital al-Yahud wal-Salibiyyin). Y, el 23 de febrero, emitió una fatwah13, en la cual denunciaba que “por más de siete años, los EE.UU. habían ocupado las tierras del Islam, en los lugares más sagrados, la Península Arábica, robando sus riquezas, dictando normas, humillando al pueblo, aterrorizando a sus vecinos y transformando sus bases en punta de lanza para luchar contra los pueblos musulmanes vecinos”.  En el mismo documento, Bin-Laden resaltó que la mejor prueba de sus afirmaciones era el hecho de que los EE.UU. continuaban agrediendo al pueblo de Irak, utilizando como base la Península Arábica, y, no obstante la gran devastación infligida a su pueblo y el gran número de muertos, más de 1 millón, estaban intentando repetir la masacre, como se no estuviesen satisfechos con el bloqueo impuesto después de la Guerra del Golfo14.  “Así ellos vienen para aniquilar lo que resta de ese pueblo y humillar a los vecinos musulmanes”, agregó. 

No obstante, aún después de 1998, la CIA, aparentemente, continuó recorriendo los servicios de Bin-Laden, atrayendo forasteros y militantes islámicos del ramo wahhabí para luchar al lado de los rebeldes en Chechenia, contra el dominio de Rusia, como antes lo hiciera contra la URSS en Afganistán15.  Con todo, Bin-Laden jamás aceptó la alianza de la monarquía saudita, que el percibía como corrupta e infiel, con los EE.UU., principalmente por considerar que la permanencia de las tropas norteamericanas en Arabia Saudita, profanando los lugares santos, las mezquitas de Haramain, en la Meca (Mahassab), y al-Masjid al Nabawi, en Medina16, constituía un sacrilegio y una ofensa a Alá.  Y estableció, en la fatwah el 23 de febrero de 1958, que matar “americanos y sus aliados, civiles y militares”, constituía un “deber individual para todo musulmán”, que pudiese hacerlo, en cualquier país, a fin de libertar la mezquita de al-Aqsa, en Jerusalén, así como la mezquita sagrada, y expulsar sus ejércitos de las tierras santas del Islam17. Tal vez Bin-Laden tuviese como objetivo, eliminando la presencia de los EE.UU. y de otras potencias occidentales en los países islámicos, usar el régimen de los talibanes como punto de partida para desestabilizar a Paquistán y adueñarse del gobierno de un Estado, con capacidad nuclear que podría proyectar el poder islámico, derribar el régimen en Arabia Saudita y así asumir el control de la producción mundial de petróleo.  De esta manera, impregnado por el fundamentalismo, él pasóa representar las fuerzas opositoras, subterráneas en el mundo islámico y que se esparcían por todo el Oriente Medio hasta el Uzbequistán.  Pero, conforme Milton Bearden, ex jefe de estación de la CIA en el Sudán, ponderó, además de “deservicio y ultra simplificación”, era un insulto a la mayoría de los americanos atribuir a Bin-Laden todos los atentados terroristas ocurridos en la última década18

Asimismo, el gobierno de los EE.UU. no dudó en responsabilizarlo por los atentados del 11 de setiembre de 2001, menos de 24 horas después del acontecimiento, a pesar de que jamás presentase las pruebas al Consejo de Seguridad de la ONU.  Esa acusación derivó, evidentemente, del hecho de que esos atentados no sorprendieron y fueron, quizás, deseados (no, seguramente, con la dimensión que tomaron, contra el World Trade Center y el Pentágono) por el FBI, por la CIA  y por el propio presidente George W. Bush19, que a principios de agosto recibió la información de que Bin-Laden estaba buscando secuestrar un avión20.  Según lo publicado por la periodista, Alexandra Richard en el periódico francés Le Figaro, un representante de la CIA visitó a Bin-Laden en un hospital americano, en Dubaî /uno de los siete de la federación de los Emiratos Árabes Unidos), donde, de acuerdo a la información, él habría estado internado para un tratamiento en los riñones, entre el 4 y el 14 de julio de 2001, o sea, dos meses antes de los atentados contra el World Trade Center y el Pentágono21. Le Figaro sugirió que Bin-Laden probablemente brindó a la CIA algún indicio de que habrían ataques terroristas y la Radio France International adelantó otros detalles, inclusive la fecha del encuentro (12 de julio) y el nombre del agente, Larry Mitchell, un conocedor del mundo árabe y especialista en la Península Arábica, cuya tarjeta lo identificaba como “consular agent”.  La dirección del hospital americano, evidentemente, negó que Bin-Laden estuviese allí internado para tratamiento de los riñones, y la CIA desmintió el encuentro calificándolo como una “total absurdity”, pero el médico, jefe del departamento de urología del hospital, se rehusó a responder preguntas sobre el caso. 

Justo antes de que la prensa americana revelase que el agente del FBI, Kenneth Williams, con el apodo de Phoenix, advirtiera al gobierno Americano, en memorandum fechado el 10 de julio de 2001, sobre la posibilidad de que terroristas ejecutasen atentados y que miembros de al-Qaeda estaban realizando cursos de aviación en los EE.UU., el socialdemócrata alemán Andreas von Bülow22, que fue ministro de Investigación y Tecnología en el gobierno de Helmut Schmidt (1974-1982) y supervisó, como diputado, las actividades de servicio de inteligencia de la República Federal de Alemania, el Bundesnarichtendienst (BND)23, manifestó, públicamente, su extrañeza de que los servicios de inteligencia norteamericanos, advertidos por el DST (Direction de la Sécurité du Territoire), el servicio secreto francés, y por el Mossad (Israel), nada hiciesen para impedir la ocurrencia de los atentados y enseguida, a las 48 horas, ya le atribuyesen la responsabilidad a Osama Bin-Laden y a al-Qaeda.  Extrañamente, no obstante gastar u$s 30 billones por año en inteligencia, el gobierno norteamericano no hizo nada para abortar una conspiración que llevó cerca de cuatro, hasta la consumación de los atentados del 11 de setiembre de 2001, cuya planificación comenzó en 1998, enseguida de los ataques contra las embajadas de los EE.UU. en África Oriental24, según George J. Tenet, director de la CIA, Robert S. Mueller III, director del FBI, y el teniente-general Michael V. Hayden, de la Fuerza Aérea, de la National Security Agency, revelaron en declaraciones delante de un comité conjunto del Congreso.  Ese hecho fue confirmado por el promotor Kay Nehm, en el juicio del marroquí Mounir Al-Motassadeq, de 28 años, acusado de pertenecer a la misma célula y colaborar con Mohammed Atta, Marwan al-Shehhi y Ziad Jarrah, tres de los secuestradores que lanzaron los aviones contra el World Trade Center y el Pentágono25.  En realidad, desde 1996, el FBI sabía que al-Qaeda podría usar aviones en ataques suicidas contra el cuartel general de la CIA y otros grandes edificios del gobierno en Washington y que estaría entrenando pilotos en los EE.UU. y en otras regiones del mundo26.  Cinco meses antes de los atentados del 11 de setiembre, el propio gobierno americano habría avisado a las compañías aéreas de que terroristas de Oriente Medio podrían intentar secuestrar aviones de los EE.UU.27.   

