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La
guerra contra el terror: "En
las esferas de gobierno, debemos cuidarnos "En
materia de petróleo, todo lo que nuestra imaginación
Los
propios talibanes fueron convocados en una red de seminarios islámicos
madrasas4, establecidos por el Jamaiyyat Ulama al-Islam (J.U.I.), partido islámico extremista, que
se formó con el objetivo de imponer a Paquistán un régimen
basado en la ley islámica, Corán, Sunnah y Shari’ah5.
Osama Bin-Laden fue uno de los que organizaron el reclutamiento de
esos fundamentalistas, en las madrasas,
de las cuales una de las más grandes era la Haqqania, donde
solamente se leía o estudiaba el Corán y el islamismo y que
constituía una “fabrica
Jihad”, según la expresión de Jeffrey Goldberg6.
Y el pudo convocar cerca de 10.000 mercenarios entre
militantes anti-occidentales, antiamericanos y algunos de esos
grupos, constituidos por bandidos, más que de religiosos, fueron
entrenados en campos especiales de la CIA.
Después que Moscú retiró sus tropas de Afganistán y la
guerra fría terminó, la CIA continuó
alentando a la Jihad,
manipulando el fundamentalismo islámico en función de los
objetivos geo-estratégicos de los EE.UU., empeñados en
conquistar el control sobre los recursos energéticos y los
corredores de los oleoductos que salían de la cuenca
del Mar Caspio. Y
extendió sus operaciones a las repúblicas de Asia Central y del
Cáucaso, a fin de fraccionar a la URSS y a los Balcanes. A
partir de 1995 los talibanes, al implantar un régimen islámico
fundamentalista en la mayor parte de Afganistán, se aliaron con
los miembros de la secta saudita wahhabí
y a los militantes del Jamaiyyat
Ulama al-Islam, y pasaron a entrenar guerrilleros y
terroristas, con el objetivo de que actuasen en los Balcanes –
Bosnia, Kosovo y Macedonia – así como en Chechenia y Daguestán
, por donde pasaba el principal oleoducto de la Federación
Rusa, que sucediera a la URSS, después de su fragmentación en
1991. De acuerdo con
fuentes rusas, en 1993 cerca de 4.000 a 5.000 mujahidin de Tajiquistán pasaron a través de la frontera noroeste
de Afganistán, a las antiguas repúblicas soviéticas de Asia
Central, a fin de luchar contra los gobiernos seculares7. Todo
indica, sin embargo, que Bin-Laden no hizo ningún acuerdo para
recibir el apoyo material, financiero y logístico de los EE.UU.,
que él odiaba, pues en los años 80 ya proclamaba Hejaz y Jajd y
la necesidad de boicotear las mercaderías norteamericanas y
atacar la economía de los EE.UU.
En una entrevista en la TV A-Jizirah, el 26 de setiembre de
2001, negó que los EE.UU. hubiesen cooperado con él y los mujahidin
en Afganistán y los desafió a que presentaran alguna
evidencia. “No hubo
ningún acuerdo” – dijo, agregando que los mujahidin
estaban cumpliendo su deber de apoyar al Islam, “aunque ese
deber se cruzase con los intereses de los EE.UU., sin nuestra
aprobación”. Bin-Laden
citó como ejemplo a los musulmanes que se alinearon con los
persas para combatir a los romanos, resaltando que los intereses
entonces coincidían, pero ninguna persona con buen sentido podía
decir que los musulmanes lucharon contra los romanos en la batalla
de Mu’tah porque eran agentes de los persas.
Solamente los intereses se enlazaron8.
Según él, los musulmanes combatieron a los romanos como
parte de su deber, aunque esto agradase a los persas.
“El entrelazamiento de intereses sin ningún acuerdo no
significa vínculo o sumisión” – justificó9 Bin-Laden.
De hecho, al final de la guerra contra las tropas soviéticas,
cuando éstas se retiraban de Afganistán, Bin-Laden rompió con
‘Abdallah’Azzam (asesinado en 1989) y formó, en 1988, al-Qaeda,
con recursos donados por familias ricas de la región del Golfo Pérsico
y el objetivo de derrumbar los gobiernos musulmanes, considerados
corruptos y herejes, sustituyéndolos por otros que respetasen el Sharia
(ley islámica). Radicalmente
anti-occidental, Bin-Laden emitió entonces tres fatwahs,
o sea, directivas religiosas, convocando a los musulmanes a
empuñar armas contra los EE.UU., a quien él percibía como el
principal enemigo del Islam.
Según el gobierno de Washington, él proporcionó
entrenamiento y asistencia a las tribus que se oponían a la
intervención de la ONU en Somalía10 y, el 3 de
octubre de 1993, atacaron en Mogadiscio a la US Task Forte (Task
Force Ranger), matando 18 soldados americanos, la peor derrota
sufrida por los EE.UU. desde la guerra en Vietnam.
Y el gobierno de Arabia Saudita, luego de retirarle la
ciudadanía en 1994, lo expulsó de su territorio, a donde había
vuelto, a fin de continuar la Jihad
contra la monarquía “infiel”.
Bin-Laden se estableció entonces en el Sudán11,
pero los campos de entrenamiento de los mujahidin
en Afganistán, continuaron operando, suministrando mercenarios
veteranos de la guerra contra la URSS, para combatir en Somalía,
Bosnia, Kosovo y Chechenia, donde la sublevación, según Yossef
Bodansky, director de la Task Force on Terrorism and
Unconventional Warfare del Congreso norteamericano, fue planeada
durante una reunión de la Hizbollah en Mogadiscio (1996), con la
participación de Osama Bin-Laden y altos oficiales de
inteligencia de Irán y de Paquistán, el ISI, que no sólo
suministró armas, sino también las directrices estratégicas a
los separatistas islámicos12. Sin embargo, en ese mismo año, 1996, él fue responsabilizado
por el atentado a la base militar de Khobar, en Arabia Saudita, y
Egipto, acusándolo de fomentar una conspiración para asesinar al
presidente Hosni Mubarak, forzó su expulsión del Sudán, a pesar
de las inversiones y las obras que había hecho allí. Mientras
tanto, desde 1987 a 1998, la formación de combatientes de al-Qaeda
continuó bajo la supervisión de un oficial egipcio, Ali Muhammad,
que enseñaba simultáneamente en la John Kennedy Special Warfare
Center and School, entrenando agentes de la red clandestina y
oficiales de las fuerzas especiales de los EE.UU. A
comienzos de 1998, cuando Ali Mhammad fue preso, bin-Laden, con la
participación de las organizaciones egipcias al-Gama’a al-Islãiyya
y Egypotian al-Jihad, liderada por Ayman al-Zawahiri, y del Grupo
Islámico, dirigido por Rifa’i Ahmad Taha, formó el Frente
Mundial Islámico para combatir a los Judíos y a los Cruzados (Al-Jabhab
al-Islãiyya al-‘Alamiyyah li-Qital al-Yahud wal-Salibiyyin). Y,
el 23 de febrero, emitió una fatwah13,
en la cual denunciaba que “por más de siete años, los EE.UU.
habían ocupado las tierras del Islam, en los lugares más
sagrados, la Península Arábica, robando sus riquezas, dictando
normas, humillando al pueblo, aterrorizando a sus vecinos y
transformando sus bases en punta de lanza para luchar contra los
pueblos musulmanes vecinos”.
