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El software libre se perfila como uno de los
principales negocios del siglo XXI, pero
todavía tendrá que superar muchos obstáculos

por Juan Corredor

El open source o software libre consiste en programas que permiten acceder a sus mecanismos internos para que el usuario los analice e incluso cambie. Linux es uno de los sistemas operativos alternativos a Windows de Microsoft. Es usado y compartido libre y gratuitamente, sin restricciones de propiedad, lo cual le diferencia decisivamente de Windows, ya que Microsoft guarda celosamente su secreto.

Y tiene cada vez más adeptos en la comunidad informática, que ya no cree a pies juntillas en el mito de los programas débiles, realizados por principiantes e incapaces de garantizar las prestaciones del software clásico que habitualmente comercializan las compañías. De hecho, el estudio de Forrester, realizado mediante entrevistas a 2.500 directores de informática, ofrece conclusiones que sorprenderán a muchos: la consultora prevé que Dell e IBM serán las grandes triunfadoras en el contexto que se avecina, mientras que para Oracle y Microsoft pintarán bastos si no consiguen adaptarse a los cambios que se avecinan.

¿Microsoft en peligro?

Especialmente negro es el futuro que se le avecina a la empresa de Bill Gates, cuyo modelo de negocio chocará brutalmente con la masiva llegada del open source y las nuevas fórmulas de distribución, hasta el punto de que Forrester vaticina que sufrirá una contracción histórica. ¿Saldrá adelante Microsoft en un mercado basado en el software libre? Desde luego, las declaraciones realizadas en la última LinuxWorld Expo por Doug Miller, un gestor de grupos de productos de la compañía, no parecen muy inteligentes si se observa el rumbo que está tomando este mercado.

Miller asegura que Linux ha ayudado a Microsoft a reestructurar sus planes de precios y los servicios por suscripción, pero matiza que, aun así, no creen en el open source porque su manera de testear los productos ofrece un control de calidad más óptimo que el modelo de software libre. Ellos verán...

Porque hasta la Casa Blanca ha tomado nota. Allí, en Estados Unidos, el Comité de Asesoramiento en Tecnologías de la Información, integrado por destacados dirigentes de la industria y de ciertas universidades estadounidenses, elaboró hace ya algunos meses un demoledor informe dirigido al presidente del país en el que recomendaba buscar métodos innovadores para escribir software de calidad, teniendo en cuenta que las fórmulas clásicas sudan tinta para contentar a la creciente demanda.

Apoyando el open source

Ahora, el Comité ha dado un paso más. Los expertos están a punto de concluir otro documento con argumentos más radicales en el que piden al Gobierno que apoye de inmediato y sin reservas la utilización de software libre.

La Comisión Europea también se está tomando el tema en serio. En julio comenzó a difundir una propuesta bautizada como Puesta en práctica de la ayuda del programa de las Tecnologías de la Sociedad de Información para la investigación y lanzamiento del software libre, que recopila datos sobre posibles actuaciones concretas para fomentar el software libre desde los programas IST, que financian proyectos de investigación y acciones especiales relacionadas con la investigación. Dado que se trata de la primera manifestación evidente de la CE apoyando el open source, la cosa tiene su importancia.

Fronteras Electrónicas España tiene en marcha una campaña para conseguir que se utilice software libre en las administraciones públicas, con el loable propósito de garantizar la seguridad y transparencia de sus sistemas informáticos. Para participar en la iniciativa sólo se requiere distribuir el contenido y los mensajes de esta campaña, evidentemente a cuantas más personas mejor. Además, esta asociación agradece muy mucho que los ciudadanos entreguen cartas a sus ayuntamientos solicitándoles que consideren la posibilidad de introducir Linux, FreeBSD u otro sistema operativo abierto.

Calando hondo

La revolución open source también empieza a penetrar con fuerza en las conciencias de los directivos del sector. El 56% de los ejecutivos encuestados por Forrester dice que ya lo usa, y veintiséis de cada cien afirman que lo emplearán en 2002. Otro 84% cree que el software libre causará profundas innovaciones. Por tanto, el mensaje para los comercializadores de software clásico es meridiano; si no quieren que el mercado les fagocite, tienen dos opciones:

a- Adaptar sus estrategias de negocio al open source.

b- Bajar notablemente el coste de las licencias.

