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¿Me
gustan los estudiantes?
En medio de la crisis bancaria, el período que va entre el feriado y la organización de los ahorristas, desde distintos ángulos se elogió la actitud de AEBU, debido a que por su accionar se encontró un camino civilizado para intentar superar la compleja situación. El hecho concreto fue que AEBU puso su experiencia gremial al servicio de los ahorristas, permitiendo que las asambleas fueran ordenadas, con un orden del día, facilitando que los debates se desarrollaran con cierta racionalidad. Todos aplaudieron este gesto del sindicato de los trabajadores bancarios, incluso quienes desde hace años desprecian toda actividad sindical. Pero lo que nadie dijo o lo dijo muy poca gente, es que AEBU no obtuvo esa experiencia gremial en un supermercado, sino que eso fue posible porque en el Uruguay los sindicatos y las actividades gremiales vienen desde muy lejos, siendo ingrediente fundamental de nuestra cultura democrática. También en estos días se desató la conflictividad a nivel de la enseñanza, tanto en secundaria, como en los centros de formación docente y en la Universidad de la República. El tema en cuestión era la Rendición de Cuentas, que se vio impregnado de una serie de inquietudes de carácter político y sindical propias de la hora que vive el país. En este caso la reacción fue muy otra, por parte del sistema político. Por un lado los partidos tradicionales enjuiciaron a los estudiantes con severidad, al grado que hasta el propio ministro de Educación y Cultura, Antonio Mercader, llegó a decir "el mensaje es exhortarlos a concurrir, exhortarlos a militar, exhortarlos a participar en las asambleas pero derrotar la huelga con los medios de los cuales se ha valido la FEUU según dicen ellos. Hay un sector universitario que está proponiendo ir a un plebiscito con voto secreto, me parece muy bien, creo que es una iniciativa loable la del voto secreto. Pero la FEUU sostiene que ese plebiscito no es vinculante es decir que no los obliga, la FEUU lo que sostiene es que aún cuando la enorme masa de universitarios con voto secreto diga que no acepta ese voto secreto y que no acepta la opinión de la mayoría bueno, si es así entonces yo creo que quienes están contra esta posición de la FEUU y que dicen ser la mayoría silenciosa, tienen que militar dentro de las reglas de juego de la democracia y dentro de las reglas de juego que practica la FEUU. Si es en asambleas deben concurrir a las asambleas y derrotar en votaciones democráticas a la hora que sea y con mayor número las decisiones de la FEUU". Pero por otro lado, la amplia mayoría de la izquierda frenteamplista metió violín en bolsa y miró para un costado, seguramente influida por esa estrategia de llegar al gobierno sin hacer olas. Fue así que el movimiento estudiantil quedó aislado, en el mejor de los casos, o bajo fuego cruzado de los dos partidos tradicionales que buscaron poner un pie dentro de los estudiantes. Aprovechando errores de los estudiantes en rebeldía, salieron a construir grupos de presión estudiantiles que pasaron a ser liderados por dirigentes políticos como los doctores Mercader y Nahum Bergstein, este último del Foro Batllista, y el quincista Daniel García Pintos, un viejo jupista de la década del 60. De esta forma los estudiantes quedaron partidos en dos: por un lado los sectores más radicales de fuerte influencia anarquista y por otro aquellos que se mostraron ante la sociedad como buenos alumnos que solo se preocupan de los libros y no de "cosas menores" como la Rendición de Cuentas, la situación económica, al emigración, etc. Ahora el EP-FA, que cuenta con una fuerte mayoría entre las capas estudiantiles, reacciona ante las declaraciones del ministro Mercader (el primero en reaccionar fue el diputado Carlos Pita), pero fundamentalmente reacciona porque los muchachos comienzan a tomar distancia de la izquierda institucional, debido a que sus reclamos no tuvieron eco en el parlamento, porque los legisladores de la izquierda no se acercaron a ello. De esta manera se transita hacia el fin de un conflicto, donde la juventud universitaria y estudiantil se quedó agarrada del pincel, frustrada y acusada. Y una vez más los jóvenes sin capacidad de ser oídos por los adultos, porque luchar parece ser que está fuera de moda, por políticos que no encuentran -¿los buscan?- entendimientos con las nuevas generaciones. Dicho esto sin caer en el error de creer que por ser joven y militante se tiene siempre la verdad. Pero lo que es verdad es que el país se perdió una buena oportunidad de establecer el desarrollo de un diálogo intergeneracional, que por lo menos aventaría la idea de que el único camino es el pasaporte. A pesar de todo: me gustan los estudiantes, ¿sabe? LA ONDA® DIGITAL |
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