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Sanguinetti
dice lo que Batlle no dijo,
SANGUINETTI:
“ES LÓGICO Y JUSTO QUE
SE RECLAME LA PAZ” —¿Cómo
se ubica frente al conflicto? —Estoy
por la paz, contra la guerra, y contra Saddam Hussein y su tiranía.
La idea es que Irak y su despótico régimen pudieron ser
desarmados e inmovilizados sin necesidad de guerra. Por eso
cuestiono haber recurrido a la acción militar. Lamento
profundamente que el Consejo de Seguridad no haya podido encontrar
un consenso y terminara desconocido por esta coalición que
encabezan Inglaterra, EE.UU. y España. —¿Usted
cree realmente que Irak era un peligro para EE.UU. y el mundo? —Para
sus vecinos y toda su región era un peligro cierto y comprobado:
invasión a Irán, con 8 años de guerra y abundante uso de armas
químicas contra la población civil; invasión a Kuwait y Guerra
del Golfo; expulsión de los inspectores de Naciones Unidas y
genocidio kurdo. Naturalmente no posee una fuerza militar como
para atacar a EE.UU., pero al desestabilizar todo oriente medio
plantea un desafío mundial. Además es notorio que comparte los
puntos de vista de muchos grupos terroristas. —¿EE.UU.
no aparece en una actitud imperial?
—No
hay duda de que está hoy en una posición hegemónica desde el
punto de vista militar, lo que también señala una
responsabilidad de Europa: pudiendo haber desarrollado una fuerza
militar compensatoria no lo hizo, por razones que son bien
atendibles. Cuando Yugoslavia, Bosnia, Kosovo, Europa no pudo
hacer nada y llamó a los EE.UU., resignó su papel de potencia y
esto dejó solo a los EE.UU., con el peligro consiguiente, pues
nunca es bueno el poder omnímodo. Naturalmente que es un imperio
muy particular, pues no aspira a una expansión territorial y su
naturaleza democrática hace que sus decisiones se cuestionen
internamente. En estos días el mayor diario estadounidense, el
New York Times, por ejemplo, se manifiesta en contra de la guerra.
—¿No
cree que con Clinton hubiera sido distinto? —En
el estilo sí, porque es un político con mayor flexibilidad y
comunicación, pero en el fondo no creo. Vea Ud. que los demócratas
han apoyado todo en el Congreso y que el propio Clinton también
ha dado su aprobación. —Ya
que usted critica la guerra, ¿cómo ve la posición uruguaya? —Fue
sobria y adecuada; se defendió en todo momento la primacía del
Consejo de Seguridad como órgano capaz de administrar el uso de
la fuerza y no se dio apoyo a la decisión bélica de la coalición.
—Sin
embargo, hay quienes dicen que se es blando con relación a EE.UU.
—Si
se compara la declaración uruguaya con la brasileña y la
chilena, se verá que hasta se usan las mismas palabras:
"Lamentar" el inicio de acciones y expresar la
"decepción" porque el Consejo de Seguridad no haya
podido resolver la situación. nadie habla de "condenar"
a los actores, porque todos los países del Mercosur han
coincidido en el objetivo: desarmar Irak, detener la amenaza a los
vecinos, obligarle a cumplir resoluciones de Naciones Unidas. La
diferencia está en el cómo, y no en el que es lo que hay que
hacer. —Con
todo, Brasil reclama el cese de hostilidades... —Y
Uruguay pide el retorno del tema del Consejo de Seguridad, que es
un concepto análogo y aún más amplio. —¿Cómo
evalúa las protestas que en todo el mundo provoca la guerra?
—Es
lógico y justo que se reclame la paz. Y es lógico también que
se cuestione la guerra llevada a cabo por encima de los organismos
internacionales. Lo que no es lógico ni justo es el exceso:
decirle fascista a Tony Blair, líder del laborismo inglés, es
una tontería; pedir la renuncia de Aznar porque las
manifestaciones son multitudinarias es sí caer en el fascismo,
porque se pretende sustituir el orden democrático y su sistema
electoral por el mandato de la "cacerola"; caer en un
antiyanquismo simplista es no entender un mundo en que la
democracia norteamericana, con sus luces y sus sombras, ha logrado
una posición única, no sólo en lo militar sino en lo económico
y, muy especialmente, cultural. Renunciar a un diálogo con los
EE.UU. es como vivir en el siglo primero de nuestra era e ignorar
a Roma. —¿Qué
puede hacer entonces un país como Uruguay? —Lo
que ha hecho: defender insistentemente la organización
internacional y no apoyar esta acción militar. De allí a asumir
una actitud de insulto o intransigencia con España, Inglaterra y
sobre todo con Estados unidos, es un error, porque son democracias
y son países amigos. Hay que señalarles su error no apoyándolos
en él, pero también hay que saber que hay que convivir con ellos
y trabajar con ellos. Vea usted que la propia Francia, abanderada
de la oposición, anteayer autorizó el sobrevuelo de los
bombardeos ingleses que atacaron Bagdad. O sea que hay límites aún
en la confrontación política. Por otra parte, debe asumirse que
las relaciones entre los estados no se manejan con retórica de
asamblea. Ayer
dijo Fernando Henrique Cardoso: "Si tenemos que estar en
contra de Estados Unidos, en alguna cuestión, digámoslo, pero
cultivar la imagen de un país antiamericano es una idiotez".
