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Diplomático
de USA renuncia por Uno de los documentos más reveladores de la oposición a la guerra de George W. Bush contra Irak, es la carta de renuncia a su cargo y al servicio exterior del consejero político de la embajada de Estados Unidos en Atenas, John Brady Kiesling, diplomático de carrera desde hace 20 años, enviada al secretario de Estado, Colin Powell. El siguiente es el texto de la carta de renuncia escrita por John Brady Kiesling Sr. Secretario: Le escribo a Ud. para presentar mi renuncia al Servicio Diplomático y Consular de los Estados Unidos y a mi posición como cónsul político en la Embajada de los Estados Unidos en Atenas, que será efectiva el 7 de Marzo del 2003. Sin embargo, hago esto con mucho pesar. La bagaje / riqueza de mi crianza incluía una sentida obligación de dar algo en retribución a mi país. Servir como un diplomático de los Estados Unidos era un trabajo soñado. Era remunerado por entender lenguas y culturas extranjeras, por buscar / ubicar diplomáticos, políticos, intelectuales y periodistas, y por persuadirlos de que los intereses de los Estados Unidos y los suyos coincidían en lo fundamental. Mi fe en mi país y en sus valores era el arma más poderosa en mi arsenal diplomático. Es inevitable que durante veinte anos con el Departamento de Estado me haya vuelto más sofisticado y cínico con respecto a los estrechos y egoístas motivos burocráticos que muchas veces caracterizaron a nuestras políticas. La naturaleza humana es lo que es, y yo era remunerado y ascendido por entender a la naturaleza humana. Pero hasta esta Administración era posible el creer que al defender las políticas de mi Presidente, estaba también defendiendo los intereses de los norteamericanos y el mundo. Pero ya no creo más en esto. Las políticas en las que ahora somos solicitados avanzar son incompatibles no sólo con los valores americanos sino que también con los intereses americanos. Nuestra ferviente insistencia (persuit) en la guerra con Irak nos está llevando a malgastar la legitimidad internacional que ha sido el arma más poderosa de los Estados Unidos; ya sea para la ofensiva, como para la defensa, desde los días de Woodrow Wilson. Hemos comenzado a desarmar la más grande y efectiva red de relaciones internacionales que el mundo jamás haya conocido. Nuestro actual curso traerá inestabilidad y peligro, no seguridad. El sacrificio de los intereses globales en pos de políticas internas y burocráticos intereses personales no es algo nuevo; y ciertamente no es únicamente un problema norteamericano. Aún así, no hemos visto tal sistemática distorsión de la inteligencia, tal sistemática manipulación de la opinión americana, desde la guerra de Vietnam. La tragedia del 11 de Septiembre nos dejó más fuertes que antes, ya que reagrupamos alrededor nuestro a una vasta coalición internacional dispuesta a cooperar por primera vez y en una forma sistemática en contra de la amenaza del terrorismo. Pero en vez de reconocer esos éxitos y construir sobre ellos, esta Administración ha elegido hacer del terrorismo una herramienta de la política interna, incorporando a una disipada y ampliamente derrotada Al Qaeda como su aliado burocrático. Hemos difundido un desproporcionado terror y confusión en la mentalidad pública ligando arbitrariamente los desvinculados problemas del terrorismo e Irak. El resultado, y quizás el motivo, es el justificar una gran transferencia del retroceso del bienestar y la riqueza públicos a lo militar y así debilitar las garantías que protegen a los ciudadanos americanos de la pesada mano del gobierno. El 11 de Septiembre no hizo tanto daño a la estructura de la sociedad americana como el que parece que nos hacemos a nosotros mismos. ¿Es la Rusia de los Romanov nuestro modelo, un egoísta y supersticioso imperio conduciéndose a la autodestrucción en nombre de un status quo predestinado al fracaso? Deberíamos preguntarnos por qué hemos fallado en persuadir más al mundo de que la guerra con Irak es necesaria. Durante los últimos dos años hemos hecho demasiado para hacerles ver a nuestros socios del mundo que los estrechos y mercenarios intereses estadounidenses pesan sobre sus estimados valores. Incluso aunque nuestros objetivos no eran cuestionados, nuestra consistencia sí esta en discusión. El modelo de Afganistán trae poco alivio para nuestros aliados, preguntándose ellos sobre qué bases planeamos reconstruir Medio Oriente y bajo qué imagen e intereses. ¿Realmente nos hemos vuelto tan ciegos, como Rusia lo es en Chechenia, como Israel lo es en los Territorios Ocupados, al no ver que un abrumador poderío militar no es la respuesta al terrorismo? Después de the shambles de la post-guerra Irak se une a the shambles en Grezny y Rammalah, it will be a brave foreigner who forms ranks with Micronesia to follow where we lead. Aún así, tenemos una buena coalición internacional. La lealtad de muchos de nuestros amigos es notable, un tributo al capital moral americano construido durante un siglo. Pero nuestros aliados más cercanos están menos persuadidos de que la guerra está justificada que de lo arriesgado que sería permitir que los Estados Unidos terminen / deriven en un completo solipsismo. La lealtad debe ser recíproca. ¿Por qué razón nuestro Presidente tolera al soberbio y despectivo acercamiento de nuestros amigos y aliados que esta administración esta fomentando, incluyendo en ésta a sus más altos oficiales? ¿Acaso, "oderint dum metuant" se ha convertido en nuestro lema? Me urge escuchar a los amigos de Norteamérica alrededor del mundo. Incluso aquí en Grecia, supuesto foco del anti-americanismo europeo, tenemos más y más cercanos amigos que lo que un lector de algún diario americano pueda imaginarse. Si bien se quejan acerca de la arrogancia americana, los griegos saben que el mundo es un lugar difícil y peligroso, y que ellos quieren un sistema internacional fuerte, con los Estados Unidos y la Unión Europea en una cercana relación. Cuando nuestros amigos tienen miedo de nosotros y no por nosotros, es tiempo de preocuparse. Y ahora tienen miedo. ¿Quién les dirá de una manera convincente que los Estados Unidos son lo que eran antes, un foco/ bastión de libertad, seguridad y justicia para el planeta? Sr. Secretario, tengo un enorme respeto por su carácter y habilidad. Ud. A preservado / conseguido más credibilidad internacional en nosotros que lo que nuestra política merece, y ha sacado algo en positivo de los excesos de una ideológica auto-sirviente Administración. Pero su lealtad al Presidente llega demasiado lejos. Estamos excediendo más allá de sus límites al sistema internacional que hemos construido con tanto esfuerzo y dedicación; una red de leyes, tratados, organizaciones y valores compartidos que ponen límites a nuestros adversarios y de una forma mucho más efectiva de lo que alguna vez ha conseguido la habilidad para defender sus propios intereses. Renuncio porque he tratado de reconciliar mi conciencia con mi habilidad de representar la actual Administración de los Estados Unidos, y he fallado. Tengo confianza en que nuestro proceso democrático está en última instancia auto-corrigiéndose, y espero que en una pequeña medida pueda contribuir desde afuera a construir políticas que sirvan de una mejor manera a la seguridad y prosperidad de los norteamericanos y del mundo que compartimos. LA ONDA® DIGITAL |
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