En el mismo documento, Bin-Laden resaltó que la mejor
prueba de sus afirmaciones era el hecho de que los EE.UU.
continuaban agrediendo al pueblo de Irak, utilizando como base la
Península Arábica, y, no obstante la gran devastación infligida
a su pueblo y el gran número de muertos, más de 1 millón,
estaban intentando repetir la masacre, como se no estuviesen
satisfechos con el bloqueo impuesto después de la Guerra del
Golfo14. “Así
ellos vienen para aniquilar lo que resta de ese pueblo y humillar
a los vecinos musulmanes”, agregó. No
obstante, aún después de 1998, la CIA, aparentemente, continuó
recorriendo los servicios de Bin-Laden, atrayendo forasteros y
militantes islámicos del ramo wahhabí
para luchar al lado de los rebeldes en Chechenia, contra el
dominio de Rusia, como antes lo hiciera contra la URSS en Afganistán15.
Con todo, Bin-Laden jamás aceptó la alianza de la monarquía
saudita, que el percibía como corrupta e infiel, con los EE.UU.,
principalmente por considerar que la permanencia de las tropas
norteamericanas en Arabia Saudita, profanando los lugares santos,
las mezquitas de Haramain, en la Meca (Mahassab), y al-Masjid al
Nabawi, en Medina16, constituía un sacrilegio y una
ofensa a Alá. Y
estableció, en la fatwah el
23 de febrero de 1958, que matar “americanos y sus aliados,
civiles y militares”, constituía un “deber individual para
todo musulmán”, que pudiese hacerlo, en cualquier país, a fin
de libertar la mezquita de al-Aqsa, en Jerusalén, así como la
mezquita sagrada, y expulsar sus ejércitos de las tierras santas
del Islam17. Tal vez Bin-Laden tuviese como objetivo,
eliminando la presencia de los EE.UU. y de otras potencias
occidentales en los países islámicos, usar el régimen de los
talibanes como punto de partida para desestabilizar a Paquistán y
adueñarse del gobierno de un Estado, con capacidad nuclear que
podría proyectar el poder islámico, derribar el régimen en
Arabia Saudita y así asumir el control de la producción mundial
de petróleo. De esta
manera, impregnado por el fundamentalismo, él pasóa representar
las fuerzas opositoras, subterráneas en el mundo islámico y que
se esparcían por todo el Oriente Medio hasta el Uzbequistán.
Pero, conforme Milton Bearden, ex jefe de estación de la
CIA en el Sudán, ponderó, además de “deservicio
y ultra simplificación”, era un insulto a la mayoría de
los americanos atribuir a Bin-Laden todos los atentados
terroristas ocurridos en la última década18. Asimismo,
el gobierno de los EE.UU. no dudó en responsabilizarlo por los
atentados del 11 de setiembre de 2001, menos de 24 horas después
del acontecimiento, a pesar de que jamás presentase las pruebas
al Consejo de Seguridad de la ONU.
Esa acusación derivó, evidentemente, del hecho de que
esos atentados no sorprendieron y fueron, quizás, deseados (no,
seguramente, con la dimensión que tomaron, contra el World Trade
Center y el Pentágono) por el FBI, por la CIA
y por el propio presidente George W. Bush19, que
a principios de agosto recibió la información de que Bin-Laden
estaba buscando secuestrar un avión20.
Según lo publicado por la periodista, Alexandra Richard en
el periódico francés Le
Figaro, un representante de la CIA visitó a Bin-Laden en un
hospital americano, en Dubaî /uno de los siete de la federación
de los Emiratos Árabes Unidos), donde, de acuerdo a la información,
él habría estado internado para un tratamiento en los riñones,
entre el 4 y el 14 de julio de 2001, o sea, dos meses antes de los
atentados contra el World Trade Center y el Pentágono21.
Le Figaro sugirió que Bin-Laden probablemente brindó a la CIA algún
indicio de que habrían ataques terroristas y la Radio France International adelantó otros detalles, inclusive la
fecha del encuentro (12 de julio) y el nombre del agente, Larry
Mitchell, un conocedor del mundo árabe y especialista en la Península
Arábica, cuya tarjeta lo identificaba como “consular
agent”. La
dirección del hospital americano, evidentemente, negó que Bin-Laden
estuviese allí internado para tratamiento de los riñones, y la
CIA desmintió el encuentro calificándolo como una “total
absurdity”, pero el médico, jefe del departamento de urología
del hospital, se rehusó a responder preguntas sobre el caso. Justo
antes de que la prensa americana revelase que el agente del FBI,
Kenneth Williams, con el apodo de Phoenix, advirtiera al gobierno
Americano, en memorandum fechado el 10 de julio de 2001, sobre la posibilidad de
que terroristas ejecutasen atentados y que miembros de al-Qaeda
estaban realizando cursos de aviación en los EE.UU., el socialdemócrata
alemán Andreas von Bülow22, que fue ministro de
Investigación y Tecnología en el gobierno de Helmut Schmidt
(1974-1982) y supervisó, como diputado, las actividades de
servicio de inteligencia de la República Federal de Alemania, el
Bundesnarichtendienst (BND)23, manifestó, públicamente,
su extrañeza de que los servicios de inteligencia
norteamericanos, advertidos por el DST (Direction de la Sécurité
du Territoire), el servicio secreto francés, y por el Mossad
(Israel), nada hiciesen para impedir la ocurrencia de los
atentados y enseguida, a las 48 horas, ya le atribuyesen la
responsabilidad a Osama Bin-Laden y a al-Qaeda.
Extrañamente, no obstante gastar u$s 30 billones por año
en inteligencia, el gobierno norteamericano no hizo nada para
abortar una conspiración que llevó cerca de cuatro, hasta la
consumación de los atentados del 11 de setiembre de 2001, cuya
planificación comenzó en 1998, enseguida de los ataques contra
las embajadas de los EE.UU. en África Oriental24, según
George J. Tenet, director de la CIA, Robert S. Mueller III,
director del FBI, y el teniente-general Michael V. Hayden, de la
Fuerza Aérea, de la National Security Agency, revelaron en
declaraciones delante de un comité conjunto del Congreso.
Ese hecho fue confirmado por el promotor Kay Nehm, en el
juicio del marroquí Mounir Al-Motassadeq, de 28 años, acusado de
pertenecer a la misma célula y colaborar con Mohammed Atta,
Marwan al-Shehhi y Ziad Jarrah, tres de los secuestradores que
lanzaron los aviones contra el World Trade Center y el Pentágono25. En realidad, desde 1996, el FBI sabía que al-Qaeda podría
usar aviones en ataques suicidas contra el cuartel general de la
CIA y otros grandes edificios del gobierno en Washington y que
estaría entrenando pilotos en los EE.UU. y en otras regiones del
mundo26. Cinco meses antes de los atentados del 11 de setiembre, el
propio gobierno americano habría avisado a las compañías aéreas
de que terroristas de Oriente Medio podrían intentar secuestrar
aviones de los EE.UU.27.
Y
esta posibilidad fue comunicada al presidente George W. Bush, en
los primeros días de agosto de 2001, tanto por el FBI, a través
del memorandum del
agente Phoenix (Kenneth Williams28), así como también
por la CIA29. Si
bien Ari Fleischer, portavoz de la Casablanca, y Condolezza Rice,
asesora de seguridad nacional, alegasen que nadie imaginó “el
uso de un avión como un misil”30, fue levantada
la hipótesis, inclusive por el escritor Gore Vidal31,
de que nada se hizo para impedir los atentados del 11 de setiembre,
porque ellos le convenían al gobierno de los EE.UU. como pretexto
para desatar la guerra en Afganistán, que había sido planeada
hace mucho tiempo, por causa del petróleo en la región del Mar
Caspio y de la construcción del oleoducto y del gasoducto que debían
pasar por allí. Esa
hipótesis, levantada por Gore Vidal, es muy plausible.
