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No fue en Washington, pero Chile y USA
firmaron el Tratado de Libre Comercio

por Carlos Lago

Luego de  doce años de negociaciones se firmó el TLC. No fue en Washington y con gran pompa como hubieran preferido los gobernantes chilenos, sino una ceremonia con mucho más bajo perfil, posiblemente consecuencia del no-alineamiento con EE.UU. que tuvo Chile en la Guerra de Irak, y que ahora se le está cobrando de alguna manera.

Ahora Chile posee una de las cinco economías más abiertas del mundo, y Ricardo Lagos y su Canciller Soledad Alvear pueden afirmar que se cumplió uno de los objetivos que se habían planteado hace bastante tiempo.

El convenio de más de 800 páginas  que deberá ser ratificado por los congresos de ambos países, incluye todos los aspectos de las relaciones económicas bilaterales, desde bienes y servicios hasta derechos de autor y comercio electrónico.

A Chile le va a costar agrandar su déficit fiscal, lo que le obliga a aumentar
el IVA medio punto este año y otro medio el año que viene, con la esperanza
de poder cumplir con ese augurio que la vuelta al IVA anterior se de en
el 2006. Si fuera Uruguay se podría afirmar que lo más permanente es lo
que es transitorio, pero ya muchas veces hemos explicado y ejemplificado
que la Cordillera ha creado una sociedad completamente diferente a la nuestra,
tras ella.

Si habrá costos políticos a pagar o réditos para la Concertación, sola el
tiempo lo dirá, pero un 6 de junio que no fue el de 1944 desembarcó en América el Libre Comercio, muy cerca y con ganas de atravesar el macizo montañoso y llegar hasta nuestras tierras. ¿Será la próxima playa de cabecera de entrada, nuestra costa merco suriana?.

A continuación nuestros lectores pueden leer el discurso del Presidente de Chile Ricardo Lagos  con motivo de la firma del TLC que liberará el intercambio de bienes y servicios entre su país y Norteamérica.

Ricardo Lagos:
"Con emoción hemos visto el desarrollo de una ceremonia cuyos profundos alcances serán visibles en los años venideros. Hemos sido testigos de un momento histórico. Éste ha sido como es Chile: un acto sobrio y solemne, por el cual la mayor potencia económica del mundo suscribe su primer Acuerdo de Libre Comercio con un país sudamericano.

Doce años de conversaciones, de negociaciones muy diversas, de esfuerzos técnicos y políticos marcan el largo camino que hoy culmina. Con paciencia, sin nerviosismo, teniendo claro los objetivos esenciales, Chile se jugó con unidad y en un esfuerzo por sacar adelante esta tarea. 

Chile hoy ha puesto su firma. Y esto significa un compromiso serio y de grandes alcances. 

Cuando Chile pone su firma en un Tratado como este, hay detrás de esa firma un proceso de responsabilidad política. Hay un proyecto de país, una visión de futuro, un sentido de confianza en lo que somos y en lo que podemos llegar a ser. 

En poco más de un año, hemos firmado acuerdos con los centros comerciales más activos del mundo: Europa, Corea del Sur, y hoy nuestra Ministra de Relaciones Exteriores ha firmado en nombre de Chile nuestro Acuerdo con EE.UU. Sabemos que estas cosas no ocurren al azar, porque sí. Aunque somos un país de sólo quince millones, y aún estamos lejos de los grandes centros comerciales, nos hemos ganado la credencial de un socio confiable para proyectos mayores. 

Nuestro reencuentro con la democracia nos abrió las puertas. Los Presidentes Aylwin y Freí trabajaron incansablemente para ello. La seriedad de nuestras convicciones políticas y sociales fueron el sustento de nuestro mérito. 

En el mundo de hoy no se compite sólo con políticas económicas sanas, sino también con cómo nos ordenamos como sociedad. El sentido de responsabilidad con que asumimos los desafíos contemporáneos y las visiones de futuro. Por cierto es importante y se ha reflejado cuáles son los alcances concretos de lo que hoy hemos hecho. 

5 mil 200 productos podrán llegar al mercado norteamericano libres de arancel ahora, al momento de la firma del Tratado y cuando entre en vigencia. Si las exportaciones nuestras a los Estados Unidos hoy día son superiores a 3 mil 600 millones, podemos esperar en los próximos tres o cuatro años que lleguen a 5 mil millones, un aumento del 40 por ciento.

El país crece porque se integra al mundo. Tendremos más y mejores empleos.

Pero al mismo tiempo que el país crece porque se integra al mundo, Chile debe integrarse a sí mismo. 

No podemos ir en una marcha desequilibrada y fuera de compás. Nos preguntarán en algún momento, como nosotros mismos tenemos que preguntarnos, cuáles son las políticas medioambientales, qué hacemos en el ámbito laboral, cuán profundo es nuestro sistema democrático, qué equidad le damos al resto de los chilenos, cómo podemos tener iguales oportunidades y combatir la discriminación. En otras palabras, cómo somos también un país solidario, un país integrado, un país con mayor cohesión social, sin conflictos internos, porque entonces así juntos, cohesionados, competimos mejor en el mundo, nos preparamos mejor para el desafío que nos plantea Estados Unidos, Europa, Corea, y otros países que vendrán. 

En un día como hoy, estamos hablando de las raíces de un país que va a ser distinto. Porque hemos puesto la firma a un Tratado histórico que nos ayuda a nuestro crecimiento, pero lo importante también es que ese crecimiento llegue a todos los hijos e hijas de Chile. 

La tarea ahora, entonces, sin postergaciones, y colocando los recursos con visión solidaria de lo que somos y podemos ser. Chile no puede ir por el mundo vestido como socio mayor de las principales potencias si mantenemos gente en extrema pobreza. 

Tras la firma del Tratado con Estados Unidos su texto va al Parlamento, y también el país sabe cuáles son las propuestas que el Gobierno que represento va a enviar al Parlamento para disponer recursos que nos permitan tener un Chile más integrado, socialmente más justo, para llegar al 20 por ciento más pobre de Chile, para llegar a aquellos que requieren un sistema de salud mejor. 

Avanzar en ambos campos, desde el crecimiento con estos Acuerdos de Libre Comercio, y el de un país socialmente más justo es esencial. 

Por eso hoy este es un día de satisfacción, de alegría para todos los chilenos. Hemos dado un gran paso en nuestra inserción mundial. Las tareas que vienen no son menores; la competencia no será fácil. Por eso debemos prepararnos, con mayor convicción en ser un país sólido, maduro, serio, preparado, solidario. Solidario. Un país sin complejos ante el siglo XXI. 

Todo esto requiere también poner nuestra firma. Como Presidente de Chile, pondré también la firma a este otro tratado, interno, de los chilenos, para tener un país mejor. Y que este crecimiento que los tratados nos dan llegue a cada rincón de Chile y a cada hijo e hija de Chile. Esa es la firma que espero también de los quince millones de chilenos.

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