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FONA: el cine nacional
en peligro; canales de TV
dejaron de aportar

por Oribe Irigoyen

Si la situación no se revierte, éste es el último año del cine nacional, dijo el cineasta Juan Carlos Rodríguez Castro, presidente de la Asociación de Productores y Directores Cinematográficos del Uruguay ( Asoprod ), en reciente conferencia de prensa del organismo. Hacía referencia a la morosidad en los aportes en dólares del FONA ( Fondo Nacional ), organismo acordado por el Ministerio de Cultura y los tres canales privados de televisión, y administrado por la Intendencia Municipal de Montevideo, para impulsar el audiovisual nacional, en principio con productos destinados a la televisión, derivados de modo natural a la producción de cine. Creado en 1995, el FONA recibía el aporte de la televisión por cable, a razón del impuesto de 2 dólares anuales por cada abonado vertidos a ese destino, más 20.000 dólares contribuidos por el Ministerio de Cultura.

Aunque las culpas de la morosidad se las lleva la crisis actual del país - siempre hay avispados y olvidadizos aprovechadores -, los hechos dicen que el Ministerio de Cultura sólo aportó su cuota en 1995, un año, y que dos de los tres canales se olvidaron de pagar desde 1998.

No obstante, según Rodríguez Castro, el FONA fue la consolidación del cine uruguayo...desde hace 7 años se estrena un promedio de 4 filmes al año con lo que eso significa de divisas para el país... además, se han obtenido muchos premios internacionales lo que ha permitido el acceso a fondos del exterior.

POBRE, HONRADO, RECIENTE, EN PELIGRO
El cine uruguayo es pobre pero honrado, mucho. Ofrece bastante más de lo que recibe del Estado uruguayo y de los privados nacionales comprometidos a impulsarlo. En ese sentido, obtiene buenos sólidos cuartos de dólares en el país y los multiplica en más sólidos billetes llegados del exterior - esos verdes, tan lindos -, creando fuentes de trabajo y logrando inversores. Para hacerlo claro: un realizador uruguayo consigue 40 u 80 mil dólares en el Uruguay para un proyecto fílmico, con esa base emprende la trabajosa escalada de producirlo con aportes extranjeros - co-producción, financiamientos de diversos tipos, etc. - hasta cubrir costos de 500 mil o un millón de dólares, lo que sale, más o menos, un largometraje barato, muy barato, en el mundo de producción cinematográfica.

Esto dicho en lo material, si se quiere, de una producción nacional de exportación no tradicional, no menor que las plumas de avestruz, con todos los respetos para uno y otro lado. Por no hablar de la obviedad espiritual de ser el cine, al igual que las otras artes, factor de importancia en todo ese tema de la identidad nacional y cultural de un país, tan descaecidas en estos tiempos de globalización y avasallamiento monocolor.

Así, el cine uruguayo tiene su color propio, da a conocer la nación, además de abrir posibles mercados de identificación y percibe no pocos premios y reconocimientos significativos en festivales internacionales. A los ya conocidos galardones logrados por "En la puta vida" de Beatriz Flores Silva y por "25 Watts" de Pablo Stoll y Juan Pablo Revella, cabría agregar las recientes distinciones con la exhibición de "Aparte", documental de Mario Handler, en el festival de Venecia de muy difícil acceso, los premios obtenidos por "La espera" de Aldo Garay en Nantes y San Sebastián, los 3 premios ( ecuménico, mejor filme latino- americano y del público) concedidos a "Corazón de fuego" en Montreal y otros tantos en Valladolid. En particular, los creadores de "25 Watts" lograron el muy importante premio al mejor guión con su proyecto "Whisky", concedido por Sundance WHK, dirigida por el actor Robert Redford, que impulsa el cine independiente y haría muy aireado el rodaje del film.

Pero Sundance WHK sólo otorga el dinero si el rodaje está muy avanzado o terminado. Por lo que la realización de "Whisky" correría la suerte de no hacerse, en rodaje previsto para mayo de 2003. Lo mismo ocurriría con los 6 restantes proyectos aprobados en el presente año, que al no resolverse el correspondiente e inicial aporte del FONA, peligran perder alguna co-producción o significativa inversión del exterior. En ese caso están "Palabras verdaderas", documental de Ricardo Casas sobre Mario Benedetti, con inicio de rodaje previsto para noviembre pasado que no tuvo lugar; "Ruido" de Marcelo Beltramio, ganador de apoyo de Ibermedia y dudoso rodaje en febrero del 2003 si no llegan fondos del FONA; "Alma mater" de Alvaro Buela a rodarse en mayo; "El álbum", largo documental de Mario Yacob, previsto para junio; "El ba¤o del Papa" de Enrique Fernández y "Tokio Boogie" de Pablo Casacuberta, cuyas realizaciones deberían comenzar en ese mismo junio.

CUMPLIR COMPROMISOS O LA MADRE DEL BORREGO
Si se piensa que hoy a cada abonado a la televisión por cable o abierta pero paga, el servicio le sale 500 y pico de pesos por mes y redondea sin mezquindad los 6.000 pesos anuales, a ojo de cubero grueso unos 200 dólares anuales. Sí, además, se parte de datos de 1997, con el 10% de los hogares montevideanos abonado al servicio de cable, en tiempos no de auge, por cierto, y con el 46% de hogares del interior urbano usando ese servicio a precio menor, para dar un 25 % de penetración del cable en todo el país ( cifras de "La cultura da trabajo" de Luis Stolovich, Graciela Lescano, José‚ Mourelle ). Si, incluso, se tiene en cuenta una borratina general de abonados por la crisis, y se suman todos esos síes, no resulta descabellado, y tirándose bastante a menos, suponer la existencia actual de unos 200.000 abonados en el país. Que reportarían a los canales unos 40 millones de dólares de recaudación anual, por lo menos. Lo que es mucho para cortar y pagar los escasos y a lo sumo 200.000 dólares anuales para el cine nacional. Por lo que la morosidad no se justifica ni con crisis general elevada al cuadrado.

Como dijera Rodríguez Castro: No pedimos nada especial, sino que se cumplan y hagan cumplir los compromisos o contratos establecidos.

También el borrego depende de ese Ministerio de Cultura tan remiso en pagar lo que se comprometió a hacer, en un país donde no existe un plan oficial, una estrategia o un proyecto estructurado para desarrollar la industria audiovisual, que por otra parte es una gran fuente de riqueza ( Rodríguez Castro ). Y de la Intendencia de Montevideo quien tiene como administradora del FONA, hacer cumplir lo acordado.

Ese fomento del séptimo arte, diz que el más importante, no existe en el Uruguay. Más allá de proyectos legislativos bienintencionados que los debe haber, y aportes que no se pagan, desde la esfera oficial no hay hoy ni la más leve legislación de lo que es norma en el mundo desarrollado, en vías de o sumido en el sótano de la globalización, ni subvención al audiovisual, ni impuesto a las entradas, cuotas de pantalla u otras muy diversas políticas estatales que ejemplifican tal fomento en los cuatro puntos cardinales del universo. Eso sí, si algún cineasta nacional llega dar diana en un premio del Festival de Cannes o del Oscar, no está descartado, entonces todos los políticos uruguayos se pondrán orondos la escarapela en la solapa que va a decir: "Lo hicimos". Como ocurriera con Onetti y el premio Cervantes. LA ONDA® DIGITAL


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