Ya hubieron, por cierto, innumerables precedentes de tal
conducta en la historia de la CIA.
Dos de sus agentes, Víctor Marchetti y John D. Marks
revelaron, en el libro The CIA and the Cult of Intelligence, que a principios de octubre de
1969, la CIA recibió información de que un grupo de radicales,
en el Brasil, estaba planeando el secuestro de un avión y escapar
para Cuba. Esa
información fue retransmitida, con la recomendación de “sólo
ojos”, al secretario de Estado, Henry Kissinger, la
Casablanca y los altos estamentos del Departamento de Defensa.
El día 8 de octubre, los mismos radicales, identificados
por la CIA, efectivizaron el secuestro del avión, con 49 personas
a bordo, y forzaron al piloto a seguir con destino a la Habana,
luego de una escala en la Guayana, para reabastecer el aparato.
Ni la CIA ni cualquier otra agencia del gobierno
norteamericano, hicieron nada para impedir la consumación del
secuestro, aunque la política oficial de los EE.UU., según un
anuncio del presidente Richard Nixon, iba a combatir, por todos
los medios, la piratería aérea.
Cuestionada por el Departamento de Estado sobre los motivos
por los cuales no había tomado ninguna medida preventiva, la CIA
tardó más de un mes en responder. Y, sólo después del asesinato del líder revolucionario
Carlos Marighela, el 4 de noviembre de 1969, la CIA,
informalmente, informó al Departamento de Estado que no trató de
impedir el secuestro porque, si lo hiciese, su infiltración en la
Alianza Libertadora Nacional (ALN) habría quedado expuesta y las
chances de destruir la organización disminuirían32. “Para
los operadores clandestinos de la CIA, el fin – de destruir el
movimiento radical Brasilero – aparentemente había justificado
los medios, permitindo que o
seqüestro ocorresse arriscando sin necesidad 49 vidas inocentes
en el proceso” –
comentaron Víctor Marchetti y John D. Marks33. Para
las operaciones clandestinas de la CIA, nada podía ser más
normal que el empleo de trucos
sucios con el objetivo de promover el interés nacional de los
EE.UU. Richard Bissel,
antiguo jefe de los servicios clandestinos de la CIA, admitió por
televisión, en 1965, que muchas veces sus agentes habían
ejecutado acciones contrarias a los preceptos morales34. No fue, por lo tanto, sin razón que los especialistas en
servicios de inteligencia, en Europa, perciberon la “guerra sobre el terrorismo” de George W. Bush como un fraude y
develaron la Realpolitik que
se escondía detrás del ataque a Afganistán.
En Alemania, donde los secuestradores de aviones vivían y
estudiaban y donde desde julio de 2001 ya se discutían los planes
para Afganistán, los especialistas en inteligencia jamás
creyeron que los ataques al World Trade Center y al Pentágono
fueron ejecutados sin el apoyo de algún servicio secreto.
Echehardt Werthebach, antiguo presidente del servicio
secreto interno de Alemania – Bundesamt für Verfassungsschutz35
– declaró a la American Free Press que la “precisión mortal” y “la magnitud
del plan” evidenciaban que la preparación de los atentados al
World Trade Center y al Pentágono necesitó de varios años y
requirió de la estructura fija de una organización de
inteligencia de algún estado, estructura inexistente en los
grupos terroristas como el de Muhammad Atta. Horst Ehmke36,
que fue jefe de gabinete de Willy Brandt (1969-1972) y coordinó
el servicio secreto alemán como ministro para besondere
Aufgaben (misiones especiales), cuando vio las imágenes de
los atentados del 11 de setiembre por la televisión, dijo que
parecía como “eine
Hollywood-produktion”.
Según su opinión, los terroristas no podrían ejecutar
tal operación, con cuatro aviones secuestrados, si no contasen
con el apoyo de algún servicio secreto37. Agentes
de los servicios de inteligencia y terroristas, frecuentemente se
mezclaban y muchas veces representaban un doble papel, y esa
confusión amigo-enemigo, que Andreas von Bülow resaltó, siempre
constituyo un problema para el combate al terrorismo en sí38.
Aún no existen pruebas de que ciertos intereses en los
EE.UU. hubieran permitido y/o deseado, conscientemente, los
atentados del 11 de setiembre, aunque el periodista francés
Thierry Meyssan, en su libro 11
de September 2001 – L’effroyable imposture, llegó a
levantar la hipótesis de que la leyenda de bin-Laden no fuese más
que “une couverture fabrique de toute pièces par la CIA”39. Esa
hipótesis no era totalmente improbable, una vez que en 1962, a
fin de justificar la intervención militar en Cuba, el Pentágono
había elaborado una serie de pretextos, entre los cuales estaba
la creación de un “incidente
que demostrará convincentemente que un avión cubano ha atacado y
derribado un charter de una aerolínea civil en la ruta de los
EE.UU. a Jamaica, Guatemala, Panama o Venezuela” cabiéndole
a la CIA, a través de la radio, accionar su explosión con un “grupo
de estudiantes colegiales de vacaciones o cualquier grupo de
personas con intereses comunes para apoyar charters en vuelos no
regulares”40. Y,
según admitió Andreas von Bülow,
en una entrevista a la Agencia France Press, el servicio
secreto de Israel, Mossad, estuvo atrás de los atentados del 11
de setiembre, cuyo objetivo fue levantar la opinión pública
mundial contra los árabes, pues nada podía ser mejor para los
fines de propaganda de Occidente que configurar al islamismo como
el nuevo enemigo, en el sentido del clash
of civilizations41, tal como Samuel P. Hungtingon
conceptualizó, al apuntar a la “bellicosity and violence” de los musulmanes, observando que
ellos siempre mantuvieron relaciones antagónicas con pueblos de
otras civilizaciones en todas partes del mundo42.
De acuerdo con Samuel P. Hungtingon, las relaciones entre
el Islam y la cristiandad, ortodoxa y occidental, fueron
frecuentemente violentas, frente a las cuales el conflicto entre
la liberal democracia y el marxismo-leninismo aparecía como un
fenómeno histórico fugaz y superficial43.
Y, a fin de preservar la civilización occidental, él
consideró necesario, entre otras iniciativas, “para
restringir el desarrollo del poder militar convencional y no
convencional de los países islámicos y chinos”44. Ese
clash of civilization, o mejor dicho, la oposición del
fundamentalismo islámico a la civilización capitalista, se
transparentó nítidamente en el pronunciamiento de Bin-Laden,
divulgado a través de la TV Al Jazirah45, después de
los atentados del 11 de setiembre.
Él acusó a Occidente en general, liderado por los EE.UU.,
de emprender “una indescriptible Cruzada insultante contra el
Islam”46, al promover la guerra en Afganistán.
Y, aunque negase la participación de los mujahidin
en los ataques terroristas contra el World Trade Center y el
Pentágono, pues era “irracional” pensar que ellos, que
abandonaron trabajo, universidades, familias, parientes y dejaron
sus países, hace 20 años, “para satisfacer a Dios y al campeón
de la religión de Dios”, fuesen a matar personas inocentes47,
Bin-Laden aplaudió los atentados donde 19 estudiantes hirieron
profundamente a la mayor potencia militar y estremecieron la
economía de los EE.UU. causando a Nueva York y otros mercados, pérdidas
de más de u$s 1 trillón y demostrando que “esa execrable
economía internacional, usurera”, que los EE.UU. usaban para
imponer, con su poder militar, “infidelidad y humillación a los
pueblos débiles”, podía fácilmente entrar en colapso48. Frente
a estos atentados tan brutales, el presidente George W. Bush
necesitaba tomar una actitud que diese confianza al pueblo
norteamericano, profundamente shockeado por la tragedia, y le
mostrase al mundo que los EE.UU. no se acobardaban y no dudarían
en reaccionar contra cualquier amenaza a su seguridad.
