|
Grave
error La
sociedad uruguaya y sus autoridades tienen pendiente una definición
sobre la producción de transgénicos.
Cada día se agregan más elementos desde las esferas
oficiales sin que aparezca definido qué hacer realmente con el
tema. La revista de
“Los antiguos alumnos del IEMM” – Universidad de Montevideo
Nº 1 de Abril, tiene un articulo del Ingeniero José
Ignacio Abó que con sólidos fundamentos pone en evidencia
una contradicción más de las tantas que se generan
cotidianamente entre nosotros, al no laudar
como país el tema. Una
de estas contradicciones es
la que se viene generando al promoverse principalmente desde el
Ministerio de Turismo a “Uruguay como País Natural” y simultáneamente
se decide desarrollar productos transgénicos, el ing. Abó
advierte “lo
absurdo de vender a un país y a sus productos como naturales,
mientras se acepta la antítesis de las preferencias de los
consumidores de lo “natural": los transgénicos.” Luego,
al explicar el sentido de su
articulo escribe: “Si nadie mencionara que este país
puede ser un gran productor de alimentos y lugares naturales, este
artículo no tendría sentido, al menos desde una perspectiva
comercial. Menos aún si Uruguay no hubiese sido calificado como
el sexto país más natural del mundo en el ranking de
Sustentabilidad Ambiental del World Economic
Forum. Pero desgraciadamente se invierte tiempo,
inteligencia y dinero en fomentar nuestro país como natural y se
deciden políticas contrarias a ello. El
tema de los transgénicos para Uruguay no es principalmente de
seguridad alimenticia ni de biodiversidad, sino un tema de
marketing, un tema de estrategia país”. (...) La
marca "Uruguay Natural" “El
proceso de creación de una marca comienza con la selección de
los valores que se quieren transmitir; en este caso, el valor de
la protección de la naturaleza y la producción de productos y
servicios ecológicos. Durante este proceso, la guía debe ser las
preguntas: ¿Qué queremos ser? ¿Cuál es la imagen que
queremos crear? Respecto
al tema ecológico, Uruguay definió su deseo de ser reconocido
como un gran país natural. Económicamente tiene sentido y los
sectores que en un inicio pueden ser impactados positivamente son
el turismo y los productos agropecuarios. Una
vez definido el concepto, el siguiente paso es generar una
"personalidad" que permita mostrar una imagen coherente
hacia el exterior. Es en esta instancia que se debe decidir qué
productos y servicios adoptar y cuáles rechazar. La personalidad
de la marca no puede incluir aquellos productos que no permitan
estructurar una visión coherente de marca hacia el consumidor. Al
igual que automotora Volvo rechaza todo vehículo que pueda dar
la sensación de inseguridad, y que Mercedes Benz se resiste a
cualquier producto que pueda degradar su imagen de prestigio -por
más rentable que sea-, Uruguay debe negarse a cualquier
producto que no encaje con el concepto que tienen los consumidores
de lo "natural". Saber
qué es lo que se debe rechazar es tan importante como saber qué
es lo que se quiere. El ejemplo más claro en el ámbito
continental es el de Costa Rica, que convocó a las farmacéuticas
internacionales para que busquen alternativas medicinales en su
enorme banco genético vegetal. Y para hacer más creíble, y
vendible, su compromiso con el medio ambiente, los partidos políticos
locales acordaron impedir el paso de proyectos de exploración y
explotación petrolera, al igual que los de minería a cielo
abierto. "Esas reservas se quedarán ahí,
enterradas", dijo José León Desanti, ministro de Finanzas y
encargado de Ciencia y Tecnología, en Costa Rica. "Nuestra
posición privilegiada y nuestra gente valdrán más que los hidrocarburos" Como
se mencionó, el consumidor de productos naturales considera a
los alimentos transgénicos como lo más similar al veneno. Basta
resaltar el hecho de su asimilación con el famoso personaje de
ficción, el monstruo Erankenstein. Los consumidores de lo natural
-aquellos a quienes se debe considerar clientes-hablan de
Frankeincosechas, Frankeinalimentos, Frenkeinpescados. Los
alimentos transgénicos tienen una personalidad asociada por esos
consumidores a lo monstruoso, contaminante y, por supuesto, antinatural. Intentar
compatibilizar el "Uruguay Natural" con la producción
de transgénicos es una contradicción en sí misma, y sería el
primer grave error en el proceso de creación de la incipiente
marca. En el proceso de gestación de la marca aún se está en la
primera de varias fases. En el futuro próximo se debería
publicitar, promocionar y negociar la apertura de mercados, entre
otras varias y difíciles tareas. Pero
de nada vale pasar a las siguientes si no se define correctamente
la personalidad de marca. No se pueden destruir los cimientos de
esta fortaleza que se comienza a construir. La
biotecnología Una
de las causas de la toma de decisiones estratégicas comerciales
erróneas más frecuente, es la decisión de impulsar un área
de tecnología de avanzada y aceptada como motor futuro de las
economías, considerándola cómo un todo y no un conjunto de
disciplinas con requerimientos, capacidades y potenciales
diferentes. Es el caso de la biotecnología. Prácticamente
nadie duda que un país con capital intelectual y potencial de
desarrollo, debe incursionar y fomentar conocimiento en áreas de
alto crecimiento. Por ende, Uruguay debe invertir en investigación,
desarrollo y producción de productos biotecnológicos. En
términos generales, la biotecnología es el uso de organismos
vivos o compuestos (obtenidos de organismos vivos) para ofrecer
productos de valor para el hombre. Esta es una disciplina con una
gran variedad de ramificaciones de conocimiento y aplicación.
