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Los
30 segundos del escándalo de "Aparte" Se necesita muy poco, acaso 30 segundos para sumir a Montevideo en la polémica y el escándalo. Una escena breve: En
la Colonia Berro, dos adolescentes estánn frente a la cámara de
video, uno de ellos se hace un pequeño corte en un brazo con el
filo de una baldosa. Autolaceración que convirtió en centro de
debate público al largometraje documental Aparte de Mario Handler.
La cosa tiene su cronología a respetar por razones de ilación. LA
PELICULA Una
muestra sin anestesia de muchachos y muchachas que comen, hablan,
ven televisión, fuman, se drogan, cantan, bailan, hurgan en la
basura para comer, visitan a hermano preso y moribundo de SIDA,
ejercen la prostitución, juegan al fútbol en el campito,
confiesan entre ellos algún crimen mayor, etc. En las imágenes,
no leen, salvo una lectura de cartas de amor, no trabajan, ni
cometen delitos, ni hacen el amor. En medio de esas secuencias,
con autorización de una jueza de menores y de las autoridades del
Instituto Técnico de Recuperación Juvenil ( INTERJ ), Handler
filmó secuencias en la Colonia Berro, entre otras la del corte
ahora famoso. Aunque
dichas en medio del agite generalizado, interesan las palabras del
director sobre su propuesta fílmica: “la intención al hacer "Aparte"
fue concientizar a la sociedad. Mi propósito de hacer una película
artística coincide con el propósito social de concientizar una
sociedad sin pretender ganar dinero sino sólo rescatar el dinero
invertido. Si algún sector de la sociedad me ataca quiere decir
que quieren matar al mensajero que les trae malas noticias... Soy
pesimista y creo que hay un gran abandono de parte de toda la
sociedad, que no comprende que no conviene que haya gente que esté‚
aparte de la sociedad del conocimiento. Esa es la tesis de mi película:
hay gente que vive aparte de la sociedad del conocimiento”. En
síntesis y en forma somera, Aparte además del obvio registro de
la miseria material de su protagonista, centra su tema en la
marginalidad cultural, por ende muestra su propia subcultura, con
imágenes signadas por la búsqueda de la mayor neutralidad
posible de la cámara, con un estilo cinematográfico de peculiar
audacia y fertilidad expresiva. ESTALLIDO
DE 30 SEGUNDOS Se
dice que el cineasta pagó para que se hiciera el corte y él lo
admite. Handler: “Ellos
querían que yo los filmara - se trata del corte -. Si la voluntad
de ellos es que los filme, yo los filmo. Si una persona me pide
que lo filme haciendo el amor pues lo voy a pensar. Si una persona
me pide que lo filme cometiendo un delito, no lo hago. En esta película
no he filmado ni un solo delito, me negué”. Posible
aclaración al paso sobre los cortes. Los dos jóvenes de los 30
segundos muestran diversos cortes anteriores, su práctica debe
ser producto de la intención de pasar a la enfermería y aliviar
la estadía en el reformatorio o incluso de un código de conducta
juvenil acerca de quien es más corajudo. El pago por hacérselos
apunta a diversos usos del dinero, incluida la compra de droga, si
las leyes del mercado lo permiten y según oferta y demanda entre
el cineasta y el masoquista. Pero,
el estallido recorre todos los medios de comunicación, provoca la
reacción urente, re-caliente si se prefiere, de muchos o sensata
de pocos, entre periodistas, particulares, científicos,
autoridades del INAME, del Interior y distintos organismos de
protección al menor. Incluso el tema llegó a la Cámara de
Diputados. Y sigue ahora con la amenaza para Handler de posible
enfrentamiento con la justicia. Pues se lo acusa de muchas cosas,
ninguna linda y apuntando al plano ético, que giran en torno a
los cortes y se abren en abanico. A
LA CAZA DEL MENSAJERO A
la vez, desde la revista "Riesgopaís", se apunta a la
falta de ética de Handler al llevar a los menores a
"actuar" y no "vivir" su pobreza, que se
interpreten a sí mismos y cobren por hacerlo. Comparten esta
tesis representantes del proyecto social Camoatí y el señor
Miglioratta de la acusación general de que Handler no
"reproduce" la realidad sino que la "crea".