Y aprovechó el acontecimiento y radicalizó la política
internacional de los EE.UU. declarando la guerra al terrorismo y
atacando a los talibanes en Afganistán, a fin de contener el
nacionalismo islámico que recrudeciera en Asia Central, región
de suma importancia económica y estratégica, debido a sus
grandes yacimientos de gas y petróleo. Esa
guerra, a la que todo indicaba, estaba preparándose hacía ya algún
tiempo. Desde 1994, los EE.UU. concentraban fuerzas militares en el
Golfo Pérsico y, antes de los atentados del 11 de setiembre, una
escuadra de Gran Bretaña partió para Omán, donde cerca de
23.000 soldados de los dos países, efectuaban maniobras
conjuntas, con el objetivo, al que todo indicaba, de intervenir,
por cualquier motivo, en Afganistán. El problema consistía en que Afganistán estaba sin régimen
político y el gobierno norteamericano temía que los
fundamentalistas, que lo controlaban, derribasen también al
gobierno militar en Paquistán y no sólo pasasen a dominar un país
con capacidad de producir armas nucleares, como que se adueñasen,
igualmente, de los yacimientos de petróleo (2/3 de las reservas
mundiales hasta entonces conocidas), si la monarquía en Arabia
Saudita también cayese. La
cuestión del petróleo ahí pasó a ser la más importante.
El dominio de Afganistán permitiría a los EE.UU.
concretar dos proyectos, en los cuales el presidente George W.
Bush tenía el mayor interés49. Uno
de esos proyectos consistía en permitir que la Unocal (Union Oil
Company of California) construyese el gasoducto que debía pasar
por Afganistán y Paquistán hasta el Océano Índico, de un
oleoducto en el territorio de Turquía, evitando que pasase por
Rusia el petróleo de Azerbaján, donde había inmensos
yacimientos no explotados. El
otro era la construcción de un gasoducto a partir de Uzbequistán,
atravesando Afganistán hasta el mar de Paquistán50. Uzbequistán,
Turkmanistán, Tajikistán y Kazakhstán51, en la
margen oriental de la bahía del Mar Caspio, eran los estados más
pobres de la extinta URSS, y los EE.UU., hacía mucho tiempo,
trataban de sustraerlos de la influencia de Rusia y conquistar allí
una posición que les permitiese asegurar el control sobre sus
vastas reservas de petróleo, iguales o mayores que las de Arabia
Saudita, y las más ricas reservas de gas natural del mundo,
estimadas en 25 trillones de pies cúbicos (708 billones de metros
cúbicos), prácticamente cerradas.
El 27 de octubre de 1997, seis de las más grandes compañías
de energía, lideradas por la Unocal, celebraron en Ashkhabad un
acuerdo, creando el consorcio Central Asia Gas Pipeline, Ltd. (CentGas)52,
para construir una tubería, con 1.272 km de extensión, a un
valor de u$s 2 billones, para el transporte de 1.9 billones de
metros cúbicos de gas natural, por día (20 billones de metros cúbicos
por año), del campo de Dauletabad, frontera de Turkmenistán con
Afganistán, a través de Herat y Kandahar, hasta Multan, en
Paquistán, donde se conectaría con otro, que se extendería a
Nueva Delhi. Al mismo
tiempo, una delegación talibán visitó Ashkhabad y concordó en
formar una comisión tripartita con Paquistán y Turkmenistán
para supervisar la ejecución del proyecto.
Y en enero de 1998, los talibanes firmaron con la Unocal un
acuerdo, autorizando la construcción de la pipeline. Pero, la Unocal estaba a recibir fuertes críticas, dentro de
los EE.UU., de los grupos feministas y otros, acusándola de
sustentar el régimen talibán, que oprimía a las mujeres y las
excluía de todas las actividades de la vida social, al mismo
tiempo que aniquilaba cruelmente a las minorías en Afganistán.
Y en agosto de 1998, por causa del bombardeo de los campos
de al-Qaeda, ordenado por el presidente Bill Clinton, después de
los ataques a las embajadas de EE.UU. en Nairobi y Dar es Salaam,
la Unocal, alegando que los bajos precios del petróleo y la
turbulencia en Afganistán, que asustaban a los inversores,
tornaban la pipeline un proyecto antieconómico y bastante arriesgado, suspendió
la participación de CentGas en el consorcio responsable por su
construcción. Según
anunció el 21 de agosto, la Unocal solamente participaría de la
construcción de la Central Asia Gas Pipeline, “cuando
y si Afganistán alcanza la paz y la estabilidad necesarias para
obtener recursos de las agencias financieras internacionales para
su proyecto y o gobierno establecido sea reconocido por parte de
las Naciones Unidas y los EE.UU.”53. De
este modo, la amplia coalición, que el presidente George W. Bush
trató de articular, antes de atacar a los talibanes, tendía no
tanto a combatir el terrorismo, sino a posibilitar la instalación
en Afganistán de un gobierno internacionalmente reconocido,
eliminando el principal obstáculo a la inversión de la Unocal
para la construcción de la pipeline.
Y no fue difícil para los EE.UU. recibir el apoyo de los
estados de Asia Central, que tenían fronteras con Afganistán,
tales como la China (76 km), Irán (936 km), Paquistán (2.430 km),
Tajikistán (1.206 km), Turkmanistán (744 km) y Uzbequistán (137
km). A todos también les interesaba contener el fundamentalismo
islámico, que se convirtiera en vehículo de la política y se
esparciera inclusive por el sur de la Federación Rusa, donde el
presidente Vladimir Putin trataba de reprimir la rebelión
nacionalista de Chechenia, cuyos principales líderes, Shamil
Basayev y Al Khattab, recibieron un intensivo entrenamiento en
guerrilla en el campamento Amir Muawia, instalado por la CIA y el
ISI paquistaní, en la provincia de Khost (Afganistán), a
principios de los años 80. Esa
amplia coalición internacional contra el terrorismo, promovida
por los EE.UU., se desarrolló en la conferencia de Pertersberg
(cercana a Bonn – Alemania), en diciembre de 2001, procurando
sentar las bases para la formación de un gobierno provisorio y
multi-étnico, en Afganistán, de modo de superar los vicios de su
política, hasta entonces caracterizada por la disputa entre los
señores de la guerra (warlords),
al frente de los diversos grupos étnicos – Pashtun (38%), Tajik
(25%), Hazara (19%), además de otros menores, tales como Aimaks,
Turkmen, Baloch, que suman 12%, y Uzbek 6%.
Y la elección de Hamid Karzai, un mujahidin
que luchó contra las tropas de la URSS en la década de 1980,
para el cargo de primer ministro provisorio de Afganistán,
no se debió tanto a su liderazgo sobre la tribu Pashtun
Durrani, la más numerosa, o ser del mismo clan que el ex rey
Zahir Shah, sino al hecho de que fue consultor de la Unocal y
mantuvo estrecho contacto con William Casey, director de la CIA y
el ISI paquistaní. La
guerra contra el terrorismo, declarada por el presidente George W.
Bush, constituía mientras tanto, una necesidad para los EE.UU. ,
no sólo como pretexto para invadir y ocupar Afganistán, debido a
los intereses de la industria del petróleo, sino también como un
esfuerzo en el sentido de acortar el ciclo de retracción en el
que estaba entrando la economía americana, permitiendo la quema
de plusvalía, según reconoció el presidente del Brasil,
Fernando Henrique Cardoso. “No
soy partidario de la guerra, soy contra, pero la guerra obliga a
inversiones, calienta la economía” – dijo Fernando Henrique
Cardoso, agregando: “No sé lo que va a suceder porque eso no es
una guerra propiamente dicha.
