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La cultura es capital y
no la podemos perder

Gerardo Caetano

Con el salón de fiestas del Palacio Legislativo desbordante de público, se presentó el libro "La cultura es capital", una actualización de la investigación realizada hace dos años por Luis Stolovich, Graciela Lascano, José Mourelle y Rita Pessano, sobre el impacto socio - económico de la actividad cultural en Uruguay.

El acto se inició con una exposición del Director del Instituto de Ciencias Políticas Prof. Gerardo Caetano que La ONDA digital publica a continuación en sus tramos fundamentales. Luego hicieron uso de la palabra los senadores Enrique Rubio,y Rafael Michelini , el Presidente de la Junta Departamental de Montevideo edil Carlos Varela y el Intendente Municipal Arq. Mariano Arana, no se hicieron presentes como estaba anunciado por los organizadores los senadores Luis Hierro López y Alberto Heber

EL trabajo presentado es continuación y actualización de "La cultura da trabajo", de los mismos autores, que en el 2000, obtuvo el Premio Nacional de Literatura del Ministerio de Educación y Cultura.

- Quiero hacer algunas reflexiones, en primer lugar, la trascendencia que tiene vincular cultura y economía, y en particular vincularlas en un momento como el que nos ha tocado vivir en el aquí y en el ahora. Este es un país que durante mucho tiempo consintió algunos divorcios que ya no nos podemos permitir. Consintió el divorcio entre la educación y el desarrollo, como si se pudiera educar para los tiempos sin pensar en una perspectiva de mediano y largo plazo de país, de proyecto. Un país que (...) aceptó el divorcio de la producción cultural respecto a la construcción de una economía sustentable.

Estos son divorcios que no nos podemos permitir y es incierto aunque dogmáticamente se haya insistido en que hay una sola política y que esa política es la económica y que el porvenir de un pueblo solamente proviene de su desarrollo económico que derrama a través de manos invisibles el bienestar a todas las otras actividades.

Yo no sé si hay manos invisibles y si las hay como han dicho, están sufriendo de mal de Parkinson. En este contexto no podemos permitirnos pensar que el desarrollo económico tiene una lógica absolutamente independiente de la producción, hoy se habla de capital social, por eso me parece particularmente importante que en esta segunda edición de la "Cultura da trabajo", hoy haya transformado su nombre en la perspectiva de la "Cultura es Capital".

Así como hay capitales que no hay que olvidar, capital que esta en cualquier punto de partida de cualquier desempeño económico eficiente, por ejemplo el capital social medido en términos de capacidad que tiene una sociedad, tenemos la capacidad de confianza que una sociedad genera entre sus actores, la capacidad de integración, de anhelos, de búsquedas, de rumbos, la capacidad de compartir valores y dimensiones espirituales.

Todos sabemos que no hay economías sólidas sin sociedades integradas, también sabemos que la dimensión de cultura radical y profunda, es la cultura como producción de sentido, es la cultura como producción de valores imaginarios. Ese conjunto de referencias que se acumulan y que nos permiten orientarnos en un futuro.

No hay economías consistentes sin esas referencias culturales primarias, primogénitas. Sobre todo no las hay cuando tenemos un país colapsado, y es lo que tenemos. Hoy los pruritos respecto a las palabras tienen que ceder al sinceramiento que de alguna manera involucra a todos los actores. Hoy ya no es discutible la emergencia social, persistimos en discutir todavía la dimensión del colapso y todavía no hemos medido el colapso de 2002.

Para volver a reanimar aquel pacto de comunidad imaginada que es el Uruguay, que siempre fue el Uruguay, tendremos que echar mucha mano a la cultura.

Este país siempre fue, en sus mejores momentos, una comunidad intelectual, una comunidad de valores, no tiene una existencia por fuera de esa dimensión, no tiene fronteras que emerjan de un sentimiento naturalista, no tiene esencias, que simplemente descubrir, tiene valores que construir y que permanecer en .el cambio y a través del cambio, por eso en un momento de colapso económico y social con mucho tiempo de compatriotas que no pueden esperar, la cultura es capital.

En segundo lugar, hoy más que nunca necesitamos "mapas " adecuados, el territorio no es el mapa, esa es la primera enseñanza que decimos en las primeras clases de la Facultad de Ciencias Sociales.

