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Uruguay:
bancos y elecciones,
LA SITUACIÓN ES
DRAMATICA El aparato
productivo sigue paralizado y la desocupación en pleno
crecimiento. El PIT-CNT maneja cifras alarmantes: la desocupación
ya habría llegado al 24%, mientras que el 52% tienen un trabajo
precario. Conjuntamente con esto el salario va en picada,
perdiendo capacidad de compra gremios fuertes como son los médicos,
los empleados municipales, los obreros del transporte y los
trabajadores bancarios, todos a nivel nacional. Nuevos trabajadores
de la salud se incorporan al seguro de paro, con la casi seguridad
de que muchos de ellos, una vez vencido el seguro de desempleo, no
puedan volver al trabajo porque nuevas mutualistas, como
Oca-Larguero, estarán cerradas. Las ejecuciones por
deudas a la banca se siguen procesando en el campo a un ritmo
lento pero permanente y los trabajadores bancarios, sea cual sea
el futuro de los bancos suspendidos, saben que perderán unos mil
puestos de trabajo. Sobre la emigración
nos hay datos nuevos, pero nadie descarta que en el año se llegue
a 60 mil uruguayos que se fueron para no volver. La población
envejece y con ello aumenta los costos del Estado y de las
mutualistas, por poner solo dos ejemplos. En el centro de
toda esta situación está la crisis del sistema bancario, que de
permanecer en el actual estado de cosas va a seguir profundizando
las dificultades para acceder al crédito y alejando las
posibilidades de la reactivación. Cuando La ONDA se
encuentre con sus lectores, el tema de los bancos suspendidos
estará al rojo vivo. El FMI presiona para que los bancos
suspendidos cierren definitivamente. Si el gobierno no lo hace se
corta el apoyo financiero internacional – 380 millones de dólares
para estos días-, agitan los poderosos de la banca internacional.
El susto corre por el edificio Libertad y por el ambulatorio del
Palacio Legislativo. Hay que cerrarlos pero ¿se abrirá el nuevo?
Por un lado está el Banco de Crédito que espera que la secta
Moon y el gobierno logren reactivarlo. No se está lejos de una
solución, pero la solución definitiva nunca aparece. El Nuevo
Banco Comercial, producto de la unificación del Banco de
Montevideo, Caja Obrera y Comercial, no termina de nacer. Además
del descrédito que le han montado los popes del neoliberalismo y
de la banca internacional, Ramón Díaz y Conrado Hughes, ahora
comienza a tirarle piedras el doctor Luis Alberto Lacalle., quien
parece que tampoco lo quiere. Si nace, nacerá
feito y su suerte dependerá del apoyo político que logre
obtener. Hasta ahora son el gobierno, AEBU, todo el Partido
Colorado, la mayoría de los ahorristas, los que más bregan por
el nuevo banco, más el apoyo declarativo que le están dando dos
senadores de la izquierda: Danilo Astori y Alberto Couriel. El
resto de la izquierda duda, mira a ver qué hace su líder el
doctor Tabaré Vázquez y AEBU, a la vez que otros no quieren
saber nada con esta solución que sería, según el lenguaje de la
izquierda, “la menos mala”. La izquierda sabe
dos cosas: de cómo nazca el nuevo banco depende no solo la suerte
del país, sino también su propia suerte electoral. Si el banco
sale bien y comienza a caminar aunque sea lentamente pero seguro,
la izquierda habrá quedado ante la ciudadanía como la fuerza más
responsable con el país y su gente. Si el banco nace y a los
pocos pasos se cae, no solo va a caer sobre los ahorristas y las
empresas vinculadas a los bancos suspendidos, sino que va a caer
sobre su propia cabeza. Estamos ante una final que se define por
el gol de oro: el que convierta gana, al que le conviertan,
pierde. EL NUEVO CUADRO POLÍTICO Cuando el Partido
Nacional resolvió en noviembre retirarse del gobierno, el senador
del Herrerismo Luis Alberto Heber dijo que la aspiración de los
nacionalistas es transformarse en la segunda fuerza política del
país. Detrás de esa afirmación hay dos verdades. Una es que el
EP-FA será en octubre de 2004, otra vez la primera fuerza
electoral. La otra es que quien quede segundo, va a poder
arrastrar, en cazo de haber balotaje en noviembre, al otro partido
tradicional y así impedir el triunfo del doctor Tabaré Vázquez.
Por eso Lacalle, uno de los mejores estrategas electorales del país,
no solo dejó el gobierno, sino que se pasó a la oposición, por
lo menos en los discursos. Si intención es clara: lograr que la
gente se olvide de que estuvo comprometido con la debacle del país
(tiempo tiene para ello) y provocar en forma permanente al doctor
Julio María Sanguinetti, para que vuelva al ruedo político y allí
dirimir diferencias a la luz pública. Lacalle necesita
que Sanguinetti juegue públicamente para poder atacarlo y
desprestigiarlo. Por eso los blancos no van a parar en su intención
de sacar a Ariel Laussarot, uno de los protegidos de Sanguinetti,
de la presidencia del Banco Hipotecario. Si Lacalle logra
hacer “entrar” a Sanguinetti y que el EP-FA quede comprometido
con el gobierno en el fracaso del nuevo banco, no lo para nadie.
Pero si Sanguinetti no entra y el nuevo banco camina, Lacalle se
tendrá que despedir de sus aspiraciones presidenciales y
seguramente otros, con menos capacidad de maniobra, asuman el
liderazgo blanco. Pero las elecciones de 2004 serán, otra vez,
entre el los doctores Tabaré Vázquez y Julio María Sanguinetti. La dudas que
quedan: ¿Vázquez prefiere a Lacalle o a Sanguinetti? ¿su
estrategia es realmente la de priorizar el país o la de elegir el
adversario que más le convenga? ¿Sanguinetti aceptará regalarle
gratuitamente el centro político a Vázquez? Y si pierde el
centro político: ¿se presentará a las elecciones? Todo está
por verse. LA ONDA® DIGITAL |
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