Si fuese una guerra clásica, habría una intensificación
de las fuerzas productivas y se abreviaría el ciclo de retracción”54. De
hecho, Friedrich Engels ya había evidenciado, en 1892, que, como
la guerra se estaba convirtiendo en un sector de grande
industrie55, pues sin ella no se podrían producir
tanques, cañones, balas, fusiles de repetición, granadas, pólvora,
etc., la grande industrie
se tornó una “necesidad política” (eine
politsche Notwendigkeit)56.
El gobierno norteamericano tenía, por lo tanto, que
garantir la existencia y el funcionamiento de grande industrie de los EE.UU., cuyos acuerdos para la
venta de armas a los países en desarrollo, alcanzaron entre 1997
y 2000, el monto de u$s 31,5 billones57, (37.2% de
todos los negocios realizados en el mundo), sin embargo las
exportaciones habían caído de u$s 26,2 billones (dólares
constantes de 2000) en 1999, para u$s 19,4 billones en 200058,
responsable por más del 70% de las exportaciones de armamentos,
en el Tercer Mundo y el presidente George W. Bush aprovechó el
trauma provocado por los atentados del 11 de setiembre para
presionar al Congreso a aumentar aún más el presupuesto del Pentágono,
como ya era su propósito, haciéndolo saltar de u$s 331 billones
a u$s 378,5 billones en el año fiscal de 2003, que comenzaba el 1º
de octubre de 2002, y pasando a gastar cerca de u$s 1,8 billones
por mes en su guerra contra el terrorismo.
Los gastos militares, mientras tanto, no se restringían
solamente a los del Pentágono, una vez que fueran destinados más
de u$s 15,4 billones al programa de armas nucleares, del
Departamento de Energía, u$s 1,4 billones para actividades
militares relacionadas de otras agencias, y u$s 3,8 billones para
asistencia externa militar y entrenamiento en otros países, lo
que completaba la suma de u$s 399,1 billones, el equivalente al
19% del presupuesto total, del orden de u$s 2,1 trillones,
propuesto por el presidente George W. Bush para el año 2003.
El
monto de u$s 399,1 billones, destinado a los gastos militares de
los EE.UU. para el año fiscal de 2002, era, mientras tanto, muy
superior a la suma total de los presupuestos militares de sus
aliados en la OTAN, incluyendo Australia, Japón y Corea del Sur (u$s
147,1 billones), de Rusia (u$s 56 billones), China (u$s 39,5
billones) y de los considerados rogue
states y probables enemigos, Cuba, Irán, Irak, Libia, Corea
del Norte, Sudán y Siria (u$s 14,1 billones)59.
Y mientras el total de los gastos militares, en todo el
mundo, decayó de u$s 1,2 trillones en 1985 para u$s 812 billones
en 2000, el porcentaje total de los gastos de EE.UU. en el mismo
período, aumentó de 31% para 36% en el año fiscal 200060.
No sin un fuerte motivo, el presidente Dwight Eisenhower
(1953 – 1961), al despedirse del gobierno, alertó a los EE.UU.
sobre la influencia injustificada del complejo industrial-militar,
cuyo potencial para un crecimiento desastroso del poder ya existía
y tendería a persistir, exhortando a los norteamericanos a no
permitir que el peso de esa combinación pusiese en peligro sus
libertades y procesos democráticos61.
Su advertencia, sin embargo, para nada sirvió.
Los
industriales hicieron base en los cuarteles.
Los EE.UU. habían encontrado en las guerras un remedio
para los males de su economía.
Se apropiaron de las fórmulas que Adolf Hitler y los nazis
concibieron. Y, como
si no bastara con todo su poderío militar, el Pentágono
desarrolló planes de contingencia para el uso preventivo de armas
atómicas contra por lo menos siete estados – China, Rusia,
Irak, Corea del Norte, Irán, Libia y Siria62 – cinco
de los cuales no disponían de armas nucleares63.
Si cualquier otro país estuviese planeando desarrollar
nuevas armas nucleares y contemplando la posibilidad de ataques
preventivos contra una lista de estados no nucleares – comentó The
New York Times – Washington con seguridad lo calificaría
como “dangerous rogue
state” 64. Por
esa razón, alertando que el tiempo corría y que el futuro de la
humanidad y de la vida estaba en riesgo, David Krieger, presidente
de la Nuclear Age Peace Foundation, convocó a todas las naciones
y a todos los pueblos a detener ese “rogue
superpower” 65. Sin
duda alguna, los EE.UU. pasaron, de esta forma, a configurar el
ejemplo más perfecto de un rogue
superpower, que frecuentemente violó las leyes internacionales,
tendencia ésta que recrudeció bajo la administración de Bill
Clinton y se aceleró con el presidente George W. Bush,
irrespetando tratados, inclusive el de No Proliferación de las
Armas Nucleares, según el estudio publicado en abril de 2002 por
el Institute for Energy and Environmental Research y el Lawyers’
Committee on Nuclear Policy67, así como empleando en
Afganistán armas letales, excluidas por Convenciones específicas,
tales como la super bomba de mil libras, capaz de quemar el oxígeno
en una vasta área, y matar todos los seres vivos dentro del perímetro,
y otras para destruir las cavernas, con enormes perjuicios para el
medio ambiente68.
Los EE.UU., bajo el gobierno de George W. Bush, se
convirtieron en la mayor amenaza a la seguridad mundial. - Traducción para La ONDA digital de Cristina Iriarte * Luiz Alberto Moniz Bandeira é cientista político, professor titular da Universidade de Brasília (aposentado) e autor de várias obras, entre as quais De Marti a Fidel: a revolução cubana e a América Latina, Presença dos EUA no Brasil e Brasil-Estados Unidos: a rivalidade emergente. [1])
Ele
fundou em 1931 a companhia Saudi Bin-Ladin Group (SBG). Também
constituiu uma sociedade suíça de investimentos (Saudi
Investment Company), que criou filiais do National Commercial Bank,
da Arábia Saudita. A SBG detinha importantes participações na
General Electric, Nortel Networks e Cadbury Schweppes. É
representado nos EUA por Adnan Khashoggi) e suas atividades
financeiras são geridas pelo Carlyle Group, para o qual pai do
presidente George W. Bush, o ex-presidente George Bush.,
trabalhava. Meyssan, Thierry. 11 septembre 2001. L’effroyable
imposture. Paris: Editions Carnot, 2002, p. 110. A Saudi
Binladin Group recebeu contratos para a construção das bases dos
EUA na Arábia Saudista e para a reconstrução do Kuwait, após a
Guerra do Golfo. 2)
A doutrina wahabí, que condena o luxo e a ostentação, desenvolveu-se
entre os árabes do deserto e tornou-se oficial na Arábia
Saudita, onde a monarquia não obedece aos seus preceitos. 3)
Lebert, Stephan &
Thomma, Norbert -
“Da sind Spuren wie
von einer trampelnden Elefantenherde“ - Der erste Verdacht kam
ihm, da saß er im Bundestag. Geheimdienste wurden sein Thema.
