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"Inocente en Cuba"
por Vannessa D. Garcia
Estudiante en la especialización de Negocios Internacionales
 Universidad de St. Mary's, en San Antonio Tejas

Introducción

Cuando yo tomé la decisión de ir a Cuba, algunos de mis amigos tuvieron que hacer un gran esfuerzo para entender él por qué yo quería ir. Con el tiempo, yo también me hice la misma pregunta. Oí los innumerables chistes acerca de cuán horrible el lugar era y muchos me advirtieron  que quizás no podría volver a los Estados Unidos. La gente me pintaba un retrato espantoso de Cuba, pero de todas formas decidí ir. Como mi especialización es en negocios internacionales (International Business), me parecía que esta visita a Cuba sería una oportunidad de estudiar los negocios en un país comunista. También, este viaje de estudios será un punto positivo cuando yo me matricule en una escuela graduada.  Pero, más que nada, Cuba era el nombre de una tierra prohibida a ciudadanos de los Estados Unidos. Soy joven todavía, puedo probar los frutos prohibidos y esperar que no tenga que pagar muy caro por ellos. 

Historia desnecesaria, pero los de mi generación no saben

A final del siglo decimonoveno, Cuba era la sociedad comercial más importante para los EE.UU. La isla estaba también tranquila bajo el poder de los españoles. A fines de la guerra americana-española, los EE.UU. se quedaron con Cuba pero Cuba no aceptó la oferta de anexión. Se decidió que Cuba podría permanecer independiente, sin embargo, ellos tuvieron que dar a los EE.UU.  el derecho de intervenir militarmente en Cuba en su discreción (además de cederle a los Estados Unidos el territorio de Guantánamo). El 1 de enero de 1959, la revolución cubana triunfó y las relaciones entre los EE.UU. y Cuba cambiaron. El nuevo gobierno, bajo Castro, restauró Cuba a los cubanos. 

La respuesta de EE.UU. fue dura. Una prohibición parcial del comercio se declaró en Cuba en octubre 1960. Los EE.UU. rehusaron también comprar las restantes 700,000 toneladas de azúcar que compraba hacía años, y esto lastimó la economía de Cuba. La Unión Soviética dio un paso importante y ofreció comprar toda la cosecha de azúcar de Cuba por un precio más alto. En el medio de la Guerra Fría, las relaciones nuevas del comercio con la Unión Soviética posicionaron además el conflicto entre Cuba y los EE.UU. en nuevas direcciones.  Así  fue  que como Cuba, en sus relaciones con la Unión Soviética comunista en el calor de la Guerra Fría, se consideró un país comunista, y por lo tanto enemigo de los Estados Unidos. 

No mucho ha cambiado desde 1960, menos que las restricciones en la prohibición se han apretado.  Tuve la oportunidad de ir a Cuba en una visa educativa con la Universidad de S. María de San Antonio, Tejas del 13-23 de marzo de 2003. La parte más remuneradora de este viaje era la oportunidad de hablar con los gobiernos de los EE.UU. y de Cuba para aprender lo que ellos pensaron de la prohibición. 

Los inocentes se preparan para ir al extranjero

Nosotros nos reunimos con Susan Archer, una Oficial Económico con la Sección de Interés de los EE.UU. Según ella, la prohibición tiene la función de promover una transición pacífica a la democracia en Cuba por una combinación de la presión en el gobierno y a la gente cubana. La prohibición de los  EE.UU. y el aislamiento diplomático son las herramientas usadas  para negar estos recursos al gobierno autoritario de Cuba.

Algunos aspectos de la prohibición se han aflojado en los últimos años: tal como la ayuda humanitaria, las ventas de productos médicos, y algunos productos alimentados ahora pueden ser vendidos a Cuba. Cuba, sin embargo, tiene que pagar adelantado (y en dólares) por lo que compre a los EE.UU. Por supuesto, es mucho más conveniente para  Cuba  ir a México o Canadá para obtener lo que ellos necesitan. La señora Archer explicó que cualquier lucha económica que Cuba ha enfrentado y perdido, ellos dicen que es el resultado de la prohibición, y no de los  defectos del gobierno cubano. Ella contestó  también las preguntas que habíamos preguntado entre nosotros mismos muchas veces. Por ejemplo, le preguntamos qué es lo que hace  Cuba diferente de China. Su respuesta fue, “la proximidad a los EE.UU.”  De acuerdo con ella, los cubanos sienten  que la proximidad de Cuba a los EE.UU. es una amenaza. Al final, insistió la Sra. Archer, la prohibición es  un mal necesario de traer a Cuba a la democracia. 

