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Deudores
en dólares: hay que ser
Mi primera pregunta fue el monto y el plazo. Al decirme que era a un año le dije un rotundo "no". Hasta el día de hoy me lo agradece. Las razones de aquel momento eran simples. Uruguay perdía competitividad, Argentina se derrumbaba, se perdían reservas para sostener artificialmente el precio del dólar y el FMI manifestaba que no era conveniente al intervención de los gobiernos en el mercado de cambios. Cualquier economista u operador en el mercado sostenía que la situación era inaguantable. Por esa época, me sumaba a la teoría, y escribía aquí en La ONDA que la política cambiaria era insostenible. No era un visionario, ni un gurú de las finanzas, ni tenía acceso a "información privilegiada". Era un ser que trabaja con la lógica: en este caso de los números. Me cuesta creer que contadores, abogados, escribanos, industriales, etc, que hoy reclaman y manifiestan en las calles porque dicen no poder pagar sus deudas en billetes verdes, no vieran esa realidad. Estoy seguro que más de uno de ellos recibió el mismo consejo que mi compañero de trabajo. La diferencia estriba en que él escucho, y otros escucharon pero se la jugaron. Porque sabiendo lo que iba a pasar pensaron que "Mamá Estado" que lo consentía todo, los salvaría en caso de catástrofe. Aquellos que se endeudaron con dólares baratos, sostenidos por los capitales golondrinas que llegaban y el endeudamiento del Estado, también vivían en muchos casos del omnipotente y generoso Estado, que se dedicó durante una década a destruir la industria nacional, porque era más barato traer las cosas de afuera. Los que hoy se muestran como inocentes, no lo son tantos. Y si no preguntémosle a los 2,6 millones de uruguayos que no tienen deudas en dólares. ¿Porque no las tienen?. Muchos porque ni siquiera tenían ni tienen trabajo para endeudarse, ya no en dólares sino en ninguna moneda. Porque trabajaban en fábricas que fueron destruidas por los dólares baratos de los que algunos se beneficiaron. En este tema todos son culpables. El gobierno, por sostener una política cambiaria errática (como la actual, tema para una próxima nota), los bancos por tomar depósitos a 30 días y prestar ese dinero a 5 años, y los que se endeudaron por que en la mayoría de los casos querían creer que esto era U.S.A. Había que tener el último modelo de auto, la última heladera, el último televisor, la última casa en un barrio privado, el último apartamento en un edificio construido por Pintos Risso, Atijas, Campiglia u otro de renombre. No era cuestión de vivir en un apartamento del BHU (no es fashion) y haber AHORRADO durante años en U.R. Porque de ahorrar y después comprar, ni hablamos. Y ahora surgen las fórmulas milagrosas. Me sorprende escuchar algunos economistas (respetados por mí, quiero dejarlo claro) hablar de leyes de refinanciación, suspensión de ejecuciones y hasta pesificación. Esos eran los mismos que desde hacía años estaban con la cantarola de que "había que acelerar la devaluación". Las vueltas de la vida. Ahora son los aliados número uno de los que están contra la aceleración de la devaluación, porque fueron perjudicados por ella. Hay una vieja advertencia que se maneja en economía: siempre se puede estar peor. Y si se podrá estar. Los bancos que aún subsisten sin reprogramar nada (léase los multinacionales) han advertido. "Si suspenden ejecuciones o si crean leyes para reprogramar vencimientos, bueno, que también se nos permita reprogarmar los depósitos". Es lo más lógico del mundo. Si no les pagan los que les debe (préstamos) ellos no pueden pagar lo que deben (depósitos). ¿No será que hay interesados en llevarnos a una nueva crisis bancaria?. Por aquello de que "cuanto peor, mejor"?. Hace poco un diputado dijo: "No se puede mandar a sardinas (los deudores), negociar con tiburones (los banqueros). A ese diputado le contesto que en su cardúmen de sardinas, hay más tiburones de los que él piensa. LA ONDA® DIGITAL |
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