Otros discordantes con el filme apuntan a la "explotación"
de los adolescentes, a su derecho "a la imagen y
privacidad", en fin, a que les pagó poco. Por
último y más gasolina a la fogata, en la misma revista "Riesgopaís",
en un reportaje a mujeres que aparecen en la película, las
acusaciones contra Handler llegaron al grueso calibre: comprar
drogas para los muchachos, tener relaciones sexuales con alguna
joven, incitar a un menor a robar para filmarlo. En conferencia de
prensa, el realizador dijo estar "dolido" por la actitud
de quienes trabajaron con él y "tranquilo" por tener
pruebas concretas para defenderse, contratos, recibos, imágenes
no utilizadas que prueban como fueron las cosas. Ante las
acusaciones de incitar al robo y yerbas adyacentes interesan
algunos de sus conceptos: “Jamás compré‚ drogas, jamás
produje situaciones irreales, ni incitó‚ a cometer delitos.
Pagué‚ lo justo y cobrar‚ lo justo. Nadie sufrió por mi
culpa ni ambición creativa. Fui eficaz y ético”. En cuanto a
la actitud de una madre preocupada porque su hijo fue incitado al
delito, un año después del hecho y cuando el escándalo está
armado, Handler habló de que las situaciones humanas son
complejas, que la relación con los protagonistas de la película
fue complicada, impredecible y variable. Y concluyó: “Lo que
demuestra que mis personajes existen más allá de
prejuicios aislacionistas, que poseen inteligencia y cultura
propia, que pueden sobrevivir usando astucia y códigos, porque su
vida afectiva es rica”. Y se llamó al silencio para el futuro
en materia de reportajes y conferencias de prensa. ALGUNOS
DESCARGOS PARA LA CULPABILIDAD AJENA Segundo,
el recrear, inventar, hacer ficción sobre un hecho real en un
documental. A veces, la realidad es hostil y se niega, la
paciencia no alcanza para que un hecho sé dé y el ciervo se
aparee. Entonces hay que ayudar a la realidad "creando"
el hecho. Entre humanos ocurre lo mismo con mayor complejidad,
como para llegar a un acuerdo monetario para que el minero pique
la roca ante la cámara, como lo hace todos los días. Como
ejemplo de ese "crear" la realidad en el amplio campo
del documental, basta uno registrado en las historias de cine: en
los años 20, el maestro Robert Flaherty rodó "Nanook of the
North", la vida de un esquimal. Quiso mostrar cómo obtenía
comida en pleno invierno. Nanppk debía hacer un hoyo en el hielo,
introducir un hilo con anzuelo en él y esperar. Pero el pez no
quería y no se podía esperar más. El maestro Flaherty optó por
atar un pescado muerto al hilo y lo filmó saliendo del hoyo.
Recreó, como dirían los objetores careció de ética y falseó,
aunque su documental integra la inmensa mayoría de cinematecas y
archivos de cine del mundo, como uno de los mejores títulos
documentales de la historia. IRONIA
Y PARADOJA La
ironía y la paradoja, que también saben ser capitalistas y
respetar las leyes del mercado cuando se cuadra, se impone a la
polémica y provocan más de un hecho significativo en ese
sentido: 1. Que Aparte, estreno de moderado éxito de público
salte al segundo lugar de las mayores recaudaciones semanales y
amenace con desplazar de la preferencia popular a Matrix
recargado, un Hereford de la taquilla que va primero. Ni la más
imaginativa y audaz agencia de publicidad lo hubiera hecho mejor.
Un boom de público que acaso termine por cubrir los costos de la
película. Con el detalle singular de que el público, en
declaraciones a los medios, no cuestiona a la película
moralmente, llega a aplaudirla de pie como reflejo de una realidad
que se conoce, presume o no sorprende, o la cuestiona sólo por
razones formales 2)
Que los marginales del filme y su vivir aparte de la sociedad,
motivo esencial de la factura del documental, lleguen a ser el
epicentro del terremoto y toda la sociedad gire en torno a ellos,
nada aparte, por cierto. Seguramente por poco tiempo, las aguas sé
aquietarán y el aislamiento volver. LA ONDA® DIGITAL |
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