Y esta posibilidad fue comunicada al presidente George W. Bush, en los primeros días de agosto de 2001, tanto por el FBI, a través del memorandum del agente Phoenix (Kenneth Williams28), así como también por la CIA29.  Si bien Ari Fleischer, portavoz de la Casablanca, y Condolezza Rice, asesora de seguridad nacional, alegasen que nadie imaginó “el uso de un avión como un misil”30, fue levantada la hipótesis, inclusive por el escritor Gore Vidal31, de que nada se hizo para impedir los atentados del 11 de setiembre, porque ellos le convenían al gobierno de los EE.UU. como pretexto para desatar la guerra en Afganistán, que había sido planeada hace mucho tiempo, por causa del petróleo en la región del Mar Caspio y de la construcción del oleoducto y del gasoducto que debían pasar por allí. 

Esa hipótesis, levantada por Gore Vidal, es muy plausible.  Ya hubieron, por cierto, innumerables precedentes de tal conducta en la historia de la CIA.  Dos de sus agentes, Víctor Marchetti y John D. Marks revelaron, en el libro The CIA and the Cult of Intelligence, que a principios de octubre de 1969, la CIA recibió información de que un grupo de radicales, en el Brasil, estaba planeando el secuestro de un avión y escapar para Cuba.  Esa información fue retransmitida, con la recomendación de “sólo ojos”, al secretario de Estado, Henry Kissinger, la Casablanca y los altos estamentos del Departamento de Defensa.  El día 8 de octubre, los mismos radicales, identificados por la CIA, efectivizaron el secuestro del avión, con 49 personas a bordo, y forzaron al piloto a seguir con destino a la Habana, luego de una escala en la Guayana, para reabastecer el aparato.  Ni la CIA ni cualquier otra agencia del gobierno norteamericano, hicieron nada para impedir la consumación del secuestro, aunque la política oficial de los EE.UU., según un anuncio del presidente Richard Nixon, iba a combatir, por todos los medios, la piratería aérea.  Cuestionada por el Departamento de Estado sobre los motivos por los cuales no había tomado ninguna medida preventiva, la CIA tardó más de un mes en responder.  Y, sólo después del asesinato del líder revolucionario Carlos Marighela, el 4 de noviembre de 1969, la CIA, informalmente, informó al Departamento de Estado que no trató de impedir el secuestro porque, si lo hiciese, su infiltración en la Alianza Libertadora Nacional (ALN) habría quedado expuesta y las chances de destruir la organización disminuirían32

“Para los operadores clandestinos de la CIA, el fin – de destruir el movimiento radical Brasilero – aparentemente había justificado los medios, permitindo que  o seqüestro ocorresse arriscando sin necesidad 49 vidas inocentes en el proceso” – comentaron Víctor Marchetti y John D. Marks33

Para las operaciones clandestinas de la CIA, nada podía ser más normal que el empleo de trucos sucios con el objetivo de promover el interés nacional de los EE.UU.  Richard Bissel, antiguo jefe de los servicios clandestinos de la CIA, admitió por televisión, en 1965, que muchas veces sus agentes habían ejecutado acciones contrarias a los preceptos morales34.  No fue, por lo tanto, sin razón que los especialistas en servicios de inteligencia, en Europa, perciberon la “guerra sobre el terrorismo” de George W. Bush como un fraude y develaron la Realpolitik que se escondía detrás del ataque a Afganistán.  En Alemania, donde los secuestradores de aviones vivían y estudiaban y donde desde julio de 2001 ya se discutían los planes para Afganistán, los especialistas en inteligencia jamás creyeron que los ataques al World Trade Center y al Pentágono fueron ejecutados sin el apoyo de algún servicio secreto.  Echehardt Werthebach, antiguo presidente del servicio secreto interno de Alemania – Bundesamt für Verfassungsschutz35 – declaró a la American Free Press que la “precisión mortal” y “la magnitud del plan” evidenciaban que la preparación de los atentados al World Trade Center y al Pentágono necesitó de varios años y requirió de la estructura fija de una organización de inteligencia de algún estado, estructura inexistente en los grupos terroristas como el de Muhammad Atta. Horst Ehmke36, que fue jefe de gabinete de Willy Brandt (1969-1972) y coordinó el servicio secreto alemán como ministro para besondere Aufgaben (misiones especiales), cuando vio las imágenes de los atentados del 11 de setiembre por la televisión, dijo que parecía como “eine Hollywood-produktion”.  Según su opinión, los terroristas no podrían ejecutar tal operación, con cuatro aviones secuestrados, si no contasen con el apoyo de algún servicio secreto37

Agentes de los servicios de inteligencia y terroristas, frecuentemente se mezclaban y muchas veces representaban un doble papel, y esa confusión amigo-enemigo, que Andreas von Bülow resaltó, siempre constituyo un problema para el combate al terrorismo en sí38.  Aún no existen pruebas de que ciertos intereses en los EE.UU. hubieran permitido y/o deseado, conscientemente, los atentados del 11 de setiembre, aunque el periodista francés Thierry Meyssan, en su libro 11 de September 2001 – L’effroyable imposture, llegó a levantar la hipótesis de que la leyenda de bin-Laden no fuese más que “une couverture fabrique de toute pièces par la CIA”39. 

