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Las
encuestas y la
Carlos Saúl Menem, quien con su escaso 24 % de adhesiones fue el ganador de la primera vuelta en Argentina, no esperó al domingo 18 para ver como su rival y compañero de partido Kirchner lo aplastaba en las urnas. Si hubiera habido elecciones internas todo hubiese sido distinto, se escuchó decir desde tiendas menemistas. Pero la realidad es más terca que los deseos, y además las campañas políticas, los manejos o las jugarretas son tan viejas como la política misma. Y no hubo internas, y en cambio el Justicialismo mostró su abanico de opciones abierto. Menem logró la primera mayoría, pero ya desde antes del 27 de abril, se sabía que era el candidato más resistido por todo el espectro político, y que no iba a poder sacar ni un solo voto más que en ese día, lo habíamos escrito hace varias semanas, antes de saber cuál era el porcentaje que obtendría. Las encuestas dieron la razón a este aserto, y en vez de perder por nocaut, prefirió perder por abandono, eligiendo una de las dos opciones que el Presidente Duhalde le había anunciado que le esperaban este 18 de mayo. Intentó una juga de política de último momento. Mantuvo sobre sí la atención por treinta horas, para luego abandonar un barco que ya casi no tenía tripulantes, viajara Chile a encontrarse con su esposa y con sus años finales de vida, ya fuera de la política, porque ninguna posibilidad tiene de volver a ella, porque está pagando los costos que él deseó atribuir a quienes fueron sus sucesores. No es la primera vez que una encuesta decide un hecho político y éste es un fenómeno interesante a remarcar. En Uruguay, el gobierno decidió derogar los artículos cuestionados sobre la Ley de Antel luego que se juntaran las firmas para llamar a un plebiscito sobre el tema y quedara claro que la derogación se iba a dar de todos modos, con o que se ahorraron costos políticos de una votación con derrota oficialista. Con las encuestas en la mano, todos sabían que Menem era imposible que triunfase, los que anunciaron que el voto bronca iba a seguir vivo se equivocaron, y una nueva Argentina surge para los próximos dos años. Habrá este año elecciones de gobernadores en julio, y parcial renovación del Parlamento en octubre. López Murphy y Elisa CArrió tendrán que demostrar que los votos alcanzados en abril no fueron un espejismo otoñal, y que una nueva forma de ver la política se instaló en el país. Con nuevas - viejas figuras, pero con discursos distintos a los tradicionales. Como será la nueva relación con Uruguay y el Mercosur se verá delineado también en relación a la forma en la que responda nuestro país a la nueva situación regional que se ha dado, con Lula ya firme en un gobierno de varios meses, y al parecer una política continuadora de la línea Duhalde en la Argentina. Pero como cada figura le pone su impronta propia a su accionar, no es imposible esperar nuevas situaciones y hasta sorpresas en la relación entre los estados. La historia argentina, tal como cualquier analista político medianamente informado podía anticipar hace un mes, recomienza el 25 de mayo con Néstor Kirchner cruzando su pecho con la banda presidencial. Menem 2003, fue la anticipación clara del final de una azarosa carrera política. Alguien que se creyó a sí mismo como el intocable y el mejor, escuchó solamente la voz de su entorno y se fue, al igual que Alfonsín, De la Rúa y hasta el Chacho Alvarez, por la puerta de atrás. LA ONDA® DIGITAL |
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