Los
alimentos transgénicos constituyen una subdisciplina de la
biotecnología, no están alineados con el concepto de marca de lo
"natural" y, por lo tanto, no existe ninguna
justificación para aseverar que Uruguay debe acepar dichos alimentos
so pena de quedar rezagados tecnológicamente en un área tan
importante como la biotecnología. Por
el contrario, dado que la cantidad de disciplinas es tan amplia y
los recursos limitados, el objetivo de innovar y liderar en
biotecnología aconseja focalizar los recursos escasos en algunas
pocas ramas de especialidad. Los
alimentos transgénicos son contrarios a una estrategia de la
formación de marca "Uruguay Natural" y su prohibición
total no inhibe la investigación ni el desarrollo de la
biotecnología sino que por el contrario orienta en otras áreas
para invertir y focalizar los recursos. Ni siquiera los más
importantes clusters de biotecnología como el Silicon
Valley de California o el Triangle Research Park de Carolina del
Norte, abarcan la totalidad de las disciplinas sino que enfocan
sus recursos (decenas de billones de dólares al año) de acuerdo
a sus planes estratégicos. La
industria de la biotecnología, muestra esquemáticamente las
diferentes ramas de la biotecnología, interesan dos conceptos que
se desprenden del mismo. En
primer lugar los alimentos transgénicos son una parte menor de la
tecnología. El cultivo de transgénicos difiere en su uso, sea éste
como fuente de alimentación, sea como destino de materia prima
para otras ramas como la farmacéutica. Únicamente se lo puede
clasificar como contrario a la estrategia de "Uruguay
Natural" cuando el destino es la alimentación. En segundo
lugar existen disciplinas que tienen un efecto neutro en la
generación de marca "natural" (materiales industriales
orgánicos, productos químicos orgánicos industriales,
pesticidas y químicos orgánicos). Por
otra parte, varias áreas de la biotecnología están alineadas o
encajan perfectamente con la imagen que el país transmitir al
exterior. Para ampliar las disciplinas ecológicas de la
biotecnología, conviene detallar algunas aplicaciones específicas.
En agricultura: biopesticidas orgánicos, fertilizantes orgánicos,
técnicas de manejo sustentable del suelo; en procesamiento de
alimentos: tests de contaminación de alimentos, tests de
verificación de alimentos transgénicos; en industrial: químicos
orgánicos, producción de energía, tratamiento ecológico de
aguas residuales, bioreciclamiento de residuos domésticos e
industriales, tratamiento de maderas, decoloración orgánica de
pulpa de papel, curtido orgánico de cueros. Es a este tipo de
proyectos específicos al que el país debe dedicar sus escasos
recursos económicos con el doble propósito de generar empresas
rentables y de fortalecer la imagen de Uruguay Natural". Conclusiones 1.
Existe un mercado significativo y en crecimiento para los
productos alimentarios naturales, especialmente los orgánicos. 2.
El consumidor tiene grandes resistencias al consumo de productos
transgénicos; está dispuesto a pagar más por los productos
naturales. No se lo debe intentar convencer de algo contrario a lo
que cree, sino debe entenderlo y venderle lo que pide. 3.
La producción de alimentos transgénicos es contraria a una política
comercial de promover a "Uruguay Natural". 4.
Uruguay puede y debe invertir en biotecnología, especialmente en
aquellas áreas relacionadas con la ecología y rechazar la
producción de alimentos transgénicos. 5.
Los países importadores están utilizando trabas no arancelarias
para la compra de productos transgénicos. Estas trabas pueden ser
extendidas al mercado cárnico con gravísimas consecuencias para
los productores y frigoríficos uruguayos. 6.
La situación de rentabilidad de los artículos transgénicos es
transitoria dada la fase de difusión de los productos hacia un
monopolio protegido intelectualmente. 7.
Al igual que la destrucción de la muralla de Montevideo, ser un
país que produce transgénicos es un error sin solución en el
proceso de creación de la marca país con carácter natural. Sin
embargo, recién se comenzó a demoler la muralla por lo que aun
se puede colocar en su lugar las pocas piedras caídas. 8.
El aspecto es suficientemente importante para que la sociedad
civil y el espectro político se involucren activamente. La
aprobación de los cultivos transgénicos debería ser por ley,
como en la CEE. 9.
Dado que la soja representa menos del 7% de la producción de
granos y que existen cultivos alternativos, el costo de
oportunidad de prohibir los transgénicos en Uruguay es marginal. 10.Para
Uruguay éste no es principalmente un tema de sanidad o
biodiversidad sino de estrategia comercial. 11.Se
está en una fase primaria de creación de una imagen país, la de
definición de la personalidad de marca, pero no vale la pena
seguir adelante si no se completa correctamente. Serían recursos
gastados a fondo perdido. 12.Se
debe actuar rápido si se quiere liderar. Pronto otros países
pueden posicionarse como líderes en producción de alimentos
naturales y ocupar ese lugar en la mente del consumidor. Desplazar
a un competidor de la mente del consumidor es un trabajo mil veces
más complejo que tomar su lugar antes que otros.” *José
Inacio Abó, PhD (c) in Management, IESE, Universidad de Navarra;
Master en Administración de Empresas, IEEM, Universidad de
Montevideo; Ingeniero de Sistemas, Universidad de la Republica;
profesor de Dirección Comercial del IEEM, Universidad de
Montevideo. LA ONDA® DIGITAL |
|
|
Un portal para y por uruguayos |
© Copyright |