Esa hipótesis no era totalmente improbable, una vez que en 1962, a fin de justificar la intervención militar en Cuba, el Pentágono había elaborado una serie de pretextos, entre los cuales estaba la creación de un “incidente que demostrará convincentemente que un avión cubano ha atacado y derribado un charter de una aerolínea civil en la ruta de los EE.UU. a Jamaica, Guatemala, Panama o Venezuela” cabiéndole a la CIA, a través de la radio, accionar su explosión con un “grupo de estudiantes colegiales de vacaciones o cualquier grupo de personas con intereses comunes para apoyar charters en vuelos no regulares”40.  Y, según admitió Andreas von Bülow, en una entrevista a la Agencia France Press, el servicio secreto de Israel, Mossad, estuvo atrás de los atentados del 11 de setiembre, cuyo objetivo fue levantar la opinión pública mundial contra los árabes, pues nada podía ser mejor para los fines de propaganda de Occidente que configurar al islamismo como el nuevo enemigo, en el sentido del clash of civilizations41, tal como Samuel P. Hungtingon conceptualizó, al apuntar a la “bellicosity and violence” de los musulmanes, observando que ellos siempre mantuvieron relaciones antagónicas con pueblos de otras civilizaciones en todas partes del mundo42.  De acuerdo con Samuel P. Hungtingon, las relaciones entre el Islam y la cristiandad, ortodoxa y occidental, fueron frecuentemente violentas, frente a las cuales el conflicto entre la liberal democracia y el marxismo-leninismo aparecía como un fenómeno histórico fugaz y superficial43.  Y, a fin de preservar la civilización occidental, él consideró necesario, entre otras iniciativas, “para restringir el desarrollo del poder militar convencional y no convencional de los países islámicos y chinos”44

Ese clash of civilization, o mejor dicho, la oposición del fundamentalismo islámico a la civilización capitalista, se transparentó nítidamente en el pronunciamiento de Bin-Laden, divulgado a través de la TV Al Jazirah45, después de los atentados del 11 de setiembre.  Él acusó a Occidente en general, liderado por los EE.UU., de emprender “una indescriptible Cruzada insultante contra el Islam”46, al promover la guerra en Afganistán.  Y, aunque negase la participación de los mujahidin en los ataques terroristas contra el World Trade Center y el Pentágono, pues era “irracional” pensar que ellos, que abandonaron trabajo, universidades, familias, parientes y dejaron sus países, hace 20 años, “para satisfacer a Dios y al campeón de la religión de Dios”, fuesen a matar personas inocentes47, Bin-Laden aplaudió los atentados donde 19 estudiantes hirieron profundamente a la mayor potencia militar y estremecieron la economía de los EE.UU. causando a Nueva York y otros mercados, pérdidas de más de u$s 1 trillón y demostrando que “esa execrable economía internacional, usurera”, que los EE.UU. usaban para imponer, con su poder militar, “infidelidad y humillación a los pueblos débiles”, podía fácilmente entrar en colapso48

Frente a estos atentados tan brutales, el presidente George W. Bush necesitaba tomar una actitud que diese confianza al pueblo norteamericano, profundamente shockeado por la tragedia, y le mostrase al mundo que los EE.UU. no se acobardaban y no dudarían en reaccionar contra cualquier amenaza a su seguridad.  Y aprovechó el acontecimiento y radicalizó la política internacional de los EE.UU. declarando la guerra al terrorismo y atacando a los talibanes en Afganistán, a fin de contener el nacionalismo islámico que recrudeciera en Asia Central, región de suma importancia económica y estratégica, debido a sus grandes yacimientos de gas y petróleo. 

Esa guerra, a la que todo indicaba, estaba preparándose hacía ya algún tiempo.  Desde 1994, los EE.UU. concentraban fuerzas militares en el Golfo Pérsico y, antes de los atentados del 11 de setiembre, una escuadra de Gran Bretaña partió para Omán, donde cerca de 23.000 soldados de los dos países, efectuaban maniobras conjuntas, con el objetivo, al que todo indicaba, de intervenir, por cualquier motivo, en Afganistán.  El problema consistía en que Afganistán estaba sin régimen político y el gobierno norteamericano temía que los fundamentalistas, que lo controlaban, derribasen también al gobierno militar en Paquistán y no sólo pasasen a dominar un país con capacidad de producir armas nucleares, como que se adueñasen, igualmente, de los yacimientos de petróleo (2/3 de las reservas mundiales hasta entonces conocidas), si la monarquía en Arabia Saudita también cayese.  La cuestión del petróleo ahí pasó a ser la más importante.  El dominio de Afganistán permitiría a los EE.UU. concretar dos proyectos, en los cuales el presidente George W. Bush tenía el mayor interés49

Uno de esos proyectos consistía en permitir que la Unocal (Union Oil Company of California) construyese el gasoducto que debía pasar por Afganistán y Paquistán hasta el Océano Índico, de un oleoducto en el territorio de Turquía, evitando que pasase por Rusia el petróleo de Azerbaján, donde había inmensos yacimientos no explotados.  El otro era la construcción de un gasoducto a partir de Uzbequistán, atravesando Afganistán hasta el mar de Paquistán50

Uzbequistán, Turkmanistán, Tajikistán y Kazakhstán51, en la margen oriental de la bahía del Mar Caspio, eran los estados más pobres de la extinta URSS, y los EE.UU., hacía mucho tiempo, trataban de sustraerlos de la influencia de Rusia y conquistar allí una posición que les permitiese asegurar el control sobre sus vastas reservas de petróleo, iguales o mayores que las de Arabia Saudita, y las más ricas reservas de gas natural del mundo, estimadas en 25 trillones de pies cúbicos (708 billones de metros cúbicos), prácticamente cerradas.  El 27 de octubre de 1997, seis de las más grandes compañías de energía, lideradas por la Unocal, celebraron en Ashkhabad un acuerdo, creando el consorcio Central Asia Gas Pipeline, Ltd. (CentGas)52, para construir una tubería, con 1.272 km de extensión, a un valor de u$s 2 billones, para el transporte de 1.9 billones de metros cúbicos de gas natural, por día (20 billones de metros cúbicos por año), del campo de Dauletabad, frontera de Turkmenistán con Afganistán, a través de Herat y Kandahar, hasta Multan, en Paquistán, donde se conectaría con otro, que se extendería a Nueva Delhi.  Al mismo tiempo, una delegación talibán visitó Ashkhabad y concordó en formar una comisión tripartita con Paquistán y Turkmenistán para supervisar la ejecución del proyecto.  Y en enero de 1998, los talibanes firmaron con la Unocal un acuerdo, autorizando la construcción de la pipeline.  Pero, la Unocal estaba a recibir fuertes críticas, dentro de los EE.UU., de los grupos feministas y otros, acusándola de sustentar el régimen talibán, que oprimía a las mujeres y las excluía de todas las actividades de la vida social, al mismo tiempo que aniquilaba cruelmente a las minorías en Afganistán.  Y en agosto de 1998, por causa del bombardeo de los campos de al-Qaeda, ordenado por el presidente Bill Clinton, después de los ataques a las embajadas de EE.UU. en Nairobi y Dar es Salaam, la Unocal, alegando que los bajos precios del petróleo y la turbulencia en Afganistán, que asustaban a los inversores, tornaban la pipeline un proyecto antieconómico y bastante arriesgado, suspendió la participación de CentGas en el consorcio responsable por su construcción. 

