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Conversando
con el escritor Ricardo Prieto Ricardo Prieto es una de las figuras más significativas de la literatura uruguaya de nuestro tiempo: poeta, ha incursionado en la novelística y en el cuento, y como dramaturgo ha estrenado veintitrés obras, recibiendo a lo largo de su trayectoria la consagración de premios en el país y fuera de él, así como el reconocimiento de la crítica y de la opinión pública. Su labor creativa, en conjunto, lo ha mostrado como un hombre atento a los aconteceres humanos que le ha tocado vivir. -
¿Cuál es la contribución de la literatura a la vida moderna ? -
Es casi nula. La tecnología y el hedonismo desplazan y ahogan
el espacio de reflexión que la literatura propicia. La gente solo
quiere consumir y el sistema la impele a consumir lo que es
liviano y perecedero y está reñido con la búsqueda de la
trascendencia, palabra esta que alude a contenidos que se
ridiculizan o se temen. La voluntad de indagar está paralizada.
Sólo se buscan el goce y la evasión. Asistimos a la agonía de
la literatura todos los días en el anochecer, cuando
millones de televisores se encienden en las casas del planeta y se
establece el contacto entre los receptores y el discurso
epidémico y digerido que absorben. Y es una pena que esto ocurra,
porque la literatura es una de las puertas que se abre sobre el
inmenso mundo invisible que nos rodea y sobre el no menos inmenso
mundo interior que alberga mucho más que nuestra compleja vida psíquica.
Además, y esto es bastante lamentable, en la era de las
comunicaciones estamos más incomunicados que nunca, y ríos de
palabras prefabricados nos aplastan, nos acosan e intentan
convertirnos en seres humanos pueriles, superficiales y doblegados
ante el pensamiento mecanizado. ¿ que misión podría
cumplir la literatura en un mundo tan desquiciado como éste ? - ¿Qué valores debería tener la literatura actual para un mejor entendimiento con el lector y para promover una mayor lectura ? -
Lo
peor que podría hacer la literatura actual es propender al
"entendimiento con el lector". Las obras literarias
surgen por necesidad, porque un escritor quiere intercambiarse con
una actividad y con un objeto, que es el libro. Si escribimos
para que lea más gente, la necesidad inicial, que puede ser
demasiado oscura y abstrusa para el público y la crítica
actuales pero de contenidos reveladores para el público y la crítica
futuros, se pondrá al servicio de intereses espurios y
perderá su pureza inicial. Pensar en más masas de lectores
implica ideologizar el discurso o mimetizarlo con las apetencias
de un público que tiene, en general, intereses pocos
sustanciales. Es lo mismo que escribir obras con mensaje. Y
ya se sabe lo que estas obras significan; son, como decía Marcel
Proust "regalos a los que se le deja el precio". Creo
que la obra literaria cuando es valiosa, es un regalo
desinteresado que nos hace su autor. Ni Rimbaud, ni Emily
Dickinson ni Kafka pensaron en él éxito masivo. Poca
gente ha tenido tanta autenticidad como ellos en el momento de
empezar a escribir y muy poca ha creado una obra tan
extraordinaria y perdurable. En el mundo contemporáneo, tan
regulado por la búsqueda del éxito momentáneo, infinidad
de poetas que carecen de talento narrativo escriben cuentos o
novelas porque la poesía no es lucrativa ni ofrece muchas
vidrieras. Se pasan a la narrativa porque piensan que sus
mecanismos de proyección son más vastos. Lo mismo ocurre con
muchos narradores que emigran a géneros más visibles. Yo escribí
para el teatro durante treinta y cinco años y viví en medio de
la parafernalia de reportajes y publicidad que eso implica, en una
especie de fatigante primera plana, pero en los últimos
tiempos marcho por otros caminos y me siento muy a gusto,
Recién ahora estoy aprendiendo a escribir. Actualmente solo edito
poesía y cuento, o novelas que no surgen de recetas ni buscan el
éxito masivo. Sólo aspiro a un público inteligente,
sensible, reflexivo y necesariamente reducido. Alcanza con
eso. No olvide que los modos de expresión han sufrido una
enorme inflación. Refiriéndose a estos, dice George Steiner, que
"su precisión discriminatoria, su contenido claro y
verificable han sido erosionados para que el público los
encuentre agradables". Creo
que hay que sustraerse urgentemente de esa búsqueda patológica
del éxito que corroe a la literatura. - ¿Qué papel debería desempeñar la literatura en la educación primaria y secundaria ? -
Un
papel muy importante. Mejor dicho un papel central. La literatura,
como dice Italo Calvino "es un espejo que refleja el mundo en
imágenes dobles y ambiguas". Si nos obligan a enfrentarnos
desde niños a la densa complejidad de esas imágenes, seremos
hombres más plenos, más graves, más profundos, más sabios, y
sobre todo, más justos y solidarios. Nos convertiremos en los
seres humanos que el planeta necesita para dejar de ser un
estercolero. - Entrando en el tema de la literatura uruguaya ¿existe una sensibilidad particular en nuestros escritores ? -
No
existe, por suerte. De lo contrario tendríamos una literatura
homogénea, uniforme y aburrida. En nuestro país, como en
cualquier lugar del mundo, cada escritor es un caso único. -¿
Cuáles son las virtudes que pueden destacarse en la literatura
uruguaya del siglo XX ? -
Creo
que estamos demasiado del siglo XX para poder emitir un juicio de
valor riguroso y aceptable. Dentro de sesenta o setenta años,
cuando los escritores actuales y sus receptores contemporáneos
estén muertos, se sabrá que era qué, quién era quién y que
obras perduraron. Yo creo, por ejemplo que Morosoli es el narrador
uruguayo más importante, una especie de Chéjov
latinoamericano, pero esta es una simple opinión, tan relativa
como podría ser la opinión de un crítico que opina lo
contrario, o la de usted, que es una escritora y tendrá la suya.