Y añadió: "No debemos abusar de palabras cuando no podemos
luego llevarlas a la práctica, pues se paga el precio y no se
obtiene la ventaja de su posición. Los Estados no pueden ser
marionetas de los impulsos retóricos de los gobernantes". —El
apoyo que Estados Unidos le dio a Uruguay, ¿no está
condicionando hoy su posición?
—A
la inversa, un país que recibió ese apoyo y que necesita aún
muchas cosas de Estados Unidos, actúa con una independencia de
criterio tal que no apoya esta acción, hoy sólo compartida en América
Latina por Colombia, Guatemala y Salvador. —¿Qué
espera ahora? —Que
la guerra termine rápido y con el menor daño para la población
civil.
Desgraciadamente, se ven otras nubes en el horizonte, como el empeño
de Turquía —paralelo al de Saddam Hussein—, de destrozar al
Kurdistan y su sufrido pueblo, víctima incluso de una guerra
bacteriológica. *
Publicado inicialmente en El País de Uruguay, 23 de marzo de
2003. POR LA PAZ Y LA DEMOCRACIA, CONTRA LA DICTADURA Y EL TERRORISMO LA OPINIÓN DEL FORO BATLLISTA El mundo está nuevamente enfrentado a los horrores de la guerra. Ante esa realidad, los militantes del Foro Batllista proclamamos nuestra decidida posición pacifista y nuestro fervorosa esperanza que, contra todos los pronósticos, surja una solución capaz de detener lo que seguramente será un enfrentamiento devastador y la fuente de nuevos odios, en un mundo en que demasiados aborrecimientos ya llenan de fantasmas la construcción del futuro de los pueblos. Al proclamar nuestro fervor pacifista, también decimos que no es la nuestra una posición hemipléjica: siempre hemos estado del lado de la paz y siempre hemos condenado la violencia. Lo hacemos en esta ocasión, pero también cuando mata la Eta, cuando matan las Farc, cuando los cubanos intervienen en Angola o se aplasta una manifestación estudiantil en la plaza de Tienanmien. Vale la pena decirlo en un momento en que se disfrazan de pacifistas muchos personajes que nunca fueron tales y que lo único que buscan hoy es dar rienda suelta a un sentimiento antiyanqui que les envenena el alma desde hace decenios, y que en los años más recientes -desde el derrumbe del "socialismo real"- no han tenido demasiadas ocasiones de exteriorizar. En los últimos días hemos tenido a la vista en Uruguay muchas manifestaciones de ese odio a Estados Unidos que se disfraza de posición pacifista e intenta demonizar a un país que, en el principio de la cadena de circunstancias que hoy llevan la guerra a las puertas de Bagdad, fue la víctima del mayor atentado terrorista de toda la historia reciente. Creemos que la opción bélica es errónea. Que las circunstancias internacionales hasta hubieran hecho posible el establecimiento de estrechos controles sobre las eventuales acciones agresivas de Irak, sin necesidad de llegar a los extremos de la guerra. Creemos también que solamente las Naciones Unidas pueden dar plena legitimidad a una acción de esta naturaleza, y que imponer el cumplimiento de una resolución del consejo de seguridad no es tarea que un estado pueda asumir por sí y ante sí. No obstante, también tenemos claras las muchas cosas que nos unen con Estados Unidos, país amigo y democrático, con el que compartimos, entre tantas otras cosas, las esencias de nuestra cultura occidental. País que fue injusta y salvajemente agredido el 11 de setiembre de 2001. Tenemos también claro que a Estados Unidos, y al pueblo norteamericano que respalda esta acción, no lo mueve más que el propósito de dejar bien claro ante la opinión mundial que ningún país podrá ya dar albergue a terroristas, suministrarles medios de destrucción o facilidades de entrenamiento bélico. Una lección que algunos, como el libio Khaddafi, sólo aprendieron después de que un misil le estallara a muy corta distancia, provocando incluso bajas en su familia. Así como señalamos las incuestionables realidades que nos acercan a estados unidos, también debemos decir que Irak es una dictadura sangrienta, donde la policía política opera a manos libres en el asesinato y la sumisión de opositores. Que es un régimen probadamente agresor y violador de todas las normas de convivencia internacional, que ha intentado el genocidio de su minoría kurda y que en su guerra con irán provocó millones de muertes, utilizando las armas químicas y bacteriológicas que luego ocultó de los inspectores de la ONU. Por todo ello nuestra opción es clara. Estamos, como siempre, a favor de la paz. Pero también a favor de la democracia, contra las dictaduras y los dictadores y contra toda forma de terrorismo o de respaldo o albergue al terrorismo. Y sin que nos confunda la vocinglería de falsos profetas que hoy claman por la paz mientras nunca vacilaron en apoyar las peores formas de la violencia. LA ONDA® DIGITAL |
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