Según anunció el 21 de agosto, la Unocal solamente participaría de la construcción de la Central Asia Gas Pipeline, “cuando y si Afganistán alcanza la paz y la estabilidad necesarias para obtener recursos de las agencias financieras internacionales para su proyecto y o gobierno establecido sea reconocido por parte de las Naciones Unidas y los EE.UU.”53

De este modo, la amplia coalición, que el presidente George W. Bush trató de articular, antes de atacar a los talibanes, tendía no tanto a combatir el terrorismo, sino a posibilitar la instalación en Afganistán de un gobierno internacionalmente reconocido, eliminando el principal obstáculo a la inversión de la Unocal para la construcción de la pipeline.  Y no fue difícil para los EE.UU. recibir el apoyo de los estados de Asia Central, que tenían fronteras con Afganistán, tales como la China (76 km), Irán (936 km), Paquistán (2.430 km), Tajikistán (1.206 km), Turkmanistán (744 km) y Uzbequistán (137 km). A todos también les interesaba contener el fundamentalismo islámico, que se convirtiera en vehículo de la política y se esparciera inclusive por el sur de la Federación Rusa, donde el presidente Vladimir Putin trataba de reprimir la rebelión nacionalista de Chechenia, cuyos principales líderes, Shamil Basayev y Al Khattab, recibieron un intensivo entrenamiento en guerrilla en el campamento Amir Muawia, instalado por la CIA y el ISI paquistaní, en la provincia de Khost (Afganistán), a principios de los años 80.  Esa amplia coalición internacional contra el terrorismo, promovida por los EE.UU., se desarrolló en la conferencia de Pertersberg (cercana a Bonn – Alemania), en diciembre de 2001, procurando sentar las bases para la formación de un gobierno provisorio y multi-étnico, en Afganistán, de modo de superar los vicios de su política, hasta entonces caracterizada por la disputa entre los señores de la guerra (warlords), al frente de los diversos grupos étnicos – Pashtun (38%), Tajik (25%), Hazara (19%), además de otros menores, tales como Aimaks, Turkmen, Baloch, que suman 12%, y Uzbek 6%.  Y la elección de Hamid Karzai, un mujahidin que luchó contra las tropas de la URSS en la década de 1980, para el cargo de primer ministro provisorio de Afganistán,  no se debió tanto a su liderazgo sobre la tribu Pashtun Durrani, la más numerosa, o ser del mismo clan que el ex rey Zahir Shah, sino al hecho de que fue consultor de la Unocal y mantuvo estrecho contacto con William Casey, director de la CIA y el ISI paquistaní. 

La guerra contra el terrorismo, declarada por el presidente George W. Bush, constituía mientras tanto, una necesidad para los EE.UU. , no sólo como pretexto para invadir y ocupar Afganistán, debido a los intereses de la industria del petróleo, sino también como un esfuerzo en el sentido de acortar el ciclo de retracción en el que estaba entrando la economía americana, permitiendo la quema de plusvalía, según reconoció el presidente del Brasil, Fernando Henrique Cardoso.  “No soy partidario de la guerra, soy contra, pero la guerra obliga a inversiones, calienta la economía” – dijo Fernando Henrique Cardoso, agregando: “No sé lo que va a suceder porque eso no es una guerra propiamente dicha.  Si fuese una guerra clásica, habría una intensificación de las fuerzas productivas y se abreviaría el ciclo de retracción”54

De hecho, Friedrich Engels ya había evidenciado, en 1892, que, como la guerra se estaba convirtiendo en un sector de grande industrie55, pues sin ella no se podrían producir tanques, cañones, balas, fusiles de repetición, granadas, pólvora, etc., la grande industrie se tornó una “necesidad política” (eine politsche Notwendigkeit)56.  El gobierno norteamericano tenía, por lo tanto, que garantir la existencia y el funcionamiento de grande industrie de los EE.UU., cuyos acuerdos para la venta de armas a los países en desarrollo, alcanzaron entre 1997 y 2000, el monto de u$s 31,5 billones57, (37.2% de todos los negocios realizados en el mundo), sin embargo las exportaciones habían caído de u$s 26,2 billones (dólares constantes de 2000) en 1999, para u$s 19,4 billones en 200058, responsable por más del 70% de las exportaciones de armamentos, en el Tercer Mundo y el presidente George W. Bush aprovechó el trauma provocado por los atentados del 11 de setiembre para presionar al Congreso a aumentar aún más el presupuesto del Pentágono, como ya era su propósito, haciéndolo saltar de u$s 331 billones a u$s 378,5 billones en el año fiscal de 2003, que comenzaba el 1º de octubre de 2002, y pasando a gastar cerca de u$s 1,8 billones por mes en su guerra contra el terrorismo.  Los gastos militares, mientras tanto, no se restringían solamente a los del Pentágono, una vez que fueran destinados más de u$s 15,4 billones al programa de armas nucleares, del Departamento de Energía, u$s 1,4 billones para actividades militares relacionadas de otras agencias, y u$s 3,8 billones para asistencia externa militar y entrenamiento en otros países, lo que completaba la suma de u$s 399,1 billones, el equivalente al 19% del presupuesto total, del orden de u$s 2,1 trillones, propuesto por el presidente George W. Bush para el año 2003. 

Departamento de Defensa U$s 378,5 billones
Depto. de Energía (programa de armas nucleares) U$s 15,4
Actividades militares relacionadas con otras agencias U$s 1,4
Asistencia externa militar y entrenamiento U$s 3,8
Total U$s 399,1 billones

El monto de u$s 399,1 billones, destinado a los gastos militares de los EE.UU. para el año fiscal de 2002, era, mientras tanto, muy superior a la suma total de los presupuestos militares de sus aliados en la OTAN, incluyendo Australia, Japón y Corea del Sur (u$s 147,1 billones), de Rusia (u$s 56 billones), China (u$s 39,5 billones) y de los considerados rogue states y probables enemigos, Cuba, Irán, Irak, Libia, Corea del Norte, Sudán y Siria (u$s 14,1 billones)59.  Y mientras el total de los gastos militares, en todo el mundo, decayó de u$s 1,2 trillones en 1985 para u$s 812 billones en 2000, el porcentaje total de los gastos de EE.UU. en el mismo período, aumentó de 31% para 36% en el año fiscal 200060.  No sin un fuerte motivo, el presidente Dwight Eisenhower (1953 – 1961), al despedirse del gobierno, alertó a los EE.UU. sobre la influencia injustificada del complejo industrial-militar, cuyo potencial para un crecimiento desastroso del poder ya existía y tendería a persistir, exhortando a los norteamericanos a no permitir que el peso de esa combinación pusiese en peligro sus libertades y procesos democráticos61.  Su advertencia, sin embargo, para nada sirvió. 