Los que todavía guarden dentro de sí dosis de escepticismo, no tienen más que echarle un vistazo a la lista de las empresas que cada vez más están apostando por el software libre: Intel, por ejemplo, no quiere perder la estela de Sun e IBM y anunció el pasado mes de abril su intención de apoyar a Linux para integrarse como miembro de pleno derecho en el movimiento open source.

Las principales compañías japonesas, entre las que se encuentran Sony, Toshiba, Fujitsu, Hitachi, NEC y Mitsubishi, colaborarán en la creación de un sistema operativo basado en Linux para dispositivos portátiles. El objetivo final de estas empresas es desarrollar un estándar que se pueda emplear en todo tipo de instrumentos, desde teléfonos móviles hasta PDAs.

Los grandes toman conciencia

El pasado 29 de agosto, un grupo de compañías, entre las que están Intel, IBM, Hewlett-Packard y NEC USA, anunciaron la creación de la Open Source Development Lab (OSDL), un laboratorio que pretende convertir a Linux en un sistema operativo más accesible y manejable para la gestión empresarial. Estas empresas planean invertir cientos de millones de dólares en este laboratorio, cuyo cuartel general ha sido fijado en Portland (Estados Unidos).

Lo importante es que no están solas: aunque nos les hace falta, Intel, IBM y HP cuentan con el apoyo de Linus Torvalds, padre de Linux, así como de las principales marcas que comercializan sus ofertas con este sistema Red Hat, TurboLinux, Linuxcare y VA Linux Systems. En definitiva, el laboratorio supone un esfuerzo añadido de IBM, Sun Microsystems, Intel, HP, Compaq Computer y SGI en favor del open source... Y de su propia subsistencia, que tontos no son: el mercado se va a inundar de software libre, y ningún programa cerrado va a poder competir con él.

Pero también tiene algo de órgano centralizador. Hasta ahora, compañías como IBM investigaban en software basado en Linux, pero muchas veces realizan las mismas investigaciones, con lo que se hace un trabajo doble, que con este laboratorio se pretende eliminar aunando los esfuerzos de todas. Además, estará controlado, según afirmó Swope por un director independiente además de un grupo de representantes de todas las corporaciones que participan en el proyecto.

Hacia un modelo unitario

En cualquier caso, todavía queda un largo camino por recorrer. El modelo de negocio alrededor del cual debe girar el mercado del software libre todavía no está ni mucho menos claro. Algunos analistas hablan de dos posibles escenarios, ambos bastante radicales. Uno vendría dado por la conversión de los desarrolladores en creadores de software con precios de las licencias por las nubes, y otro por hacer que absolutamente todo el software sea libre. Probablemente se imponga una solución intermedia.

La cuestión del open source ha llegado también a los tribunales. La EFF Electronic Frontier Foundation ha destinado al proceso judicial del caso DeCSS software libre para reproducir DVDs en GNU/Linux su presupuesto de un año. Esta sangría económica le ha llevado a pedir dinero para seguir litigando. El asunto tiene tela porque, en Estados Unidos, un juez prohibió recientemente colocar enlaces a sitios con el código DeCSS. Si alguien quiere poner su granito de arena, todavía está a tiempo.

Otro frente de batalla es el que se libra en los cibercafés. Las persecuciones de Microsoft y la Business Software Alliance contra estos locales, siempre en busca de Windows sin licencias y programas similares, han provocado que muchos cibercafés apuesten decididamente por la instalación de GNU/Linux en todos sus

El software libre se perfila como uno de los principales negocios del siglo que acaba de comenzar, pero todavía tendrá que superar muchos obstáculos. La fuerte preponderancia de Windows no es el menor de ellos: se calcula que el 80% de los usuarios de informática emplean Windows. Aplicando este porcentaje a España, donde hay 8 millones de ordenadores, significa que 6 millones tienen cargado Windows. Únicamente el 20% utiliza sistemas alternativos, pero no equipos forzosamente libres ahí están Solaris, OS/2, etc. Algo tendrá el agua cuando la bendicen...

Publicado inicalmente en Baquía,com

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