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¿Cuál
es el proceso de implantación del
embrión humano?
En
los mamíferos existe un periodo ventana en el que el embrión puede
adherirse al útero satisfactoriamente. Hasta ahora se desconocía el
mecanismo que modulaba este proceso, pero, según el trabajo que se
publica hoy en Science, existen unas proteínas denominadas L-selectinas
que son esenciales para que un embrión de seis días pueda adherirse a
la pared uterina.
El
hallazgo de la manera en que un embrión de una semana de vida se
adhiere al útero puede proporcionar a los científicos una nueva
herramienta para diagnosticar y tratar la infertilidad y la pérdida
precoz del feto. Los resultados son fruto de una investigación
desarrollada por un equipo de la Universidad de California en San
Francisco, Estados Unidos, y explican el primer paso molecular por el
que el embrión puede fijarse al útero a los seis días de vida.
"Los fallos en el implante embrionario constituyen casi tres
cuartos de los fracasos de los embarazos", señala Susan Fisher,
coordinadora de la investigación que hoy se publica en Science.
Los investigadores
han comprobado que seis días después de la fertilización las moléculas
de superficie embrionarias interaccionan con las moléculas del útero
materno para crear un medio ambiente de adherencia; es la misma
combinación de moléculas que detienen el movimiento de migración de
los leucocitos a través de los vasos sanguíneos ante una patología y
les permiten unirse a la pared de los vasos sanguíneos en las áreas de
inflamación.
"Es como una
pelota de tenis corriendo sobre una superficie cubierta de jarabe
-compara Fisher-. El viaje del embrión por la pared uterina es
interrumpido por la interacción de la adherencia".
Punto de
partida
La implantación
del embrión humano es un proceso bastante desconocido y se ignoran la
mayoría de las anomalías relacionadas con el proceso de implantación.
Según los expertos, descubrir las bases moleculares del primer paso en
este procedimiento puede ser muy útil para tratar la infertilidad y
para avanzar en el conocimiento de los problemas más comunes que se
presentan durante el embarazo.
El trabajo se ha
basado en la investigación de la L-selectina trofoblasto. "Hemos
solicitado una patente para el empleo de la L-selectina para
diagnosticar si una mujer puede tener hijos y para investigar las causas
de la infertilidad", reconoce Fisher.
Su equipo ha
comprobado que, cuando se presenta el momento idóneo para la implantación,
las células externas del embrión incipiente o blastocisto expresan una
proteína -la L-selectina- mientras que el útero comienza a
enriquecerse de carbohidratos; de esta forma, la adherencia continúa y
la interacción de desunión entre la proteína y los carbohidratos
puede progresivamente detener el movimiento del embrión a través de la
pared uterina. "Cuando el embrión comienza a estar inactivo, su
estado es el indicado para adherirse a la pared uterina donde establece
un suministro sanguíneo nutritivo desde la madre a través de la
placenta".
Partiendo de
biopsias endometriales tomadas antes y después del periodo en el que el
útero es más receptivo al implante y empleando anticuerpos que
reconocen una parte de los carbohidratos, los investigadores han
encontrado un incremento importante en la cantidad de carbohidratos que
interaccionan con la L-selectina cuando el útero es receptivo.
"Con la ayuda de una clínica de fertilización in
vitro hemos
visto también que en el momento de la implantación el lecho externo
del blastocisto -trofoblasto- expresa L-selectina. El trofoblasto
normalmente inicia el área
del bebé de
la placenta".
Total sincronía
¿Qué es lo que
hace que un embrión sepa cuál es el momento adecuado para adherirse al
útero?, se preguntan Asgerally T. Fazleabas y Julie Kim en un artículo
que acompaña al trabajo de Science. Los dos ginecólogos de la Universidad de Illinois, en
Chicago, señalan que para que el implante de un embrión se produzca
debe coincidir una total sincronía entre los elementos implicados en el
proceso. "Ahora, gracias al estudio que ha coordinado la profesora
de la Universidad de California Susan Fisher, ya sabemos muchas cosas
sobre la implantación", reconocen los dos expertos.
Este grupo ha
demostrado que la L-selectina, una molécula que facilita que los
leucocitos circulantes se unan a los vasos sanguíneos endoteliales, está
secuestrada por los blastocistos humanos para iniciar interacciones con
el revestimiento uterino. "Ahora ya podemos empezar a desvelar los
mecanismos moleculares que resultan críticos en el conocimiento de los
procesos de implantación embrionaria en los humanos", destacan los
investigadores.
(Science 2003;
(299): 405-408).
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