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"El
Sabalero" y su bolsita
Nació hace 59 años en el barrio "Las casillas " de Juan Lacaze en "La Casa Encantada" frente a la ex textil Campomar & Soulas, donde trabajó él y toda su familia. Con un tono intimista "El Sabalero" va desgranando recuerdos. Cree que un golpe de suerte lo llevo a poder vivir de lo que le gusta. Habla con admiración de sus padres, con un dejo de nostalgia por lo hermanos idos y con alegría de Teresa - su hermana que vive en Australia- y de Anke su compañera holandesa, y de sus hijos Antolin y Catalina. Susana y Alejandro provienen de su anterior matrimonio y son uruguayos. José Carvajal compone en Holanda y actúa en Uruguay, aunque sus giras lo llevan también a otros países de nuestro continente. Su memoria es prodigiosa y en dialogo con La ONDA digital nos traza un recorrido por la vida de aquel niño de pantalón cortito al adulto de hoy. Los
viejos, los hermanos, la vida de la -
Nos gustaría que primero nos hables de tu familia En mi casa todos
laburábamos. Por eso es que a veces somos un poco exigentes con
algunas cosas, porque nos criamos en un ambiente sano. -¿Cómo
era doña Carmen y don Ramón? -¿Tus
hermanos? Ricardo cantaba
poco: algún tango nomás. -¿Eran
todos cantores en tu familia? -¿Doña
Carmen cantaba? Después con los años
escribiendo las fui aplicando, me acuerdo de lo que él me decía,
que me contaba. Hoy le debo mucho de lo que soy. -¿Por
qué la canción que le dedicaste a Ariel se llama “no te vayas
Pedro?” En realidad se
llamaba Alcides, pero no sé por qué a todos los conocían por el
segundo nombre. Ramón, “El
Negro” era Leonidas, el primer nombre de Teresa es Milka. Ahora
si a mí me llaman por el segundo nombre me matan, porque soy José
Maria (risas) Ahora cuando estuve
con mi hermana Teresa en Australia hablamos mucho de estas cosas,
de cómo nos criamos, de que linda gente eran los viejos. Cuando
los barrios eran como una familia ¿Y los vecinos? Los vecinos te
cuidaban. La madre de este vecino cuidaba a la del otro. Era como
tener una cantidad de madres y de padres y un montón
impresionante de hermanos. Era lindísimo y
además se compartía todo. No era una pobreza extrema
en Juan Lacaze porque todo el mundo laburaba, pero tampoco
había riqueza, abundancia. Me acuerdo los días
de lluvia el olor a tortas fritas. Si no hacían en tu casa aparecía
algún vecino con un platito con una servilleta encima y alguna
torta frita. Si precisabas un
poquito de café, de yerba, de azúcar se iba y se pedía
prestado. Los almaceneros te
daban libreta inmediatamente. Te das cuenta ¡Libreta!. En los
lugares donde he vivido no hay más. Yo de Juan Lacaze perdía la
Libreta (risas) Era todo muy lindo,
se creía en la gente. Y todo muy sencillo: las chiquilinas, las
novias, los bailes,... Andábamos en la
barra todos juntos:
“El Quilda” Vidart, “El Burrito” Anza, Alfredo Aicardi
y otros. Hasta teníamos un cuadro de básquetbol, pero yo no jugaba mucho. Era medio vago, mas bien retraído y me gustaba leer, encerrarme, más que el deporte. Y eso me pasa hasta hoy en día. No va más que algún paletazo en un frontón.... Pero, esperá ¿esta
nota no es para La ONDA? -Sí
la revista digital. - Sí Don José
Maria Carvajal Pruzo, te van a entender. -
Sí me parece y seguimos -
Contame algo de tus estudios Sin embargo eso fue lo que me permitió seguir viviendo de lo que me gusta. Creo que fue una acertada, como meter la bolita en el hoyo hacerles canciones al pueblo. Te me estoy yendo
por las ramas. Sigo con mis estudios. Después de mi primer año
de liceo entré a la textil Campomar y entonces fundamos el liceo
nocturno con otros muchachos. Pero lo hicimos
libre. Y después nada más. Soy autodidacta un
tipo que se la pasa leyendo. Cuando entré a la fábrica empecé a
comprar muchos libros en cuotas. Me acuerdo que mi
vieja se ponía malísima, porque cuando venían a cobrar era un
platal “¿Para qué
queres tantos libros José?”, me decía. Y andaban los
libros por debajo de la cama, por todos lados (risas) Compré una
enciclopedia, las obras completas de Shakespeare. Leía, me
gustaba, pero era un niño y no entendía. Pero aunque no lo
creas esas cosas se te meten en la cabeza, más a esa edad en que
