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CONFERENCIA: URUGUAY ANTE EL MERCOSUR Y EL ALCA
La velocidad del tiempo actual no
permite equivocaciones

Conferencia ofrecida el 30 de abril por el Prof. Bernardo Quagliotti de Bellis en el CALEN en el ciclo que organizó la Academia Uruguay de Geopolítica y Estrategia, respecto al tema: Uruguay ante el MERCOSUR y el ALCA . La conferencia también contó con ponencias del ex ministro de relaciones exteriores Dr. Sergio Abreu Bonilla y el Embajador Dr. Gustavo Magariños.

Es sabido que la historia no es un desarrollo lineal de evolución. Se trata de un conjunto de procesos que pueden implicar avances, pero también retrocesos. 

Por ello, como breve introducción al tema , considero que es importante considerar que en el mundo contemporáneo, las tendencias política, socio-económicas, culturales y tecnológicas, vienen alentando la formación de grandes bloques económicos que tienen como  objetivos prioritarios,  la defensa común y compartida de los  intereses de sus pueblos.     

Desde una perspectiva amplia, que implica la superación de la dicotomía NACIONALISMO-INTEGRACIÓN, un proceso de integración regional puede ser una alternativa viable que permita una más adecuada inserción en la globalidad, preservando la identidad de las partes  constituyentes del bloque.    

Concretar su éxito depende no tanto en la razón como en la voluntad. 

Recuerdo que   en 1966, en la conferencia de Presidentes de América realizada en Punta del Este, el entonces Presidente de Chile Dr. Eduardo Frei Montalva, lanzó al ruedo un gran desafío, plenamente realista, tanto ayer como hoy.

Expresó el mandatario chileno: “¿ Podemos seguir tratando de organizar el desarrollo de nuestras economías en compartimentos estancos, condenando a nuestro continente a un deterioro cada vez más marcado, sin organizar un esfuerzo colectivo, enfrentados a otros vastos conglomerados que multiplican su progreso precisamente por su espíritu unitario?”

Frei , en esa oportunidad,   reforzó la idea política que 131 años antes, , en 1835, había lanzado el ministro chileno Joaquín Tocornal a favor de una unión aduanera entre los países del Cono Sur; idea que fuera recogida más tarde por los presidentes Julio A. Roca en 1882;  y Roque Sáenz Peña en 1915 aceptada por los mandatarios de Brasil  y Chile y posteriormente en 1951 con el proyectado Pacto del ABC impulsado por los gobiernos de Domingo Perón, Getulio Vargas y General Carlos Ibáñez del Campo. 

Como una constante socio-política,   con el tratado del MERCOSUR, se intenta dar respuesta al principal problema de Iberoamérica: eliminar la desunión de sus Estados, la que fuera diseñada y sostenida  en cónclaves  extra-continentales. 

La realidad geopolítica que subyace en la filosofía del  MERCOSUR, del CAN y de la idea impulsada por Brasil del ALCSA, obliga a  los gobiernos   a profundizar y medir el alcance de ciertos   términos empleados hasta entonces. 

En vez de otorgar prioridad al Crecimiento global con  lento desarrollo social de las partes,  el deber de trabajar  a favor de la Igualdad del desarrollo social del todo, con crecimiento de las partes.        

Para el Uruguay,  que políticamente pasó mucho tiempo aislado de ese  gran debate sudamericano, el  MERCOSUR adquiere  una importancia muy particular    porque  le abre una instancia para el reagrupamiento de fuerzas y poder  participar activamente el   diseño  de un modelo alternativo continental. 

En el  Uruguay, los estrategas de verdad como los de café,  al estar carentes de una visión global, tanto del mundo como de la región, no   les ha  permitido diseñar  un   PROYECTO A FUTURO  DE PAIS ,  proyecto que debe estar sostenido por una POLÍTICA DE ESTADO.

Tampoco este término es favorito de los dirigentes políticos.

El MERCOSUR ha sido una de las raras excepciones. 

“Una buena política  -decía el Dr. Luis A. de Herrera-  se debe apoyar en la sólida base que proporciona la verdad histórica.” 

Cabe, lógicamente, la pregunta: ¿qué nos dice nuestra verdad histórica?

Considero que ella destaca varios factores de relevancia, que han ido  tomando calificada  importancia en el transcurrir del tiempo. 

 * Su estratégica  posición   en la esquina del Atlántico con el Río de la Plata,

territorio que en muchas oportunidades tuvo que ser defendido ante  la codicia ajena; 

La verdad histórica nos dice que  según importantes opiniones de estadistas como Clemanceau, Badía Malagrida, y otros que visitaron estas regiones,

el  Uruguay se presenta como la “llave del hinterland  platense”; pero la realidad histórica contemporánea,  indica que la “cerradura” de ese  hinterland que finalmente ha despertado de su agonía mediterránea,  su “cerradura” se ha ido trasladando hacia los costas atlánticas sureñas de Brasil. 