Como en el campo filosófico, en el plano de la percepción de los
valores literarios unas verdades se oponen transitoriamente a
otras. Pero también como en ese campo, en que sólo algunas
doctrinas y cosmovisiones logran perdurar, más tarde o más
temprano comparece el juicio definitivo sobre una época literaria
o una obra. Ese juicio, como usted debe saber, nunca será
él de una sola persona, ni siquiera el de una sola generación.
Se necesita por lo menos la evaluación de siete u ocho
generaciones para determinar con precisión que valor tiene
un texto y que significación posee un período. No olvide,
además, que vivimos en un mundo con lamentables caracteristicas
provincianas, donde el amiguismo, la subjetividad y las rencillas
aldeanas empañan casi siempre la lucidez de los juicios. Conviene
mantenerse ajeno a las diatribas y a los elogios y, dentro de lo
posible, emitir juicios en los medios de difusión con muchísima
cautela. En realidad, para no cometer papelones
históricos, lo más sano es no emitirlos. -
¿Qué papel han jugado los críticos en el desarrollo de la
literatura en el siglo pasado y que será de la crítica en el
futuro ? -
La
crítica debería representar el mismo papel que la literatura
porque está indisolublemente unida a ella. Además, un crítico
es también un escritor, y tiene o no tiene talento, tiene o
no tiene inteligencia, tiene o no tiene inspiración. Es
decir que el papel que juegan los críticos puede ser admirable
cuando están a la altura de las obras que juzgan. De lo contrario
no juegan ningún y son absolutamente prescindibles. ¿ Quién
se acuerda hoy de los señores que cuestionaban a Balzac o
Stendhal mientras alababan desmesuradamente a escritores que han
sido olvidados ? Yo no he estudiado nunca las implicancias de la
labor crítica en el desarrollo de la literatura del siglo pasado.
Sólo he analizado el paupérrimo discurso crítico referido
al teatro uruguayo en la década de los setenta y estoy
escribiendo un ensayo que intenta desmenuzarlo. En él
usted podrá hallar varias perlas: desde el áspero
cuestionamiento de algún crítico menor a la obra de
Pirandello hasta las injustificadas loas a la obra de Brecht,
desde la apología desmesurada y arbitraria de obras nacionales
absolutamente perecederas hasta el encumbramiento del
panfleto político. Pero, en general, el tema no me atrae. Es más,
me parece superfluo. Y confirmo esta presunción cuando leo
las barbaridades que hab escrito los críticos norteamericanos
sobre autores geniales como Carson Mc Cullers o Tenneessee
Williams, a mi juicio la mejor narradora y el mejor dramaturgo
anglosajones del siglo XX, nada menos. O cuando registro el
macaneo y el barullo que han armado muchos críticos
latinoamericanos o europeos en torno de los fuegos fatuos de
una novela como "Cien años de soledad", de García Márquez,
y el manto de silencio que han extendido sobre "Bomarzo",
de Mugica Lainez, que, a mi criterio, es una obra magistral. Pero
no hay que darle demasiado importancia al tema. Son muchos
los escritores y los críticos llamados y muy pocos los
elegidos. Cuando tenga tiempo analice con atención las críticas
del semanario MARCHA sobre dramaturgos, narradores o poetas de las
décadas de los sesenta y setenta, o las del diario EL PAÍS sobre
dramaturgos de esa misma época, lea después las obras reseñadas
y comprobará cuánta inconsistencia y amiguismo
destilaban aquellos comentarios, y cómo, salvo excepciones, hoy
nos parecen baladíes, poco rigurosos y prescindibles. El crítico
enjuicia la obra, sin duda, pero nunca hay que olvidar
que las obras también enjuician al crítico. -¿
Como será la literatura del siglo XXI en nuestro país ? ¿Habrá
un movimiento o movimientos que permitan la renovación de
esa literatura ? -
Si
pudiera responder a esa pregunta no me ganaría la vida como
agente inmobiliario ni estrenando obras de teatro. No soy vidente,
aunque quisiera, pues tirando las cartas se gana dinero suficiente
como para vivir modestamente dedicándose a la literatura. Sólo
puedo decirle que me gustaría que el uruguayo del siglo XXI sea
menos pragmático y egocéntrico, menos mezquino y analítico,
menos individualista y envidioso. También me gustaría que
aprendiera a relacionarse mejor con la adversidad y con el dolor y
que desarrollara más apetencias metafísicas. Esos
cambios se reflejarían en la literatura. -¿
Habrá un cambio en las estrategias comerciales de nuestros
editores y libreros ? ¿Los escritores tendrán más difusión
y promoción ? -
No
lo sé. Y, en realidad, confieso que no me importa demasiado. LA ONDA® DIGITAL |
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