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Emilio
Frugoni
“Bajo tu
ventana”, publicado en 1900, su primer libro, lo muestra como
afiliado a una línea de intimidad y de romanticismo, que
compartirá a poco –debido tal vez a su militancia ideológica-
con una poesía de tono social. Le seguiría, “De lo más
hondo”, que llevaría prólogo de
José Enrique Rodó, en el que el autor de “Ariel” señalaría
: “Tengo... ante mí... un libro de poesía...dulcemente egoísta...Libro
de intimidad; poesía de recogimiento y confidencia”. Y en un tono
altamente profético, Rodó agregaría, marcándole un camino que Frugoni no tardaría en transitar, al decir...”No se si
habrá quien...aconseje al autor que atienda a lo que pasa en
torno suyo; que confunda su personalidad de poeta con la
personalidad colectiva de su pueblo o con la de una comunidad
ideal a la que muevan hondos intereses humanos”. Vendrían luego
“El eterno cantar”, “Los himnos”, en cuyos poemas se
afirmaría un fuerte sentido de lo social; “Poemas
montevideanos”, “Bichitos
de luz”, “La epopeya de la ciudad” “La elegía unánime”,
“El libro de “María Rosa”, “Poemas civiles”,
“Sonetos míos” y culminando su labor poética
con “Los caballos”, de 1960, coincidiendo con el 80
aniversario de su nacimiento. Zum Felde, señala
en su “Proceso intelectual del Uruguay, que la creación
poética de Frugoni “entronca
su criterio con el de aquel arte humano y social que quería Guyau,
y que sigue siendo –a través de los años- el concepto estético
del socialismo. En realidad, en algunos de sus poemas, que
muestran una progresiva madurez de su escritura lírica, surgen
como elementos básicos de su estructura, su profunda e
irrenunciable solidaridad con aquellos que sufren la miseria. Ese horizonte, teñido
de dolor, de angustias, la injusticia predominando el escenario,
está entonces presente en mucho de sus cantos. Una muestra de
ello lo encontramos en este fragmento: “Busco
hermanos Eduardo Jaurena, su
discípulo y compañero fraternal de luchas políticas, incursiona
en el libro con un estudio sobre el “luchador y creador”, en
el que aborda el tema de la poesía de Frugoni, señalando: “Octavio
Paz ha dicho que toda gran poesía debe enfrentarse con la muerte
y ser una respuesta a la muerte.”, y agrega Jaurena: “Por los recónditos
caminos de la poesía también Frugoni había abordado la muerte,
no como un miedo ni como un misterio, sino como una realidad que
hace más dramática la existencia humana. Pero toda su obra fue
un mensaje a la inmensidad de la vida, al contrario de quienes
sostienen que ´la filosofía es toda la inmensidad de la
muerte”. Más adelante señalaba
la unidad de la vida y la poesía que se daba en el autor de “El
libro de María Rosa”, afirmando que... ”Amaba
la vida y aspiraba ardientemente a prolongarla, no como un simple
fenómeno vital, sino para apagar su sed devoradora, su insaciable
sed de justicia; para transformar en torrente creador el fuego de
su espíritu, hasta convertirlo en luz para cruzar la noche que
sentía próxima”. Y refiriéndose a renglón seguido a las
últimas poesías, decía que estas
“fueron su refugio final y las únicas que dedicó a libertarse
a sí mismo”. En otras
consideraciones sobre esa poética. Jaurena puntualiza que en
realidad primero fue el poeta y luego el militante y que su creación
no fue en lo exclusivo lo social, sino que
“el poeta y el socialista se complementarán y se enriquecerán,
recíprocamente, en este trasgresor consciente de fronteras
literarias”. Encuentra también
que...”con su lucha política
y social, su poesía crece en altura y profundidad: echa raíz. En
el arte, lo mismo que en la vida, aparecerán fundidos y
hermanados los dos extremos a que se refiere Zweig, en una de sus
biografías: las realidades más crueles con los sueños más
nobles”. ¿Le sirve a
Frugoni la definición dada por Rilke en el sentido de que “las obras de arte son de una infinita soledad”. En
verdad, no. Como tampoco lo es la tesis de quienes sostienen
que el primer compromiso del creador es consigo mismo.
Porque “Frugoni, poeta –dice Jaurena-
es la contrafigura de tales concepciones. No se aisla; vive en
multitud”. “Léanse
–prosigue- los miles
de páginas que abarca su potente obra creadora:”, y en
ellas “nadie, por
inexperto que sea, corre el riesgo de perderse en ellos”.
Sea en lo poético o en los temas sociales que
preocuparon su inteligencia y su espíritu. Concluye Jaurena su
valioso análisis...”allí
se encontrará todo lo que hay de universalmente humano, de
hondamente fraternal: el mundo de pura humanidad de Frugoni”.
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Emilio Frugoni, cultivó el verso libre y el soneto con igual
solvencia estructural. De lo primero es este fragmento de “Salmos
de la ira”, escrito al iniciarse el siglo XX y que figura en
la edición de 1905 de “Antología de poetas uruguayos” de Raúl
Montero Bustamante y en el que se percibe una fuerte inquietud
social: “Piensa en los que juntando en un inmenso De los sonetos y de la misma antología, transcribimos el que precisamente tituló SONETO y que se inscribe en una línea del más auténtico romanticismo:
Cuando el postrero desencanto llegue Uno de los sonetos
más significativos, transcripto en el libro “Emilio Frugoni:
Presencia vital de su poesía”, es el titulado SARA
DE IBÁÑEZ y que está dedicado a la ilustre poetisa y que
figura en el libro “Sonetos míos”, del año 1957. En
lágrimas se afina el cristal de tu acento, Es
divina la gracia con que tu ardor se escuda. Todo
el mar de la vida se hizo espuma en tu verso Personalmente, me
permito pensar que una de las tareas ineludibles de los críticos
de nuestro tiempo, es iniciar una revisión y
revalorización -entre otros valores de la poesía
uruguaya- de la obra de Emilio Frugoni. Julia Galemire: Escritora, poetiza, autora de los libros "La Mujer y el Ángel" y "Fabular de la niebla". LA ONDA® DIGITAL |
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