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Las
Piedras
En primer término por la calidad de los protagonistas. Uno de ellos, el más importante, el triunfador no fue un ejército regular. Queremos significar que el bando victorioso no estaba integrado por tropas adiestradas de acuerdo a disciplinas castrenses. El Ejército Oriental era típicamente un pueblo en armas. Así lo describiría poco después Laguardia, comisionado paraguayo ante Artigas, quien decía que la tropa patriota " es buena bien disciplinada y toda gente aguerrida, la mayor parte compuesta de los famosos salteadores y gauchos que asolaron estos campos". El otro bando, el español, era una tropa mercenaria, relativamente profesional. Esta diferencia en la conformación de los bandos merece ser analizada con mayor detención. Y ese análisis nos podrá revelar que la Batalla de Las Piedras fue algo mucho más que un hecho militar. ¿Cómo explicarse la participación en la tropa patriota de esos gauchos también definidos como salteadores por Laguardia? ¿Cómo explicar su triunfo? Y, por último ¿Qué importancia tuvo en su momento aquella batalla? Porque desde ya debe quedar bien claro que la tuvo, y mucha en el proceso revolucionario independentista ríoplatense. A efectos de mayor claridad expondremos primero este aspecto. La revolución que había comenzado en mayo de 1810 con la instalación de la Junta de Buenos Aires, recién se extiende a la Banda Oriental desde febrero de 1811. Reténganse las fechas. En febrero comienza el levantamiento oriental y tres meses después ya obtenía un triunfo militar de tal envergadura que mereció este comentario por el propio Salazar, encargado del apostadero naval español, quien informaba a sus autoridades que el 18 de mayo se había producido una catástrofe. Así definía a la batalla de Las Piedras: una catástrofe para el Imperio Español. Parece exagerado que un hecho militar en que participaron algunos cientos de soldados, en que la tropa triunfante tenía la calidad que hemos descrito, pudiese merecer el adjetivo de catástrofe referida nada menos a un imperio que abarcaba casi todo el continente latinoamericano. Sin embargo no era exagerado. El oficial español intuía las consecuencias de aquella derrota. En primer término hacía referencia a que el triunfo patriota que dejaba toda la campaña oriental en manos de los insurgentes había " reanimado el entusiasmo de la campaña oriental en manos de los insurgentes había " reanimado el entusiasmo de las provincias en favor de la independencia, el de Chile y podía afirmarse que hasta el propio reino de Lima". En segundo término, y referido particularmente a la Banda Oriental, decía que luego de la batalla Artigas había logrado atraer a sus filas a todos los pueblos. Importancia nacional e internacional del hecho militar. Montevideo quedaba sitiada. El enemigo acorralado en la ciudad fortaleza. Pero los campos y pueblos en manos de los patriotas. Entusiasmo de las masas gauchas que descubrían su fuerza, que comenzaba a dar forma a una conciencia de nacionalidad, es decir, a reconocerse un perfil y destino particulares; entusiasmo que les redoblaba el espíritu de sacrificio en aras de la independencia, de romper los vínculos con el imperio español, que nunca había sido derrotado. Hemos dado cuenta de la trascendencia del episodio, pero debemos retomar lo que planteáramos anteriormente; ¿Por qué los gauchos, esos salteadores, integraban esa nueva fuerza y porqué triunfaron? Para obtener respuestas debemos retroceder y recordar cuáles eran los motivos, las causas de aquel levantamiento. Es bien sabido que en un primer momento, en una primer etapa que podríamos ubicar hasta el éxodo, el ejército patriota estuvo integrado por individuos de casi todos los sectores sociales. Así lo explicaría el propio Artigas en la carta que dirigiera al gobierno paraguayo explicándole los acontecimientos de la Banda Oriental. Es de sumo interés repetir algunos párrafos de este memorable oficio del Jefe de los Orientales. " Yo fui testigo- decía- de la bárbara opresión bajo la cual gemía toda la Banda Oriental..." " y tuve la satisfacción de ofrecer al gobierno de Buenos Aires que llevaría el estandarte de la libertad hasta los muros de Montevideo..". Esa promesa había quedado cumplida con la Batalla de Las Piedras. Pues bien, en este mismo oficio Artigas nos describe de esta manera la integración del ejército revolucionario: " No eran los paisanos sueltos- dice- ni aquellos que debían su existencia a su jornal o sueldo los únicos que se movían; vecinos establecidos, poseedores de buena suerte y de todas las comodidades que carece este suelo, eran los que se convertían repentinamente en soldados, los que abandonaban sus intereses, sus casas, sus familias, los que iban acaso por primera vez, a presentar su vida a los riesgos de una guerra, los que dejaban acompañadas de un triste llanto a sus mujeres e hijos, en fin, los que sordos a la voz de la naturaleza, oían solo la de la patria". Era todo un pueblo, pues, es que se había levantado en armas. Aquí podemos encontrar una de las explicaciones del triunfo de los patriotas en la batalla de Las Piedras. Nadie ignora la habilidad táctica planteada por Pepe Artigas en términos exclusivamente militares. Pero quien realiza ese plan es el soldado, la tropa, en este caso el pueblo oriental. La victoria militar fue posible porque contaba con una sustancia superior a todos los profesionalismos castrenses; el ansia de libertad. LA ONDA® DIGITAL |
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