Presione aqui para ver el pronóstico meteorológico de Montevideo

La "irakización" del mundo
por Erick R. Torrico V.

El "pentagonismo" ha oficializado su violento ingreso en la escena internacional luego de preparativos que le llevaron cerca de dos décadas y de experimentos en El Salvador, Nicaragua, Libia, Granada, Panamá, Irak o Afganistán, para citar algunos ejemplos del período.

¿Pero en qué consiste este fenómeno que ya fue vislumbrado -y bautizado- por el dominicano Juan Bosch en la década de 1970? Pues simplemente en la imposición de la guerra como factor constitutivo de la cotidianidad para asegurar los intereses corporativos y militares de los Estados Unidos de Norteamérica, garante ahora del capitalismo global, y para reciclar de modo permanente la propia industria armamentística.

El Pentágono, la estructura en que se concretiza la faz coercitiva de la vocación imperial de Washington, es hoy el pilar más importante del nuevo autoritarismo que pretende irradiarse a todo el planeta.

Sólo pensar en los poco más de 300 mil millones de dólares anuales que implica el sostenimiento del aparato militar estadounidense es ofensivo e indignante para los pueblos necesitados. Pero el "pentagonismo" ("fase superior del imperialismo", en palabras de Bosch) es más que un negocio multimillonario: es un proyecto de control total de largo plazo.

Sin adversario que le pueda hacer frente equilibradamente y sin ningún enemigo concreto al cual identificar, esta revitalización de la mentalidad y el accionar colonialistas a inicios del tercer milenio representa un momento preocupante de regresión y decadencia que puede hacer retroceder siglos a la humanidad.

No obstante, la palabrería oficial que habla de todo este proceso rayano en un fundamentalismo mesiánico degradante altera sustancialmente el significado de términos tan valorados como libertad, democracia, paz, desarme y compasión.

La sustitución de la idea anti-soviética de "mundo libre" por la de "comunidad internacional" -que ya no es excluyente sino interesadamente inclusiva- y la conversión de casi todos "los otros" (o sea los "no occidentales" y, por supuesto, los latinoamericanos entre ellos) en sospechosos perennes de pensamientos y actos "criminales" alcanzan un doble efecto: la marginalización automática de los no amigos y la "purificación" de la "guerra preventiva" en nombre de la justicia y el humanitarismo.

Las invasiones y destrucción de Afganistán, a finales de 2001, e Irak, a principios de 2003, son evidencias vehementes de que esta pesadilla global ha empezado a desencadenarse.

En el primer caso, la Casa Blanca -que jamás consiguió su propósito público de capturar al principal y presunto responsable de los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra Nueva York y Washington, Osama Bin Laden- se satisfizo con poner un gobierno local a su medida. Pero en el segundo, en el que tampoco encontró las armas químicas que supuestamente poseía Saddam Hussein y que motivaron su criminal ataque contra Bagdad, el plan fue puesto al descubierto sin tapujos: imponer la voluntad estadounidense a esa "comunidad internacional" que dice expresar, someter con la violencia desmedida a los pueblos que se opongan a sus objetivos, establecer nuevas bases militares para controlar zonas estratégicas del mundo, controlar directamente el poder político del país ocupado y disponer discrecionalmente de sus recursos naturales, encubrir el asalto con la "ayuda humanitaria" y, de paso, lucrar con los contratos para "reconstruir" lo bombardeado.

La agenda está elaborada. Los países amenazados por ser considerados "terroristas" se encuentran en "lista de espera" y en cada caso se tiene faccionada una nómina de "los más buscados".

La "iraquización" del mundo vía "pentagonismo" es el programa histórico manifiesto de Washington y, por el momento, nada parece poder borrar la irónica sonrisa de "victoria" de los rostros de George W. Bush y sus amigos.

LA ONDA® DIGITAL


Contáctenos

Archivo

Números anteriores

Reportajes

Documentos

Recetas de Cocina

Marquesinas


Inicio

Un portal para y por uruguayos
URUGUAY.COM

© Copyright 
Revista
LA ONDA digital