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La
globalización no tiene la culpa de sus
El
historiador Gerardo Caetano fue uno de los participantes en
la mesa de debate del Foro Social Uruguay, cuyo tema en
discusión fue: La democracia participativa y las instancias
transnacionales de decisión, ciudadanías globales y locales. A
continuación se puede leer los tramos fundamentales de la
exposición del historiador y director del Instituto de Ciencias
Política de la Facultad de Ciencias Sociales, que La ONDA digital
recogió en el salón Vaz Ferreira de la Facultad de Humanidades. Caetano
inicio su exposición interrogándose sobre: "¿Cuál es el
telón de fondo de esta globalización, que no es la
primera?". "A
mí me parece que ese telón de fondo es un nuevo capitalismo. Que
tiene algunos marcos definitorios, por ejemplo tiene mucho que ver
con un paradigma tecnoeconómico que se vincula con fenómenos
como la revolución mundial de las comunicaciones, un tipo de
economía nueva, la llamada economía intangible, que Eric
Hobsbawn con mucha precisión lo define como un capitalismo sin
miedos. El
capitalismo históricamente ha tenido miedo, el miedo le ha
conferido virtudes, por ejemplo la capacidad de mutación, incluso
incorporando desafíos de sus adversarios ideológicos, este
capitalismo después del 89 después de los 90, ha perdido el
miedo. Ahora lo retoma en un sentido distinto. Este
es un capitalismo excluyente y precarizante que proyecta
transformaciones profundísimas en la vida cotidiana de las
personas con múltiples manifestaciones, como la desaparición de
la clase obrera tradicional, el crecimiento exponencial del sector
servicio, la exclusión de los servicios financieros. Este tema
del capitalismo de los flujos, que Castel ha llamado el casino
global, provoca la disminución profunda de la población que
trabaja en la agricultura, apenas un dos por ciento en los países
desarrollados. Un
auge de un capitalismo de accionistas, participativo, una
modificación radical de los mapas de empresarios. Una
transformación muy fuerte en la racionalidad y en la regulación
del sistema financiero internacional. Este nuevo capitalismo es un
capitalismo con enormes problemas. Dar
una visión de un capitalismo plenamente triunfante y que no tiene
problemas en su autorregulación, es equivocado. La
agenda de este capitalismo está incorporando temas muy serios,
por ejemplo, el manifiesto fracaso de los organismos
internacionales vinculados con el sistema de Bretton Woods, y su
inadecuación radical con los nuevos contextos. Cuando
hablamos del FMI, estamos hablando de un organismo que viene de más
de una década larga de fracasos y no solamente en América Latina
sino como instrumento de regulación mínima del sistema
financiero internacional. Estamos hablando de un organismo
debatido y en entredicho, entre otras cosas porque muchas de las
funciones para las que fue creado no las está cumpliendo o las
cumple muy mal. Esto es un debate no solo en la izquierda europea
o norteamericana, incluso en el actual gobierno norteamericano,
que por cierto que tiene la ultra derecha adentro Tal vez sea el
gobierno más a la derecha, más a la derecha que el de Reagan en
muchos aspectos, lo que nos da una señal de ´ tranquilidad `,
encabezado por ´ un gobernante tan culto, con tanto mundo como
George Bush `. Este
nuevo capitalismo sin miedo, con problemas, que ha perdido
capacidad de mutación, es un nuevo capitalismo que está abriendo
cajas de Pandora, alguna de las cuales no controla. Está
modificando radicalmente nuestra vida cotidiana, la vida cotidiana
de los seres humanos de este planeta, está generando dimensiones
de desigualdad social no conocidas, está construyendo una
destrucción de acumulaciones históricas que abre el colapso de
entidades que creíamos consistentes, además de una transformación
muy profunda de nuestros vínculos más tradicionales, por ejemplo
la reformulación radical de las relaciones con el trabajo, la
reformulación radical de la dimensión de lo público y lo
privado, las transformaciones de las manifestaciones religiosas,
la transformación de la construcción política y democrática". Más
adelante dijo que se iba a detener en la idea de ciudadanía,
porque "la cosa no es negar la globalización, sino pleitear
sus contenidos, porque no es inevitable que la globalización esté
unida a este nuevo capitalismo, excluyente y precarizante". "Construir
un formato de lucha contra una globalización que tiene tanto que
ver con revoluciones culturales tecnológicas, con un giro
