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La crisis en las telecomunicaciones
¿Normalidad capitalista o nadie está libre?

por Oribe Irigoyen

Ya no se puede creer en nada. La crisis lo invade todo.

Llega al mismísimo primer mundo, que siempre existió, claro, rico a perpetuidad. Pero, no sirve de consuelo a los muchos y tontos sureños, condenados al ayuno en el reparto mundial, el saber que al Norte también le llega la hora de la sopa escasa. Y que la industria de las tecnologías de las telecomunicaciones, orgullo occidental y cristiano de pujanza impar y reciente, no sólo esta en crisis, grave, profunda, sino que hoy está luchando por sobrevivir. Con la perspectiva de ninguna recuperación y la posibilidad de que el 75% de las empresas puedan desaparecer a mediano plazo.

Sí, no sirve el consuelo. Las campanas doblan por todos.

Como para que algún chusco de 2002 proponga cambiar el exultante lema de era de la comunicación por el de civilización de la crisis para definir a este coqueto Tercer Milenio. Es que el Congreso ETRE 2002 ( Europea Technology Roundtable Exhibition), de flamante conclusión en la ciudad de Sevilla, parece darle la razón en el intercambio de opiniones de varios cientos de los lideres m s importantes de la industria.

Durante una semana, la ciudad andaluza se convirtió en la capital tecnológica del mundo con la asistencia de presidentes de empresas, ejecutivos, emprendedores e inversores de Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Italia, Francia, Corea o India. Allí¡ estuvo la elite máxima del rubro. Desde Yahoo! a la Bea Systems, British Telecom, Real Networks, Telecom Italia Mobile, Compute Associates, Palm y 3Com o Flextronics, no faltó nadie de los muy grandes de la industria mundial de la tecnología. Parecía la entrega de los Oscares de telecomunicaciones. Sin estatuillas y con lágrimas.

"... sólo en Estados Unidos se han perdido 500.000 puestos de trabajo en el sector - 91.000 este mes de setiembre pasado -, y se han evaporado más de 2.000 billones de euros", fueron las palabras de Tim Donahue, presidente de Nextel, en el curso del debate, dando la tónica de una crisis más grave de lo pensado. Otras voces agoreras completaron el perfil de la misma, en una acumulación de datos y fiebre alta para la industria de la tecnología, que muestra, hoy, al sector puntocom casi desaparecido, al de las telecomunicaciones con el 92% de pérdida de su valor en la Bolsa, a diversos fabricantes importantes - Lucent, Nortel, Alcatel o Motorola - preparándose para la quiebra.

El panorama siguió su textura negra al comprobarse que un 80% de las empresas de software no producen beneficios y que el llamado capital riesgo del sector, que invirtió 175.000 millones de euros entre 1999 y el 2001, invertir apenas 10.500 millones este año.

Ante tanto número en rojo, interrogado acerca de una recuperación que no llega, Michael Marks, de Flextronics, contestó lacónico: Sinceramente, no creo que haya.

No fue el chusco del cuento, sino alguien astuto y conocedor del paño, quien pareció dar con cierta tecla explicatorio. Pensé que ni la más pintada novedad tecnológica, por apabullante que sea, puede escapar a las reglas del juego capitalista con sus blancos y negros de oferta y demanda, sacrosanta propiedad privada y ley de la selva de la ganancia.

Por consiguiente, concluyó que esa tal crisis de la industria de las tecnologías comunicacionales es algo normal - congénito, si se es un contra - del desarrollo capitalista que impregna todos los poros de las relaciones humanas, más aun si de negocios se trata.

Las propias conclusiones del ETRE 2002 apoyan al astuto. Sostuvieron que sobran empresas en todos los segmentos. Unas, porque su tecnología ha quedado atrasada en pocos años. Otras porque hacen lo mismo que otro competidor más eficiente. Y el corolario de tales conclusiones no deja de ser agorero para las empresas presentes en ETRE 2002: a corto sobrevivirán muchos, a largo plazo, un 25%; y no es un punto de vista paranoico.

Aparte de esa reunión en Sevilla, llega alguna opinión optimista, pero en la misma dirección de tratarse de hechos normales del capitalismo. Se trata de alguien a quien le va bien en el mercado. Luego de expresar que la crisis del sector de las comunicaciones ha tocado fondo, el director corporativo de Global Crossing, Diego Matas, auguró una próxima recuperación del sector, que ubica a partir de la primavera boreal de 2003.

El optimismo tiene una explicación palmaria en las propias palabras de Diego Matas luego de procesarse la compra de Global Crossing por el grupo Hutchison Telecomunications Limited. Dijo Matas: El hecho de que un gigante como Hutchison haya apostado por nuestra empresa, cuando nadie está invirtiendo en el sector, nos hace ser optimistas respecto al futuro del negocio de las telecomunicaciones.

As¡, a partir de que Global Crossing, operador internacional de banda ancha, aceptara vender el 61,5 % de su propiedad a las firmas Hutchison Telecomunications Limited ( HTL ) y Singapore Technologies Telemedia por 250 millones de dólares, llegó el optimismo para la estadounidense Global Crossing y su red de cable que cubre 27 países y más de 200 ciudades en el continente americano, Europa y Asia. Atrás quedó la bancarrota que la firma declaró en enero del 2002, tras acumular una deuda de 14.400 millones de dólares. Ahora tiene futuro, esa venta que forma parte de un proceso de reorganización.

Todo muy capitalista esto, al igual que la crisis del sector. Acaso. Y según se verá...

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