Los industriales hicieron base en los cuarteles.  Los EE.UU. habían encontrado en las guerras un remedio para los males de su economía.  Se apropiaron de las fórmulas que Adolf Hitler y los nazis concibieron.  Y, como si no bastara con todo su poderío militar, el Pentágono desarrolló planes de contingencia para el uso preventivo de armas atómicas contra por lo menos siete estados – China, Rusia, Irak, Corea del Norte, Irán, Libia y Siria62 – cinco de los cuales no disponían de armas nucleares63.  Si cualquier otro país estuviese planeando desarrollar nuevas armas nucleares y contemplando la posibilidad de ataques preventivos contra una lista de estados no nucleares – comentó The New York Times – Washington con seguridad lo calificaría como “dangerous rogue state” 64.  Por esa razón, alertando que el tiempo corría y que el futuro de la humanidad y de la vida estaba en riesgo, David Krieger, presidente de la Nuclear Age Peace Foundation, convocó a todas las naciones y a todos los pueblos a detener ese “rogue superpower” 65

Sin duda alguna, los EE.UU. pasaron, de esta forma, a configurar el ejemplo más perfecto de un rogue superpower,  que frecuentemente violó las leyes internacionales, tendencia ésta que recrudeció bajo la administración de Bill Clinton y se aceleró con el presidente George W. Bush, irrespetando tratados, inclusive el de No Proliferación de las Armas Nucleares, según el estudio publicado en abril de 2002 por el Institute for Energy and Environmental Research y el Lawyers’ Committee on Nuclear Policy67, así como empleando en Afganistán armas letales, excluidas por Convenciones específicas, tales como la super bomba de mil libras, capaz de quemar el oxígeno en una vasta área, y matar todos los seres vivos dentro del perímetro, y otras para destruir las cavernas, con enormes perjuicios para el medio ambiente68.  Los EE.UU., bajo el gobierno de George W. Bush, se convirtieron en la mayor amenaza a la seguridad mundial.

- Traducción para La ONDA digital de Cristina Iriarte


* Luiz Alberto Moniz Bandeira é cientista político, professor titular da Universidade de Brasília (aposentado) e autor de várias obras, entre as quais De Marti a Fidel: a revolução cubana e a América Latina, Presença dos EUA no Brasil e Brasil-Estados Unidos: a rivalidade emergente.

[1]) Ele fundou em 1931 a companhia Saudi Bin-Ladin Group (SBG). Também constituiu uma sociedade suíça de investimentos (Saudi Investment Company), que criou filiais do National Commercial Bank, da Arábia Saudita. A SBG detinha importantes participações na General Electric, Nortel Networks e Cadbury Schweppes. É representado nos EUA por Adnan Khashoggi) e suas atividades financeiras são geridas pelo Carlyle Group, para o qual pai do presidente George W. Bush, o ex-presidente George Bush., trabalhava. Meyssan, Thierry. 11 septembre 2001. L’effroyable imposture. Paris: Editions Carnot, 2002, p. 110. A Saudi Binladin Group recebeu contratos para a construção das bases dos EUA na Arábia Saudista e para a reconstrução do Kuwait, após a Guerra do Golfo. 

2) A doutrina wahabí, que condena o luxo e a ostentação, desenvolveu-se entre os árabes do deserto e tornou-se oficial na Arábia Saudita, onde a monarquia não obedece aos seus preceitos.

3)  Lebert,  Stephan & Thomma,  Norbert -  “Da sind Spuren wie von einer trampelnden Elefantenherde“ - Der erste Verdacht kam ihm, da saß er im Bundestag. Geheimdienste wurden sein Thema. Andreas von Bülow traut ihnen Schlimmstes zu: eine Verwicklung in die New Yorker Anschläge. Der Tagesspiegel, Berlin, 13.01.02 -  Seit S1. 

4) A madrasa foi originalmente introduzida no Egypt pelo sultão Salah el-Din el-Ayyoubi (1138-1193), celebrizado como Saladin ,  para suprimir as seitas islâmicas não ortodoxas. Salah al-Din Al-Ayyubi (Saladin) assumiu o controle do Egito após a morte do califa Fatimid em 1171. Quando os Cruzados atacaram o Egito, incendiando o Cairo, Salah al-Din fortificou a cidade, resistiu e tornou-se um dos grandes heróis do Islã, por sua humildade, coragem pessoal, capacidade administrativa e militar, o que lhe permitiu derrotar os exércitos cristãos. O reinado de Salah al-Din durou 24 anos, dos quais passou 24 anos no Cairo, onde, além construir  hospitais e obras de infra-estrutura, instituiu as madrasas, um tipo de instituição  criada pelos  turcos Seljuk ,  aumentou o número de  mamluks, escravizando meninos e dando-lhes educação militar e islâmica,  a fim de empregá-los depois no exército e na administração. Os  mamluks (que em árabe significava “os possuídos) eram jovens turcos ou curdos possuídos por um homem, que os tinha como escravos e os criavam segregados em barracas, onde recebiam rigorosa instrução religiosa e militar. Quando adultos eram, porém, libertados, ganhavam um cavalo e arma, e passavam a servir com lealdade e devoção, até o fim da vida, ao seu antigo proprietário, o amir (comandante).  Os mamluks,  recrutados pela dinastia de Ayyubids, usurparam o poder  e tiveram a capacidade de mantê-lo, por mais de 300 anos,  até a conquista do Egito pelos otomanos, 1517.  Esse sultanato teve sua origem com Shajrat al-Durr (Três pérolas), esposa do sultão Ayyub, que morreu de câncer e tuberculose e cujo filho, Turan Shah, fora morto por uma facção de mamluks leais aos Baybars. Ela governou o Egito entre 1249-1250 e foi a única mulher a ocupar o sultanato  em toda a história do Islã e a única, no Egito, desde  Cleópatra. 

5)  No principio dos anos 90,  havia cerca de 4 mil madrasas no Paquistão, especialmente perto da fronteira com o Afeganistão, onde viviam em acampamentos 2 milhões de refugiados afeganes cujos filhos freqüentavam as  madrasas, juntamente com filhos de famílias paquistanesas bem situadas.  Por volta de 2001, as madrasas contavam com cerca de um milhão de alunos. 

6)  Goldberg,  Jeffrey – “Inside jihad university  - The Education of a Holy Warrior” –

http://www.jammu-kashmir-facts.com/inside_jihad_university1.htm  

7)  Blum, William. Rogue State. London: Zed Books, 2001, p. 36. 

