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¿Se conoce a sí misma iberoamérica?
por Bernardo Quagliotti de Bellis *

En la contratapa del libro de Pope Atkins, titulado América Latina en el sistema político internacional", el editor plantea tres agudas interrogantes:

"¿Qué tan válida es la perspectiva de América Latina como subsistema regional en el contexto político internacional? ¿Forma los 27 Estados independientes en la región, una entidad coherente para estudio? o ¿América Latina no es más que una conveniente expresión geográfica?.

En mi análisis geopolítico y partiendo de la teoría de sistemas, considero que existen varias “Américas Latinas”, singularizadas por diferentes perfiles históricos, culturales, económicos, como de situaciones que por razones estratégicas practican a través de políticas muchas veces enfrentadas. Todo este cúmulo de situaciones las ha llevado a que en estas cuatro regiones latinoamericanas (México, América Central, América del Sur andina y Cono Sur) , las transformaciones sociales, culturales tecnológicas y, por tanto económicas corran por ellas a distintas velocidades. 

Una primera visión crítica general, conduce a comprender que el ajuste y desarrollo socio-económico de la región toda sea desordenado: que las políticas económico-financieras que se aplicaran en los países de Iberoamérica en las últimas décadas, se diferencian en objetivo, estilo y profundidad. 

A juicio del economista guatemalteco Gert Rosenthal, Los organismos multilaterales y los países que cooperan con América Latina van a tener que ayudar para que no ocurra una división regional entre países prósperos y otros marginados; para que el atractivo de incorporarse al mundo no se convierta a la postre en una fuente divisiva en el interior de la región. Hay que conseguir que la integración al mundo sea genuinamente compatible con la integración latinoamericana. El trasfondo geopolítico es favorable”. 

El continente de las paradojas

 Vivimos el comienzo del siglo XXI y aún Iberoamérica se presenta como la región de las paradojas: a) países ricos con gran parte de su población pobre; b) sus capitalistas no tienen capitales porque los suyos  -a escala mundial-  resultan migajas;  c) en las aglomeraciones urbanas, fundamentalmente en las megalópolis (Río, San Pablo, Buenos Aires, Santiago, etc.) sobran los hombres sin tierra y en extensos sitios vírgenes sobran las tierras sin hombres. 

Ante esta lamentable, pero real situación, considero que es muy válida la postura que otorga prioridad al objetivo que procura alcanzar la igualdad del desarrollo social del todo, con crecimiento económico de las partes; ante aquélla otra que sostiene que es necesario primero alcanzar el crecimiento económico global para luego conformar el desarrollo social de las partes. 

De la planificación territorial a la regional

 En un reciente trabajo de investigación socio-política, John Friedman y Neaver Clyde (publicado en Estocolmo,2000), señalan que nos encontramos en la era de la planificación territorial y de la regional. La situación social de muchos pueblos, las geodiversidades resultantes de la brecha que separa a los países avanzados de los más desarrollados; la revolución tecnológica; la crisis de alimentos acompañada por una incontrolada explosión demográfica   -para citar los puntos más destacados-  han colocado a la planificación   -ámbito para diseñar la descentralización y el acondicionamiento territorial-  ante el duro trance de pasar, definitivamente, de la teoría a la realidad. 

La planificación regional en Iberoamérica es muy diversa, como también lo son las experiencias acumuladas, pues la teoría ha ido más allá de la aplicación y de la ejecución de lo planificado. 

Al analizar con retrospectiva la conformación política de Iberoamérica, se aprecia que la región fue lanzada a un tiempo y con un cierto ritmo en el espacio mundial, por fuerzas exógenas; que tal trayecto socio-económico, político y estratégico, a muchos países latinoamericanos les fue extraño; que a partir del siglo XIX y gran parte del XX, se conjugaron situaciones límite que llevó a sentirnos extraños entre nosotros mismos, viviendo simbólicamente  -de espaldas unos de los otros.

En 1966, en la Conferencia de Presidentes de América realizada en Punta del Este, el entonces presidente de Chile Dr. Eduardo Frei Moltalva expresó: “¿Podemos seguir tratando de organizar el desarrollo de nuestras economías en compartimentos estancos, condenando a nuestro continente a un deterioro cada vez más marcado, sin organizar un esfuerzo colectivo, enfrentados a otros vastos conglomerados que multiplican su progreso, precisamente por su espíritu unitario?” 

Para vivir un aceptable futuro

 El desarrollo social y económico necesita de grandes espacios. La descentralización nacional hacia lo regional, debe ser el “leit motiv” permanente de un proceso de cooperación plurinacional, donde las fronteras son los mejores puntos de contacto entre los pueblos. 

Una región moderna  -como suma de países modernos-  debe alentar esfuerzos con el propósito de transformarse en una región “aggiornada” dispuesta a sumar su dinámica a la que se presenta actualmente en otras regiones del mundo. 

El proceso de una cooperación regional   -caso del MERCOSUR ampliado-  debe expresarse a través de una política pautada por medidas pragmáticas que se adecuen al sistema internacional que se viene proyectando. 

Creo que la polarización del mundo  -a pesar del sentido imperial que esboza crudamente la política actual de Washington-  ofrece un grado de permisibilidad para que en nuestra región se puedan introducir cambios fundamentales a favor de nuevas situaciones que favorezcan a la sociedad iberoamericana. 

Para alcanzar el crecimiento socio-cultural-tecnológico-económico, Iberoamérica debe aunar su capacidad y sus potencialidades. La verdad es que el proceso mundial actual provoca y excita a un  cambio definitivo y sostenido . Para ello Los pueblos iberoamericanos necesitan símbolos y arquetipos, no mitos, como algunos países aún mantienen vivos.

 Por tanto, es preciso estimular el debate nacional   y el regional en forma paralela. El desafío histórico fue descrito por el maestro de Simón Bolívar  -Simón Rodríguez-  cuando señaló: “¿Dónde iremos a buscar modelos? La América Latina es original. Originales han de ser sus instituciones y su gobierno. O INVENTAMOS O ERRAMOS.”  

1- Secretario General Asociación Sudamericana de Geopolítica Presidente Academia Uruguaya de Geopolítica y Estrategia

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