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La
violencia sexual a la
Las mujeres son, en la mayoría de las ocasiones, las principales víctimas de los conflictos armados en la medida en que son muy vulnerables a los abusos sexuales que se producen al hilo de la contienda. De hecho, la violación masiva de mujeres de la población enemiga sigue siendo una de las armas de guerra más usadas. En los recientes conflictos de la ex Yugoslavia, África Central, Sierra Leona y otros lugares, la violación formaba parte de una estrategia deliberada para aterrorizar a comunidades enteras y obligar a la población civil a abandonar sus casas. Afortunadamente, recientes avances del derecho internacional han reforzado los instrumentos legales para combatir las formas de tortura dirigidas específicamente contra las mujeres en los conflictos armados. Así, los Tribunales Penales Internacionales para la ex Yugoslavia y para Ruanda han emitido varios fallos que han sido de crucial importancia en la lucha por poner fin a la impunidad por estos actos. También lo ha sido el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, que otorga a la Corte jurisdicción sobre los crímenes de guerra de violación, esclavitud sexual, prostitución forzada, embarazo forzado, esterilización forzada y otras formas de violencia sexual cometidas en el contexto de las guerras; y que, según el Estatuto, pueden también constituir crímenes contra la humanidad. Hace un año la paz llegaba, por fin, a Sierra Leona, uno de los países más castigados de África. Naciones Unidas y el Gobierno firmaron un acuerdo "histórico" para la creación de un Tribunal Especial que juzgará los crímenes cometidos durante los diez años de guerra civil, en la que unas 200.000 personas han perdido la vida y miles han sido mutiladas, la mayoría de ellas por los rebeldes del Frente Unido Revolucionario (FRU). La esperanza de una paz firme, sin embargo, se ve quebrada por el terrible recuerdo de aquel conflicto. Una refriega que se destacó por su violencia y por el maltrato sistemático de la población femenina. Amnistía Internacional ha denunciado que la violación, la esclavitud sexual y otras formas de violencia contra las mujeres y las niñas fueron prácticas generalizadas. Prácticamente todas las mujeres y niñas que por millares fueron secuestradas por las fuerzas rebeldes fueron violadas y obligadas a servir como esclavas sexuales. Los estudios llevados a cabo por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) han demostrado que el 75% de las mujeres y niñas de Sierra Leona fueron víctimas de abusos sexuales, mientras que otros cálculos elevan la cifra al 90%. Además, en algunos casos se las obligó a convertirse en compañeras sexuales o "esposas" de un solo combatiente, mientras que en otros han sufrido el abuso de varios combatientes. Aparte de la brutalidad y del trauma provocado por la propia violación, las agresiones sexuales llegaban a provocar graves daños físicos, embarazos forzados, enfermedades e incluso la muerte. A menudo las víctimas de violación sufrieron tratos crueles. Sin ir más lejos, la mayoría de las víctimas a las que se dejaba en libertad presentaban hematomas, y muchas de ellas contrajeron enfermedades de transmisión sexual como el SIDA. Recientemente,
Human Rights Watch presentó el informe "Te mataremos si
lloras: Violencia sexual en el conflicto de Sierra Leona" que
presenta evidencias de los abusos cometidos contra mujeres de
todas las edades. El informe está basado en cientos de
entrevistas con víctimas, testigos y oficiales, y detalla los
crímenes de violencia sexual cometidos, sobre todo, por miembros
de las fuerzas rebeldes (FRU, AFRC -Armed Forces Revolutionary
Council- y los West Side Boys); pero también los cometidos por
las fuerzas armadas gubernamentales. La intención de Human Rights
es acabar con la impunidad. Y es que, a día de hoy, se ha
sacrificado la justicia a cambio de detener la violencia de una
vez por todas; y nadie ha sido inculpado por los miles de
crímenes de violencia sexual acaecidos durante la guerra. A pesar
de que Naciones Unidas ha establecido un Tribunal Especial para
Sierra Leona y una Comisión para la Verdad y la Reconciliación
para investigar las violaciones de Derechos Humanos acaecidas
desde 1991 hasta 2001, Human Rights recuerda que la falta de
atención a la violencia sexual se manifiesta en los pocos
programas de asistencia a las víctimas de esta brutalidad.
Rehabilitar a los supervivientes de la barbarie y acabar con la
impunidad son, ahora, algunas de las cuentas pendientes de un
país desbastado. LA ONDA® DIGITAL |
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