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U.S.A.
: 6.500 documentos científicos Los artículos susceptibles de ser utilizados por bioterroristas serán modificados o rechazados Aun en lo más duro de la guerra fría, una medida como ésta jamás se tomó, al menos formalmente. Los principales editores científicos anunciaron, el sábado 15 de febrero de 2003, que ellos cuidarían de ahora en adelante de no publicar los detalles técnicos de resultados susceptibles de ser utilizados para el desarrollo de armas biológicas. Reunidos en el marco de la conferencia anual de la Asociación Americana para el Avance de las Ciencias (AAAS), los editores de una treintena de grandes revistas - entre las cuales Nature, Science y aun The Lancet - se comprometieron así a "modificar o rechazar ciertos artículos" científicos. Porque, explican, "en ciertas ocasiones, un editor puede concluir que el peligro potencial de una publicación excede su beneficio potencial para la sociedad". El anuncio puede parecer anodino. Sin embargo, las "revistas científicas" participan en el avance del conocimiento, por el control y la publicación de los descubrimientos que valen la pena de ser llevados al conocimiento de la comunidad de investigadores. En el futuro, los estudios que les someterán los investigadores no serán más evaluados en función de su solo interés científico. Los comités de lectura también deberán analizar la posible peligrosidad de un estudio antes de decidir darle eco en el mundo de la investigación. Intensas
presiones "Los beneficios y los peligros que representa un descubrimiento raramente son evidentes inmediatamente y las investigaciones que han dado los más grandes beneficios a la sociedad frecuentemente tuvieron aplicaciones directas peligrosas, argumenta la asociación. Un proceso por el cual los editores están autorizados a retirar una publicación sobre la fe de su apreciación de sus peligros y de sus beneficios potenciales cae simplemente en la censura y la arbitrariedad". Por otro lado, agrega Michael Eisen, miembro fundador de PLoS "publicando su comunicado, los editores lanzan un mensaje a los investigadores dejándoles entender que, de ahora en adelante, la censura se aplica a su trabajo: esto tendrá un efecto desastroso sobre la comunidad científica". La administración Bush ejerce, desde hace un año, desde ultramar, intensas presiones sobre la comunidad científica. En enero de 2002, más de 6,500 documentos científicos desaparecieron de las bases públicas de datos. Jean-Claude Guédon, profesor de la Universidad de Montreal y especialista de los procesos de publicación científica, ve en ello la desaparición de la frontera entre la ciencia y la política. "Ronald Reagan había intentado hacer la misma cosa en los años 1980, recuerda. El quería hacer de forma que los matemáticos no publicaran más sus algoritmos de criptografía pero tuvo que retroceder delante de la protesta general". En el caso presente, es posible, subraya M. Guédon, que "los editores hayan decidido aplicarse una disciplina ellos mismos antes de que les fuera impuesta desde el exterior". * Nota publicada Inicialmente por el diario francés Le Monde - febrero - 2003 LA ONDA® DIGITAL |
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