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Escándalo
para escépticos
EEUU,
2002, NOVIEMBRE -
La NASA, agencia espacial de Estados Unidos, tiene previsto pagar
15.000 dólares a James Oberg, ex-ingeniero aeroespacial de
Houston (Texas ), para que escriba una refutación detallada de
las dudas presentadas por los que aseguran que Neil Armstrong y
Edwin "Buzz" Aldrin no pisaron la Luna, ni Michael
Collins anduvo orbitando a la vista, aquel histérico 20 de julio
de 1969. Esa
hazaña, en la que la nave Apolo XI culminó su misión y motiva
la frase de Armstrong para la posteridad sobre ... un pequeño
paso para el hombre. Un salto gigantesco para la Humanidad, y los
Apolos siguientes hasta 1972, está acusados de ser mentira. En
esa fecha cesaron en forma abrupta 11 años de trabajo de la NASA,
con un costo de 25 mil 400 millones de dólares, 12 astronautas y
3 vehículos puestos in situ lunar, provocando un mar de
preguntas. EEUU,
1999, VARIOS MESES
- Una encuesta realizada mostró que el 11% de los estadounidenses
duda que ocurriera el descenso humano en la Luna. URSS,
MOSCU, 1981, AGOSTO, PLAZA PUSHKINSKAIA -
El cine Rossia ofrece, entre el muy escaso material de Hollywood
exhibido en la URSS, el filme "Capricorn One" de Peter
Hyams ( EEUU, 1978 ) acerca de un supuesto viaje espacial montado
en un estudio de televisión. Aunque el engaño estaba referido a
una misión a Marte - por razones obvias -, el espectador lo
asociaba, y el filme lo sugería, a Armstrong y su descenso lunar,
que ya tenía sus detractores desde buen tiempo atrás. EEUU, WASHINGTON, 1961 - La URSS va ganando la carrera espacial, el presidente Kennedy se compromete ante el Senado de Estados Unidos a situar un hombre en la Luna y devolverlo sano y salvo a la Tierra antes del fin de la d‚cada. Para cumplir tal promesa, la NASA hizo un estudio de viabilidad de alunizaje. Este indicó sólo un 0,0017 % de posibilidades de situar un hombre en la Luna y devolverlo a Tierra, debido a la imposibilidad de la tecnología entonces disponible. Se terminaba la década y la NASA se unió a la DIA ( Agencia de Inteligencia de la Defensa) para trucar en Tierra la misión del Apolo IX. Lo afirma Bill Kaysing, redactor técnico de una empresa relacionada con el programa Apolo, en su libro "We Never Went to the Moon" ( Nunca fuimos a la Luna), Agregando
que se lanzó un cohete Saturno vacío, que volvió a la Tierra
cuando estaba fuera de la vista del público. Se supone que se
preparó un paisaje lunar en una cueva subterránea en Nevada, se
hizo una puesta en escena diseñada a la perfección para hacer
creer que pisaron la Luna, se tomaron fotografías y filmes
trucados, los astronautas "volvieron" a la Tierra
soltando al océano una falsa cápsula espacial desde un avión
del ejército. Kaysing sugiere que los cosmonautas fueron
sometidos a un lavado de cerebro para asegurar su cooperación. DOS
TEORIAS POR EL NO - Cierto,
siempre hubo y habrá escépticos. Acerca de todo bulto que se
menee. Es condición humana, desconfiar. Aunque se vea, sobre todo
si se ve, no se cree.
Porque son tiempos duros, los actuales, para la fe y la convicción,
con toda esa historia de la realidad virtual, sus digitaciones
cibernáticas e infinitos gatos por liebres. Porque
las voces disidentes son cada vez más e implicarían que, aquello
que maravilló en 1969 a 600 millones de televidentes - los
balbuceos de la globalización comunicativa - no fue m s que
superchería montada en estudio televisivo o cinematográfico. Y
lo que es más, se trataría de una gigantesca conspiración de
silencio urdida por las autoridades estodunidenses, aceptada no sólo
por científicos y astrónomos de todo el mundo, sino por los
propios soviéticos, los rivales en la conquista del espacio.
Parece demasiado. Para
no creer se aducen razones valederas y también de las otras,
rayanas, hasta hoy, en el delirio de ciencia-ficción, con ovnis,
extra-terrestres, ruinas lunares de otras civilizaciones, etc.
Encuadrados, los disidentes, en dos teorías: una, en la que el
hombre nunca pisó la Luna, otra, en la que sí holló su suelo,
pero sé engaña a la opinión pública mostrando fotos del hecho
sacadas en Tierra por motivos diversos. RAZONES
VALEDERAS -
Más allá de tesis más o menos fantasiosas de
cuestionadores del alunizaje para explicar el trucaje -
ocultamiento de ovnis, huellas, ruinas, civilizaciones de alienígenas
y otras yerbas exóticas - hay argumentaciones valederas en torno
a preguntas muy pertinentes. Cómo el alunizaje fue tan perfecto
hace 33 años, que no dejó cráteres en la superficie lunar,
cuando la NASA ha fracasado en descensos similares de sus sondas
en Marte con la tecnología y la computación actuales. Por
qué la transmisión vía satélite desde la Luna fue impecable y
la calidad de las fotos excelentes. Porque fueron hechas en la
Tierra, afirma el fotógrafo profesional británico David Percy,
argumentando que la iluminación de las fotografías de las
misiones Apolo sólo se pudieron obtener en un estudio en la
Tierra, y afirmando tener un informante en la NASA que asegura tal
cosa. Kaysing, por su parte, sostiene que era imposible para la
NASA cubrir la brecha tecnológica en tan corto tiempo en 1969 y
saltar de aquel 0,0017% de viabilidad de la empresa Apolo y
alcanzar el 100% de éxito. El
investigador y escritor norteamericano de Nueva Jersey, Ralph Rehén‚
ofrece la versión de que las fotos de las misiones Apolo fueron
hechas en un estudio del gobierno cerca de la ciudad de Mercury (
Nevada. En su libro "NASA Mooned América!" ( Algo así
cómo "La NASA alunizó América!" ) sostiene que la
nave espacial debería haber tenido un grosor mínimo de dos
metros para impedir que la radiación cósmica "cociese"
a los viajeros. De esas fuentes y otras surgen preguntas y
preguntas: ¿Qué película se usa para soportar las temperaturas?
¿Por qué en las tomas flamea la bandera de Estados Unidos
clavada por los astronautas, no se había quedado en que en la
Luna no hay brisa? ¿Por qué‚ en las fotos de la Luna y en la
televisión no aparecen estrellas en el fondo? ¿Es que desde allí
no se ven las constelaciones? Pero la unánime gran interrogante
es: Si fueron, tuvieron ‚éxito, por qué‚ no siguieron? ¿Por
qué‚ el programa Apolo se interrumpió en forma abrupta, sin
investigar, poblar, aprovechar la riqueza que fuera de esa nueva
tierra prometida? Con 15.000 dólares y un técnico especialista acaso la NASA llegue a dar respuestas. LA ONDA® DIGITAL |
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