Cuba, sin salsa

Después de reunirnos con representantes del gobierno americano, nos reunimos con el gobierno cubano. El personal de El Ministerio para Relaciones Extranjeras  (MINREX) habló acerca de las mismas cosas que los representantes de  los EE.UU. Pero, por supuesto, ellos nos dieron su visión de la prohibición. Aunque los EE.UU. habían comenzado ayudando a Cuba con suministros médicos y productos agrícolas, Cuba quiere ser capaz de comerciar con los EE.UU. libremente como la mayor parte de los otros países pueden. Dado que ahora en Cuba se pueden comprar alimento y medicinas de los EE.UU., estas transacciones son limitadas porque los cubanos  no tienen tanto efectivo en caja para comprar todo que ellos necesitan. Así que los cubanos compran estas cosas en México. 

México es sin duda un socio muy dispuesto a comerciar con Cuba, pero cuesta tres veces más en obtener sus bienes de México que de los EE.UU. Por ejemplo, Cuba puede obtener pollo de los EE.UU. a  $400 un cajón, mientras que esa misma cantidad de pollo en México le costará a Cuba $1200 (EE.UU.) ¿Entonces, por qué Cuba no sucumbe a lo que las son las reglas impuestas por los EE.UU.? 

Para los cubanos, el asunto entre las relaciones con los EE.UU. no es ni el comunismo ni el capitalismo ni es aún Fidel Castro, el asunto es la soberanía. Por un siglo ellos lucharon para libertarse de España, ser libres;  su nacionalismo corre profundo. Ellos han luchado para  tener un país libre y no quieren ser dominados  por otro poder mayor. 

Conclusión

Las preguntas sobre los EE.UU. en sus relaciones (o la falta de) con Cuba nunca habían sido un asunto  que me interesara. Entendía que la situación estaba como lo era porque era mejor, y que Cuba era una amenaza al capitalismo y a la democracia de mi país. Esto es lo que se me había enseñado en la escuela pública en los EE.UU. La experiencia me enseñó a pensar por mí misma. Después de pasar algunos días en Cuba, probando el fruto prohibido que muy pocos de la generación de mis padres probaron, y que quizás muchos de la generación de mis abuelos no probarían ni bajo tortura volví a mi casa en  Tejas con  esperanzas y desilusiones nuevas. Es muy difícil, quizás imposible, mantener las ideas que me habían sido enseñadas, después de hablar con cubanos en la calle, escuchar sus historias, oír sus voces, mirar sus ojos, y aprender con ellos que todos nosotros, americanos del norte, del centro, del sur, del Caribe, tenemos los mismos sueños de ser libres, felices, y vivir una vida que valga la pena. Aunque el tiempo en Cuba pasó tan rápidamente, creo que fue la semana en la cual más aprendí de política, de relaciones comerciales, y de cómo las relaciones humanas—cuando todo está dicho y hecho—son las únicas cosas que pueden arreglar los puentes rotos por errores del pasado, hechos en el nombre de nuestras generaciones. 

En algunas maneras yo todavía creo que mi gobierno hace cosas correctas, pero por otro lado yo también creo que mi gobierno ha perseguido a los que creen lo contrario de lo que el gobierno cree. Esta libertad de creer y hablar acerca de lo que usted cree es un concepto fundamental que cada americano piensa que tiene, pero después de mi experiencia en Cuba me pregunte la extensión de esa “verdad.”  La cosa más importante que yo aprendí en mi viaje a Cuba fue  que ningún sistema político es perfecto. Desgraciadamente, a cada rato a nosotros nos cabe hacer una elección del modelo que queremos, y nosotros como gente, así como las sociedades, o los gobiernos nunca tenemos la garantía de que ésta será la elección correcta. Cuando la hora llegue para que se cambien las relaciones con Cuba ( o otros países con los cuales los Estados Unidos tienen algún problema) podemos sólo esperar que las cosas que hemos elegido representen realmente lo que nosotros como una sociedad pensamos es lo mejor, no sólo para nosotros de un país específico, pero para nosotros como ciudadanos humanos.

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