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Privacidad
individual, libertad de información
Autoproclamados hasta el hartazgo por todos los medios de comunicación, esos mitos de tierra prometida de la libertad, de la privacidad del individuo, de la tolerancia y otras flores democráticas, hoy son auto por el Moloch armamentista y bélico de la administración Bush. Existen tres síntomas al respecto muy ilustrativos que involucran al conjunto de esa sociedad. Poner barbas en remojo - Que en Washington siempre hubo palomas y halcones disputando la pitanza presupuestal y política, es cosa sabida. La novedad - primer síntoma - es que hoy la disputa tiene alta temperatura y se centra en cómo reaccionar con los países tradicionalmente amigos que se opusieron a la guerra contra Irak. Luego de las recientes declaraciones del secretario de Estado Colin Powell ( "El País", 23 y 24/4/2003 ), Francia la tiene clara, la van a poner en penitencia, o peor, las va a pagar todas juntas. Integrante del plantel de palomas o visto como tal por lo conciliadora de su labor, y según la prensa estadounidense merecedor del recelo de George Bush por su arrogancia idealista, Colin Powell parece que se unió a la línea dura y falcónida "cinto por cinto" de su eterno contendor Donald Rumsfeld, Secretario de Defensa. Dijo que a raíz de lo de Irak debemos mirar todos los aspectos de nuestra relación con Francia... Para ir viendo, si hasta a los poderosos se amenaza con zamarreo, que‚ queda para los medianos y pesos mosca. La prensa estadounidense recoge versiones de altos funcionarios del gobierno Bush, en el sentido de que existe una creciente irritación oficial con países como México, Chile, Brasil y Argentina que no apoyaron las resoluciones de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad de la ONU. Afirman que los países que apoyaron a Estados Unidos ser n recompensados, los que no lo hicieron, tratados con frialdad. No vamos a tomar acciones punitivas, como imponerles tarifas a las exportaciones mexicanas o chilenas, ni nada de eso. Pero cuando estos países tengan un problema, ¨ a quién van acudir?, dijo el alto funcionario. El presidente mexicano Vicente Fox, también en actuales declaraciones, afirmó que "tout va trŠs bien" con los Estados Unidos, pero según The Miami Herald, Bush demoró 4 días en responder una llamada telefónica de su colega mexicano - un chisme ilustrativo en términos diplomáticos -. Por su parte, Chile aspira a renovar el acuerdo de libre comercio con Estados Unidos recién concluido, mas podría capotar en un Congreso norteamericano de muy reñidas votaciones en la materia, salvo la presión del propio George Bush. Ambos no las tienen todas consigo con respecto al futuro y las barbas de América Latina están juiciosamente en remojo. Autocensura, como le va - Las tensiones entre la comunidad científica y la seguridad nacional de Estados Unidos han sido cosa de todos los días desde tiempos de la administración Reagan. Pero, oh! milagro de Saddam Hussein, ahora la comunidad científica y la seguridad nacional deben unirse por el bien común, exhortó Donald Kennedy, director de la revista científica Science y ex decano de la Universidad de Stanford. Lo hizo olvidando los ríspidos debates de los años 1980, cuando la investigación básica en EEUU sufrió la imposición de reglamentaciones para impedir la fuga de tecnología hacia los países comunistas. También lo expresó como corolario del acuerdo alcanzado en la reunión de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia en Denver ( Colorado ), por los directores de revistas de ciencia y asociaciones científicas - en un número de 32 de las m s importantes del país - y científicos, para no publicar informaciones que puedan ayudar a los terroristas a fabricar armas biológicas y evitar que muchos de los avances más importantes puedan usarse con fines malvados. Los integrantes de dicha reunión indicaron que tal decisión no supone una censura ni sé adoptar n medidas de clasificación de reserva y sigilo similares a las usadas por el gobierno o los militares. Es cierto, no hay censura, como le va, sólo autocensura. Por algo se empieza y jugando, mamá, jugando se llega a la también autocensura famosa de Hollywood, que trajera tétricas listas negras en tiempos del senador McCarthy. Segundo síntoma. Entregar secretos para secretear internet - El tercer síntoma es m s complicado y está bien escondido en el lenguaje usado para informar sobre ‚l. El gobierno Bush quiere que el Congreso establezca exenciones para las leyes de gobierno abierto. Lo pide para facilitar la lucha contra los delitos informáticos. Parece un pedido bien intencionado e inocuo para el ciudadano común, o incluso de formulación enigmática para entenderlo. En una segunda mirada lo inocuo se vuelve vidrioso, según la brusca reacción del diputado demócrata Jan Schakowsky, pues permitiría abusos corporativos. No parece muy clara esa alarma. Tercera mirada: se trata de que las empresas privadas accedan a compartir con los expertos en seguridad informática del FBI. y del Departamento de Comercio la información sobre ataques basados en Internet - acción de los hackers contra los sitios web, ataques de denegación de servicios y otras intrusiones online -. Aunque 5.000 empresas han accedido a revelar esos datos a las autoridades encargadas de velar por el cumplimiento de la ley, muchas empresas temen que estas leyes sobre libertad de información dejen al descubierto sus secretos corporativos. La otra cara del pedido - exención de gobierno abierto - es que, en el marco de una amplia legislación para crear un nuevo Departamento de Seguridad Nacional, la información ofrecida por las empresas sobre ataques en Internet o alguna otra infraestructura critica facilitada al gobierno, no estaría sujeta a las leyes de divulgación pública y no podría ser utilizada en ningún juicio. Fue entonces que saltó Jan Schakowsky, el diputado demócrata, expresando que de ese modo si una empresa quiere ocultar cierta información de la mirada pública, la puede depositar en el Departamento de Seguridad Nacional, y señalando como ejemplo la posibilidad de las empresas de ocultar información sobre plantas industriales que contaminan el medio ambiente y otros efectos anti-ecológicos. De modo que, revelando secretos privados y haciendo secretos datos de obligada difusión pública, la privacidad individual y la libertad de información caerían en el resbaladizo terreno de la exención de gobierno abierto. LA ONDA® DIGITAL |
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