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propósito de mutantes y guerreros
Son los X Men II y se alojan en la pantalla grande de Montevideo. Nacieron como X Men en los años 1960 en los comics dibujados por Stan Lee. Recalaron en el video juego, siguieron su marcha en la conquista de las jóvenes generaciones, en particular menores de 25 años, que los hicieron sus ídolos. Terminaron por aterrizar en el cine al igual que otras historietas. Siempre como X Men, en el celuloide de Hollywood hace un par de años, costaron 75 millones de dólares, recaudaron casi 300 en las pantallas del mundo. El corolario inevitable de ese éxito no podía ser otro que X Men II, una secuela como tantas otras de Hollywood. Fue estrenada en 93 países simultáneamente, salvo Uruguay que se adelantó en 2 días. La película mostró de modo inexorable que no hay escape, habrá X Men III. Porque entre el jueves 1§ y el lunes 5 de mayo, X Men II vendió 7.981 entradas del total de 11.587 recaudadas en todos los cines montevideanos. Un síntoma de modesto mercado sobre lo que va a ocurrir en el resto del mundo. Estos datos provocan una reflexión acerca de otra mutación, no de personajes sino del propio cine. SU MAJESTAD
DIGITAL ¿MUTACION DE UN
GENERO O ALGO MAS ? Desde luego, X Men II tiene su tema y hasta requirió libretistas. Pero su trama resulta apenas un delgado hilo conductor de espectacularidades y tronidos diversos. Aunque utiliza actores con toda la barba, Hugh Jackman, Patrick Stewart, Anna Paquin y alguna eminencia del escenario, Ian McKellen, podría perfectamente prescindir de los actores, suplirlos por atletas, acaso más económicos. Su director, Bryan Singer, de buen antecedente con Los sospechosos de siempre, para el caso de X Men y X Men II se limita a pegar con buen oficio los fotogramas. Es otro tipo de cine. FILON ECONOMICO
O PROPUESTA ENAJENANTE Hacia eso apuntan en los últimos años: Misión Imposible, una o dos, Los Angeles de Charlie, The Matrix, Lara Croft: Tomb Raider, Hombres de negro. En forma más reciente lo hicieron Hombres de negro II, El Hombre Araña, Daredevil, y se ciernen en el horizonte inmediato del telón cinematográfico Terminator, viejo conocido de Arnold Schwarzenegger en nuevas aventuras, The Matrix recargado, secuela claro, otra repetición con Los Angeles de Charlie 2: al límite, etc. Frecuencia de lo mismo o semejante que, desde luego, supone el aprovechamiento por parte de Hollywood de un nuevo filón económico y taquillero. Siempre lo ha hecho, eso de subirse a la cresta de la ola y repetir. Junto a esa operación industrial del there ist no business like show business - no hay negocio como el negocio del espectáculo, sacro santo lema de Hollywood -, no pocos lúcidos, chuscos y desconfiados creen percibir algo más. La acentuación, acaso ya ideológica, del costado escapista que siempre tuvo la Meca del Cine. La conformación o emergencia de una ideología orientada a la enajenación, a la desideologización del cliente, sobre todo joven, incitando a su instinto y adrenalina, cuidando que no se escurra entre la maravilla y el despliegue de vértigo, ningún posible pensamiento acerca de los hombres, su afectividad o razón. Sin embargo, a veces, cuando quiere, Hollywood es capaz de sintetizar con felicidad el éxito de taquilla, los efectos especiales, lo espectacular, el entretenimiento y el arte. "Chicago" lo demuestra, aunque no es cosa de todos los años. LA ONDA® DIGITAL |
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