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"Galia,
con quien tanto quería"
Suleika Ibáñez ha enfocado en su libro con singular precisión el tema central del mismo: la permanencia en el tiempo y en el recuerdo de Galia, su hija prematuramente desaparecida. "Galia, con quien tanto quería", expresa entonces con fidelidad los sentimientos que alienta Suleika, que en el texto revela no sólo su identidad materna, sino también su jerarquía de poeta. Llama la atención, desde una primera lectura, que Suleika no caiga en facilismos en muchas ocasiones recurrentes en otros poetas y que por el contrario, con sobriedad, define situaciones por demás sensibles. Nos interesa en la oportunidad, subrayar algunos aspectos centrales del libro, no en función crítica -que esa no es nuestra intención y oficio-, sino el de tratar de recrear en la medida de nuestras posibilidades ciertos instantes de estas fértiles vivencias que convocan a la vida, a recrear en vida y no en la muerte. La obra en sí, es una fina narración de un estado de ánimo en en el que juegan la idea -otra vez la mencionamos- de la muerte y la idea de la memoria, cada una de ellas en un estado de gracia protagónico. La muerte -como signo recurrente-, despojada ahora de su sentido trágico, adquiere aquí otra dimensión, la del silencio, la de un horizonte que no conoce la materialidad del olvido: el ser no desaparece, permanece vivo en la palabra humana. Por lo demás, la memoria supera en su vigencia plena, la espesa sombra de lo eterno. Es una sutil proyección hacia el más allá de Dios, de una luz que anida en el corazón poético. Hay en Suleika un mensaje en el que "la poesía no puede escapar al dolor". Más como una contradicción, porque nos dice: ... "es el dolor el que no habla de la felicidad. Sin la sombra como dejarse seducir por la luz". Esta suerte de afirmación está presente en esta parte de la escritura de Suleika. Tomamos como ejemplo , el texto de la página 46: " ( Último vestido, según Max) Tu vestido bailable
paraíso de muselina tanto y pensativa y lavanda de hacer
eucaristía, tu vestido de tanto y de tan poco , de rosado y
verano escapa del ropero tan penado y el espliego en azul hunde su
misa que cortejaba tus jóvenes deseos: pero ya va de ruiseñor
perdido en el bosque de perchas sin tu brisa con el ala lisiada
contra el suelo , tan de salmo amatista, que al espejo atraviesa y
la ensangrienta. Se mece tu vestido de verano y un tigre de
perfume salta al suelo . Pero hay en este libro, dos capítulos que muestran a flor de piel, la sensibilidad transparente de una auténtica creadora. Los que Suleika dedica a la voz y a la escritura de Galia. En ambos, la eternidad juega un papel definitorio, como un concepto que no es simplemente abstracción, sino algo existencial que se prolonga en cada ser viviente. En la voz que se "irá alejándose", toma "el color de la levedad", tal vez y eso es imaginería nuestra, la voz tiene un sonido que no se extinguirá en un tiempo al cual podremos interrogar y que nos devolverá al instante la voz.. La insistencia permanece. "Pero la voz maravillosa irá alejándose" transformándose en una canción por ahora ignorada, pues ella "no se ha escrito nunca, por confiar en las cosas inmortales". La voz maravillosa, con todo quedará en los oídos de quienes la oyeron. El otro capítulo que hemos citado a manera de ejemplo, es el que Suleika, con fina percepción descubrió, el referente a la escritura de Galia inmersa en amarillo y lila, "aunque luto la tinta en la blancura". Su autora sigue con cuidadosa atención la escritura de la protagonista de estas 69 páginas y así nos lo revela: "Pero te leo y sube lo mismo la ambrosía por los filos de sombra que por las claridades, una ambrosía tremenda en amargura" Van Gogh le presta a la autora y a la memoria de las cosas su arduo y permanente sentido del color, su visión de que "nuestra vida es un largo camino, un viaje de la tierra al cielo"... <<<<<<<<<<<<<< Este libro, "Galia, con quien tanto quería", es removedor en cada capítulo, porque nos muestra un universo interior de muy ricas esencias y en cada estrofa la autora nos alcanza un territorio rico en matices y en recuerdos sencillamente humanos. Y no puedo concluir
este comentario -que es a la vez mi modesto homenaje a Galia, a
quien por otra parte no conocí, sin grabar en estas páginas, un
poema de la misma Galia que me muestran su rica y honda
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