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"ALCA
mínimo" y sin plazos El
canciller brasileño Celso Amorim, que comparte la presidencia del
proceso negociador con EEUU, planteó la idea de un ALCA reducido
y aclaró que no se trata de un "ALCA Light". " Lo
que se intenta es seguir un camino realista, respetando las
sensibilidades de todos los miembros". Varios diplomáticos
coincidieron que los temas más espinosos, quedaran delegados para
ser tratados en el marco de la OMC, la organización Mundial del
Comercio, o de forma bilateral. Representantes
de 14 gobiernos que analizaron el futuro del ALCA han confirmado
que la apreciación que parecía ser de pocos sobre que las América
no se convertirán en un mercado libre en el 2005 es en realidad
una preocupación de muchos. Aun
cuando no hubo acuerdo escrito, los ministros y delegados de otros
niveles han coincidido en que, si no se superan los grandes
desacuerdos, no habrá ALCA en ese año, al menos en la forma en
que lo espera el gobierno del presidente George W. Bush. En
el proceso de negociación del Área de Libre Comercio de las Américas
los acuerdos sólo pueden adoptarse por unanimidad. En la reunión
realizada el 12 y 13 de junio , veinte gobiernos han sido
marginados por Estados Unidos sin explicación formal. Entre
los asistentes, la idea que pareció predominar fue que el
continente --con la excepción de Cuba, que está marginada--
puede cumplir los plazos fijados en 1994 solamente si hay un "ALCA
mínimo" que deje los grandes temas a una negociación
complementaria en el seno de la Organización Mundial de Comercio
(OMC). Los
grandes temas son, en efecto, la columna vertebral del ALCA y van
desde inversiones a adquisiciones gubernamentales. Estados Unidos
quiere que todo se negocie al amparo del ALCA. Según
el actual cronograma, las negociaciones deberán concluir en enero
del 2005. Los gobiernos tendrán hasta diciembre siguiente para la
ratificación por sus congresos, por lo que se esperaba culminar
el proceso en la víspera del Año Nuevo del 2006. Los
delegados fueron llevados a Wye River, Maryland, un retiro casi
fortificado a más de 100 kilómetros al noreste de Washington,
donde en octubre de 1998 el primer ministro israelí Benjamín
Netanyahu y el presidente de la autoridad Palestina Yasser Arafat
firmaron un memorándum de entendimiento con el auspicio del
presidente Bill Clinton y el rey Hussein de Jordania. El
lugar fue seleccionado por la Oficina del Representante Comercial
de Estados Unidos (USTR) para, según algunos críticos,
dificultar la cobertura periodística de un inusual acontecimiento
en la marcha del ALCA. El
canciller brasileño Celso Amorin y un "alto
funcionario" de la USTR fueron los únicos que hablaron con
los reporteros, en tele conferencias separadas. El funcionario,
pese a provenir de la institución anfitriona, pidió no ser
identificado. El
congresista demócrata Sherrod Brown, de Ohio, dijo que el inmenso
déficit comercial de Estados Unidos es una demostración de que
las políticas de libre comercio del gobierno "son un
fracaso". Asistieron
a la reunión Brasil, Canadá, México, El Salvador, Costa Rica,
Jamaica, Trinidad-Tobago, Colombia, Perú, Chile, Argentina, Panamá,
República Dominicana y Uruguay, además de Estados Unidos. Aun
cuando en este grupo figuraron los países económicamente más
poderosos del continente y cada región tuvo una representación,
no estuvieron los más pobres y tampoco Venezuela. El
presidente venezolano Hugo Chávez, hablando en Buenos Aires a
fines de mayo, dijo que si el ALCA no significaba reciprocidad y
acceso a mercados en igualdad de condiciones era desde ya "la
crónica de una muerte anunciada". Los
ministros fueron reunidos en Washington después de un azaroso capítulo
en las relaciones de Estados Unidos con América Latina, derivado
de la oposición mayoritaria de la región a la guerra en Irak, y
después de contactos que sostuvo a comienzos de la semana el
secretario de Estado Colin Powell en Santiago de Chile, en el ámbito
de la reunión de cancilleres de la Organización de los Estados
Americanos. Los
contactos fueron complementados con un viaje a Buenos Aires, donde
Powell quiso "conocer los planes" del nuevo gobierno del
presidente Néstor Kirchner, quien mira con reservas al ALCA y se
inclina más bien por el fortalecimiento del MERCOSUR, el bloque
que conforma su país con Brasil, Uruguay y Paraguay. Pero,
la presencia en particular de los cancilleres de Chile, México y
Brasil fue notable. Chile
y México han estado tratando de disipar la admitida
"frustración" que causó en el gobierno de Washington
su oposición en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a
la guerra. Brasil,
que se ha opuesto también a la guerra, pero que no es miembro del
consejo, ha tenido la oportunidad de conocer de primera mano lo
que piensa Estados Unidos sobre el ALCA en un entorno
multinacional. Los dos son desde noviembre los copresidentes
finales del proceso y sus encuentros han sido más bien
bilaterales hasta ahora. El
canciller mexicano Luis Ernesto Derbez declaró antes de unirse el
viernes a la reunión, que su gobierno creía que "hay
futuro" para la culminación del ALCA en los plazos
previstos. Pero, dijo que "es importante que pongamos muy
clara la agenda". Clarificar
la agenda, agregó, es determinar cuáles serán los temas a
resolver en el proceso negociador del ALCA y cuáles los que podrían
ser puestos bajo el paraguas de la OMC. Soledad
Alvear, la canciller de Chile, es una convencida del éxito de las
negociaciones y cree, como Estados Unidos, que el tratado que
ambos firmaron hace una semana puede servir de facilitador de las
negociaciones regionales. El
vicepresidente de Perú, Raúl Diez Canseco, le dio la razón.
Diez Canseco dijo en Washington que su país esperaba emprender
este año una negociación bilateral de libre comercio con Estados
Unidos, un proceso que creía ya aliviado en un 60% gracias al
acuerdo chileno-estadounidense. La
reunión clave para aclarar el destino del ALCA se realizará en
noviembre en Miami, con una reunión ministerial de seguimiento.
Del 7 al 11 de julio habrá un encuentro preparatorio de la agenda
en El Salvador. Como lo dijo Amorin, no se puede todavía hablar en términos definitivos en un proceso que tiene más de 7.000 observaciones pendientes de solución y no ha culminado. "Estamos caminando por un carril realista", afirmó. *
Néstor Ikeda es corresponsal de The Associated Press LA ONDA® DIGITAL |
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