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Posturas éticas y estéticas de la música uruguaya en la década del 80
"Desde las sombras,
hasta abrir la noche"

por el historiador Tabaré Petronio

La década del 70 se cortó abruptamente el 27 de junio de 1973.
En nuestro país, la segunda mitad de la década del 60, fue compleja, incierta, fermental, es en ella que comienzan a definirse posturas éticas y estéticas en nuestra música. La mayoría, se volcaron hacia lo popular, pero manteniendo raíces con identidad uruguaya, agregando el latinoamericanismo. 

La vieja tradición de los cantores criollos de las décadas anteriores, fue relegada a tertulias más restringidas y a las “yerras” del interior del país. 

El arte del payador tuvo un  importante destaque en los fines del 50 y en los comienzos del 60, con la “Cruzada Gaucha” y algunos enfrentamientos de contrapuntos históricos, realizados en el Palacio Peñarol, luego fue quedando “encasillada”, por lo menos en Montevideo, a la Rural del Prado y a esporádicas audiciones radiales Específicas. 

La noche montevideana en sus cotidianos “Centros Nocturnos Artísticos” como “Las Telitas”, “Altamar”, “Teluría”, “De Cojinillo”,” La Cucaracha”, “Claraboya Amarilla” etc., fue recibiendo las nuevas propuestas musicales y a sus interpretes, que sus discos eran difundidos por las radios y aparecían en algunos programas de televisión. 

Este nuevo medio tecnológico tuvo y tiene una gran incidencia en la extensión de la canción uruguaya. La aparición de sus interpretes fomentó , en escala menor a los productos extranjeros, la nueva realidad musical uruguaya y  difundió las imágenes a todo el territorio. 

Luego los dueños de los canales privados hicieron la opción de restringir los programas donde aparecían los artistas uruguayos. 

La lista de cantautores de la época  es extensa y tiene algunos nombres que se destacaron en forma superlativa, que saltaron la barrera de su tiempo y otros que con su aporte ayudaron a consolidar el movimiento de la música  popular uruguaya. 

La lista, con riesgo de ausencias, es la siguiente: Osiris Rodríguez Castillo, Aníbal Sampayo, Anselmo Grau, Daniel Viglietti, Tabaré Etcheverry, Alfredo Zitarrosa, Eustaquio Sosa, Pancho Viera, Washington Carrasco, Blas Nelson, Luciano Rossano, Marcos Velázquez, Yamandú Palacios, Danus Silvera “el indio Arachán”, Wilson Prieto, Jorge Estela, Carlos Rodríguez Rivero, Santiago Chalar, Alan Gómez, Manuel Capella, Víctor Manuel Pedemonte, Marcel Chavez y dúos como los ya nombrados, Los Olimareños, Los Vidalin de Durazno, Los Zúcara de Rocha, Los Tacuruses de Rivera, Los Eduardos de Tacuarembó, Los Guadalupanos de Canelones, etc. Los grupos que se habían conformado, Los Carreteros, Los del sur, Los cantores de la huella, Los trovadores del Yí y las voces femeninas de Amalia de la Vega, Rubí Castillo, Nila Quinteros, Lucy Longano, Vera Sienra, Teresita Minetti,  Dianne Denoir, etc. 

El despliegue creativo de la música uruguaya, comprendida con “los cambios” se resintió con el golpe de Estado y la dictadura. Muchos de sus creadores pagaron su “toma de posición” con el silencio de las proscripciones o el exilio. En el corto período que transita desde 1971 a junio de 1973, la cultura artística, fundamentalmente en el teatro y en la música, habían desarrollado una actividad plétora de protestas contra el sistema de gobierno. 

Los teatros trabajaban con carteles de “agotado” y los recitales de los músicos populares eran continuos. 

Es en este corto período que aparecen tomando posición, las  murgas, destacándose La Soberana y Los Diablos Verdes. 

