 |
OPINANDO |
 |
Compendiando
la semana |
El
deporte tiene onda 105
OPINANDO
El deporte del
Uruguay tiene aún el eco del festejo, muy merecido por cierto del
Rugby nacional, que clasificó para el Mundial de Australia 2003.
Sabiendo que allí
chocará en la serie con Sudáfrica e Inglaterra, además de Samoa
y un quinto rival a conocerse más adelante, el pasar la primera
ronda parece algo imposible.
Pero como en el
deporte nada es cierto del todo hasta que ocurre, ¿podremos
esperar un milagro?.
Creemos que los
milagros en el deporte no existen. Lo que existen son buenas
planificaciones, excelentes días de atletas que si se conjuntan
en el momento justo, pueden llegar a sorprender, y si se da un
día de esos terriblemente malo del otro lado, pueden llevar a
confundir todo eso con un milagro.
Crucemos el charco
y veamos con qué sorpresa se vivió su victoria frente al Dream
Team americano, quien llegó a desfibrarse tanto que sucesivamente
cayó ante Yugoslavia, campeón por robo gracias a un arbitraje
descarado contra nuestros vecinos del Plata, y ante la débil -
relativamente hablando - España. El Dream Team apenas alcanzó el
sexto lugar, lo que fue considerado catastrófico por la afición
y prensa de EE.UU..
Imagine el lector a
Uruguay sexto en un Mundial de básquetbol y vería caras de
festejo corrido en la sede de la FUBB.
Aunque sabemos que
el uruguayo solamente entiende de éxito cuando se es Campeón. No
es malo cuando eso está en las posibilidades reales de uno, pero
es lamentable quedarse en eso cuando las chances son nulas e
inalcanzables otras metas.
Nunca se valoró
hasta casi el último par de años el haber sido cuartos en el
fútbol de México 70, ni sextos en la devaluada Olimpíada de Los
Angeles a la que faltaron muchos países en represalia por el
boicot organizado por EE.UU. a la Olimpíada de Moscú.
Olimpíada que en
la antigüedad suspendía las guerras para poder llevarse a cabo.
Pero eso, claro, quedó allá atrás, en el fondo de la historia.
Y un ejemplo del
cómo no deben hacerse las cosas lo muestra ese conflicto de los
jugadores chilenos con su Asociación, una huelga de 23 días con
un arreglo final que vale narrar aunque sea brevemente.
Los jugadores
chilenos decidieron que las deudas de los clubes para con ellos
había llegado a un punto tal que se hacía imperioso un para de
actividades.
El sindicato que
los nuclea (Sifup), manejó el conflicto a pesar de variadas
luchas intestinas, y finalmente consiguió que el dinero necesario
para reanudar la actividad apareciera sobre la mesa.
Pero aceptó que
una fecha que los dirigentes decidieron jugar igual, con equipos
juveniles fuera validada. Es decir, en un idioma muy descarnado y
sesentista: los partidos jugados por los carneros fueron
validados, en un momento en el que muchos clubes habían decidido
el despido de sus planteles superiores por no querer jugar.
Estos son parte de
los ejemplos que no hay que seguir, puesto que si hay un sindicato
de jugadores, los que no son profesionales no pueden sustituirlos
en su trabajo.
Cualquier parecido
entre el orden estudiantil y la FEUU parece no ser mera
coincidencia. LA
ONDA®
DIGITAL
|