Andreas von Bülow traut ihnen Schlimmstes zu: eine Verwicklung in
die New Yorker Anschläge. Der
Tagesspiegel,
Berlin, 13.01.02 - Seit
S1. 4)
A madrasa foi originalmente introduzida no Egypt pelo sultão
Salah el-Din el-Ayyoubi (1138-1193), celebrizado como Saladin ,
para suprimir as seitas islâmicas não ortodoxas. Salah
al-Din Al-Ayyubi (Saladin) assumiu o controle do Egito após a
morte do califa Fatimid em 1171. Quando os Cruzados atacaram o
Egito, incendiando o Cairo, Salah al-Din fortificou a cidade,
resistiu e tornou-se um dos grandes heróis do Islã, por sua
humildade, coragem pessoal, capacidade administrativa e militar, o
que lhe permitiu derrotar os exércitos cristãos. O reinado de
Salah al-Din durou 24 anos, dos quais passou 24 anos no Cairo,
onde, além construir hospitais
e obras de infra-estrutura, instituiu as madrasas, um tipo
de instituição criada
pelos turcos Seljuk , aumentou
o número de mamluks,
escravizando meninos e dando-lhes educação militar e islâmica,
a fim de empregá-los depois no exército e na administração.
Os mamluks
(que em árabe significava “os possuídos) eram jovens turcos ou
curdos possuídos por um homem, que os tinha como escravos e os
criavam segregados em barracas, onde recebiam rigorosa instrução
religiosa e militar. Quando adultos eram, porém, libertados,
ganhavam um cavalo e arma, e passavam a servir com lealdade e devoção,
até o fim da vida, ao seu antigo proprietário, o amir
(comandante). Os mamluks,
recrutados pela dinastia de Ayyubids, usurparam o poder
e tiveram a capacidade de mantê-lo, por mais de 300 anos,
até a conquista do Egito pelos otomanos, 1517. Esse sultanato teve sua origem com Shajrat al-Durr (Três pérolas),
esposa do sultão Ayyub, que morreu de câncer e tuberculose e
cujo filho, Turan Shah, fora morto por uma facção de mamluks
leais aos Baybars. Ela governou o Egito entre 1249-1250 e foi a única
mulher a ocupar o sultanato em
toda a história do Islã e a única, no Egito, desde
Cleópatra. 5)
No principio dos anos 90,
havia cerca de 4 mil madrasas no Paquistão, especialmente perto da fronteira com o
Afeganistão, onde viviam em acampamentos 2 milhões de refugiados
afeganes cujos filhos freqüentavam as
madrasas,
juntamente com filhos de famílias paquistanesas bem situadas.
Por volta de 2001, as madrasas
contavam com cerca de um milhão de alunos. 6)
Goldberg,
Jeffrey – “Inside jihad university
- The Education of a Holy Warrior” – http://www.jammu-kashmir-facts.com/inside_jihad_university1.htm
7)
Blum,
William. Rogue State. London: Zed Books, 2001, p. 36. 8)
osint] Al-Jazirah TV Broadcasts Usama Bin Ladin's 1998
Interview by Daniel Pinéu - 26 September 2001 13:29 UTC 9)
Ibid. 10)
Em 1992, o então presidente George Bush, com mandato da ONU (UNOSOM
II), ordenou a operação Restore Hope, enviando um contingente de
2.000 marines, como peacekiping, com a missão
supervisionar a distribuição de alimentos à populuação e,
restaurando a ordem, criar um ambiente para a reconciliação política. 11)
Bin-Ladin estabeleceu, no Sudão, fábricas e fazendas, bem como
campos de treinamento para os veteranos afegãs,
desenvolveu diversos
empreendimentos comerciais. Ele era proprietário da empresa de
construção el-Hijrah for Construction and Development Ltd., em
sociedade com a Frente Nacional Islâmica e o Exército sudanês.
Essa firma construiu o
novo aeroporto, em
Port Sudan, bem como a auto-estrada de 1200 km que liga essa
cidade a Khartoum. Outra companhia, cuja propriedade se atribuía
a bin Ladin era a Wadi al-Aqiq Company, uma firma de exportação,
sendo também um dos acionistas de Taba Investment Company Ltd. e
do el-Shamal Islamic Bank, em Khartoum, em sociedade com a Frente
Nacional Islâmica e no qual segundo consta ele investira US $50 milhões. 12)
Bodansky,
Yossef -
“Some Call It Peace - Waiting For War In the Balkans”, http://members.tripod.com/Balkania/resources/geostrategy/bodansky_peace/bp_part3.html 13)
Text of Fatwah Urging Jihad Against Americans published in Al-Quds
al-'Arabi on Febuary 23, 1998 Statement
signed by Sheikh Usamah Bin-Muhammad Bin-Ladin; Ayman al-Zawahiri,
leader of the Jihad Group in Egypt; Abu- Yasir Rifa'i Ahmad Taha,
a leader of the Islamic Group; Sheikh Mir Hamzah, secretary of the
Jamiat-ul-Ulema-e-Pakistan; and Fazlul Rahman, leader of the Jihad
Movement in Bangladesh . 14)
Transcript of Usamah
Bin-Ladin, the Destruction of the Base - Interview with Usamah Bin-Ladin
presented by Salah Najm. Conducted by Jamal Isma'il in an
unspecified location in Afghanistan. Aired 10 June 1999 – The
Terrorism Reseach Center. 15)
Wines,
Michael – “War
on Terror Casts Chechen Conflict in a New Light”, The
New York Times, 9.12.2001, Late Edition - Final, Section 1A,
Page 6, Column 3. 16)
O mais importante lugar sagrado para os muçulmanos é Al-Masjid
al-Haram, em Meca, seguido por
Al-Masjid al Nabawi em Medina.
A famosa mesquita de Al
Aqsa, em Jerusalém,
é considerada o terceiro lugar mais sagrado no Islam. 17)
Text of Fatwah Urging Jihad Against Americans published in Al-Quds
al-'Arabi on Febuary 23, 1998 Statement
signed by Sheikh Usamah Bin-Muhammad Bin-Ladin; Ayman al-Zawahiri,
leader of the Jihad Group in Egypt; Abu- Yasir Rifa'i Ahmad Taha,
a leader of the Islamic Group; Sheikh Mir Hamzah, secretary of the
Jamiat-ul-Ulema-e-Pakistan; and Fazlul Rahman, leader of the Jihad
Movement in Bangladesh . 18)
“Hunting bin Laden“ – Frontline – PBS, 2001http://www.pbs.org/wgbh/pages/frontline/shows/binladen/interviews/bearden.html 19)
Eggen,
Dan & Miller,
Bill “FBI
Memo Author Did Not Envision Sept. 11 -Phoenix Agent Who Marked
Warning 'Routine' Finishes Congressional Testimony”, in The
Washington Post. 23.05.2002, Page A08. 20)
“The White House said tonight that President Bush had been
warned by American intelligence agencies in early August that
Usamah Bin-Ladin was seeking to hijack aircraft but that the
warnings did not contemplate the possibility that the hijackers
would turn the planes into guided missiles for a terrorist attack”.
Ari Fleischer, secretário de imprensa da Casa Branco, desculpou:
“The president was also provided information about Bin-Ladin
wanting to engage in hijacking in the traditional pre-9/11 sense,
not for the use of suicide bombing, not for the use of an airplane
as a missile”.Sanger,
David E. “Bush
Was Warned Bin-Ladin Wanted to Hijack Planes”, The New
York Times, 16.05.2002 21)
Richard, Alexandra
– « La CIA aurait rencontré Ben Laden en juillet »,
Paris, Le Figaro, 31.10.2001,
p. 2. 22) Andreas von Bülow foi
Ministro de Pesquisa e Tecnologia, no governo de Helmut Schmidt
(1974-1982) e como deputado supervisionou as atividades do serviço
de inteligência da República Federal da Alemanha, o
Bundesnarichtendienst (BND). 23)
Serviço
Federal de Informações. 24)
Risen,
James - “The
hearings – al’Qaeda Attack Was in Works
for 3 Years, Officials Say”,
The New York Times,
19.06.2002 25)
“11.
