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COLOMBIA
(ll):
El
anuncio del Plan Colombia por el presidente Clinton, ubicando en
el centro de los desafíos estratégicos de la región el combate
a la llamada narco-guerrilla, y la reunión de los 12 jefes de
estado de América del Sur, (convocada por el presidente Fernando
Henrique Cardoso), dos acontecimientos casi simultáneos,
reflejaron, en realidad, la contradicción de intereses económicos,
políticos y geopolíticos, que desgajaba el relacionamiento y
estimulaba la rivalidad entre el Brasil y los EE.UU. Dentro de un mismo paquete junto con proyectos de desarrollo
económico y social, el Plan Colombia, concebido de acuerdo a una
lógica militar, enfocaba el conflicto exclusivamente en su
dimensión armada, destinando más de US$ 1,2 millones – cerca
del 80% de los US$ 1,3 billones prometidos por los EE.UU. – a la
compra de material bélico, inclusive aviones, 30 helicópteros
tipo Black Hawk y 33 tipo Huey37, por el Ejército
colombiano, y apenas US$ 238 millones a la promoción de los
derechos humanos y al refuerzo de la democracia y del sistema
judicial. En
realidad, encubría una estrategia de guerra, de la cual la red de
FOLs, o sea, de las bases instaladas en Manta (Ecuador), en
Beatrix (Aruba) y Hato (Curação), constituía uno de los
componentes esenciales, y todo indicaba que los EE.UU. repetirían
la experiencia de Kosovo, dado que una intervención por tierra en
las provincias de Caquetá, Putumayo y en la Amazonia colombiana,
costaría muchas pérdidas de vida.
Moverían, por lo tanto, la guerra a través de un intenso
bombardeo de las regiones dominadas por las FARC y el ELN,
complementándolo con el esparcimiento de agentes biológicos
sobre los cultivos de coca. Y
querían la participación de las fuerzas armadas de los países
de la región, en los teatros de combate, para evitar el
aislamiento de los EE.UU., razón por la cual el Departamento de
Estado y el Pentágono, recorrieron la retórica antidroga y se
empeñaron en presentar el conflicto en Colombia como problema
hemisférico, tal como lo hicieran con Cuba en los años 60. La
promoción del Plan Colombia, en Cartagena de Indias, no tendió,
mientras tanto, a combatir sólo el narcotráfico y las guerrillas
de las FARC. Involucró
además intereses económicos que se entrelazaban con objetivos
políticos y estratégicos. La
estabilización de Colombia, obviamente, interesaba a los EE.UU.
El Departamento de Estado siempre evaluaba la importancia
de ese país, debido, en gran medida, a su posición estratégica,
dominando los dos océanos – el Atlántico y el Pacífico – en
las proximidades del Canal de Panamá38.
Colombia, mientras tanto, había también emergido, en años
recientes, como uno de los mayores productores de petróleo del
hemisferio occidental. De
acuerdo con el Departamento de Energía norteamericano, su
producción saltó de apenas 100.000 barriles por día a comienzos
de 1980, para aproximadamente 844.000 barriles en 1999, lo que
significó un aumento de 750%.
Colombia pasó así a ocupar la séptima posición como uno
de los mayores exportadores de petróleo, cuyas más grandes
reservas, así como de gas natural, aún no habían sido
totalmente explotadas, según los especialistas. La
participación de Colombia en el suministro de petróleo a los
EE.UU. aún no era crítica a fines de 1999.
Había otros proveedores – sobretodo los países ubicados
en el Golfo Pérsico – que eran más grandes.
Pero a los EE.UU. no le convenía depender demasiado del
petróleo proveniente de aquella región, pues los diversos
conflictos que allí se daban podían amenazar su abastecimiento. Y la perspectiva era de que, en el caso de que otros
yacimientos fuesen descubiertos y su producción continuase
aumentando, Colombia se convirtiese en el mayor proveedor de los
EE.UU., que necesita de todo el petróleo que pueda importar, por
lo que se preveía que su propia producción cayese de 9,5
millones de barriles por día en 1997, a 8,7 millones en 2020 y
que su consumo saltase de 18 a 25 millones de barriles por día,
en el mismo período. Por
esto, desde que asumió el gobierno en 1993, Bill Clinton trató
de diversificar las fuentes de suplemento de los EE.UU. como un
objetivo estratégico, dando un énfasis creciente a África, del
Mar Caspio y, especialmente, de América Latina, con prioridad
para Colombia y a Venezuela. Además
de ricos yacimientos de petróleo, en Putumayo, frontera con el
Ecuador, existía en la Amazonia colombiana, cuya biodiversidad
solo era inferior a la de Brasil39, abundancia de
recursos hídricos y forestales, que atraían inversiones
internacionales y constituían recursos estratégicos para el país.
Y lo que Clinton pretendió en Cartagena de Indias fue
legitimar la presencia militar de los EE.UU. en América del Sur.
