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  Pedro J. Ramírez logró que lo secuestraran,
Fasano todavía no
La guerra no paga

por Luis González Olascuaga

El voto más pedido por el PSOE en las municipales de Madrid fue el voto útil contra la guerra. Este artículo pretende justificar ese voto aunque no haya resultado lo numeroso que se esperaba. 

Es lugar común que el voto útil lo pidan los oportunistas, los pragmáticos, los acomodados. Por eso debo precisar que este erásmico elogio del voto útil, proviene de la línea política editorializada en los papeles clandestinos del PCU, por don Ramón Cabrera del Cerro Inclán, el gargantuesco dogor que dirigió la resistencia a la dictadura dentro del país, haciéndose llamar Pichón o Jesusito (Chandler puro -por eso digo que la mayor violencia revolucionaria son los párpados, con esos alias no lo sacaba ni James Bond-), obispo y capo consigliere, que instruyó a un anónimo Luis González de entonces, quien fuera frustrado sicario y aspirante a monaguillo en la santa sede de la más místicas de las iglesias, en la menos pituca de las mafias, la de il capo di tutti capi, Rodney Tibaldo Arismendi. 

De que los nombres de los políticos connotan de acuerdo a múltiples resonancias en el árbol semiológico de Eco, pueden dar cumplido ejemplo los citados. ¿Qué mejor que connotar lo cabrero por “enojo” y por “pastor” y lo apiñado como un ramo, para titular la Carta de noviembre del 80, “todos a una como en Fuenteovejuna, el no que no ni no”? y ¿acaso era evitable que connotando Rey con el notorio de sus nombres y remarcado por el prefijo aris del apellido, el partido del secreto Tibaldo terminara en dinastía? 

La otra intención de esta nota es ahorrarle al lector los cómputos de la conexión por Internet a los diarios de España que exigen previa suscripción para secciones especiales. 

Mire, amigo lector, El Mundo de Madrid, se diferencia básicamente de La República en que Pedro J. Ramírez logró que lo secuestraran para darse diez tapas de libreto y Fasano todavía no. El País de Madrid sólo se diferencia del de Montevideo en que éste no hizo lobby con CNN para apoyar el golpe de Carmona y en general prefiere el ninguneo informativo, mientras aquel propicia con menos complejos y más ríos de tinta, cualquier golpe fascista que amenace impedir a Chávez realizar las elecciones constitucionales de agosto en Venezuela, o editorializa ditirambos a la impunidad franquista, a la guerra sucia en Euskadi, a la ilegalización de todo lo vasco y otras estrategias que aplica o ha aplicado el PSOE para el triste principal objetivo político de sus últimos veintisiete años (desde que Felipillo relegó en la interna a Tierno Galván): evitar la consulta electoral a la voluntad de un pueblo. Y la otra diferencia es que el de Madrid tiene más plata que el de acá (porque es parte del grupo PRISA del magnate Polanco (junto a sus socios Murdoch y Berlusconi, los tres más poderosos de Europa) y tiene derecho a sentarse con Cisneros en Miami antes de que a la redacción del Torta Aguirre llegue la noticia de la guerra contra PDVSA. Si el de acá tiene a César Di Candia, el de allá tiene a Haro Tecglen y algún otro columnista que vale el placer leer, como tiene El Mundo a Javier Ortiz y algún otro. Siendo esa la prensa de España que le cobra extra por conectarse, ahorre cómputos y quédese con La República, que Juceca les gana a todos. Pero a Tecglen, a Ortiz y a los otros los puede leer sin pagar en Rebelion.org, a Vázquez Montalbán le recomiendo leerlo en Interviú y el mejor diario del Estado español, el Deia, tampoco cobra por ingresar a sus páginas; cliclee rápido y después lea tranquilo (otra buena opción es Andalucialibre.com). 

Ahora, con lo que acabo de escribir contra El País de Madrid, contra PRISA y el PSOE, ¿cómo le explico yo que, en Madrid, hubiese votado a Zapatero? 

EL VOTO ÚTIL
La explicación más sencilla sería que lo fundamental era y es la derrota de Aznar, para demostrar que la guerra no paga. Encima, cuando este retroceso electoral del PP llega tras cartón, además, de la factura que le pasaron a Blair en sus municipales. Pero no gastemos pólvora al cuete tirando al bulto. No se trata sólo de quién pierde, sino también de quién le gana. Precisamente para demostrar que la guerra no paga. 

No voy a prejuzgar que si hubiera estado el PSOE en el gobierno hubiese hecho lo mismo que Aznar ni que el PP en la oposición hubiera hecho lo mismo que hoy Felipe González. Me remito a los hechos. Cuando Felipe fue gobierno bombardeó la misma ciudad de Bagdad que bombardeó ahora el PP y tuvo la oposición de éste como éste tiene hoy la de aquel. 

Cierto que aquella invasión fue menos ilegal que ésta, pero también es cierto que la oposición del PP esperó menos. El PSOE se pronunció "contra" esta guerra recién cuando las encuestas llegaron a un 80 % de la opinión pública contra la misma. 

