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La
postura del gobierno uruguayo El gobierno de Uruguay se expidió tres veces sobre la guerra contra Irak, Primero habló el doctor Felipe Portillo en el Consejo de Seguridad de la ONU (19 de febrero) y más tarde, el 18 de marzo, lo hizo el canciller Didier Opertti, quien de inmediato solicitó licencia por razones de enfermedad. El 20 de marzo el embajador Guillermo Valles leyó ante la prensa nacional, cuando ya estaba desatada la guerra, la nueva postura del Poder Ejecutivo. Estas declaraciones llevaron a que la bancada de Diputados del Encuentro Progresista- Frente Amplio, resolviera interpelar a Valles, en su carácter de Canciller Interino, por considerar que la nueva postura del gobierno del doctor Jorge Batlle no interpreta a la opinión pública uruguaya que se ha manifestado en un 97% en contra de la guerra, ni a las recientes resoluciones de ambas Cámaras legislativas. El interpelante será el diputado de la Corriente Popular, Carlos Pita. Intervención del gobierno del Uruguay por el representante permanente ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Dr. Felipe Paolillo, el pasado 19 de febrero, relativa a la situación en Irak "Señor
Presidente: Desde
hace años el gobierno de Irak tiene una grave deuda pendiente con
la comunidad internacional, cuyo pago debe exigirse sin dilaciones
y sin transacciones. Este Consejo ha enviado señales claras al régimen
de Saddan Hussein de que el tiempo de la paciencia y la tolerancia
se ha agotado; estamos ahora en otra etapa y si quiere evitar ser
objeto de medidas graves de fuerza, Irak debe no solo demostrar
fehacientemente que no tiene armas de destrucción máxima y si
las tiene, destruirlas de inmediato bajo la dirección y control
de las Naciones Unidas. Uruguay
entiende que en este momento y en las actuales circunstancias,
antes de recurrir a las extremas medidas de fuerza, debemos
transitar los caminos que aun resten para lograr el objetivo de
desarmar a Irak sin el cruento costo de una guerra. Ante todo,
corresponde agotar todas las instancias y medidas que este Consejo
de Seguridad ha dispuesto en numerosas resoluciones, en particular
la resolución 1441, instancias y medidas que como se ha dicho en
reiteradas veces aquí, aun no han sido suficientemente
ejecutadas. La
semana pasada los Señores BLIX Y ELBARADEI nos informaron que los
inspecciones reiniciadas hace apenas once semanas han producido ya
resultados positivos, aunque no totalmente satisfactorios. Debemos
persistir en este camino y dar mas tiempo a los inspectores para
completar una tarea que, como lo sabíamos desde el principio, es
extremadamente compleja y demanda nuevas acciones. Debemos
agotar todos los recursos disponibles antes de exponer al mundo a
las más aterradora de las experiencias humanas, como lo es la
guerra. Se ha recordado muchas veces en esta sala que Irak ha
estado engañando, ocultando y burlándose del resto del mundo por
un largo periodo de doce años. Esto es verdad: han sido doce años
de tolerancia que no pueden ser prolongados sin causa que lo
justifique. Pero tampoco podemos neutralizar ese exceso de
tolerancia del pasado sin aguardar los nuevos resultados de la
acción internacional en curso, lo que podría llevarnos, sin
desearlo, a adoptar decisiones con consecuencias graves e
irreversibles. La
guerra causaría inevitablemente muerte y destrucción que es
precisamente lo que, desarmando a Irak, la comunidad internacional
debe prevenir. El
Uruguay cree al igual que otros Estados que las inspecciones deben
continuar, profundizarse y fortalecerse de manera concluyente,
para sacar a Irak de la condición en que se ha colocado de Estado
violador de las resoluciones de Naciones Unidas. Sin embargo, esta
extensión de los procedimientos no debe ser entendida en modo
alguno como renuncia definitiva al empleo de la fuerza, ni como