La verdad histórica nos señala  que Uruguay, conjuntamente con áreas de Argentina, Brasil y Paraguay, están asentadas en uno de los acuíferos más importantes del mundo, otro recurso que ha comenzado a ser sumamente codiciado , como lo son las  fuentes que producen energía. 

El “oro azul” en pocas décadas adquirirá tanta importancia como el “oro negro”. 

La verdad histórica, con palabras de Perroux, aconseja que :  ”Hay que saber lo que el espacio de una Nación vale; hay que saber lo que su pueblo puede, hay que saber ofrecerle la oportunidad de capacitarlo”

El problema de fondo que plantea el protagonismo uruguayo  en el MERCOSUR, obliga a la sociedad uruguaya a   sostener  un profundo y serio  debate con el objetivo de establecer las nuevas pautas que el país debe modificar para articularse con flexibilidad en este importante como decisivo modelo  de integración; por lo cual debe diseñar nuevas  estrategias   con el fin de modificar severamente    al modelo que se ha ido    agotando. Más crudamente:  se agotó. 

Y un modelo sin futuro,   que no sirve ni para producir ni para distribuir evidentemente, está condenado a morir.  

Hoy la Academia Uruguaya de Geopolítica y Estrategia, ha convocado a tan ilustres compatriotas: al Embajador Dr. Gustavo Magariños y el ex ministro  Dr. Sergio Abreu, para dialogar respecto al  tema que tanto preocupa a nuestra   institución.

Re- pensar al Uruguay; es un tema, evidentemente fundamental, en la agenda social, cultural, política, industrial, comercial y militar  para el país; un gran tema, quizás tan importante como fue proclamar su resguardada independencia política. 

El GRAN TEMA por cuanto  comprende la necesidad que el Uruguay agro-exportador, lo alcanzemos a definir,  también,  como un amplio y confiable Estado de servicios. 

Re-pensar al Uruguay compromete la obligación de  practicar una  política     externa con visión prospectiva,  sostenida y avalada por sus ricos antecedentes, con el fin acrecentar su protagonismo en la región, sin jugar a “doble carta”.  

Pero, paradójicamente, la política exterior, al igual que una  POLÍTICA DE ESTADO se presentan como muy difícil para conjugar, y vemos con producto de un gran fracaso que ella no se encuentren en el centro del debate doméstico,  pues continuamos, en líneas generales, practicando políticas sectoriales conjuntamente con  una  diplomacia “versallesca”, sin aquilatar  los ventajas   que actualmente  ofrece  la diplomacia del “marketing”, porque si la palabra clave de décadas pasadas era “ESTADO”la palabra clave de nuestros tiempos es MERCADO. 

No comprender y practicar  ese cambio de postura en el caso de  Uruguay, por más MERCOSUR que integre nominalmente, la dura realidad no tardará en señalarle que seguirá   viviendo una etapa intermedia de su evolución. 

En este punto, es de orden , aceptar que en la región iberoamericana,  los pueblos están recapacitando sobre su destino, unos más adelantados que otros, otros renovando sus modelos, otros motivando educación y tecnología. Iberoamérica, al fin, parece ejercitar nuevos movimientos.  

Uruguay ante el MERCOSUR y el ALCA, implica , primeramente, situarse en dos escenarios con diferentes particularidades tanto en lo económico, en lo político, como en lo estratégico, pues entre ambos sistemas se perciben marcadas diferencias, por lo cual es necesario prevenir los alcances, las posibilidades reales, balancear lo positivo y negativo que pueden presentar cualquiera de esos dos proyectos que pugnan geopolíticamente entre sí. 

Vuelven a resonar las palabras de José E. Rodó, cuando ante supuestos estudiantes en su “Ariel”, les decía: “Cada generación necesita acuñar un mensaje nuevo, responder a una necesidad de la historia”. 

Y ¿ que nos  exige la historia nueva?: realizar la parábola de nuestro  destino cono Nación, hasta ayer a espaldas del resto de los países iberoamericanos, con la vista permanentemente deslumbrada por las luces de Europa; feliz con su puerto y su aduana y, más allá de la cuenca del Río Santa Lucía, “el terrenito del fondo” como designaba mi inolvidable amigo el Profesor Reyes Abadie,  al resto de nuestro territorio.  

Pero ¿qué significa reinsertarse en el Cono Sur; confundir sus inquietudes y aspiraciones  con las de sus pares continentales; adquirir el perfil iberoamericano; comprender que el mal denominado “Estado tapón” para los intereses ingleses del siglo XIX, en este MERCOSUR es el  Estado gozne, que debe soldar  el eje conformado por las dos grandes potencia sudamericanas.

Que sin esa unión, argentino-brasileña,  Uruguay, junto a Paraguay y Bolivia, no tienen un claro y feliz destino. 