Después del 27 de junio, a pesar de que en las primeras horas la cadena de las Fuerzas Conjuntas irradiaba “A Don José” canción de Ruben Lena, interpretada por “Los Olimareños”, la cultura artística fue duramente reprimida, fueron perseguidos y expulsados del país Daniel Viglietti, Alfredo Zitarrosa, Héctor Numa Moraes, Los Olimareños, Yamandú Palacios, Manuel Capella, Marcos Velázquez, los integrantes de Camerata Punta del Este y otros, como Aníbal Sampayo y R. Collazo fueron detenidos y después de cumplir su sentencia, se exiliaron. 

También marcharon al exilio, escritores y actores de teatro. El elenco del Galpón después de clausurada su institución marchó al exilio afincándose en México. 

Comenzaron a mermar las presentaciones para los grupos fusionados, y muchos músicos buscaron otros países para seguir desarrollando su actividad (Rada, Fattoruso, J.Roos, etc.). 

EL SILENCIO ABRIA SUS ALAS
No se admitían voces de protesta contra el “Proceso Cívico- Militar”, en la cultura artística solamente serían bienvenidas las voces “oficialistas”, como sucedió y sucede en todos los regímenes autoritarios. 

Se realizaron “grandes ferias de espectáculos” de “exaltación nacional”, donde estaban permitidos a actuar, solamente los artistas de confianza para “ el Proceso” 

Las radios, recibieron listas de los artistas uruguayos y extranjeros que estaban prohibidos para ser difundidos. Entre otros, Alfredo Zitarrosa, “Los Olimareños”, Daniel Viglietti, Numa Moraes, José Carbajal, Mercedes Sosa y H. Guarany, etc.

La televisión, estrechó más  sus espacios para el artista nacional. 

Algunos festivales del Interior del País, (Durazno, Treinta y Tres) fueron reductos de las fuerzas más regresivas y exaltaron el patriotismo nacional ante el peligro subversivo internacional, haciendo de estos eventos, una parodia de la tradición  y no todos los artistas que surgían podían asistir, si no comprobaban su “fe democrática”. 

Los programas de radio, que difundían música “folclórica”, en los primeros años de la dictadura, en su mayoría, irradiaban intérpretes argentinos, apareciendo esporádicamente, algún interprete uruguayo, de los permitidos o de los nuevos, de los que recién surgían, que no tenían “antecedentes”, vinculados a  la  “canción protesta” 

Es en el año 1974, que algunos estudiosos abren la brecha y lo señalan como  “el año bache del silencio” llegando este hasta 1976. 

Sin lugar a dudas 1974, afirmación de la dictadura y 1975 “Año de la Orientalidad”, fueron muy difíciles para las actividades culturales y artísticas no programadas por el régimen, sin embargo, aparecen algunas grabaciones de músicos e intérpretes “nuevos” que van ocupando los espacios dejados por los que fueron silenciados. (“Como un Jazmín del país”) de Carlos Benavides y W. Benavides. 

Nosotros afirmamos que fue en estos años tan complejos, 1974-1975, que comienza un “arte de resistir”. 

Es un movimiento que tiene sus raíces en el interior del país pero que se aloja en Montevideo. La actitud de los Sellos de grabación fue de apertura hacia el artista Nacional, ¿cuál fue la causa?. Todavía no podemos afirmar si fue solamente una coyuntura comercial favorable o una actitud de resistencia por parte de sus directivos. 

LA FUERZA DE LA HISTORIA
En la música con vertiente neofolclórica aparece una corriente historicista muy destacada. En las grabaciones de estos años podemos apreciar, tanto en las versiones oficialistas como en las de posible replica, la utilización de los hechos históricos en sus textos. 

 La versión sermi oficialista se aprecia en los dos álbumes, “Gesta de la Orientalidad” donde participaron Jorge Villalba y los boyeros, José María Da Rosa, Graciela Castro, Hilario Pérez y su conjunto de guitarras, Los Nocheros, Carlos López Terra y Rubí Castillos.(Sello Sondor l976). 