A dimensión de todo el Estado español, Perdió Aznar. Perdió la guerra. Pero si a la guerra de Aznar le hubiera ganado el PSOE con su ladero IU madridista con la holgura que pronosticaban las encuestas, hubiese ganado "la alternancia", "el bipartidismo", "el constitucionalismo", en fin... la España atada y bien atada del neofranquismo. Si el PP es Franco, el PSOE es la impunidad de Franco (al Borbón se lo disputan más parejo). Es como elegir entre perder hoy o perder siempre. Felipe estuvo a la derecha de Franco en el tema de la OTAN (y de la guerra en general) y a la derecha de Pacheco Areco en el de la guerra sucia en particular, porque la de Pacheco no fue contra una guerrilla que combatió casi veinte años a una dictadura y nunca obtuvo amnistía general, sino contra una que combatió una democracia donde hacía treinta años que nadie iba preso ni deportado por motivos políticos. El PSOE es el partido de la guerra con rotundidad inigualable, porque es el partido del gobierno que festejó con orwelliano regocijo, los quinientos años de la masacre más cruenta que recuerda la historia. La derrota de la guerra en estas municipales hubiese sido muy relativa si el bipartidismo duro no hubiese acotado su registro en todo el Estado a un 67 %. Usted dirá que igual es mucho. Pero es bastante menos que en las anteriores municipales y eso no es poco. Los nacionalismos antiimperialistas y las fracciones federalistas de IU fueron, en su conjunto, quienes más crecieron en todo el Estado (Ezker Batua-Izquierda Unida Vasca, de Javier Madrazo –triplicando–, Ezquerra Republicana Catalana, de Carod Rovira –duplicando–, Julio Anguita en Córdoba con su 45 %, Sevilla e Iniciativa per Catalonia –con fuerza- y Partido Nacionalista Vasco-Eusko Alkartazuna, de Xavier Arzalluz y Begoña Errazti respectivamente y Aralar de Patxi Zabaleta, definiendo en Euskal Herría la contienda decisiva, fueron los grandes ganadores de estas elecciones. Entre todos ellos lograron perfilar un futuro tripartidismo, con el aporte del Bloque Nacionalista Gallego y otros, mientras apenas de a puntitos PSOE creció e IU Madrid y el PP decrecieron), menos en Galicia, donde el Bloque no sumó bastante. Beiras no acierta. Viene equivocándose desde las municipales. Para peor tiene enfrente a Fraga.

Ya fue dicho que lo de los nombres en política tiene su importancia (no hay duda que a Lacalle, por otro ejemplo, Grupo Vocal Universo mediante, le favoreció más el apellido de su ignoto padre que el de su ilustre abuelo). 

Afirman los neurolingüistas que los nombres propios, en parte, determinan la personalidad. Tengo dos amigos gallegos, uno se llama Francisco y el otro Manuel, que cuando se enteraron de esta teoría se alarmaron. Pero yo les pido que no tengan cuidado. El que se llamaba Francisco era Largo Caballero y el que se llamaba Manuel era Azaña. Franco se llamaba Cabronazo y Fraga se llama Cabrón. Pero es un cabrón muy hábil. Si no, pregunten en Muxía. 

Ahora vienen las generales de marzo y habrá que pensar entre todos, los que están allí y los que estamos aquí pero también en parte somos de allí (¿no ha visto por canal 4 qué gitano ha resultado Laport? ¡Como para que no digan que también van al cielo!). 

Mi propuesta es la de Anguita, el Frente Republicano Federalista (en los hechos ya existe y es el que en general duplicó apoyos, pero al hacerlo opción de gobierno también para las generales –eligiendo una gran personalidad independiente para presidente, un Federico Mayor Zaragoza (este segundo apellido serviría para la publicidad contra el trasvase del Ebro), por ejemplo, un Seregni, un Romano Prodi–, les terminará arrancando, tanto al PSOE como al PP, su gente más valiosa –Pascal Maragall, Edón Elorza, Herrero Miñón–, con paciencia. ¿Cuántos años le llevó al FIDEL y al Frente quebrar el bipartidismo? Pero con tal fin, deben cambiar sus medios de producción de subjetividad: Plantar cara tanto a Fraga como a Felipe ("tanto y tanto" quiero decir, "cuantitativamente tanto" para mayor redundancia). 

AL GRANO: EN MADRID, ZAPATERO
Dos días antes de las elecciones, el Coordinador de Izquierda Unida Federal desde Madrid, Gaspar Llamares y el de Ezker Batua, desde Gasteiz, Javier Madrazo, se trenzaron en una discusión telefónica, que los gritos se oían, según testigos, varias cuadras a la redonda de cada auricular. 

Llamazares quería que Ezker Batua aceptase el avasallamiento del Parlamento Vasco y Madrazo le respondía que su federación es soberana. 

Al ritmo que viene creciendo, a Madrazo (aunque se llamase Euskazo) que nació en Reinosa, los del Reino deberían repatriarlo, para que Anguita no quede tan solo allá en su Córdoba. 

Si estás empadronado en Madrid y todo es el mismo Zapatero, es lógico que el “voto útil” contra la guerra no haya sido, a causa de la abstención, tan numeroso como la prensa esperaba. Después de todo, allí donde ningún político hace de veraz por una opción de gobierno distinta, elegir el mal menor no parece demasiado emocionante. 

Uno porque es uruguayo y lo de la abstención no le cuenta. Pero en Madrid como antes a Adolfo Suárez y luego al Felipe del regalado Carrillo, hubiese votado este domingo a Zapatero, con la debida aclaración de que quien se llama Luis es García Montero, el de los versos que apuntan al corazón y “están hechos con la pólvora republicana” del prólogo al libro de Joaquín Sabina. 

Las verdades como puños, los tacos pa’ la salud y la pólvora a la poesía, que la guerra no paga. Pero ETA no se entera. 

Entre el bipartito nacionalismo español opresivo y brutal y la línea bestia y cobarde de los asesinos de ETA, sigamos apostando a profundizar los diálogos y la libertad. No hagamos mudanzas en tiempos de desolación. La paz nos pagará, con el plan Ibarretxe, y habrá democracia, pluralismo, respeto a todos los derechos individuales y colectivos, habrá ante todo respeto a la vida y también libre autodeterminación de los pueblos.

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