8)  osint] Al-Jazirah TV Broadcasts Usama Bin Ladin's 1998 Interview by Daniel Pinéu - 26 September 2001 13:29 UTC

9) Ibid. 

10) Em 1992, o então presidente George Bush, com mandato da ONU (UNOSOM II), ordenou a operação Restore Hope, enviando um contingente de 2.000 marines, como peacekiping, com a missão supervisionar a distribuição de alimentos à populuação e, restaurando a ordem, criar um ambiente para a reconciliação política.

11) Bin-Ladin estabeleceu, no Sudão, fábricas e fazendas, bem como campos de treinamento para os veteranos afegãs,  desenvolveu  diversos empreendimentos comerciais. Ele era proprietário da empresa de construção el-Hijrah for Construction and Development Ltd., em sociedade com a Frente Nacional Islâmica e o Exército sudanês. Essa firma construiu  o novo  aeroporto, em Port Sudan, bem como a auto-estrada de 1200 km que liga essa cidade a Khartoum. Outra companhia, cuja propriedade se atribuía a bin Ladin era a Wadi al-Aqiq Company, uma firma de exportação, sendo também um dos acionistas de Taba Investment Company Ltd. e do el-Shamal Islamic Bank, em Khartoum, em sociedade com a Frente Nacional Islâmica e no qual segundo consta ele investira  US $50 milhões.

 

12)  Bodansky,  Yossef  - “Some Call It Peace - Waiting For War In the Balkans”, http://members.tripod.com/Balkania/resources/geostrategy/bodansky_peace/bp_part3.html 

13) Text of Fatwah Urging Jihad Against Americans published in Al-Quds al-'Arabi on Febuary 23, 1998 Statement signed by Sheikh Usamah Bin-Muhammad Bin-Ladin; Ayman al-Zawahiri, leader of the Jihad Group in Egypt; Abu- Yasir Rifa'i Ahmad Taha, a leader of the Islamic Group; Sheikh Mir Hamzah, secretary of the Jamiat-ul-Ulema-e-Pakistan; and Fazlul Rahman, leader of the Jihad Movement in Bangladesh . 

14) Transcript of  Usamah Bin-Ladin, the Destruction of the Base - Interview with Usamah Bin-Ladin presented by Salah Najm. Conducted by Jamal Isma'il in an unspecified location in Afghanistan. Aired 10 June 1999 – The Terrorism Reseach Center. 

15)  Wines,  Michael –  War on Terror Casts Chechen Conflict in a New Light”, The New York Times, 9.12.2001, Late Edition - Final, Section 1A, Page 6, Column 3. 

16)  O mais importante lugar sagrado para os muçulmanos é Al-Masjid al-Haram, em Meca, seguido por  Al-Masjid al Nabawi em Medina.  A famosa mesquita de  Al Aqsa,  em Jerusalém, é considerada o terceiro lugar mais sagrado no Islam. 

17)  Text of Fatwah Urging Jihad Against Americans published in Al-Quds al-'Arabi on Febuary 23, 1998 Statement signed by Sheikh Usamah Bin-Muhammad Bin-Ladin; Ayman al-Zawahiri, leader of the Jihad Group in Egypt; Abu- Yasir Rifa'i Ahmad Taha, a leader of the Islamic Group; Sheikh Mir Hamzah, secretary of the Jamiat-ul-Ulema-e-Pakistan; and Fazlul Rahman, leader of the Jihad Movement in Bangladesh . 

18)  “Hunting bin Laden“ – Frontline – PBS, 2001http://www.pbs.org/wgbh/pages/frontline/shows/binladen/interviews/bearden.html 

19)  Eggen,  Dan &  Miller, Bill “FBI Memo Author Did Not Envision Sept. 11 -Phoenix Agent Who Marked Warning 'Routine' Finishes Congressional Testimony”, in The Washington Post. 23.05.2002, Page A08. 

20) “The White House said tonight that President Bush had been warned by American intelligence agencies in early August that Usamah Bin-Ladin was seeking to hijack aircraft but that the warnings did not contemplate the possibility that the hijackers would turn the planes into guided missiles for a terrorist attack”. Ari Fleischer, secretário de imprensa da Casa Branco, desculpou: “The president was also provided information about Bin-Ladin wanting to engage in hijacking in the traditional pre-9/11 sense, not for the use of suicide bombing, not for the use of an airplane as a missile”.Sanger, David E. Bush Was Warned Bin-Ladin Wanted to Hijack Planes”, The New York Times, 16.05.2002 

21)  Richard,  Alexandra – « La CIA aurait rencontré Ben Laden en juillet », Paris, Le Figaro, 31.10.2001, p. 2. 

22)  Andreas von Bülow foi Ministro de Pesquisa e Tecnologia, no governo de Helmut Schmidt (1974-1982) e como deputado supervisionou as atividades do serviço de inteligência da República Federal da Alemanha, o Bundesnarichtendienst (BND).

23)   Serviço Federal de Informações. 

24)   Risen,  James  - “The hearingsal’Qaeda Attack Was in Works for 3 Years, Officials Say”, The New York Times, 19.06.2002 

25)   “11. September - Erste Anklage in Deutschland“, Frankfurter Allgemeine Zeitung, 30.08.2002. 

26)  Shenon, Philip “F.B.I. Knew for Years About Terror Pilot Training”, The New York Times,18.05.2002 

27)  The Associated Press -  “Airlines Warned of Terrorist Threats”, The New York Times, 19.05.2002 

28) Mille,r Bill & Eggen, Dan FBI – “Memo Author Did Not Envision Sept. 11”, The Washington Post, 23.05.2002. 

29)   Sanger, David E. “Bush Was Warned Bin-Ladin Wanted to Hijack Planes”, The New York Times, 16.05.2002. The New York Times, 18.05.2002. La Nación, Buenos Aires, 19.05.200 

30)  Sanger, David E. & Bumiller, Elisabeth –No Hint of Sept. 11 in Report in August, White House Says, But Congress Seeks Inquiry”, The New York Times,16.05.2002. 

31)  “(...) Agora que somos governados por uma junta de homens do petróleo e do Pentágono. A maior parte deles é do ramo do petróleo -ambos os Bushes, (Dick) Cheney, Rumsfeld e assim por diante. Eles estão no poder, e este é o último grande golpe que irá beneficiá-los pessoalmente e, como estou certo de que eles sejam suficientemente patrióticos para acreditar, também vai beneficiar os EUA: que o país tenha acesso a esse imenso manancial de óleo da Ásia Central, através de diversos oleodutos.(...)Estamos e estávamos desesperadamente tentando instalar um oleoduto atravessando o Afeganistão, o Paquistão, indo até Karachi e chegando ao oceano Índico. Durante muito tempo tratamos com o Taleban, mas seus homens tinham se tornado doidos e desmiolados demais, a ponto de tornar-se impossível tratar com eles.Então entramos no país para tentar estabilizar a situação, para que a Unocal (empresa americana de energia) possa construir um oleoduto”. Gore Vidal a Gary Kamiya. “Para o escritor americano, o Congresso dos EUA deveria investigar se o governo sabia sobre atentado ao WTC – “Petróleo motiva guerra afegã”, diz Gore Vidal,  Folha de S.Paulo,12.05.2002. 