La versión  que se presentaba como de  tímida resistencia al  régimen aparece en “Soy del Campo” y “La Gesta de Aparicio”. Carlos Benavides, Carlos María Fossatti, Cimarrones, Antonio González “El Pampa”. 

Creemos que es con estas situaciones que se comienza a perfilar el nuevo Canto uruguayo. 

Se desprende del folclorísmo obsecuente y se mezcla con las vertientes urbanas que no recurren a la historia para armar sus textos. Están naciendo todas las flores que acrecentarán el jardín de la nueva etapa de la música uruguaya que algunos simplificaron en el término “Canto Popular”. 

Conjuntamente con estas grabaciones, comienzan a proyectarse y a realizarse espectáculos en salas teatrales de Montevideo. 

El año 1976 fue un año de mucha represión por parte de la dictadura, pero también fue un año de resurgimiento musical no obsecuente. 

Washington Carrasco, presenta “Inti Canto”, en los teatros; “Alianza Francesa”, y en el “Tinglado”. 

Antes del cierre de la Institución El Galpón, en 1975, se presentaron con “La Escalera” Mateo, Pipo  Spera, Urbano Moraes y “Pajarito Canzani” junto a Vera Sienra.

En 1977 W.Carrasco junto a Cristina Fernández, presentan en “Teatro del Centro” “Ecos del Camino”. 

En 1976, se realizan, “Peñas Folclóricas” en varios lugares de Montevideo. “El Pericón” en la vieja cochera de Castro en el Prado, en “Teluría”,  en zonas vecinas como La Paz, Las Piedras y Canelones. 

En ellas se presentan; Carlos Benavides, Grupo vocal Universo, Carlos María Fosatti, Los Guadalupanos, Los Eduardos, Tabaré Arapí, Omar Romano, Los Trashumantes, Jorge Miranda, Miguel Villalba, entre otros. 

En el ciclo de la música popular de la Alianza Francesa, Eduardo Darnauchans presenta “Las diferencias”, también en 1977 en la Cava del Virrey se presentan; Carlos Benavides, Grupo Vocal Universo, Los Eduardos, Abel García, Santiago Chalar, Los Peyrou, Omar Romano, Los Hacheros, etc. 

En la “Alianza” se presentaron como “grupo de trabajo”, “Los que iban cantando” (Trochón, Lazaroff, Bonaldi, da Silveira, Di Pólito).y luego lo hicieron en el teatro Circular. 

En 1978 se realizaron  recitales en la “Alianza” denominados  “cinco por uno de la ciudad” donde participaron Carrero, Da Silveira, Di Polito, Larbanois y  Luis Trochón

Es en este momento como dice W. Benavides; “el público uruguayo reconoce sus perfiles y sus anhelos, en las voces y canciones de nuestros artistas. 

Los gustos son tan variados como los cauces del Canto Popular, una línea de búsqueda cercana a ratos a la música de vanguardia en “los que iban cantando”, una línea más cercana a las proyecciones del neo-folcklore en los artistas que trabajaron en “La Cava”. Pero también resurge en Dino, en Mateo, en Darnauchans y otros la variante del mundo; Rock y la balada...”. 

1980 – 1985 EL AUGE DEL CANTO POPULAR
El No había triunfado, apenas un festejo íntimo, satisfacción del - ¡vamos que se puede... !. 

El Presidente de Facto declaraba “que el pueblo se había equivocado al votar NO”. Se iniciaron los contactos entre la Comaspo y los tres partidos reconocidos; el Partido Colorado, El Partido Nacional y la Unión Cívica. 

La oposición era tibia, todavía con lógica había miedo, además de la revista “La Plaza”, el semanario “Opinar”, comienza a editarse “La Democracia” (que respondía a WILSON Ferreira Aldunate). En estos semanarios y revistas comienzan a tener espacios importantes los espectáculos musicales o de “Canto Popular”. 

