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TESTIMONIO Agradezco a quienes han de leer esta historia, sepan que al hacer públicos los hechos que narro, lo hago sin afanes personales; sin odio ni rencor. Pero sí con el propósito de que estas barbaridades jamás vuelvan a repetirse. ¡Nunca jamás! A los verdugos que nos han hecho vivir estos infiernos, que la Justicia les de el castigo que merecen. Reitero que todos los ciudadanos sepan que esto puede volver a repetirse, y que tal vez las víctimas sean ellos, sus hijos o sus nietos. Es necesario que todos vigilemos y tengamos la necesidad y la sensibilidad para decir: ¡Jamás la violencia, la tortura, los desaparecidos y la muerte! ¡Nunca, nunca más! Digo esto con el corazón puesto en los que desaparecieron, por los que no pudieron sobrevivir a las torturas, y terminaron sus vidas en una celda, o en un rincón de hospital militar, adonde los llevaron a morir, para justificar que algo se había hecho por ellos.
Como también me enteraría que se adueñaron de mi estudio fotográfico, llevándose todo cuanto había en dinero, máquinas y otros objetos de valor, como material fotográfico, drogas fotográficas, etc., que representaban el ahorro y sacrificio de toda mi familia a lo largo de 23 años de trabajo. Nos sacaron del jeep, nos tiraron al suelo, me arrastraron por el piso frío, de cemento, olor a sucio y humedad. Me llovían puntapiés en todas partes y me anunciaban que eso era para ablandarme. Luego me levantaron y me hicieron sentar en un banco. Percibí que varios -tres o cuatro- me rodeaban, me amenazaban e instaban a declarar sobre personas y hechos que a ellos interesaban para continuar su obra de represión y aniquilamiento de todos los que se les podían oponer. Comenzó este interrogatorio con una lluvia de golpes de toda clase y en todas partes, ahí me comunicaron que iban a matarme si no daba las aclaraciones que pedían. Me colgaron algo del cuello, con un cordón bastante grueso; una chapa de cartón o madera reposaba sobre mi pecho. Más tarde me enteraría que era mi número de orden: 5005, número de entrada en aquel paraíso de tortura y muerte, conocido con el pomposo y trágico nombre de "Infierno". Vuelvo a estar sentado en el banquito, encapuchado y manos amarradas a la espalda. Me sentía ahogado y mareado, pero aún no había hecho más que comenzar la tragedia. A los pocos instantes a mi lado torturaban a mi hijo y me comunicaron que lo harían hasta matarlo, a menos que yo diese los informes que necesitaban, sobre personas que militaran políticamente. Sentí quejidos apenas perceptibles, era la voz de mi hijo, estaba siendo torturado, tratando que yo no me enterase para evitarme el sufrimiento. Largué algún grito desesperado y me llovieron mil golpes. Sentí la voz de mi hijo: ¡Tranquilo, Papo, calma! Sus palabras venían del pecho de un muchacho que estaba colgado de las manos amarradas a la espalda y al mismo tiempo le aplicaban el "caballete", descolgándolo hasta hacerlo sentar en un afilado ángulo de un listón de madera. Cuando esta imagen se dibujó en mi mente, mis fuerzas crecieron de tal manera, que consegúi aflojar las ligaduras de mis manos; con el esfuerzo saltó la capucha, me vi rodeado de cuatro paredes, mi hijo en el caballete de tortura, los tres torturadores como paralizados, me sentí atrapado. Sólo había una salida: la muerte. Así no podrían interrogarme y no tendría objeto seguir torturando a mi hijo. Fue una fracción de segundo tomar la decisión, creo que algo instintivo. Sólo había un medio: las paredes. Con fuerzas inusitadas enterré mi cabeza en la pared. Una inmensa luz y nada más..." Fragmento del libro de Testimonios de Eugenio Bernal, impreso en la clandestinidad y que circulo en Montevideo en 1984, antes de las elecciones nacionales que dieron fin a la dictadura. Este fragmento se publica con expresa autorización de sus hijos. Eugenio Bernal nació en Madrid el 15 de marzo de 1923 y vivió en el Ferol casi toda su juventud. Llegó a Uruguay huyendo de la dictadura de Franco en 1956 con su familia. Desde ese momento instalo su taller fotográfico en la calle Sierra 2176 (actual Fernández Crespo) a dos cuadras del palacio legislativo .Hasta la fecha de su detención , el 5 de Julio de 1977 estuvo trabajando en ese lugar. Su actividad militante se refirió permanentemente a la lucha antifascista a través de Casa de España . de donde fue presidente durante años. Fue fotógrafo colaborador del Diario "El Popular", en ocasiones.No fue afiliado a ningún partido político y mantuvo su ciudadanía española hasta el fin. Fue detenido , llevado a diferentes cuarteles y finalmente estuvo en la Barraca 4B del Penal de Libertad durante 3 años . En 1980 luego de muchas movilizaciones por su liberación , las autoridades del consulado Español consiguieron que viajara directamente a España. Su familia permanecía en Uruguay, por lo que inmediatamente que le fue posible se instaló en Buenos Aires donde se reunió con ellos, y volvió a ver a sus nietos pequeños que había conocido dentro del Penal. En 1983 se le detectó un cáncer de recto , y se le dieron 6 meses de vida. No obstante regreso a Montevideo en 1985, inmediatamente de instalada la democracia. Falleció el 1 de Noviembre de 1986. Fue acusado de haber fotografiado a personas requeridas por el régimen. LA ONDA® DIGITAL |
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