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La
nueva inquisición..
Anthony Blair, segundón del supremo inquisidor, primer ministro del Reino Unido, dijo en cámaras, en vivo, ante sus lores, que el acusado debía confesar su crimen aunque el comité de investigadores de la inquisición no hubiera logrado probar la herejía. Y debe hacerlo rápido. Los tiempos del señor, Bush, no admiten más demoras. El acusado debe confesar. El mundo puede suponer, que confesado el horrible crimen de tener lo que probablemente sea el 0,01% del potencial destructivo que descansa alerta bajo el botón ¿rojo? del jefe, no habrá otra alternativa que liberar a esas almas de sus culpas y aprovechando a probar la nueva bomba de 9 toneladas para aumentar su valor de mercado, levantar nuevamente la santa hoguera. En caso de no confesarlo, como todo indica que sucederá, de todos modos se probará esa nueva delicadeza de la tecnología militar, pero ya sus almas no se salvarán. En caso de confesión, la correlación de fuerzas con el competidor europeo se verá mejorada. Los franceses y los rusos no podrán reclamar casi nada de sus actuales inversiones en la explotación petrolífera de la región de la cual se llevan aproximadamente el 50%. No por nada están tan tercos. Si el culpable no confiesa, las cosas se deberán hacer por orden de El Supremo, que es de todos modos el Único llamado a decidir por mandato divino. Y eso claro, tendrá otros costos legales. Habrá que litigar años sobre los daños colaterales. Pero el petróleo paga todo. De modo que ¡ a estar preparados ! Será un espectáculo grandioso. 1000 periodistas, cámaras de altísima resolución, todos los días un especial de la ceeneene. LA ONDA® DIGITAL |
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