uno asimila todo. Y después aunque
escribas Villa Pancha por algo te sale, en algún lado tenés que
haber mamado eso. Te da una manera de escribir, una sensibilidad. -¿En que sección
trabajaste en Campomar & Soulas? Primero fui
anudador y después tejedor. Fue en el 58 y tenia 14 años. Uno después con
los años piensa la cantidad de botijas que podrían haber
estudiado. Pero estaba marcado: 14 años, la fábrica, adentro y
se terminaba. Los únicos que tenían
la posibilidad eran los hijos de los comerciantes que podían
pagarles un lugar para vivir en Montevideo. Pero fueron los menos. A la textil no la conozco solo por trabajar ahí. Me crié ahí, nací enfrente. Todos los días entrábamos a hacer los mandados, a ir a ver a la vieja. La conozco como la palma de mi mano, Me acuerdo que hace
unos años vine porque quería hacer un video y no me dejaron. Pero había unas
ventanas con vidrios rotos, metimos por allí la videograbadora y
nos afanamos unas tomas (risas) Después la segunda
vez me dejaron entrar porque hablé con Pedro Campra, que es el
jefe de personal. Y mira vos como es
la vida: ahora se termino la fábrica. -
Antes me hablabas de Villa Pancha. ¿Cuánto viviste en ese barrio
de Juan Lacaze? También hacíamos
ticholos, construimos un galponcito. Allí en Villa Pancha casi no
había casas. Iba cuando tenia 6 años y hace 53 era un campo. El
“campo fiscal” le decíamos. Había algunos
vecinos cono “Amorcito” García, aquel viejo enamorado,
sabandija (risas), “El Negro” Itza, que se mató en la
continua de la fábrica de papel, y algún otro. Era una impresión
muy fuerte la de la muerte. Me acuerdo cuando murió la hermana
del “Cenizo” Quintana. La mató el novio y después se suicidó
él. Yo era muy chiquito cuando eso y no pasaba más por el lugar.
Nos daba impresión, no nos animábamos. Carlos
“Arandela” Alcaire, Roberto Cabrera y el Rancho Macario - ¿Cómo se te
dió por el canto, por la música? A mí se me dió la
oportunidad de ir a otros lugares, me escucharon y pude grabar un
disco simple. Y
bueno, de ahí arranqué con esto como un trabajo. - En es disco
que estaba la canción “Sabalero”, que así le dicen a la
gente de Juan Lacaze, y “Pichonero” que es el nombre que les
dan a los de Rosario. - ¿Acompañante
y primer profesor de guitarra? - ¿Qué daba
clases en la Agremiación textil de Juan Lacaze? Estaba el rancho de
Macario (Pereyra). Íbamos toda la barra: Ricardo Collazo, “El
Flaco” Stempelet, Luciano Rodríguez, Ramón Páez, Nestor, el
peluquero, que era flor de chismoso y se pelaba con el Luciano
(risas) Son cosas lindísimas.
Yo me enrosqué con eso de ir al rancho de Macario a tocar la
guitarra y seguí también con “Arandela”, pero nunca tuve
condiciones de guitarrista. Hacia alguna melodía chiquita, lo que
me saliera. Tuve suerte porque
“Pantalón Cortito” es una melodía que pegó. -
Que en realidad es “Chiquillada” “Borracho pero
con flores” le encanta a la gente, pero si me ven tomando un
pomelo como ahora... (risas) Porque
tenes fama de borracho Amor
en Holanda, casamiento en Uruguay -¿A Holanda te
llevó un amor? Era estudiante y
nos fuimos a ver qué pasaba. Empecé a laburar inmediatamente. Estaba Alfredo
Zitarrosa- que se portó fenómeno conmigo y con los Olima- y nos
hizo todos los contactos. Después nos vinimos a Uruguay con Anke
, con la que hace 24 años estamos juntos y 24 años con una doña
te abraza no solamente a un país. Te abraza a una vida entera.
Tenemos dos hijos: Antolín (17 años) y Catalina (13 años) - Con Anke se
casaron en Atlántida en el minuto exacto que comenzaba el año
2000 -¿Cómo es tu
vida en Holanda? Me siento un rato en la computadora, trabajo un cacho, soy el cocinero de la casa. Mi señora es profesora en comunicaciones y por la universidad donde trabaja viaja mucho también. Hace poco fue a un congreso en Cuba, va a los Estados Unidos, a todos lados. Entonces nos
dividimos los tiempos para no dejar a los hijos muy solos. Ahora – por
ejemplo – ella llegó un jueves y yo me vine un martes para
Uruguay. Es un matrimonio
perfecto. Anke me dice, “ pero si ni nos vemos, no tenemos
tiempo ni para pelearnos” (carcajada).
-¿Y entonces? LA ONDA® DIGITAL |
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