September - Erste Anklage in Deutschland“, Frankfurter
Allgemeine Zeitung, 30.08.2002. 26)
Shenon,
Philip
“F.B.I. Knew for Years About Terror Pilot Training”, The
New York Times,18.05.2002 27) The Associated Press
- “Airlines Warned of Terrorist Threats”, The New York
Times, 19.05.2002 28)
Mille,r Bill & Eggen, Dan FBI – “Memo Author Did
Not Envision Sept. 11”, The Washington Post, 23.05.2002. 29)
Sanger,
David E. “Bush
Was Warned Bin-Ladin Wanted to Hijack Planes”, The New York
Times, 16.05.2002. The New York Times, 18.05.2002. La
Nación, Buenos Aires, 19.05.200 30)
Sanger,
David E. & Bumiller, Elisabeth – “No
Hint of Sept. 11 in Report in August, White House Says, But
Congress Seeks Inquiry”, The New York Times,16.05.2002. 31)
“(...) Agora que somos governados por uma junta de homens do
petróleo e do Pentágono. A maior parte deles é do ramo do petróleo
-ambos os Bushes, (Dick) Cheney, Rumsfeld e assim por diante. Eles
estão no poder, e este é o último grande golpe que irá
beneficiá-los pessoalmente e, como estou certo de que eles sejam
suficientemente patrióticos para acreditar, também vai
beneficiar os EUA: que o país tenha acesso a esse imenso
manancial de óleo da Ásia Central, através de diversos
oleodutos.(...)Estamos e estávamos desesperadamente tentando
instalar um oleoduto atravessando o Afeganistão, o Paquistão,
indo até Karachi e chegando ao oceano Índico. Durante muito
tempo tratamos com o Taleban, mas seus homens tinham se tornado
doidos e desmiolados demais, a ponto de tornar-se impossível
tratar com eles.Então entramos no país para tentar estabilizar a
situação, para que a Unocal (empresa americana de energia) possa
construir um oleoduto”. Gore Vidal a Gary Kamiya. “Para o
escritor americano, o Congresso dos EUA deveria investigar se o
governo sabia sobre atentado ao WTC – “Petróleo motiva guerra
afegã”, diz Gore Vidal, Folha
de S.Paulo,12.05.2002. 32) Marchetti, Victor &
Marks, John D. The CIA and the Cult of Intelligence. New
York: 1974, pp. 250-251, 33) Id., ibid., p. 251. 34) Id., ibid., p. 252. 35)
Departamento
Federal para a Proteção da Constituição. 36)
Horst
Ehmke, na sua novela Himmelsfackeln (
Frankfurt: Verlag Eichborn, 2001), previu um ataque terrorista
similar, em que fundamentalistas turcos
arremeteriam aviões seqüestrados contra Berlim. 37)
Bollyn, Christopher “European Spooks Say Mideast Terrorists
Needed State Support”, American Free Press - http://www.americanfreepress.net/Mideast/Fox_News_Special_Report_Confir/ 38)
von Bülow, Andreas. In
Namen des Staates: CIA, BND und de kriminellen Menchenschaften
der Geheimdienste, München, 2002, p. 267. 39)
Meyssan,
Thierry. 11 septembre 2001. L’effroyable imposture. Paris: Editions Carnot, 2002, pp. 118-119. 40) Top Secret Special Handling Noform, Memorandum for the Secretary of
Defense, 13.3.1962; Subject:
Justification for US Military Intervention in Cuba (TS),
L. L. Lemnitzer, Chairman, Joint Chief of Staff. 1
Enclosure – Memo for the Chief of Operations, Cuba Project.
National Security Archives - http://www.gwu.edu/~nsarchiv/news/20010430/doc1.pdf.
Entre vários
outros pretextos, o Pentágono sugeriu encenação de um ataque à
Base Naval de Guantánamo, assim como a
explosão de um navio norte-americano em Guantánamo, para
atribuir a culpa ao governo de Fidel Castro, reproduzindo assim o
afundamento do Maine,
que em 1898 possibilitara aos EUA declarar guerra à Espanha e
intervir em Cuba E James Bamford, em
exposição
da
National Security Agency, intitulado Body of Secrets,
declarou que a Operation Northwoods, codinome para
a série de sabotagens propostas, “may be the most
corrupt plan ever created by the U.S. government.”
No
programa “How to
Star a War: The Bizarre Tale of Operation Mongoose”, apresentada
pela televisão Nightline,
da rede ABC nos EUA, por Aaron Brown, no dia 29. 1.
1998, o general (reformado)
Alexander Haig, que participara da Operation Mongoose e fora
Secretário de Estado na Administração Reagan, declarou:
“Sinto ter de dizer. Mas éramos uma democracia e penso que,
quando presidentes se iludem, pensando que podem arriscar vidas e
conduzir tais operações arrogantes sem nada dizer ao povo
americano, escondendo os fatos da população, é um comportamento
disparatado”. 41)
Lebert,
Stephan & Thomma, Norbert "Da sind Spuren wie von einer
trampelnden Elefantenherde Der erste Verdacht kam ihm, da saß er
im Bundestag. Geheimdienste wurden sein Thema. Andreas von Bülow
traut ihnen Schlimmstes zu: eine Verwicklung in die New Yorker
Anschläge. Der
Tagesspiegel – Sonntag, Berlin, 13.01.02 -
Seit S1. Segundo se soube, Mohammed Atta, um dos
terroristas suicidas, recebeu instrução e recursos do serviço
secreto do Paquistão (ISI), ao qual a CIA fornecia enormes fundos,
com o propósito de alimentar os grupos militantes no Paquistão. 42)
Huntington,
Samuel P.. Tha Clash of Civilizations and the Remaking of World
Order. New York: Touchstone – Simon & Shuster, 1997, pp.
256-258 e 262-265. 43)
Id., ibid., p. 209. 44)
Id.
Ibid., pp. 311-312. 45
)
Televisão
árabe, financiada pelo governo de Catari. 46)
Transcript.
Tome: 2001 12/27 19-38 GMT. Ref: Afghanistan: Part 1 of 8: Al-Jazirah
TV Broadcast Bin Ladin – Recorded Statement Statement 27 Dec (2)
GMP20011227000227 Doha
Al-Jazirah Satellite Chanel Television Arabic 1835 GMT 27 Dec. 01. 47)
Ibid. 48)
Ibid. 49)
George Bush, o pai, trabalhou,
através do Carlyle Group, uma firma internacional de investimento,
para a família Bin-Ladin na Arábia Saudita. O fato era que o pai
do presidente George W. Bush, ele também ex-presidente dos EUA,
fazia negócios com uma firma que se tornou objeto de investigação
do FBI por causa do atentado do 11 de setembro, segundo a denúncia
de uma ONG norte-americana, Judicial Watch. 50)
“For much of the 1990s the United States supported the Taliban’s
rise to power, both by encouraging the involvement of US oil
companies, and by implicitly tolerating Pakistan and Saudi Arabia,
two of its key regional allies, in their direct financial and
military support for the Taliban. The Taliban, which is committed
to a particularly primitive vision of Sunni
Islam,
had the added advantage for the US of being deeply hostile to Shia
Muslims in neighboring Iran (as well as within Afghanistan). A
crucial condition for building the pipelines is political
stability in Afghanistan, and for a time the US believed the
Taliban could provide just that. Had it not been for the Taliban’s
apparent tolerance of the former US-supported Usamah Bin-Ladin,
and the Taliban’s highly visible extremely repressive attitude
to women and other social issues, the US would most likely have
continued its support for the Taliban, and the construction of the
pipelines would have got underway in the late 90s. Tanter, Richard
- “Pipeline Politics: Oil, gas and
the US interest in Afghanistan”. http://www.zmag.org/tanteroil.htm 51) Armênia, Arzebaijão e Geórgia
localizam-se no sul do Cáucaso, região integrada à extinta União
Soviética. Essa região faz fronteira com a Turquia e o Irã,
estendendo-se ao longo do Mar Negro e do Mar Cáspio, até as
montanhas do Cáucaso, na Rússia. Historicamente, os estados
situados no sul do Cáucaso serviram como rota de ligação entre
a Europa, o Oriente Médio e a Ásia. A Armênia e a Geórgia
desfrutaram período de autonomia, mas o Arzebaijão não se
tornou independente antes de século XX. Esses estados declararam-se
independente, logo depois da revolução de 1917, mas o Exército
Vermelho reconquistou-os em 1921.
