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Solucionar
la crisis del
La creciente crisis
de desempleo juvenil es un ejemplo de lo dicho. "No poder
encontrar empleo me hace sentir excluida, inútil e
inmadura", dice Valeria Senson, una adolescente de 18 años
que vive en Buenos Aires, Argentina. Evidentemente, el tener
trabajo es crucial tanto para el sentido de valía personal y para
las esperanzas futuras de cualquier joven, como para su
supervivencia económica. Sin embargo, según la Organización
Internacional del Trabajo, en la mayoría de países los jóvenes
tienen el doble de probabilidades de estar desempleados comparados
con adultos, y tendrán que crearse más de 100 millones de nuevos
trabajos antes de 2015 para resolver las necesidades de empleo de
jóvenes que ingresan al mercado de trabajo en países en
desarrollo. Si bien abordar las
necesidades y aspiraciones de la juventud -incluyendo una adecuada
capacitación laboral y oportunidades de empleo- puede ayudar a
crear sociedades más estables y seguras, el no hacerlo,
ciertamente, tiene consecuencias muy claras. El alto desempleo
aumenta el sentido de enajenación, desesperación y frustración
de los jóvenes, todo lo cual puede conducir a la violencia.
Nosotros simplemente no podemos permitirnos el tener tanta gente
joven en los márgenes de la sociedad. ¿Es que hay alguna
buena noticia? Pienso que sí, en particular cuando vemos a los jóvenes
como un activo crucial para el desarrollo y el progreso de sus
comunidades y no como "un problema por resolver". En
ciertos países de América Latina y el Caribe, por ejemplo, hasta
dos tercios de la población de entre 15 y 24 años de edad están
fuera de la escuela, desempleados y en busca de trabajo. En
contraste, también existe en la región una creciente demanda por
trabajadores expertos en el área de tecnología de información y
comunicación. En respuesta, el
Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN), miembro del grupo del
Banco Interamericano de Desarrollo que financia proyectos del
sector privado de América Latina y el Caribe, ha sumado esfuerzos
con la Fundación Internacional para la Juventud (FIJ) para crear Entra
21, una iniciativa dirigida a ayudar a capacitar hasta 12.000
jóvenes de la región y a ayudarles a encontrar trabajo. El
programa de 25 millones de dólares cofinancia proyectos de empleo
juvenil en el área de tecnología de información, por medio de
donaciones que apoyan la capacitación y la ubicación laboral.
Lucent Technologies y Microsoft se cuentan entre los socios
corporativos que apoyan el programa y la Agencia de los Estados
Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) se ha comprometido
recientemente a invertir 3 millones de dólares en Entra 21
durante los próximos tres años. A diferencia de
muchos programas similares, éste está enraizado en las
comunidades con programas de capacitación juvenil vinculados a
las necesidades de empleo de compañías locales. Por ejemplo, en
Bolivia se capacitará a 600 jóvenes para ayudar a entidades sin
fines de lucro en comunidades rurales y urbanas a conectarse con
un nuevo sistema de red de telecomunicaciones de nivel nacional. En Colombia, 500 jóvenes
adquirirán las aptitudes técnicas que están en demanda por los
empleadores locales. Y en la República Dominicana, Entra 21
ayudará a 360 jóvenes desaventajados a adquirir las aptitudes técnicas
y personales que necesitan para acceder a los empleos que se están
creando en Santiago, una ciudad de rápido crecimiento. Otra clave del éxito
de esta iniciativa es el trabajo en conjunto de corporaciones
mundiales, ONG y gobiernos, que aportando sus recursos, activos,
lecciones y pericia a una misión común, maximizan su impacto en
la vida de los jóvenes. No puedo enfatizar
suficientemente la participación del sector privado en ayudar a
asegurar que la juventud actual esté equipada con las
habilidades, conocimiento y valores que necesitan para prosperar
en una sociedad global. No estamos sólo preparando a trabajadores
y consumidores del futuro. Particularmente en un momento en que la violencia y la inestabilidad amenazan a las comunidades en todo el mundo, debemos ayudar a consolidar un espíritu de ciudadanía, de liderazgo, de compromiso positivo y de democracia en esta joven generación. Podemos construir un mundo más seguro pero solamente cuando todos nosotros, como miembros de la comunidad global, nos comprometamos a aumentar dramáticamente las oportunidades de éxito entre la juventud actual. LA ONDA® DIGITAL |
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