32)  Marchetti, Victor & Marks, John D. The CIA and the Cult of Intelligence. New York: 1974, pp. 250-251,

33)  Id., ibid., p. 251.

34) Id., ibid., p. 252. 

35) Departamento Federal para a Proteção da Constituição. 

36)  Horst Ehmke, na sua novela Himmelsfackeln  ( Frankfurt: Verlag Eichborn, 2001), previu um ataque terrorista similar, em que fundamentalistas turcos  arremeteriam aviões seqüestrados contra Berlim. 

37) Bollyn, Christopher “European Spooks Say Mideast Terrorists Needed State Support”, American Free Press - http://www.americanfreepress.net/Mideast/Fox_News_Special_Report_Confir/
fox_news_special_report_confir.html
.  
Wer sind die Masterminds? http://www.ceiberweiber.at/wahl1/9dezember.htm
 

38)  von Bülow, Andreas.  In Namen des Staates: CIA, BND und de kriminellen Menchenschaften der Geheimdienste, München, 2002, p. 267. 

39)  Meyssan, Thierry. 11 septembre 2001. L’effroyable imposture. Paris: Editions Carnot, 2002, pp. 118-119. 

40) Top Secret Special Handling Noform, Memorandum for the Secretary of Defense, 13.3.1962;  Subject: Justification for US Military Intervention in Cuba (TS),   L. L. Lemnitzer, Chairman, Joint Chief of Staff. 1 Enclosure – Memo for the Chief of Operations, Cuba Project. National Security Archives - http://www.gwu.edu/~nsarchiv/news/20010430/doc1.pdf. Entre vários outros pretextos, o Pentágono sugeriu encenação de um ataque à Base Naval de Guantánamo, assim como a  explosão de um navio norte-americano em Guantánamo, para atribuir a culpa ao governo de Fidel Castro, reproduzindo assim o afundamento do Maine, que em 1898 possibilitara aos EUA declarar guerra à Espanha e intervir em Cuba E James Bamford, em  exposição da National Security Agency, intitulado Body of Secrets, declarou que a Operation Northwoods, codinome para  a série de sabotagens propostas, “may be the most corrupt plan ever created by the U.S. government.” 

No programa  “How to Star a War: The Bizarre Tale of Operation Mongoose”, apresentada pela televisão Nightline,   da rede ABC nos EUA, por Aaron Brown, no dia 29. 1. 1998, o general  (reformado) Alexander Haig, que participara da Operation Mongoose e fora Secretário de Estado na Administração Reagan, declarou: “Sinto ter de dizer. Mas éramos uma democracia e penso que, quando presidentes se iludem, pensando que podem arriscar vidas e conduzir tais operações arrogantes sem nada dizer ao povo americano, escondendo os fatos da população, é um comportamento disparatado”.  

41) Lebert, Stephan & Thomma, Norbert "Da sind Spuren wie von einer trampelnden Elefantenherde Der erste Verdacht kam ihm, da saß er im Bundestag. Geheimdienste wurden sein Thema. Andreas von Bülow traut ihnen Schlimmstes zu: eine Verwicklung in die New Yorker Anschläge. Der Tagesspiegel – Sonntag, Berlin, 13.01.02 -  Seit S1. Segundo se soube, Mohammed Atta, um dos terroristas suicidas, recebeu instrução e recursos do serviço secreto do Paquistão (ISI), ao qual a CIA fornecia enormes fundos, com o propósito de alimentar os grupos militantes no Paquistão. 

42) Huntington, Samuel P.. Tha Clash of Civilizations and the Remaking of World Order. New York: Touchstone – Simon & Shuster, 1997, pp. 256-258 e 262-265. 

43) Id., ibid., p. 209. 

44)  Id. Ibid., pp. 311-312. 

45 )  Televisão árabe, financiada pelo governo de Catari. 

46)  Transcript. Tome: 2001 12/27 19-38 GMT. Ref: Afghanistan: Part 1 of 8: Al-Jazirah TV Broadcast Bin Ladin – Recorded Statement Statement 27 Dec (2) GMP20011227000227  Doha Al-Jazirah Satellite Chanel Television Arabic 1835 GMT 27 Dec. 01.

 

47) Ibid. 

48)  Ibid. 

49)  George Bush, o pai,  trabalhou, através do Carlyle Group, uma firma internacional de investimento, para a família Bin-Ladin na Arábia Saudita. O fato era que o pai do presidente George W. Bush, ele também ex-presidente dos EUA, fazia negócios com uma firma que se tornou objeto de investigação do FBI por causa do atentado do 11 de setembro, segundo a denúncia de uma ONG norte-americana, Judicial Watch. 

50) “For much of the 1990s the United States supported the Taliban’s rise to power, both by encouraging the involvement of US oil companies, and by implicitly tolerating Pakistan and Saudi Arabia, two of its key regional allies, in their direct financial and military support for the Taliban. The Taliban, which is committed to a particularly primitive vision of Sunni Islam, had the added advantage for the US of being deeply hostile to Shia Muslims in neighboring Iran (as well as within Afghanistan). A crucial condition for building the pipelines is political stability in Afghanistan, and for a time the US believed the Taliban could provide just that. Had it not been for the Taliban’s apparent tolerance of the former US-supported Usamah Bin-Ladin, and the Taliban’s highly visible extremely repressive attitude to women and other social issues, the US would most likely have continued its support for the Taliban, and the construction of the pipelines would have got underway in the late 90s. Tanter, Richard  - “Pipeline Politics: Oil, gas and  the US interest in Afghanistan”. http://www.zmag.org/tanteroil.htm 

51)  Armênia, Arzebaijão e Geórgia localizam-se no sul do Cáucaso, região integrada à extinta União Soviética. Essa região faz fronteira com a Turquia e o Irã, estendendo-se ao longo do Mar Negro e do Mar Cáspio, até as montanhas do Cáucaso, na Rússia. Historicamente, os estados situados no sul do Cáucaso serviram como rota de ligação entre a Europa, o Oriente Médio e a Ásia. A Armênia e a Geórgia desfrutaram período de autonomia, mas o Arzebaijão não se tornou independente antes de século XX. Esses estados declararam-se independente, logo depois da revolução de 1917, mas o Exército Vermelho reconquistou-os em 1921.   Eles outras vez se emanciparam, com o colapso da URSS, e começaram a atrair os interesses estrangeiros, devido às de petróleo e gás natural ali existentes. 

