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Kirchner
entre dos argentinas
Cuando Eduardo Mallea escribió su "Historia de una pasión argentina", hace más de medio siglo, ya hablaba de la dicotomía idealista entre una Argentina visible y otra invisible, en contexto muy diferente al actual, pero con algunos rasgos similares.
La
Argentina real es bien conocida. Una economía en ruinas,
desindustrialización, brotes
de hiperinflación a partir de varias décadas; paraíso para
especuladores financieros domésticos y extranjeros; elevadísimas
tasas de interés que en otros países serían usurarias; una
abultada y creciente deuda externa. El
panorama social, junto con los estallidos populares (ahorristas
estafados, piqueteros, robos, estafas, etc.) ofrece índices
desoladores sobre desnutrición infantil, deserción escolar y déficit
habitacional, a lo que debe agregarse las terribles inundaciones
sufridas recientemente en el Litoral (Santa Fe). El
humor negro local explica las aguas crecidas: “No
es que las aguas suban, es que el país se hunde”.[2] Los
intentos de una concertación orquestada desde el poder sobre los
temas candentes -la
catástrofe económica, los ilícitos cometidos por los
gobernantes castrenses de ayer los civiles y sus asesores de hoy;
las violaciones a los derechos que marca la Constitución y las
leyes- mantienen en
vilo a la sociedad argentina desde Jujuay a Tierra del Fuego. Como
si no fuera poco, a los efectos de una economía que por momentos
parece salirse del cauce; al deterioro de los servicios sociales;
a los enfrentamientos partidarios ocurridos antes del reciente
acto electoral; debe agregarse una política exterior que oscila
entre la torpeza y la impericia. Históricamente
con Inglaterra, luego su enfrentamiento bélico por las Malvinas;
“la relación carnal
con Estados Unidos; relaciones muy difíciles con Chile y, para
poner un cierto final a este capítulo las relaciones argentinas
con el denominado Tercer Mundo, a pesar que durante la faz del
conflicto, el mundo entero vió vía satélite un extraño abrazo
en La Habana: Costa Méndez y Fidel Castro en el marco de una
reunión de naciones no-alineadas.
Fue en 1982 -bajo
la presidencia del Gral. Reinaldo Bignone que los argentinos
descubren el Tercer Mundo. La
otra Argentina Se
trata de una quiebra de valores pautas de comportamiento,
infraestructura de organización en la sociedad civil, a partir de
la adulteración del lenguaje y “el
empobrecimiento ético del pueblo argentino” [2] Todo
ocurre como si una espiral dialéctica marchara hacia el abismo
(el punto de partida, muchos analistas lo fijan en 1930); o como
la sociedad global fuera descendiendo pisos o niveles y en el
proceso sufriera una Adaptación traumática. Otros
comentaristas prefieren insistir en la latinoamericación
de la Argentina.
Un ahecho similar al que se viene sucediendo en Uruguay. Ya no se
mira orgullosamente a Europa como antes de ayer, ni a Estados
Unidos como ayer, con una autoestima, lindera a la egolatría. El
Presidente Kirchner tiene que razonablemente hacer comprender a su
pueblo que se desvanecieron para siempre los tiempos del “Dios
es argentino”. Hay que reconstruir con seriedad, confianza,
honradez el pasado que “otra Argentina”, antes de 1930 gozo en
el mundo. Kirchner
debe servir de guía para que el pueblo argentino rescate las
nociones tradicionales sobre familia, trabajo, relaciones
interpersonales, estilos de vida que lo distinguieron en sus
campos económicos, productivos, intelectuales, culturales, de política
interna y exterior. Se
acabaron los tiempos en que ahorristas y grandes inversores
(nacionales y extranjeros “golondrinas” jugaban al plazo fijo
que multiplicaba los pesos, Los precios internos se deslizaban en
ascenso inexorable, en tanto el poder adquisitivo del salario
obrero comenzó a bajar a niveles insospechados y mientras la
desocupación crecía, también en
otros escenario: los bancos extracontinentales, capitales
no tan misteriosamente adquiridos,
crecían con cifras multimillonarias en moneda fuerte. La Argentina de Kirchner debe rehacerse, aunque su lucha contra la Argentina Secreta, sin lugar a dudas será dura, sostenida por la constancia, la firmeza moral y respaldada por un pueblo que quiere VIVIR, así en mayúscula. *Bernardo Quagliotti de Bellis :Secretario General Asociación Sudamericana de Geopolítica Presidente Academia Uruguaya de Geopolítica y Estrategia [1]
"El país secreto versus el país real"; en La Semana.
Buenos Aires, año VI, Nº 340, 16 junio 1983 Artículo. LA ONDA® DIGITAL |
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