civilizatorio que existe más allá de lo que queramos o no, en el
que estamos adentro, es un planteo reaccionario. La
globalización
no tiene la culpa de sus contenidos y no tiene contenidos intrínsecos,
la globalización puede tener otros contenidos, puede ser un
instrumento de expansión de la libertad, puede ser instrumento de
construcción de equidad. Es más, los luchadores contra este
modelo de globalización utilizan los instrumentos de la
globalización, los utilizan muchas veces muy bien. Hoy
se puede llegar a reformular la relación de poder, en la
perspectiva de una utilización sabia de esos instrumentos de
globalización que otros utilizan en otros sentidos. Pelear
contra este giro de época, es pelear contra la ley de la
gravedad. Sin embargo pelear por sus contenidos es poner el eje en
el centro. Hay
otra globalización posible, ¿cómo puede ser posible esa otra
globalización?. En primer lugar si no cometemos la profecía auto
cumplida de suponer que esta globalización solamente puede tener
estos contenidos. La
globalización se vincula también con procesos de integración
regional y hay quienes suponen que el MERCOSUR solamente puede
tener un modelo, que este modelo arancelario que ha predominado
hasta ahora. Los
trabajadores de los países del MERCOSUR vienen peleando desde
antes de la creación del MERCOSUR. Establecieron una coordinación,
pensando que para pelear mejor por los derechos de los
trabajadores, las centrales sindicales deberían coordinarse. Con
suertes diversas, porque es un pleito en curso, han planteado otro
MERCOSUR, otro modelo de MERCOSUR. El tiempo les ha dado la razón
cuando planteaban la necesidad de un MERCOSUR que no fuera sólo
arancelario, que incorporara otra gente, articulación productiva,
articulación energética, institucionalización, construcción de
ciudadanía, agenda social. Estrategias comunes para pelear por el
mundo. El
colapso de estos últimos años ha terminado de dar razón a esta
demanda de los trabajadores, que una y otra vez plantearon la idea
de otro MERCOSUR. Ahora empieza lentamente a incorporarse en las
agendas presidenciales, esta idea de la otra agenda. Se
comienza a discutir foros de competitividad intersectoriales, que
articulan sistemas productivos o proyectos productivos. Se
comienza a discutir institucionalización, se empieza a discutir
el déficit democrático de un proceso de integración. Globalización
con el formato actual y procesos de integración regional
definidos por los poderosos, va contra la democracia y esto es
clarísimo. Si no se transforman los contenidos de la globalización,
si los procesos de integración regional no suponen la construcción
de un mundo multilateral alternativo a este esquema unipolar que
se ha consolidado, (no ha nacido) después del 11 de setiembre de
2001, la construcción democrática y la construcción de ciudadanía,
están en entredicho. El
triunfo de Lula en Brasil, entre otras muchas lecturas que puede
hacerse, debe ser entendida como un triunfo de la democracia
latinoamericana. Piénsese desde donde se lo piense. Contesta
a las ´bromas ` de mal gusto de George Soros, quien dijo en pleno
proyecto desestabilizador que venía de afuera, que en el nuevo
esquema del mundo ´ los brasileños no votan, votan los
norteamericanos`. Que
este país sometido a desigualdades terribles haya afirmado la
idea de que sí los brasileños votan, que incluso pueden votar
aquellos candidatos que no son privilegiados por los mercados (
esas entelequias, ´ los mercados`, que aparecen sin rostros, que
aparecen casi invisibles, pero que sí tiene rostro, y qué ´
rostro ´ que tienen), es una afirmación democrática. Por
ello, cuando hoy pensamos en derechos, no podemos pensarlos sino
en un marco de construcción universal, en un marco de construcción
regional, hoy cuando estamos peleando por derechos ciudadanos como
la equidad social y nos enfrentamos a situaciones terribles, como
el colapso uruguayo, en donde nos enteramos que hay 50 mil niños
y adolescentes indigentes, que hay mas de 430 mil niños y
adolescentes por debajo de la línea de pobreza, que hay 28 mil
uruguayos que entre enero y agosto de 2002 se han ido del país. Tenemos
un sistema educativo que no puede evitar una de las deserciones
escolares más importantes del continente. No podemos aceptar que
se cometa la enorme frivolidad de decir que somos el país más
equitativo de América Latina, no es aceptable decir que somos el
país más equitativo en el continente, más desigual del planeta.