Colombia se convertiría en su tercer mayor beneficiario de
asistencia militar, por debajo de Israel y de Egipto, desde que en
noviembre de 1998 el Congreso acordara triplicar a US$289 millones
los recursos que le destinaban.
Los EE.UU. habían también duplicado la asistencia militar
a Ecuador, de US$3,8 millones en 1997, a casi U4$7,4 millones en
e1999 y obtuvieron facilidades logísticas en el aeropuerto de
Manta. Y ese país,
con la economía dolarizada y el aeropuerto de Manta elevado a la
condición de importante base militar, se convirtieron en el
centro de operaciones de sus operaciones, como lo fuera Honduras
durante las guerras en América Central en los años 80.
Los EE.UU. iban en tales circunstancias a distender su
virtual dominio, desde el Caribe y Panamá, pasando por Cuyana,
hasta Colombia, Ecudor y Perú, cuyo gobierno también se
desestabilizó, en medio de escándalos con Vladimiro Montesinos,
jefe del SIN40, involucrando al presidente Alberto
Fujimori, que el Congreso destituyó por “incapacidad moral”,
en noviembre de 2000, cerca de cinco meses después de que él se
reeligiera fraudulentamente para un tercer mandato (22 de mayo de
2000) 41. Traducido para LA ONDA DIGITAL por Cristina Iriarte Colombia primera parte: http://www.uruguay.com/laonda/LaOnda/115/B3.htm * Luiz Alberto de Vianna Moniz Bandeira es doctor em ciencia políticca, profesor titular (retirado) de Historia de la Política Exterior de Brasil en la Universidad de Brasília y autor de varias obras sobre las relaciones de los EUA con el Brasil y los demás países de América Latina, entre los cuales Presença dos EUA no Brasil, De Marti a Fidel e Da Guerra do Paraguai ao Mercosul, esta a ser lanzada en marzo de 2003. 33 Declaração,
Brasília, 1° de setembro de 2000. AA. 38) Schoultz, Lars - National Security and the United States Policy toward Latin America. New Jersey: Princenton University Press, 1987, p. 215 39 A superfície da Amazônia colombiana era da ordem de aproximadamente 400.000 km2 , quase uma nona parte da que o Brasil possuía na mesma região. Compreendia os Departamentos dos Amazonas, Caquetá, Guinia, Putumayo e Vaupes. Em comparação com o território total da Colômbia, a região amazônica representava 35% e sua densidade populacional atingia um nível de escassez ainda mais dramático do que no Brasil, situando-se em torno de 0,2 habitantes por km2. A região, porém, era rica em petróleo, madeiras raras, plantas medicinais e borracha. 40 O governo de Fujimori foi acusado de violações dos direitos humanos, de malversação financeira e de constantes perseguições à imprensa e a jornalistas. Montesinos, , filho de um comunista que lhe deu o nome de Vladimiro Illich em homenagem a Lenin, estivera preso do regime do general Juan Velasco Alvadaro (1968-1974) porque vendera segredos militares à CIA e por esta razão fora expulso do Exército como traidor. Trabalhou como advogado de altos oficiais das Forças Armadas e da policía, acusados de graves delitos - negócio de drogas e contrabando. Em 1996, o narcotraficante Demetrio Chávez, conhecido como "Vaticano", declarou ante os juizes que pagava suborno mensal de US$ 50.000 a Montesinos para que lhe deixasse operar na selva. Segundo se revelou em Lima, contas secretas de Montesinos mostravam renda mensal de unos US$ 250.000 dólares. 41 O escândalo do tráfico de armas, compradas à Jordânia e desviadas para FARC, em princípios de setembro de 2000, a fim de armar uma provocação para justificar a intervenção militar na Colômbia, abalou ainda mais a posição de Fujimori. Sarkis Soghanalian Kopelian, membro de uma família armênia de traficantes de armas, com nacionalidade turca, e antigo colaborador da CIA, também conhecido como "O Mercador da Morte", confirmou publicamente que vendeu ao governo do Peru as armas compradas na Jordânia e das quais ele foi intermediário. Esse escândalo comprometeu Fujimori e desencadeou a instabilidade política, o que levou a secretaria de Estado, Madeleine Albright, a demandar que ele convocasse novas eleições, ao mesmo tempo em e a pressionar o Panamá para dar asilo a Montesinos, a pretexto de que a sua saída do Peru facilitaria o processo democrático. Em outubro de 2000, cerca 1.100 km ao sul de Lima, perto da fronteira com o Chile e a Bolívia, ocorreu levante militar, liderado por um oficial chamado Ollanta Humala Tasso, exigindo a renuncia de Fujimori e a prisão e o julgamento de Vladimiro Montesinos. Após a queda Vladimiro Montesinos, Fujimori viu-se obrigado a convocar novas eleições para 8 de abril de 2001, mas essa iniciativa não evitou que a crise institucional se aprofundasse e ele viajou para o Japão, onde se homiziou e posteriormente enviou carta de renúncia à presidência, que o Congresso não reconheceu, preferindo destituí-lo. LA ONDA® DIGITAL |
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