En las emisoras montevideanas desde 1976, tenían gran resonancia programas dedicados a la música uruguaya, con conductores que además de tener destaque, corrieron ciertos riesgos, por su actitud. Entre ellos se destacaron; Elías Turubich, en CX 30, y luego en CX 32, Washington Benavides, en CX 30, Jean Losteau, CX 24, Chacho Estraneo, CX 24, Washington “Tito” Domínguez en CX 28, Mario Mautone, (en CX 4, CX 30, CX 147 Las Piedras) Rubén Castillo, en CX 36, “Macunaima”, en CX36, Israel Ferraro, en CX 147, Nelson Caula, Emisora del Palacio, Omar Gutiérrez, en las noches de Radio Montecarlo, Gustavo Guadalupe- Tito D.Angelillo CX 42, Juan Carlos López, Joaquín Piñón, Jorge Landi, Julio Corrales, Ignacio Suárez, Alberto Silva, Jorge Díaz, Alfredo Percovich, Elíseo Piedra, etc. 

Es desde estos programas y semanarios que comienzan a promocionarse los “artistas nacionales”, y comienzan a organizarse espectáculos de “Canto Popular” en estadios Cerrados (Platense, Palacio Peñarol) etc., con varios artistas en el escenario. 

Se transformaron en “actos de masas” y la represión no se hizo esperar. No se prohibían los espectáculos, se prohibían los artistas, se debían presentar los repertorios por triplicado en Jefatura de Policía, y muchas veces alguno de los artistas anunciados, no podía subir al escenario. 

Por supuesto esto traía una reacción negativa para el régimen, ya que con mucha astucia y coraje, los organizadores y los que animaban el espectáculo, colocaban sobre el escenario una silla vacía. Uno de los  primeros recitales de estas características lo organizó un club de barrio de Montevideo, WeeK-end (Paullier y Martín García) y se le denominó “Un mar de gente”, se realizó en el club Platense y se presentaron, Los Zucará, (llegaron desde Rocha a cantar vestidos de Frac), Juan José de Mello, Julio Julián, Abel García, Grupo Universo, Cantaliso, Larbanoís- Carrero, Dino, ante un público que sobrepasaba las 1500 personas. 

El “Canto Popular” deja las peñas y los teatros, ingresa a los estadios.

Los espacios que no se podían ocupar por la prohibición política, comienzan a ocuparse asistiendo a estos espectáculos. 

“Se deja la soledad del miedo, para el valor colectivo”. Se reencuentran uruguayos que por distintas circunstancias no sabían de sus vidas. Comienza a funcionar en forma espontanea. “La semi clandestinidad” de la resistencia, alrededor de los “recitales” de “Canto Popular”. 

Luego los escenarios fueron en  el Palacio Peñarol, el Club Atenas, El Tanque Sisley, y las diversas peñas que se fueron expandiendo por Montevideo y por algunas ciudades de Canelones, (La Pulpería, El Rancho Chileno, Cantares, Los maderos de San Juan, el Templo del Sol, entre otros en Montevideo, Casablanca, La Casona, (Las Piedras)Centro Social y Club Oriental(La Paz), Club Social Canelones..

Comenzaron los recitales en los estadios de fútbol, Parque Central, en el Franzini, en el Paladino, en el Olímpico, en el Jardines del Hipódromo, etc. Luego el Teatro de verano, el Cilindro Municipal etc. 

En 1982 en la ciudad de La Paz, Canelones el grupo Cantando, comisión de cultura del Centro Social, organizaba el 1er. Festival de Canto Popular, que surgió como algo comarcano y terminó en una Muestra Nacional y en 1985 comenzaron a efectuarse encuentros latinoamericanos de la Canción Popular. 

También, “lo más creativo de Carnaval” sale de sus cauces tradicionales y comienza a realizar intercambios con el “Canto Popular” en recitales multitudinarios en estadios, teatros, plazas.. En  este género debemos señalar como gran amplificador a Omar Romano y Los del Altillo que con sus discos “Carnaval I y II dieron un gran impulso a  “las nuevas murgas”. 

