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Uruguay
en el área focal del Río de la Plata A juicio del reconocido político francés George Clemanceau (1917) "En el Plata se encuentran las aguas de la cuarta parte de la América del Sur. Montevideo a 200 Km de Buenos Aires, parece guardar la entrada del mar interior; mientras que la capital de Argentina, casi en el fondo de la bahía, parece destinada a recibir la vida interior y distribuir la que llegue de Europa. De esta manera se complementa la acción política, social y económica de los dos emporios del Uruguay y la Argentina"
Aparece,
pues, este río sudamericano a los ojos de Europa, artísticamente,
a finales del 1600. Desde
aquellas primeras décadas del 1500, el paisaje conformado por océano
Atlántico, tierra, Río de la Plata, sus afluentes interiores,
presentaron al descubridor y, posteriormente al colonizador, un
escenario geopolítico que despertó al interés militar,
al económico, al religioso de evangelización y, paulatinamente,
como asiento definitivo de inmigrantes, que crearon empresas y
comercio; todo ello vinculado con sus lazos originarios en Europa,
particularmente con los grandes centros económicos del viejo
continente. Así nació
Uruguay. Por el mar, pero también con responsabilidad de
frontera. LA
PUERTA DE ENTRADA AL “HINTERLAND” DEL CONO SUR “Es
que, desde las hendiduras del Mato Grosso, desde el enclave de las
sierras en Catalao, de las cimas del Potosí y de los valles de Córdoba,
una misma fuerza de atracción arrastra las aguas y orienta su
curso hacia el estuario del Plata”, señaló
el español Carlos Badía Malagrida en 1919, al escribir su
enjundioso estudio: “El
factor geográfico en América del Sur”. Y
remarcó: “Es el centro de atracción y convergencia de los Estados del Plata y la
arteria de vida que da a los tres Estados (Argentina, Brasil,
Uruguay) una incontrastable unidad a despecho de las divisiones
políticas”. Si
el Almirante Alfred Mahan expresara en 1898, ante la posición
insular de los Estados Unidos, en relación a los centros económicos
mundiales, que”:Quien
domina el mar, domina el comercio mundial quien domina el comercio
mundial, domina el mundo”; al focalizar la cuenca
platense, puede decirse, parafraseando a Mahan
“Quien domina
un gran río y
dominando sus canales, domina
la región” sentencia ésta que,
aplicaron los portugueses al fundar Colonia de Sacramento
en 1860, a los
efectos de coparticipar con los españoles instalados en Buenos
Aires: presencia, control y co-dominio del estuario del Plata,
justamente en la estratégica zona de entrada y salida de sus dos
grandes afluentes fluviales: los ríos Paraná y Uruguay, hoy
junto con el río Paraguay, las entradas fluviales del espacio
mercosuriano.. Parto
de la base como
bien señalaran destacados geógrafos uruguayos como Jorge
Chebataroff y Elzear Giuffra,
que el río de la Plata
-geográficamente- se presenta como un estuario. Por razones estrictamente
geopolíticas, Argentina y Uruguay lo definieron como río,
(posición permanentemente defendida por Uruguay y que fuera
reconocida al final por J.D. Perón), gobiernos que lo
confirmaron jurídicamente
por el tratado de
1973, no reconocido, por un tiempo,
por algunas potencias europeas Siguiendo
las apreciaciones de Camile Vallaux, tanto un estuario como
los grandes ríos navegables,
abren una brecha en la masa continental actuando,
analógicamente, como un golfo o un mar interior. Se
presentan como el
punto de convergencia de las comunicaciones terrestres y oceánicas;
a ellas concurren las líneas de navegación y por ellos se llega
al “hinterland” de regiones mediterráneas. En
el caso del río del Plata,
siguiendo tales apreciaciones, podemos afirmar que históricamente
el mismo tuvo, tiene y mantendrá un papel preponderante en
la historia política, social y económica de Argentina y
Uruguay y en gran
parte de Paraguay. URUGUAY
LA PUERTA DEL MERCOSUR El
río de la Plata es la arteria que pulsa su existencia protagónica
en la región y particularmente, mucho más en
el esquema de integración del MERCOSUR, acompañado por
las hidrovías Paraguay-Paraná y río Uruguay. Recapitulando
la historia, se nos presenta la visión geopolítica del Gral. José
Artigas, cuando a través de sus esclarecidas “Instrucciones
del Año XIII”, ofreciera 190 años, la infraestructura
fluvial y portuaria de la Banda Oriental a las tierras mediterráneas
de la región, que sentían
cercenadas sus relaciones comerciales con el exterior, ante las
actitudes monopólicas de la oligarquía portuaria de Buenos
Aires, que tan solo defendía sus
intereses económicos en íntima relación con los de
Inglaterra. Considero
que ante la imprescindible integración en todos los ámbitos del
Cono Sur atlántico, la infraestructura portuaria
-tanto la existente como la proyectada-
alcance a convertir Uruguay en un protagonista decisivo a
favor de los intereses mancomunados del transporte de la rica y
pujante cuenca del Plata. El
tema nos lleva a plantear, aunque someramente, algunos puntos críticos
que, a mi juicio y en apoyo a los intereses nacionales, deben ser
analizados, discutidos sinceramente, marginando mezquinos
políticos o económicos circunstanciales. LA
IMPERIOSA NECESIDAD DE UN PROYECTO NACIONAL Un
breve y simple análisis de situación, destaca que en esferas políticas no se tuvo
-ni aún se
tiene- una clara idea
de cómo aprovechar esta “cuña
geopolítica fluvial: la esquina Atlántico-El Plata tan destacada por los españoles
al instalar su apostadero naval en Montevideo en el siglo XVIII;
por los estrategas portugueses ayer y a mediados del siglo pasado
por los marines de Estados
Unidos, con un futuro que sigue preocupante ante la política
unipolar de los Estados Unidos. Perdiendo
soberanía en el mar Negociamos
los canales de Martín García por mitades con la República
Argentina, pero administramos la zona donde navegan
muy pocos barcos que “suben” el Uruguay, pues por la
parte sur, concurren
los navíos con destino a la Argentina,
por lo cual el retorno de la mitad de
capital de la obra que invirtió Uruguay,
se hace largo en el tiempo. No
controlamos y hasta cedemos cuota de pesca de la merluza a favor
de la república Argentina, que es uno de los productos de
exportación que ha adquirido relevante importancia. Todo
por falta de
una política pesquera. Toda esta suma de acciones, por falta de
una visión geopolítica, va cercenando la soberanía en los
derechos que la naturaleza y la historia le concedió al Uruguay. Seguir
con una visión “parroquial”, sin conciencia espacial, puede
retasar el tiempo histórico a vivir. Uruguay
se reanimará, si es protagónico
en la integración regional. En
política interna como en política exterior, los tema debe
ser analizados con seriedad, con fundamentos éticos, procurando
incluir el gran debate. Es decir, tratar todos los cómo, los cuántos, los por qué, los futuros
deseables y los futuros posibles. El
maestro del predecir -Cenan
Kkan- manifestó: Es seguro y cierto que las medidas tomadas en el presente condicionan el
mañana. El problema sólo reside en que la elección del futuro
no puede ser involuntaria, indeseable, imprevisible”. *Bernardo
Quagliotti de Bellis
:Secretario General Asociación Sudamericana de Geopolítica
Presidente Academia Uruguaya de Geopolítica y Estrategia LA ONDA® DIGITAL |
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