El presidente argentino Roque Sáenz Peña, a fines del siglo XVIII le escribía al Barón de Río Branco:“TODO NOS UNE, NADA NOS SEPARA”. 

La clave del éxito del MERCOSUR  radica en saber lo que se quiere alcanzar y determinar los más adecuados medios para conseguirlo. 

Quien quiere el fin, quiere los medios.

Cuando en los años 1970 escribí el libro “Uruguay en el cono sur, su destino geopolítico”una gran  interrogante me acuciaba: el Uruguay ¿qué destino tiene? 

a)inserto en sí mismo, bajo esquemas perimidos, dependiente y resignado a un gradual e inexorable deterioro?

b) Vinculado, por razones de espacio solamente, a la moderna y pujante estructura integracionista latinoamericana marcada por sus grandes vecinos?  

La respuesta me llegó años más tarde, ante un juicio de mi amigo Jaguaribe: “el MERCOSUR es el pasaporte para la historia de iberoamérica”. 

Desde Wasghington, desde el “jardín de las rosas, el ALCA se sumó al debate iberoamericano. 

Me alineo  con quienes consideran que el MERCOSUR es un destino, en tanto el ALCA sólo representa una opción de libre comercio, calificativo este último que llevó a Kissinger a denunciar que el MERCOSUR tendía a presentar aquellas tendencias manifestadas en la Unión Europea, que buscaban definir una identidad política regional distinta, si no en oposición a los intereses de Estados Unidos. 

Una opción similar a las negociaciones que se mantienen con la Unión Europea, con la convergencia asiática; la semana pasada,  la que comenzó el MERCOSUR con la India. 

La firma del Tratado de Asunción que hiciera expresar a  la entonces Secretario de Estado Sra. Albraight: el Mercosur “se concretó en una distracción de los Estados Unidos”.  Significó una nueva situación que llevó a firmar el tratado 4 + 1 el 19 de mayo de 1991, que permitirá contar con una fuerza mancomunada en las negociaciones futuras. 

¿Qué significación geopolítica encierra o esconde al proyecto ALCA?

A mi   juicio el ALCA es un proyecto del cual, primeramente,  la ciudadanía no conoce  sus verdaderas razones y objetivos; aunque el documento Santa Fe IV programa sostén de la actual administración de EE.UU.nos ofrece la pista. 

Para el premio Nobel en economía: Joseph Stiglitz (ex jefe de economistas del Banco Mundial) , que visitó Montevideo y ofreció una conferencia, el ALCA : “no beneficiará a los países latinoamericanos y del Caribe y, en cambio, prolongará una relación injusta”.   

Para  el Embajador Samuel Pinheiro Guimaraes (uno de los negociadores de los acuerdos Argentina-Brasil)   “El ALCA conducirá a la desaparición del MERCOSUR”.  

La propuesta ALCA viene unida a todo un modelo de desarrollo económico, a todo un sistema de valores, pues como aclarara Robert  Zoellick (el orientador del proyecto): “a todo un sistema de valores que evidentemente incluye la democracia, pero a una democracia íntimamente atada a un modelo de políticas económicas”.

Si existe la OMC, ¿por qué EE.UU. busca también el ALCA?

Considero que hay que tener en cuenta que si se firman los acuerdos de la OMC en la próxima reunión ministerial a celebrarse en Cancún el próximo mes de setiembre, ello significará la consolidación normativa de todos los países dentro de una gran economía global.  

En esa gran economía global, es evidente que la industria estadounidense tendrá que confrontar su baja competitividad con otros grandes bloques económicos: Comunidad Europea, Japón y China. 

En tal caso, desde el ángulo de la defensa de sus intereses geoeconómicos,  las reservas privadas de sus corporaciones podrían  ubicarse en el proyectado ALCA , basado en acuerdos bilaterales. 

Razones: 

¿En qué situación quedaría la integración iberoamericana?

Para muchos analistas sufriría lo que denominan “una africanización”,  pues   el objetivo geopolítico  de Washington radica en   forzar una apertura unilateral de las economías iberoameicanas de modo de obtener más ventajas comerciales y mayores reducciones de barreras arancelarias  a sus exportaciones y a sus capitales.  

La realidad indica que en el ALCA la retórica va por un lado, los deseos y los hechos por otro.

 Resumiendo:

Las opciones están presentadas, las conversaciones en proceso, los plazos, algunos vencidos otros por vencer.Uruguay vuelve a vivir una hora clave en su historia política y económica, por lo cual debe tener en cuenta que la velocidad del tiempo actual no permite equivocaciónes.

El 2005 está muy cerca.

*Bernardo Quagliotti de Bellis :Secretario General Asociación Sudamericana de Geopolítica Presidente Academia Uruguaya de Geopolítica y Estrategia

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