Las baterías murgueras se escuchaban en las manifestaciones de los últimos años de la dictadura. Las “murgas compañeras” como se les denomina, (La Reina de la Teja, Araca la Cana, Diablos Verdes, Falta y Resto, la BCG) no solo desarrollan sus espectáculos en el país, sino que se trasladan a BS.AS, EE.UU, Australia. 

Las comparsas de sociedades de negros y lubolos se quedaron adentro de la fiesta del carnaval y en “las llamadas” del 80 algunas comparasas mostraban su rebeldía contra el sistema. 

Grupos como Rumbo, Surcos, Baldío, Contraviento, Los del Yerbal, Taipas y dúos como Pareceres, Los Hacheros, Los Peyrou, Washington Carrasco - Cristina Fernández y solistas como Fernando Cabrera, Rubén Olivera, Pablo Estramín, Enrique Rodríguez Viera, Leo Masliah, van  afirmando su prestigio, “Canciones Para no Dormir la Siesta”, que lideraban Nancy Gurguich y Horacio Buscaglia estuvieron dedicados a la canción Infantil, creando algunas canciones memorables como fue entre otras “Al botón de la botonera”. 

Luego comienzan “los regresos”; de Alfredo Zitarrosa, “Los Olimareños”, El Sabalero, Daniel Viglietti, Numa Moraes, Manuel Capella, Aníbal Sampayo, Jaime Roos, Yamandú Palacios, Marcos Velazquez tratan de reordenar el complejo espectro de la canción popular uruguaya. 

Debemos recordar que en este período 1976 - 1984 mueren Tabaré Etcheverry, Rufino Mario García, Pancho Viera. También grabaron y estuvieron  en este proceso musical Jorge Miranda, Jorge Reyes, Aníbal López, Raúl Sugo, Arazá, Hugo Trova, Daniel Piacenza, Eduardo Solari, Daniel Guerra, Pedro Estavillo, Jorge Velázquez, Cantaclaro, Alvaro Puig, Mariana García Vigil, Tacuruses, Tabaré Arapí, Carlos Molina, Vale 4, Jorge Galemire, Cantares 4, Travesia, Los Troperos del Alba, Dúo Señero, Los Hidalgos, Cacho Labandera, G. Nuñez Rotulo, Julio Mora, Solipalma, Los del Altillo, luego Los del Pueblo, Byron Vaz, Enrique Rodríguez Viera, Javier Silvera, Jorge Bonaldi, Jorge Lazaroff, Rubén Olivera, Luis Trochón, Los Cercanos, Ricardo Arasil, Paco Trelles con los de Cerca, Baldío, Contraviento, Lucio Muniz. Los Cimarrones, Taipas, Marcel Chavez, Los Taiperos, Daniel Solari, Carlos Cresci “El gaucho solo”, Walter Seruga, , Miguel Angel Herrera, Mario“Chichito” Cabral, Los del Yerbal, Daniel Mello, Adriana Ducret, Cantaliso, Los Solitarios, Marcos Gabay Vigil, Andrés Stagnaro, Omar Molina, Miguel Tuala, Carlos Vidal, Carmelo González, Los Lugareños, Cantigas, Julio  Conde, etc.

En los últimos años de la dictadura se escuchaba en las radios montevideanas la propuesta de “La Nueva Trova” cubana,  liderada por Silvio Rodríguez y Pablo Milanés. 

El 1° de marzo de 1985, cuando asume el Dr. Julio María Sanguinetti, y comienza el proceso de redemocratización, en el acto cultural callejero, realizado en la Explanada Municipal,   estuvieron presentes; “Los Olimareños”, Larbanois-Carrero, Los hermanos Mejía Godoy  (nicaragüenses), Silvio Rodríguez y Pablo Milanés(cubanos), cerrando o abriendo este ciclo cultural, artístico y político de nuestra historia.

Capítulos de "50 años de música popular Uruguaya" sin editar. PD. La conformación y el funcionamiento de ADEMPÛ( Asociación de Música Popular Uruguaya) están tratados en otro capítulo.

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