52)A Unocal  participaria com 46,5 %, Delta Oil, da Arábia Saudita, com 15%, a companhia nacional de gás do Turkmenistão com 7%, Itochu Oil, do Japão, com 6,5%, Inpex, também do Japão, com 6,5%,  Hyundai Engineering, da Coréia do Sul, com 5,5%, e Crescent Group, do Paquistão,com 3,5%. A RAO Gazprom (Russia) indicou o interesse de participar futuramente do consórcio com 10%. 

53) A nota da Unocal, distribuída como press release, é a seguinte: Unocal Statement: Suspension of activities related to proposed natural gas pipeline across Afghanistan El Segundo, Calif., Aug. 21, 1998 -- As a result of sharply deteriorating political conditions in the region, Unocal, which serves as the development manager for the Central Asia Gas (CentGas) pipeline consortium, has suspended all activities involving the proposed pipeline project in Afghanistan. We are discussing this suspension with the other members of the consortium. This decision to suspend activities is consistent with Unocal's long-held position concerning its involvement in the project. For the past several months, Unocal has been reviewing this project with CentGas participants. We have consistently informed the other participants that unless and until the United Nations and the United States government recognize a legitimate government in Afghanistan, Unocal would not invest capital in the project. Contrary to some published reports, Unocal has not - and will not - become a party to a commercial agreement with any individual Afghanistan faction.

Unocal was instrumental in proposing the Central Asia gas pipeline project in 1995 and in forming the seven-member CentGas consortium in October 1997. The consortium was formed to evaluate and, if appropriate, to participate in the future construction of a gas pipeline from Turkmenistan through Afghanistan to natural gas markets in Pakistan and, potentially, India. Unocal will only participate in construction of the proposed Central Asia Gas Pipeline when and if Afghanistan achieves the peace and stability necessary to obtain financing from international lending agencies for this project and an established government is recognized by the United Nations and the United States. For this reason, we strongly support the United Nations conflict resolution process underway in this and other regions.

We believe that the CentGas pipeline would benefit the entire region by providing vitally needed energy infrastructure, employment and training, as well as hard currency revenues to the several countries involved. The proposed pipeline is an example of a large-scale project that may, after the appropriate conditions are met, help Afghanistan move from its present devastation toward economic reconstruction. Since the pipeline project was first proposed, there have been a number of complex issues that Unocal has taken very seriously. Unocal recognizes the legitimate concerns regarding the treatment of women in Afghanistan. Consistent with our core values and business principles, Unocal is currently providing humanitarian support and skills training to Afghanistan through CARE and the University of Nebraska at Omaha. Neither program is designed to provide pipeline construction skills training. These programs meet or exceed UN guidelines for doing fieldwork in Afghanistan. They include basic job skills training and education for both men and women, and elementary education for boys and girls. Unocal has also contributed relief assistance for victims of the recent earthquakes through the Red Cross and the United Nations. 

54) Entrevista do presidente  Fernando Henrique Cardoso: "São talibãs os que querem fechar a economia?" – O Globo, Rio de Janeiro 26 de setembro de 2001. 

55)  Em frances, no original de Friedrich Engels. 

56) Engels a Nikolai Franzewitsch Danielson in Petersburg,  London, 22.09.1892, in Marx, Karl & Engels, Friedrich. Werke. Berlin: Dietz Verlag, 1974,  Band 38, p. 467. 

57)) Em dólares constantes de 2000. No período de 1997 a 2000, somente os Emirados Árabes Unidos concluíram acordos para a compra de armas dos EUA da ordem de US$ 14, bilhões, secundados pela Índia, com US$ 7,6 bilhões, e o Egito, com US$ 6,9 bilhões. CRR Report of the Congress. Conventional Arms Trasnfers to Developing Nations – 1993-2000. August 16 2001. By Richard F. Grimmet, specialist in national defense, Foreign Affairs, Defense, and Trade Division. Congressional Research Service. The Library of Congress. 

58)  CRR Report of the Congress. Conventional Arms Trasnfers to Developing Nations – 1993-2000. August 16 2001. By Richard F. Grimmet, specialist in national defense, Foreign Affairs, Defense, and Trade Division. Congressional Research Service. The Library of Congress. 

60)  Center for Defense Information - World Military Database 2002 - CDI –Fiscal Year Budget http://www.cdi.org/issues/wme/.  Zepezauer, Mark & Naiman, Arthur. Take the Rich off Welfare. Chicago: Odonian Press, 1998, p. 14. 

61)  Ibid. 

62)  Schweid,  Barry – “Pentagon Details Nuclear Plans”, Los Angeles Times, 09.03.2002 

63)  “Bush Developing Military Policy Of Striking First - New Doctrine Addresses Terrorism”, The Washington Post,  Monday, 10.06.2002

64)America as Nuclear Rogue”, The New York Times, 12.3.2002, Late Edition - Final, Section A, Page 26, Column 1. 

65)  Krieger, David – “Stopping a Rogue Superpower: Time Is Running Out” -
Nuclear Age Peace Foundation
http://www.wagingpeace.org/articles/02.03/0315kriegerstopping.htm
 

66)  Huntington,  Samuel – Foreign Affairs – March-April 1999, apud Chomsky, Noam.  Rogue States: the rule of force in Worlds Affairs, Cambridge (Canada):  South End Press, 2000, p. 47. 

67)  Deller, Nicole, Arjun Makhijani & John Burroughs - “Rule of Power or the Rule of Law? An Assessment of U.S. Polices and Actions Regarding Security-Related Treaties”,  published by the Institute for Energy and Environmental Research and the Lawyers'Committee on Nuclear Policy. April 4, 2002. html http://www.ieer.org/reports/treaties/fullrpt.pdf 

68) “In the previous contexts of Iraq and Yugoslavia, it is also possible to recall that NATO attackers eventually targeted pure civilian targets as industries, broadcaster center and bridges in order to undermine national moral and resistance capacity from the opponents. The use, against Yugoslavia, of new-developed graphite bombs to jam electricity distribution was also extremely discussible under International Law”.    Flávio Helmold Macieira – “The role of public international law in the following events: - The terrorist attacks of 11th September; - The current War in Afghanistan; and - Ireland’s Presidency of the United Nations Security Council. Manuscript.

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