"El territorio no es el mapa", es más, si hubiera un mapa que reprodujera el territorio tal cual es, sería un "mapa" infértil, porque no nos ayudaría a conocer el territorio. Necesitamos mapas que seleccionando, interpelando, interrogando, preguntando, nos permita llegar al territorio transformado. Tenemos en nuestro país problemas de "mapas ", de "cartografía", nos faltan muchos eslabones, tenemos "mapas" envejecidos, hay "mapas" que no han incorporado la dimensión de lo que nos ha pasado como sociedad, tenemos "mapas " que no sirven para el diseño de políticas publicas, profundas, radicales, sobre todo no sirven para llegar a tiempo y en forma a donde hoy tenemos imperiosamente que llegar, a los más necesitados, a los que no pueden esperar, aquellos que hoy están soportando el peso de un año insoportable.

También nos faltan "mapas culturales " y en este sentido esta segunda edición de este texto pionero, tiene mucha importancia por su profundidad académica y rigurosidad científica, por su compromiso cívico. Podemos llegar a un "mapa"cultural más cercano, que nos permita ser más certeros en las definiciones de políticas culturales, que nos permita de alguna manera medir con mayor precisión cuál es nuestro contexto, que nos permita mas allá de los impresionismos y más allá de las improvisaciones a las cuales estamos demasiado habituados, a incorporar esta dimensión radical de la cultura como uno de los activos que nos ayuden a atravesar esta tormenta, este país herido y que se instaló entre nosotros y que debemos transformar con compromiso que no pueden ser sino de todos nosotros.

Por esto saludo particularmente esta aproximación rigurosa a un "nuevo mapa" de una red tan importante como es la red de la producción cultural, de los agentes culturales, de las industrias culturales. Los saludo porque este trabajo no es una mera revisión nominal del anterior trabajo, este es un libro distinto, que ha incorporado dimensiones nuevas, que incorporado preguntas nuevas, que ha tratado de llegar a otro país que no es el de hace cinco años, que tienen que ser preguntas nuevas. No es la mera vinculación retórica del libro anterior, trae novedades, por eso es importante que tenga un titulo nuevo, no es solo una segunda edición, es un libro nuevo para un país que necesita novedades.

El divorcio del que les hablé al principio debe cesar: Hay un pacto de sinceramiento que nos esta planteado la urgencia de una red de actores culturales, que hoy está viviendo el desafío de la existencia y no debemos aumentar dramatismos porque mucho de los actores y agentes culturales que aquí están, saben de lo que estoy hablando, hay muchas redes, muchos instituciones, hay muchos actores culturales, hay muchas iniciativas culturales que hoy están ante el desafío y riesgo de dejar de existir en este país. Hoy como otra cara de la dramática crisis que vivimos una parte de esa polifonía que es la producción cultural de la sociedad, esta sometida a los riesgo de la desaparición y lamentablemente hay muchos activos culturales que han desaparecidos, no podemos permitirnos que sigan desapareciendo. No es simplemente la frutilla en la torta que es una nación, y hoy sabemos que la cultura no es la frutilla, no es simplemente el adorno, la cultura es la base, es la raíz, la brújula, la cultura es la base que nos permitió a los uruguayos construir aquel circuito virtuoso, que nos hizo una sociedad integrada, la cultura es la base desde la cual este país pudo pensarse en el mundo y tener buenos momentos, momentos de sensatez, la cultura es la base desde la cual este país tiene desde su origen un sentido de existencia y que encontró las vías para encontrar su existencia y para construir un futuro.

Por eso en uno de sus peores momentos, la cultura no es una tentación salvacionista, la cultura es un activo en peligro que no podemos perder, sobretodo no podemos perder para las enormes tareas que el futuro muy cercano nos tiene deparado como sociedad.

Felicitaciones a los autores, felicitaciones a quienes han empujado esta iniciativa y en un momento tan difícil como este final de 2002 que este libro no pase sin más, que sea una convocatoria a la esperanza, que en una sociedad con problemas no puede ser sino una convocatoria al futuro.

Portada: Cuadro de Freddy Sorribas
Pagina : Cuadro de Susana Moreno

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