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Qué
significado político tiene Luiz Alberto Moniz Bandeira columnista regular de nuestra revista, conoce bien la historia de los conflictos y alianzas entre los dos principales países de las Américas. Profesor de la UnB y autor del clásico libro Presença dos Estados Unidos no Brasil (Dois séculos de historia), y de otro Brasil-Estados Unidos: a rivalidade emergente. Él periódico brasileño Correio Braziliense le hizo una entrevista que él ha ampliado especialmente para La ONDA sobre el significado de la visita del presidente Lula a USA
-Este
nuevo formato indica que el encuentro entre Bush y Lula no será
meramente protocolar y que los problemas entre los dos países
deberán ser examinados, en búsqueda de una solución consensual.
Los dos países deben hacer un balance maduro de sus divergencias
y convergencias. Y ese encuentro entre los presidente Lula e Bush
demuestra que un país para ser prestigiado por los Estados Unidos
no necesita mantener “relaciones carnales”, renunciar a
su política externa, uno dos los atributos de su soberanía,
como lo hizo la Argentina bajo el gobierno de Carlos Menem. En
1976, el entonces secretario de Estado Henry Kissinger firmó con
el canciller Antonio Azeredo da Silveira un memorando, dando a
Brasil un status consultivo. Indagado no Congreso se el
estaba así elevando Brasil al status de potencia, contestó:
“Brasil tiene una población de 100 millones de habitantes, un rápido
índice de crecimiento económico. Brasil se está volviendo una
potencia mundial y no necesita aprobación de nadie, y es nuestra
obligación en la conducción de la política exterior trabajar
con las realidades que existen”. - Hasta qué punto una alianza con los EE.UU. compromete la autonomía del Brasil? -
El
entendimiento de Brasil con los EE.UU. no implica comprometer su
autonomía. El Brasil
no es un país “satelizable” ni acepta alineamientos automáticos.
Los intereses y objetivos de los dos países por veces coinciden,
y es natural que coincidan, pero Brasil siempre ha buscado
mantener su margen de autonomía, mismo al tiempo en que dependía
del mercado americano para sus exportaciones de café. - El asesor internacional de la Presidencia, Marco Aurelio García, dice que el Brasil puede ser para Bush lo que la China representó para la política externa del presidente Richard Nixon. ¿Usted cree que a pesar de las divergencias, Lula y Bush pueden tener un relacionamiento estrecho? -La administración Nixon percibió que los EE.UU. estaban con las manos atadas atrás, excluyendo de sus opciones diplomáticas un país de la magnitud de China. En el caso de Brasil, la cooperación con los EE.UU. no es sólo una necesidad económica, política o diplomática. Como cierta vez destacó el embajador João Augusto de Araújo Castro, es, antes que nada, un dato cartográfico. El mapa del hemisferio muestra la enorme dimensión de estas dos masas territoriales, con grandes contingentes poblacionales y que necesitan mantener lazos estrechos, a pesar de las divergencias. En 1962, Kennedy mostró el mapa de América del Sur a los periodistas, al advertirlos del error de hostilizar al Brasil. Su asesor, Arthur Schlesinger Jr., asistente especial del presidente John Kennedy, señaló que “así como el futuro de la democracia en África depende considerablemente del ejemplo de Asia, el futuro de la democracia en la América Latina depende considerablemente del ejemplo de Brasil”. En 1971, Nixon declaró que el resto de América Latina iría adonde fuese el Brasil. Lo que se percibe es que las políticas en la región tienden hacia la izquierda, a favor de un Estado más fuerte e intervencionista, con el fracaso de las políticas neoliberales. En tales circunstancias, Bush precisa mantener un buen entendimiento con Lula. - El secretario de Estado americano, Collin Powell, visitó Chile y Argentina hace diez días. Lula viajó a Washington. ¿El gobierno Bush le dará prioridad a América Latina? - No creo que la administración Bush vaya a priorizar América Latina. La guerra no terminó en Irak y tiende a recrudecer. La situación en Afganistán continúa inestable. Y la paz entre Israel y los palestinos no será alcanzada. La economía americana aún no salió de la crisis. El año que viene Bush intentará la reelección, pero es probable que estos fracasos liquiden su pretensión. En lo que respecta a América Latina, lo que preocupa a los EE.UU. es la cuestión de la seguridad y de las fuentes de energía, o sea, los grupos armados y los yacimientos de petróleo y gas existentes en América del Sur. En orden de prioridades, Colombia ocupa el primer lugar. - ¿De qué forma afecta al Brasil la creciente intervención de los EE.UU. en Colombia? - La creciente intervención de los EE.UU. en Colombia y la ampliación de su presencia en Ecuador, Bolivia, Perú, así como en la Guayana, preocupan al Brasil. Y los EE.UU., en la medida de lo posible, intentarán impedir que América del Sur se unifique, bajo el liderazgo de Brasil, y adquiera su propia identidad. Pero, si lo no consiguen, los americanos son pragmáticos y tendrán a aceptar la realidad. Kissinger ya escribió que no hay razón para que los Estados Unidos hagan oposición al Mercosur, en la medida en que funcione como parejo del ALCA. Pero existen profundas diferencias entre Brasil y Estados Unidos en el trato comercial, difíciles de resolver, porque no dependen de la voluntad del presidente Bush. Las concesiones hechas hasta ahora por los Estados Unidos respecto del acceso al mercado en igualdad de condiciones no es considerado suficiente por el gobierno brasileño, que habla abiertamente sobre la posibilidad de sacar adelante, cuando menos en los plazos previstos, el proyecto del ALCA. Y el ALCA sin el Mercosur y, especialmente sin Brasil, el mayor mercado de la América del Sur, es irrelevante para los Estados Unidos. Brasil representa el decimotercer destino de las exportaciones de Estados Unidos, que a su vez es el principal mercado de exportación de Brasil, abajo de la Unión Europea. Traducido
para LA
ONDA DIGITAL por Cristina
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