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Las
políticas nucleares de la administración "Paz
es la única batalla que vale la pena librar." El gobierno del presidente Bush llegó a la Casa Blanca con las claras intenciones de fortalecer el dominio militar de Estados Unidos, incluyendo su poderío nuclear y esto ha sido prioridad total de sus políticas. La actual administración visualiza las armas nucleares como eje central para la seguridad de los Estados Unidos y a la vez desea un mayor dominio militar estadounidense como piedra fundamental de la seguridad nacional. El actual gobierno de Washington ha demostrado un mínimo interés en las obligaciones de Estados Unidos hacia tratados internacionales, particularmente en lo referente al control de armamentos. Recientemente canceló su participación en el Tratado Contra Proyectiles Balísticos , argumentando que ya no era relevante en nuestro mundo posterior a la llamada Guerra Fría. Antes de la fecha en que el gobierno americano se desligó de dicho tratado, el 13 de junio del 2002, tanto los gobiernos de China y Rusia intentaron disuadir al Sr. Bush de que hiciera tal cosa. Funcionarios chinos insistieron en que un mayor desplazamiento de misiles defensivos americanos causaría el incremento del arsenal nuclear chino con el fin de alcanzar de nuevo puntos de equilibrio en sus fuerzas disuasivas. La respuesta de la administración Bush fue de que no había problema conque China aumentara su capacidad nuclear ya que los sistemas defensivos americanos están apuntados hacia otras naciones "peligrosas" y no hacia China. El papel de los Movimientos Anti-Nucleares La efectividad de los movimientos anti-nucleares para motivar tanto al público como a funcionarios estadounidenses ha disminuido considerablemente desde los inicios de la administración Bush. Al término de la Guerra Fría se hicieron muchas promesas al respecto de un desarme nuclear total, pero dichas promesas no se cumplieron y lo que es peor ahora existe de nuevo una corriente armamentista. Parte de esto se debe al hecho de que Bush y su gobierno no aprueban dichas propuestas para reducir los riesgos y los arsenales nucleares, sin importar lo razonable que sean. Otro factor importante es el problema del terrorismo y la guerra contra él. Esto ha tomado prioridad como resultado de los ataques del 11 de septiembre del 2001. A partir de esa fecha han ocurrido muchas restricciones si se trata de criticar las políticas nucleares de Bush La preocupación y el temor generado por los ataques terroristas han creado un ambiente propicio para que el pueblo estadounidense acepte la idea del uso de la fuerza en cuestiones de seguridad nacional y olviden la solicitud por reducir los armamentos nucleares. Este panorama ha afianzado el liderazgo de Bush en Estados Unidos, un hecho confirmado en las recientes elecciones nacionales. La lógica de la Guerra Contra Irak En lo referente al grave problema con Irak, Bush y sus asesores han cerrado el caso aduciendo la necesidad de cambio de régimen en esa nación islámica. Primariamente porque Saddam Hussein podría tratar de desarrollar armas de destrucción masiva, incluyendo nucleares. Está aceptado que actualmente Hussein no posee ningún artefacto nuclear pero podría obtener uno o más en el futuro. La lógica de la guerra bajo la perspectiva del gobierno de Bush es que debe evitarse que Hussein logre tal cosa, ya que él podría usarlas o hacerlas llegar a organizaciones terroristas. Así que nos enfrentamos a la ironía de que una nación que posee más de 10,000 armas nucleares insista en ir a la guerra para lograr el desarme nuclear de una nación que aún no las ha adquirido. Sin duda alguna, esta absurda ironía no puede pasar desapercibida a una gran parte del público norteamericano y mundial a pesar de toda la retórica oficial de Washington tratando de justificar la posesión de tan enorme arsenal bélico. Este es un momento crucial para educar al pueblo americano. Hay muchas inconsistencias en las políticas nucleares estadounidenses que implican enormes peligros. Si los terroristas obtuvieran armas nucleares, podrían aniquilar a 300 mil o 3 millones de habitantes de alguna ciudad de los Estados Unidos en lugar de los casi 3 mil que murieron en los ataques del 11 de septiembre del 2001. Y aún así, la política americana es gastar siete u ocho veces más en desarrollar sistemas defensivos anti-misiles en lugar de eliminar la amenaza de "bombas nucleares extraviadas" en la antigua Unión Soviética. Un estudio bi-partidista del Departamento de Energía de los Estados Unidos hecho en Rusia, concluyó que los Estados Unidos deben invertir unos tres mil millones de dólares anuales en los próximos 10 años para evitar que el arsenal nuclear ruso pueda caer en manos terroristas. En lugar de eso, Estados Unidos está gastando menos de mil millones anuales en esto, mientras que invierte unos siete mil quinientos millones de dólares anuales en misiles defensivos. Si Estados Unidos entabla una guerra contra Irak el costo podría alcanzar unos 200 mil millones de dólares en solo un año y requeriría una larga ocupación militar del país, incrementando con ello enormemente la amenaza de nuevos ataques terroristas. Peligros nucleares En nuestro atribulado planeta los peligros de una catástrofe nuclear están en aumento. India y Paquistán continúan sus conflictos fronterizos en Cachemira y amenazan con utilizar su relativamente nuevo arsenal nuclear. En la península de Corea, la república de Corea del Norte parece haber desarrollado la capacidad de producir armas nucleares. Mientras tanto en el Medio Oriente, las fuerzas israelíes poseen un arsenal de más de 200 armas nucleares y un moderno sistema de lanzamiento, incluyendo submarinos. Esto contribuye a que en la volátil región otras naciones como Arabia Saudita, Siria e Irak busquen la forma de poseer también armas tácticas nucleares. La seguridad del enorme arsenal ruso está en seria dudas y Estados Unidos continúa aumentando y desarrollando nuevas armas nucleares. La posibilidad de que sean utilizadas armas nucleares en los próximos 5 o 10 años es mayor que nunca desde el final de la Guerra Fría. Pero el mundo parece estar más preocupado con otros temas, mientras la crítica situación del desarme y control desaparece de las agendas políticas y la mente del público. Es urgente revitalizar los movimientos antinucleares y de desarme. Es de extrema importancia que las implicaciones de una catástrofe nuclear no se pierdan ante las actuales crisis globales. Si fracasamos en hacer esta vital conexión el resultado puede ser una tragedia que irá más allá de nuestras peores pesadillas. David Krieger es presidente de la Nuclear Age Peace Foundation (Fundación Era de la Paz Nuclear) Sus libros más recientes incluyen "Choose Hope", "Your Role in Waging Peace in the Nuclear Age" y "Missile Defense: The Great Illusion". (El artículo completo del Dr. Krieger puede leerse visitando www.wagingpeace.org. Rubén Arvizu es Director para América Latina de la Nuclear Age Peace Foundation. LA ONDA® DIGITAL |
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