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La
crisis avanza: El nuevo año ya dio sus primeros pasos y están mostrando lo peor: la situación del país es peor de lo que creíamos. En apenas veinte días aumentó el combustible y las tarifas públicas se elevaron, promedialmente, por encima del 10%. Los salarios del sector público no aumentarán más del 5%, versión optimista, o el 3%, versión pesimista. Las jubilaciones y pensiones solo tendrán un incremento del 1,12%. El transporte también tuvo sus aumentos, tanto en Montevideo como en los interdepartamentales. Las patentes de rodados y la contribución inmobiliaria, por su parte, aumentaron en todo el país un 18%. Como si esto fuera poco, el Fondo Monetario Internacional no cree que podamos hacer frente al pago de los intereses de la deuda externa y nos recomienda reprogramarla. El gobierno, por su parte, asegura que el país está en condiciones de hacer frente a los compromisos con los acreedores. De esta forma el FMI queda coincidiendo con el Encuentro Progresista quien le ha planteado al presidente Jorge Batlle la reprogramación de la deuda y no solo a través de declaraciones públicas. El presidente del EP-FA, doctor Tabaré Vázquez, se lo planteó personalmente dos veces, durante el viaje que realizaron el pasado 1° de enero a Brasil, con motivo de la asunción de Lula al gobierno de ese país. Sobre esto también coincide el doctor Luis Alberto Lacalle, aunque discrepa con la oportunidad de las declaraciones de los representantes del FMI. A la vez el clima social comienza a caldearse. La Federación Rural no está remitiendo ganado a los frigoríficos, medida de lucha que mantendrá hasta el 30 de enero, exigiendo que se encuentre una solución al endeudamiento del sector. El Banco República, por su parte, sostiene públicamente que solo podrá refinanciar aquellas deudas que no superen los 20 mil dólares, porque de otra manera en el próximo agosto no podrá pagarle a los ahorristas que "la quedaron" en el corralito a la uruguaya, donde se retuvo los ahorros, pero no se pesificaron. El sector público se moviliza, ya hubo una concentración importante en las puertas del ministerio de Economía, y cooperativistas de la vivienda nucleados en Fucvam, marcharon este fin de semana hacia Punta del Este, ciudad a la que no pudieron ingresar por disposición del Poder Ejecutivo. Los bancos que fueron liquidados luego de la crisis bancaria del pasado año, no han reabierto bajo el nuevo rótulo de Nuevo Banco Comercial y el Poder Ejecutivo y el grupo Moon siguen sin ponerse de acuerdo para reabrir el Banco de Crédito. Mientras, AEBU prepara su "hospital de campaña" para atender a los miles de empleados que quedarán en las calles, a la vez que se sabe que las rebajas salariales estarán en el orden del día en los bancos nacionales. Como si esto fuera poco los maestros denuncian que con seis pesos por día y por niño no pueden darle de comer a los alumnos que lo hacen en las escuelas, debido a que necesitarían 8, 80 pesos. En Melilla y otras zonas productivas de Canelones, el mal tiempo terminó con los cultivos de verano. Y los productores no estaban asegurados. Mientras que en los días previos se supo que tres niños del departamento de Canelones fueron internados en un hospital, con claros signos de desnutrición extrema. Del turismo se habla poco y por abajo, pero todos saben que la temporada, por más que se le ponga buena cara, es un verdadero fracaso, lo que seguramente traerá un aumento de los niveles de desempleo que ya está por sobrepasar, en todo el país, el 20%. Leídos todos juntos estos datos, dan miedo, en tanto el sistema político dormita la siesta veraniega, tratando de descubrir en el otro algún error para cobrarle al grito. Lo que nadie sabe es hasta cuándo aguantará el cuerpo de los uruguayos, sin que se generan grandes protestas sociales. En este sentido el dirigente del PIT-CNT, Juan Castillo, se mostró impotente ante los medios de comunicación, cuando dijo estar desorientado porque las respuestas colectivas no surgen en el horizonte. A pesar de ello la central de trabajadores prepara movilizaciones para febrero, aunque es difícil imaginar que la protesta adquiera volúmenes acorde con el agravamiento de la crisis social y económica. Es que los uruguayos parecen aceptar, por lo menos durante el verano, que las cosas son como son y que no hay Dios ni diablo que las de vuelta. LA ONDA® DIGITAL |
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