flexibilización de la posición del Consejo, ni mucho menos como
un atisbo de solidaridad con el dictatorial gobierno de Saddan
Hussein. El gobierno de Irak debe recibir un mensaje muy claro y
sin equívocos. Cuando
insistimos en que debe recurrirse a la fuerza como ultimo recurso,
en un caso extremo y de acuerdo con el Derecho Internacional y los
principios de la Carta de las Naciones Unidas, estamos reafirmando
nuestro compromiso con la solución pacifica y efectiva de esta
difícil situación." Declaraciones del Canciller de la República, Dr. Didier Opertti Badán, efectuadas en el Edificio Libertad, 18 de marzo de 2003 En
oportunidad de asistir al Edificio Libertad con motivo del acuerdo
semanal con el señor Presidente de la República, el señor
Ministro de Relaciones Exteriores, Dr. Didier Opertti Badán, se
refirió a la expectativa respecto a la situación mundial. "En
estas horas el mundo mira con expectativa la situación
internacional, particularmente en el caso de Irak. Y creo que es
una aspiración de todos, del mundo en su conjunto, y de los
uruguayos en particular -que son a los que nos debemos- por la
paz. Por tanto, estamos aguardando que en este plazo que se ha
dado puedan crearse las condiciones para que las hostilidades sean
evitadas. Por
consiguiente, ahí esta nuestra atención, ahí está puesta
nuestra expectativa, y ahí está puesto todo el interés de la
Administración, del Gobierno, no sólo del Uruguay, también de
la región, de los países hermanos de la región, de los países
socios del MERCOSUR. De modo que eso es lo que en este momento quisiera decirles. No tengo en este momento otra cosa más que agregar, sólo agradecerles la comprensión, que una vez más ustedes han demostrado conmigo y no conmigo en lo personal sino con nuestra función, aceptando esta declaración, como es la que corresponde al momento y circunstancias que hoy tenemos. Un plazo que está en curso, una expectativa acerca de los resultados que puedan alcanzarse. Eso es todo cuanto quiero decirles." Comunicado leído por el Señor Ministro Interino de Relaciones Exteriores Embajador Dr. Guillermo Valles el día jueves 20 de marzo de 2003 a las 17:12 en la sede del Palacio Santos
1.
Lamenta profundamente que, a través del Consejo de Seguridad de
las Naciones Unidas, la comunidad internacional no haya sido capaz
de encontrar una solución pacifica para el completo desarme de
Irak, conforme a sus respectivas resoluciones, y que este proceso
haya desembocado en el inicio de operaciones militares. 2.
Reafirma su opinión de que, las precitadas circunstancias también
ponen de manifiesto las carencias y limitaciones del sistema de
seguridad colectiva, concebido para otra realidad histórica y sin
la adecuada capacidad de respuesta frente a una situación
internacional y en particular, a un régimen como el de Saddam
Hussein, reiterado violador del orden jurídico internacional y de
los derechos humanos de su propia población y Estados vecinos. 3.
Expresa su consternación ante la posible pérdida de vidas
humanas y el sufrimiento que toda acción bélica inevitablemente
conlleva entre la población civil inocente. Por ello, en estos
graves momentos, es necesario recordar que, el régimen iraquí
reiteradamente desechó las oportunidades ofrecidas por las múltiples
resoluciones adoptadas por el Consejo para desarmarse pacíficamente
y evitar el padecimiento de su pueblo. 4.
Aspira a que, la resolución definitiva de este conflicto retorne
a su ámbito natural de tratamiento, el Consejo de Seguridad de
las Naciones Unidas, y expresa su determinación, tanto de
contribuir a los esfuerzos de revisión y mejoramiento de dicho órgano,
como a los inaplazables esfuerzos de ayuda humanitaria y aliviar
el padecimiento del pueblo iraquí dentro de los mecanismos que
dispongan las Naciones Unidas. LA ONDA® DIGITAL |
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