Presione aqui para ver el pronóstico meteorológico de Montevideo

¿Por qué en su gira africana Bush dijo que la
esclavitud fue un "crímenes de la Historia",
pero no pidió perdón?

por Antonio Pita

En 1998 el entonces presidente de Estados Unidos Bill Clinton visitó Sudáfrica. Durante sus cuatro días de estancia entre multitudes paseó en dos ocasiones por el barrio de Soweto y no se despegó de Nelson Mandela: juntos vieron la antigua prisión de Robben Island, donde el líder antiapartheid pasó encerrado la mitad de su vida. En su visita de la pasada semana, George W. Bush apenas consumió un día en el mismo país, no fue a Soweto y prefirió, en cambio, visitar una fábrica de la empresa Ford cercana a Pretoria y reunirse con hombres de negocios locales y estadounidenses.

La comparación ilustra a la perfección la actitud del presidente estadounidense en su reciente gira por el África Negra. Durante cinco días, Bush realizó una ruta por Senegal, Sudáfrica, Botsuana, Uganda y, finalmente, Nigeria.

 La elección de estos países no fue nada casual. Se trata de cinco de las naciones más estables, con importantes logros en evolución política, desarrollo económico o lucha contra el SIDA. Según la consejera de Seguridad Nacional, Condoleezza Rice, el objetivo era destacar “historias de éxito en el marco de tantos problemas”, es decir, que demuestren que es posible asentar sistemas democráticos con una economía de libre mercado en medio de una región convulsa. Cuatro de los cinco países visitados tienen Gobiernos democráticos y el quinto, Uganda, ha hecho grandes progresos en la lucha contra el SIDA.

Durante los debates de su campaña electoral para las presidenciales de 2000, George W. Bush afirmó que África se encontraba “en el último escalón” de sus prioridades en política exterior y que no hubiera mandado tropas a Ruanda para prevenir un genocidio. ¿Qué ha llevado al actual inquilino de la Casa Blanca a cambiar de actitud y convertirse en el primer presidente republicano en realizar una gira por el “continente olvidado”?.

Uno de los motivos más importantes es de carácter interno. Bush pretende ganar voto negro (tradicionalmente demócrata) en su país de cara a las presidenciales del próximo año. De hecho, la elección de Senegal como punto de inicio de la gira está estrechamente vinculada a este punto. Allí, el presidente norteamericano visitó el antiguo mercado de esclavos en la isla de Gorea, frente a Dakar, la capital del país, desde donde más de dos millones de personas fueron enviadas encadenadas a Estados Unidos. Bush calificó la esclavitud como “ uno de los más grandes crímenes de la Historia”, pero se cuidó mucho de pronunciar la palabra “perdón”, que podría ser utilizada en su país en un eventual juicio de compensación a los ciudadanos negros por siglos de trabajos forzados.

Durante su visita, Bush prometió destinar 15.000 millones de dólares a lo largo de cinco años para combatir el avance del SIDA en 14 países, doce de ellos africanos. Lo que no explicó es que, un día antes, la Cámara de Representantes redujo los desembolsos previstos para el primer año del programa de tres mil a dos mil millones de dólares.

Esta ayuda contrasta con el bloqueo de Washington a las negociaciones sobre patentes farmacéuticas pactadas en la reunión de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Qatar en 2001, que impide que el continente obtenga a un precio asumible los medicamentos antirretrovirales que necesita.

Asimismo, la ayuda estadounidense se basa en programas de “fomento de la abstinencia sexual” para prevenir la expansión del SIDA, totalmente “incompatibles con las realidades de abusos y discriminación que sufren mujeres y chicas en la región”, denuncia la ONG Human Rights Watch. Uganda, un auténtico modelo en la lucha contra el SIDA, ha rebajado la tasa de prevalencia del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) de un 29´5% en 1992 a un 11´25% en 2000. El secreto nada tiene que ver con el planteamiento de Washington: el país importa anualmente 80 millones de preservativos que distribuye gratis a la población, junto con masivas campañas de información que llegan a todos los rincones de un país con el 90% de sus 22 millones de habitantes residente en zonas rurales.

La búsqueda de nuevas fuentes energéticas es otro de los motivos subyacentes a la visita. Estados Unidos exporta de Nigeria, décimo productor mundial de petróleo y quinto proveedor de Estados Unidos, una quinta parte del crudo que consume (cifra que podría llegar al 25% en la próxima década).

La Administración Bush se plantea ahora aumentar la extracción de crudo del continente para rebajar su dependencia del inestable Oriente Medio. Nigeria y Angola ya proporcionan a Estados Unidos casi tanto petróleo como Arabia Saudí, y además de gran calidad y bajo contenido en azufre. Asimismo, los yacimientos “off-shore” del Golfo de Guinea resultan de gran interés una vez que los progresos técnicos permiten perforar en el fondo marino hasta ocho mil metros de profundidad.

No es menos importante la lucha antiterrorista para entender la visita. Desde el 11-S, Washington otorga un mayor valor geoestratégico al continente africano, donde Al Qaeda ha perpetrado tres grandes atentados, dos en 1998 en Kenia y Tanzania y otro el año pasado, también en Kenia. Durante la gira, Bush advirtió de que “no permitiremos que los terroristas utilicen África como base para amenazar al resto del mundo”

Según el diario The New York Times, el Pentágono busca aumentar su presencia militar en África. Estados Unidos pretende cerrar acuerdos para permitir que aviones militares reposten en Senegal y Uganda, dos de los países de la visita. Desde finales del año pasado, más de 1.800 miembros de las Fuerzas Armadas estadounidenses han sido destinados a Yibuti para coordinar operaciones antiterroristas en el cuerno de África.   

Sin embargo, hubo una gran tema ausente en la visita de Bush: los derechos humanos. El presidente estadounidense explicó que “espera ser un socio comercial activo de Nigeria”, pero en ningún momento se refirió a la condena a muerte por lapidación de Amina Lawal, que será ejecutado dentro de dos meses. Tampoco lo hizo sobre los varios muertos durante los enfrentamientos entre policía y trabajadores en las calles de Nigeria la anterior semana con motivo de la huelga general por la duplicación de los precios del combustible. Ni reprobó al presidente ugandés, Youeri Museveni,  su escaso historial democrático: llegó al poder en 1986 mediante una guerra civil y ha sido elegido dos veces para el cargo como único candidato. Ni, por supuesto, mencionó a los diez países africanos que han perdido la ayuda militar de la Casa Blanca por no blindar a las tropas estadounidenses de la actuación de la Corte Penal Internacional.

“No sólo somos una nación poderosa, también somos una nación compasiva. Lloramos por el huérfano, lloramos por la madre sola (...) y respondemos lo más generosamente que podemos”. Las palabras de Bush en Botsuana son un claro reflejo de la paternalista e hipócrita actitud con que el presidente estadounidense visitó el continente. En Washington ignoran que es justicia, y no caridad, lo que África necesita.

Especial para La ONDA digital, de la Agencia de Información Solidaria

pitajim@terra.es

LA ONDA® DIGITAL


Contáctenos

Archivo

Números anteriores

Reportajes

Documentos

Recetas de Cocina

Marquesinas


Inicio

Un portal para y por uruguayos
URUGUAY.COM

© Copyright 
Revista
LA ONDA digital