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Parte I
Brasil como potencia mediana
y sus relaciones con los Estados Unidos

por el Profesor Luiz Alberto Moniz Bandeira*

Exhaustivo análisis de uno de los temas candentes de las relaciones internacionales por el cientista brasileño Dr. Moniz Bandeira, calificado analista que invitado por el Centro de Estudios Brasileños de la Universidad de Oxford desarrolló una conferencia sobre las relaciones Brasil- Estados Unidos, que dan origen a este articulo que La ONDA digital publica su primer parte a continuación.

Para entender cómo es Brasil, su peso y su rol como una potencia mediana y regional en América Latina, es necesario comenzar por definir el concepto real de potencia. Deben considerarse tres factores para estimar la jerarquía de los poderes entre Estados: 1 - extensión territorial; 2 - poder económico; 3 - poder militar. Estos factores permiten a los Estados llevar a cabo acciones autónomas con influencia y repercusión en otros Estados y, por lo tanto, determinar de qué forma la condición de ser una potencia internacional se expresa por sí misma.

Un Estado equipado con fuerza militar resume el valor de su extensión territorial (asumiendo que su población es adecuada a su extensión, naturalmente) y su potencial económico, y se torna hegemónico, cabeza y líder de un sistema de alianzas y de acuerdos de variados escenarios. Contar con todos los factores que aseguran la victoria, tanto cuanto sea posible preverla, significa contar con un potencial de presión diplomática, es decir, significa obtener parte de lo que podrían ser los resultados de una guerra victoriosa sin realmente combater1.

También, la paz interna, reflejando un eficiente ejercicio de su función de hegemonía interna por la clase dirigente, es una condición indispensable si un Estado pretende tener poder internacional. En otras palabras, como dice Karl W. Deutsch, el status latente de potencia es una estimativa aproximada de los recursos humanos y materiales, que pueden ser usados para predecir cuan exitoso será un país en una contienda si usa esos recursos como ventaja2. Según Deutsch, cuanto más grande es un país y cuanto más numerosa es su población, más grande es la proporción de su población y recursos a ser movilizados para el éxito de alguna política3. Con más de 173 millones de habitantes (2002)4, la extensión territorial de Brasil es mayor que Estados Unidos continental, o sólo algo menor si se incluye Alaska. Brasil realmente tiene alrededor de 8.511.965 millones de kilómetros cuadrados y una extensa costa de 7.491 km. Comparte 14.691 km (alrededor de 8.000 millas) de límite con todos los países de América del Sur, excepto Ecuador y Chile. Al contrario de otros Estados, las fronteras de Brasil con sus vecinos son incontestables y eso se debe a la habilidad de la diplomacia brasileña. Dentro de este vasto territorio, los recursos naturales son abundantes - tierras agrícolas fértiles y colosales reservas de hierro y minerales metalúrgicos, uranio, petróleo, además de enormes recursos hidroeléctricos.

La economía brasileña es la novena o décima más grande del mundo, o, según el criterio de paridad en el poder de compra usado por el Banco Mundial, el noveno centro de producción mundial de materias primas con U$S 1.340.000 millones (est. 2001), GDP tres veces mayor que el de Argentina U$S 391.000 millones (est. 2002)5, más grande que Canada con U$S 923.300 millones (est. 2002), Méjico U$S 923.000 millones (est. 2002), España U$S 828.000 millones (est. 2002), y apenas menor que Italia, U$S 1.438.000 millones (est. 2002), Reino Unido U$S 1.520.000 millones (est. 2002) y Francia U$S 1.540.000 millones (est. 2002)6.