Eles outras vez se emanciparam, com o colapso da URSS, e
começaram a atrair os interesses estrangeiros, devido às de petróleo
e gás natural ali existentes. 52)A
Unocal participaria com 46,5 %, Delta Oil, da Arábia Saudita, com
15%, a companhia nacional de gás do Turkmenistão com 7%, Itochu
Oil, do Japão, com 6,5%, Inpex, também do Japão, com 6,5%,
Hyundai Engineering, da Coréia do Sul, com 5,5%, e
Crescent Group, do Paquistão,com 3,5%. A RAO Gazprom (Russia)
indicou o interesse de participar futuramente do consórcio com
10%. 53)
A
nota da Unocal, distribuída como press release, é a
seguinte:
Unocal
Statement: Suspension of activities related to proposed natural
gas pipeline across Afghanistan
El Segundo, Calif., Aug. 21, 1998 -- As a result of sharply
deteriorating political conditions in the region, Unocal, which
serves as the development manager for the Central Asia Gas (CentGas)
pipeline consortium, has suspended all activities involving the
proposed pipeline project in Afghanistan. We are discussing this
suspension with the other members of the consortium. This decision
to suspend activities is consistent with Unocal's long-held
position concerning its involvement in the project. For the past
several months, Unocal has been reviewing this project with
CentGas participants. We have consistently informed the other
participants that unless and until the United Nations and the
United States government recognize a legitimate government in
Afghanistan, Unocal would not invest capital in the project.
Contrary to some published reports, Unocal has not - and will not
- become a party to a commercial agreement with any individual
Afghanistan faction. Unocal
was instrumental in proposing the Central Asia gas pipeline
project in 1995 and in forming the seven-member CentGas consortium
in October 1997. The consortium was formed to evaluate and, if
appropriate, to participate in the future construction of a gas
pipeline from Turkmenistan through Afghanistan to natural gas
markets in Pakistan and, potentially, India. Unocal will only
participate in construction of the proposed Central Asia Gas
Pipeline when and if Afghanistan achieves the peace and stability
necessary to obtain financing from international lending agencies
for this project and an established government is recognized by
the United Nations and the United States. For this reason, we
strongly support the United Nations conflict resolution process
underway in this and other regions. We
believe that the CentGas pipeline would benefit the entire region
by providing vitally needed energy infrastructure, employment and
training, as well as hard currency revenues to the several
countries involved. The proposed pipeline is an example of a large-scale
project that may, after the appropriate conditions are met, help
Afghanistan move from its present devastation toward economic
reconstruction. Since the pipeline project was first proposed,
there have been a number of complex issues that Unocal has taken
very seriously. Unocal recognizes the legitimate concerns
regarding the treatment of women in Afghanistan. Consistent with
our core values and business principles, Unocal is currently
providing humanitarian support and skills training to Afghanistan
through CARE and the University of Nebraska at Omaha. Neither
program is designed to provide pipeline construction skills
training. These programs meet or exceed UN guidelines for doing
fieldwork in Afghanistan. They include basic job skills training
and education for both men and women, and elementary education for
boys and girls. Unocal has also contributed relief assistance for
victims of the recent earthquakes through the Red Cross and the
United Nations. 54) Entrevista do presidente Fernando
Henrique Cardoso: "São talibãs os que querem fechar a
economia?" – O Globo,
Rio de Janeiro 26 de setembro de 2001. 55)
Em frances, no original de Friedrich Engels. 56)
Engels a Nikolai Franzewitsch
Danielson in Petersburg, London,
22.09.1892, in Marx, Karl & Engels, Friedrich. Werke.
Berlin: Dietz Verlag, 1974, Band
38, p. 467. 57))
Em dólares constantes de 2000. No período de 1997 a 2000,
somente os Emirados Árabes Unidos concluíram acordos para a
compra de armas dos EUA da ordem de US$ 14, bilhões, secundados
pela Índia, com US$ 7,6 bilhões, e o Egito, com US$ 6,9 bilhões.
CRR
Report of the Congress. Conventional Arms Trasnfers to Developing
Nations – 1993-2000. August 16 2001. By Richard F. Grimmet,
specialist in national defense, Foreign Affairs, Defense, and
Trade Division. Congressional Research Service. The Library of
Congress. 58)
CRR Report of the Congress. Conventional Arms Trasnfers to
Developing Nations – 1993-2000. August 16 2001. By Richard F.
Grimmet, specialist in national defense, Foreign Affairs, Defense,
and Trade Division. Congressional Research Service. The Library of
Congress. 60)
Center for Defense Information - World
Military Database 2002
- CDI –Fiscal Year Budget http://www.cdi.org/issues/wme/.
Zepezauer, Mark & Naiman, Arthur. Take the Rich off
Welfare. Chicago: Odonian Press, 1998, p. 14. 61)
Ibid. 62)
Schweid, Barry
– “Pentagon Details Nuclear Plans”, Los Angeles Times,
09.03.2002 63)
“Bush Developing Military Policy Of Striking First - New
Doctrine Addresses Terrorism”, The Washington Post,
Monday, 10.06.2002 64)
“America as Nuclear
Rogue”, The
New York Times,
12.3.2002,
Late Edition - Final, Section A, Page 26, Column 1. 65)
Krieger, David
– “Stopping a Rogue
Superpower: Time Is Running Out” - 66)
Huntington, Samuel
– Foreign Affairs – March-April 1999, apud Chomsky, Noam.
Rogue States: the rule of force in Worlds Affairs,
Cambridge (Canada): South
End Press, 2000, p. 47. 67)
Deller,
Nicole, Arjun Makhijani & John Burroughs
- “Rule
of Power or the Rule of Law? An Assessment of U.S. Polices and
Actions Regarding Security-Related Treaties”,
published
by the Institute for Energy and Environmental Research and the
Lawyers'Committee on Nuclear Policy. April 4, 2002. html
http://www.ieer.org/reports/treaties/fullrpt.pdf 68)
“In the previous contexts of Iraq and Yugoslavia, it is also
possible to recall that NATO attackers eventually targeted pure
civilian targets as industries, broadcaster center and bridges in
order to undermine national moral and resistance capacity from the
opponents. The use, against Yugoslavia, of new-developed graphite
bombs to jam electricity distribution was also extremely
discussible under International Law”.
Flávio Helmold Macieira –
“The role of public international law in the following events: -
The terrorist attacks of 11th September; - The current
War in Afghanistan; and - Ireland’s Presidency of the United
Nations Security Council. Manuscript. LA ONDA® DIGITAL |
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