Menos aún es aceptable que después de la andanada de
equivocaciones y de errores y la hazaña de estupidez que
significa haber dejado que se fueran el 45% de los depósitos del
sistema financiero. Escuchemos al Presidente de la República,
votado por la ciudadanía legítimamente, hablando con el
secretario del tesoro norteamericano y en este contexto, cometer
la frivolidad absolutamente inadmisible decir ´We are fantastic`. Si
estamos peleando derechos no podemos simplemente pensar en los números
de Uruguay, tenemos que pensar a contramano de lo que se nos ha
planteado este año, que en la Argentina el 50% de los niños y
los adolescentes están por debajo de la línea de pobreza. En
Buenos Aires todas las noches entran 40 mil cartoneros para
buscar comida entre la basura, también por eso no podemos ya
construir sentido de pertenencia nacional diferenciándonos de los
argentinos, ´ diciendo miren como somos, los ahorristas
argentinos casi se comen a los banqueros, nosotros hacemos cola y
poco menos que construimos alternativas. Esto es no para el siglo
pasado, sino para el siglo pasado del pasado. No
se puede debatir derechos y sentidos de pertenencias con ese
esquema burdo, tampoco se puede aceptar la idea de que bueno, no
tenemos energía propia para cambiar, y no habrá cambios en este
gobierno ni en el próximo, como no los hubo en los anteriores.
Entonces de dónde va a venir el cambio ya que no puede venir de
nuestros vecinos que son pobres e inestables, solamente vendrá
cuando acordonemos o nos enganchémos con las potencias del
planeta. Ellos por sus movimientos y sus dinamismos nos hagan
mover. Esto no es aceptable. En
primer lugar, que en la sociedad uruguaya no hay energías del
cambio, no es cierto. El colapso de este año probó que hay energías
solidarias. Se nos esta diciendo lo que decía Végh Villegas en
plena dictadura ´más vale conocidos ricos y lejanos, que amigos
pobres y cercanos`. La historia nos revela la futilidad de este
camino, nos revela el espejismo absoluto de suponer que
encontraremos dinamismo en un acuerdo bilateral que es posible con
los Estados Unidos o en una negociación directa ingenuamente
basada en la idea que ser el mejor alumno de la clase" y
tener algunos minutos de gloria en reuniones bilaterales, de
resultados obviamente negativos, con el presidente norteamericano
de turno. Sabemos
una y otra vez por la experiencia que estos atajos para entrar en
el mundo, terminan en fracasos gigantescos. No
se trata de emprender contra la globalización como si ésta fuera
un modelo, no es un modelo, es un marco, porque puede tener
contenidos diversos. El tema es pelear por los modelos, por los
contenidos que integren ese marco. Hay
evidencias claras civilizatorias que están planteando la
necesidad de discutir a fondo esos modelos, en términos de
defensa del medio ambiente, temas de justicia internacional, la
lucha contra la pobreza, estructuración productiva, en términos
de racionalidad. No
puede pensarse en la viabilidad de la solidez de una estructura
democrática fronteras adentro, hoy las democracias tienen el
pulso de sus democracias vecinas, y ninguna democracia
latinoamericana puede sentirse sólida cuando hay otra democracia
en América Latina que está siendo amenazada. Más que nunca
tenemos que referirnos a una ciudadanía universal, tenemos que
referir derechos que se pelean en el planeta. No sustituyendo la pelea global por la local, es vÁlida la pelea global y la pelea local y la complementación de estas dos luchas, que no acaban nunca. Es la idea de sentirse perteneciente a construcciones identitarias que son muchas. LA ONDA® DIGITAL |
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