|
¿Por
qué en su gira africana Bush dijo que la
La
comparación ilustra a la perfección la actitud del presidente
estadounidense en su reciente gira por el África Negra. Durante
cinco días, Bush realizó una ruta por Senegal, Sudáfrica,
Botsuana, Uganda y, finalmente, Nigeria. La
elección de estos países no fue nada casual. Se trata de cinco
de las naciones más estables, con importantes logros en evolución
política, desarrollo económico o lucha contra el SIDA. Según la
consejera de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, el objetivo era
destacar “historias de éxito en el marco de tantos
problemas”, es decir, que demuestren que es posible asentar
sistemas democráticos con una economía de libre mercado en medio
de una región convulsa. Cuatro de los cinco países visitados
tienen Gobiernos democráticos y el quinto, Uganda, ha hecho
grandes progresos en la lucha contra el SIDA. Durante los debates de su campaña electoral para las presidenciales de 2000, George W. Bush afirmó que África se encontraba “en el último escalón” de sus prioridades en política exterior y que no hubiera mandado tropas a Ruanda para prevenir un genocidio. ¿Qué ha llevado al actual inquilino de la Casa Blanca a cambiar de actitud y convertirse en el primer presidente republicano en realizar una gira por el “continente olvidado”?. Uno
de los motivos más importantes es de carácter interno. Bush
pretende ganar voto negro (tradicionalmente demócrata) en su país
de cara a las presidenciales del próximo año. De hecho, la
elección de Senegal como punto de inicio de la gira está
estrechamente vinculada a este punto. Allí, el presidente
norteamericano visitó el antiguo mercado de esclavos en la isla
de Gorea, frente a Dakar, la capital del país, desde donde más
de dos millones de personas fueron enviadas encadenadas a Estados
Unidos. Bush calificó la esclavitud como “ uno de los más
grandes crímenes de la Historia”, pero se cuidó mucho de
pronunciar la palabra “perdón”, que podría ser utilizada en
su país en un eventual juicio de compensación a los ciudadanos
negros por siglos de trabajos forzados. Durante
su visita, Bush prometió destinar 15.000 millones de dólares a
lo largo de cinco años para combatir el avance del SIDA en 14 países,
doce de ellos africanos. Lo que no explicó es que, un día antes,
la Cámara de Representantes redujo los desembolsos previstos para
el primer año del programa de tres mil a dos mil millones de dólares. Esta
ayuda contrasta con el bloqueo de Washington a las negociaciones
sobre patentes farmacéuticas pactadas en la reunión de la
Organización Mundial del Comercio (OMC) en Qatar en 2001, que
impide que el continente obtenga a un precio asumible los
medicamentos antirretrovirales que necesita. Asimismo,
la ayuda estadounidense se basa en programas de “fomento de la
abstinencia sexual” para prevenir la expansión del SIDA,
totalmente “incompatibles con las realidades de abusos y
discriminación que sufren mujeres y chicas en la región”,
denuncia la ONG Human Rights Watch. Uganda, un auténtico modelo
en la lucha contra el SIDA, ha rebajado la tasa de prevalencia del
Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) de un 29´5% en 1992 a un
11´25% en 2000. El secreto nada tiene que ver con el
planteamiento de Washington: el país importa anualmente 80
millones de preservativos que distribuye gratis a la población,
junto con masivas campañas de información que llegan a todos los
rincones de un país con el 90% de sus 22 millones de habitantes
residente en zonas rurales. La
búsqueda de nuevas fuentes energéticas es otro de los motivos
subyacentes a la visita. Estados Unidos exporta de Nigeria, décimo
productor mundial de petróleo y quinto proveedor de Estados
Unidos, una quinta parte del crudo que consume (cifra que podría
llegar al 25% en la próxima década). La
Administración Bush se plantea ahora aumentar la extracción de
crudo del continente para rebajar su dependencia del inestable
Oriente Medio. Nigeria y Angola ya proporcionan a Estados Unidos
casi tanto petróleo como Arabia Saudí, y además de gran calidad
y bajo contenido en azufre. Asimismo, los yacimientos
“off-shore” del Golfo de Guinea resultan de gran interés una
vez que los progresos técnicos permiten perforar en el fondo
marino hasta ocho mil metros de profundidad. No
es menos importante la lucha antiterrorista para entender la
visita. Desde el 11-S, Washington otorga un mayor valor geoestratégico
al continente africano, donde Al Qaeda ha perpetrado tres grandes
atentados, dos en 1998 en Kenia y Tanzania y otro el año pasado,
también en Kenia. Durante la gira, Bush advirtió de que “no
permitiremos que los terroristas utilicen África como base para
amenazar al resto del mundo” Según
el diario The New York Times, el Pentágono busca aumentar
su presencia militar en África. Estados Unidos pretende cerrar
acuerdos para permitir que aviones militares reposten en Senegal y
Uganda, dos de los países de la visita. Desde finales del año
pasado, más de 1.800 miembros de las Fuerzas Armadas
estadounidenses han sido destinados a Yibuti para coordinar
operaciones antiterroristas en el cuerno de África.
Sin
embargo, hubo una gran tema ausente en la visita de Bush: los
derechos humanos. El presidente estadounidense explicó que
“espera ser un socio comercial activo de Nigeria”, pero en
ningún momento se refirió a la condena a muerte por lapidación
de Amina Lawal, que será ejecutado dentro de dos meses. Tampoco
lo hizo sobre los varios muertos durante los enfrentamientos entre
policía y trabajadores en las calles de Nigeria la anterior
semana con motivo de la huelga general por la duplicación de los
precios del combustible. Ni reprobó al presidente ugandés,
Youeri Museveni, su escaso historial democrático: llegó al poder en 1986
mediante una guerra civil y ha sido elegido dos veces para el
cargo como único candidato. Ni, por supuesto, mencionó a los
diez países africanos que han perdido la ayuda militar de la Casa
Blanca por no blindar a las tropas estadounidenses de la actuación
de la Corte Penal Internacional. “No sólo somos una nación poderosa, también somos una nación compasiva. Lloramos por el huérfano, lloramos por la madre sola (...) y respondemos lo más generosamente que podemos”. Las palabras de Bush en Botsuana son un claro reflejo de la paternalista e hipócrita actitud con que el presidente estadounidense visitó el continente. En Washington ignoran que es justicia, y no caridad, lo que África necesita. Especial
para La ONDA digital, de la Agencia de Información Solidaria LA ONDA® DIGITAL |
|
|
Un portal para y por uruguayos |
© Copyright |