Presione aqui para ver el pronóstico meteorológico de Montevideo

El "Nautilus": el arma secreta de Bush
por el Prof. Bernardo Quagliotti de Bellis

El arma secreta de George W. Bush es una suerte de escudo anti-misil, destinado esencialmente a defender Israel. El “Nautilus” actúa como un super rayo láser anti Scud. Se la considera el arma secreta de Bush y Sharon para ser usado en la guerra que se prepara contra Irak. Su costo  se aproxima a los 202 millones de dólares, habiendo Israel pagado un tercio en la investigación y desarrollo del mismo. El resto fue cubierto por el presupuesto estadounidense.           

El primer ejemplar del “Nautilus”, proyecto estadounidense-israelí comenzó a estudiarse mucho antes del 11 de setiembre.  Fue ensayado en diciembre de 2002 en un desierto del Estado de  Nuevo México, quedando demostrado en la prueba,   que el arma es capaz de interceptar un obús de cañón lanzado a una velocidad supersónica. Los katoiucha” de los militantes del Hezbollah libanés y los “scuds” que posee el ejército iraquí son menos rápidos  que este super rayo láser. 

En su fabricación intervinieron la sociedad estadounidenses TRW y la israelí IAI. El radar encargado de percibir los misiles enemigos ha sido construido por “Elta Electronics Industries” y por “Mabat”, una sociedad controlada por la IAI. La “Weepon System and Space Tecnology Unit” construyó los censores el sistema de fuego, en tanto la sociedad “Tadiran” tuvo a su cargo lo relacionado a instrumentos de control y monitoreo. 

El “Nautilus”, que también responde al proyecto “Arrow” o “Mobile Tacticval High Energy Laser” (MTHEL) es actualmente el primero y único sistema casi infalible para interceptar tanto un misil aislado como una salva de misiles lanzadas simultáneamente. 

OBJETIVO IRAK

El acto terrorista que tuvo como escenario las ciudades de Nueva York y Washington hace año y medio, dio lugar a que los medios no dejaran de trasmitir, recontar y reconstruir gráficamente  las escenas sucedidas, en un lenguaje que poseían  un tono de hondo lamento, como si procurara vender a la opinión pública que sólo lee   titulares, que el Mundo ya no se integra  con países del Primer Mundo y del Tercero; que ya no existen países ricos y países pobres; que   el Mundo hoy está dividido en países no terroristas y en países terroristas. 

El lenguaje que se sigue usando para referirse a los terribles atentados del 11 de setiembre, posee un tono de lamento y de ira con grandes dosis de venganza. Esta simplificación de los conflictos  -buenos y malos países-  en mi criterio tiene la finalidad de tejer una inmensa red emotiva, sentimental y moral con tal que se afiance la solidaridad no sólo con las víctimas inocentes, sino también con el gobierno estadounidense en su particular  guerra contra el terrorismo.           

Más que destruir físicamente a sus fuerzas enemigas en el campo de batalla, al gobierno actual de Washington le interesa primero que todo, llevar a cabo una guerra de desprestigio para ganarse el apoyo de la comunidad internacional.           

Con presiones económicas y políticas, los Estados Unidos trata de persuadir  -y en muchos casos lo logra-  a los Jefes de Estado y a los sectores influyentes y, con los chantajes sicológicos, gana terreno en la gente común mediante el miedo y la amenaza que representa y materializa la existencia del otro demonizado. 

Se utiliza la fórmula: “Si esto nos pasó a nosotros que somos una Nación poderosa, imagínense que le podría pasar a cualquier otra Nación”.  La expresión oficial de Washington y que los medios han divulgado hasta la saciedad es: “Este ha sido un ataque no sólo contra Estados Unidos, sino contra todo el mundo libre y sus más preciados valores”.           

Para Estados Unidos, desaparecido el comunismo ruso, el enemigo ahora no le es un problema simple y definido en todas sus acciones. Lo hace aparecer como algo complejo y vinculado a muchas redes, ubicuo, omnipresente: puede estar en cualquier parte, sobre todo en aquéllas en las que históricamente se ha tenido al imperialismo estadounidense como el principal enemigo.  La ecuación más común recurre siempre a emparentar un mal con otro para que el resultado y el efecto sean más contundentes en las mentes y en el  sentimiento de las personas que, tan sólo creen saber  opinar luego de leer titulares.           

El fin último de estas estrategias es lograr la adhesión a un nuevo modelo de mercado global; utilizar  los “valores”(¿) que los envuelven y promocionar una nueva y única sociedad al estilo inconfundible del actual imperio rector. Al contar éste con un poderoso aparato militar, bien estructurado y adiestrado para enseñar a creer que donde ponen la bomba y la bala siembran automáticamente desarrollo y el bienestar para todos.  Señala muy acertadamente  el costarricense Jorge Ramírez Caro: “Con esta prerrogativa, este ejército cree que libera y salva pueblos, cada vez que edifica sus campamentos y sus grandes emporios comerciales encima de los cadáveres de los adversarios”. 

BOMBAS, PAN Y  “LA AYUDA HUMANITARIA”

            Comprarle armas a las industrias armamentistas de los países desarrollado es similar a comprar autos usados. Un país POTENCIA nunca venderá los últimos modelos de sus equipos bélicos, sino tan solo aquellos de ha dejado de considerar fundamentales en una lucha armada.           

El terrorismo de Estado se disfraza de generosidad y ahora  -como todo cambia-  se le califica como ayuda humanitaria. Desde Kosovo, pasando por Afganistán como  en otros países centroamericanos y africanos,  la ayuda humanitaria consiste en dejar caer pan ahí mismo donde fueron arrojadas bombas primero. 

En su primer discurso (08/10/01), el Presidente Bush refiriéndose al ataque a Afganistán. Luego de referirse a la efectividad de los primeros cincuenta misiles sobre puntos neurálgicos de los talibanes, aclaró que, “Junto con el ataque a objetivos militares, también arrojaremos alimentos, medicinas y suministros a los hambrientos y sufridos hombres, mujeres y niños de Afganistán”.  Por supuesto, que no se refirió a que cifra había llegado el genocidio, pues aún las bombas no distinguen entre seres inocentes y culpables; entre verdaderos seguidores del Islam y fanáticos y rebeldes terroristas.           

El Nautilus”  tendrá su primer ensayo efectivo en la eventual guerra contra Irak
Las economías de EE.UU. y del mundo están pendientes del desenlace de esta crisis. La cuenta atrás, para ambos, está en finalizando.

LA ONDA® DIGITAL


Contáctenos

Archivo

Números anteriores

Reportajes

Documentos

Recetas de Cocina

Marquesinas


Inicio

Un portal para y por uruguayos
URUGUAY.COM

© Copyright 
Revista
LA ONDA digital