Desde mediados del siglo XIX, Brasil ha tenido siempre intereses conflictivos con las grandes potencias industriales, especialmente con el Reino Unido y los Estados Unidos. Alrededor de 1850 Brasil enfrentó y resistió la presión por parte de los EE.UU. para abrir el río Amazonas. En 1863, luego de dos décadas de fricciones, Brasil endureció las relaciones diplomáticas con Gran Bretaña, resistiendo a presiones agresivas para renovar el acuerdo comercial derogado en 1842. Las relaciones entre los dos países sólo se restablecieron en 1865, durante la guerra de La Triple Alianza contra Paraguay (1864-1870), cuando Brasil necesitó de préstamos para compras de pertrechos militares. Esta guerra, llevada a cabo junto con Argentina y Uruguay, tuvo consecuencias desastrosas para la situación económica y política del Brasil, aunque éste (no Paraguay), haya salido victorioso. Brasil no tuvo beneficios, sino deuda externa, y estuvo agotado, económicamente debilitado, mientras que Buenos Aires, donde Brasil había gastado mucho dinero con provisiones para las tropas, se enriqueció y finalmente fue capaz de unificar, organizar y centralizar el estado argentino. Así, durante las dos últimas décadas del siglo XIX, Argentina creció y por primera vez pudo realmente emparejar a Brasil. Ambos países continuaron siendo fundamentalmente rurales hasta las primeras décadas del siglo XX, insertados dentro de la economía mundial como exportadores de commodities e importadores de productos manufacturados. Histórica y geográficamente ligados por fronteras comunes, Brasil y Argentina, cuyas economías fueron en gran medida complementarias en virtud de las diferencias de suelo y condiciones climáticas, siempre mantuvieron estrechas relaciones comerciales bilaterales, desde la época de la colonia. Sin embargo, por las mismas razones, la diferente naturaleza de sus principales exportaciones determinó lazos de dependencia en la relación a mercados de potencias industrial diferentes y rivales, cuyos intereses competitivos acentuaron las relaciones ambivalentes entre Argentina y Brasil, donde las tendencias al conflicto y la cooperación se contrapusieron y recíprocamente se neutralizaron. Argentina, desde la segunda mitad del siglo XIX, se convirtió en una especie de colonia informal de Gran Bretaña, el llamado 5º Dominio, por ocupar una posición dependiente para la que no existÍan parámetros exactos. Gran Bretaña fue su principal socio, comprando la mayor parte de sus exportaciones de carne (alrededor del 76% en la década del 20'), trigo (34%) y otros cereales. Por otro lado, Brasil se tornó un fuerte dependiente del mercado norteamericano en una gran proporción de sus exportaciones, las cuales aumentaron de 32,2% en 1913 a 47,1% en 19277.

Sin embargo, la "tradicional amistad" de Brasil con los Estados Unidos e igualmente su "secular rivalidad" con Argentina constituyeron - en gran medida - un estereotipo ideológico que se formó principalmente con el propósito de influenciar su política exterior y el sistema de relaciones hemisféricas internacionales a favor de ciertos intereses. De hecho, el alineamiento con los Estados Unidos en la primera mitad del siglo XX, reflejó la situación de una simbiosis económica donde Brasil fue entre un 60 y 70% dependiente de las exportaciones de café y en la misma medida del mercado norteamericano. Pero las relaciones entre las dos naciones han pasado por varias etapas desde una cooperación muy estrecha durante la Segunda Guerra Mundial, hasta mediados de los 70', cuando estuvieron bajo sustanciales tensiones.

Bajo el punto de vista tanto estratégicos cuando político, la importancia de Brasil fue enorme para los Estados Unidos durante la guerra, debido a su situación geográfica, ubicada inmediatamente bajo el Ecuador y la desembocadura del Amazonas, extendido ampliamente dentro de Sudamérica, y con extensiones occidentales - Natal y Recife - cercanas a Africa. Esto no significa que prevaleció un fuerte entendimiento ni que las relaciones entre los dos países hayan transcurrido armónicamente en aquel tiempo. De hecho, aún durante el período, Brasil no siempre aceptó la preponderancia de los EE.UU. de forma pasiva. La demanda de una cierta reciprocidad subyace en la relación económica y política con los Estados Unidos, y las divergencias entre los dos países son delineadas desde los tempranos días del primer gobierno de Vargas, luego de la Revolución de 1930. Vargas mantuvo lazos con Alemania, en la década de 1930, y exploró contradicciones internacionales mediante la adopción de una posición neutral en la guerra hasta 1942. Esperaba conquistar durante la Segunda Guerra Mundial un espacio internacional y una autonomía más amplia para Brasil y, mediante ésta, crear mejores condiciones para su desarrollo como potencia regional. En aquella época, el Presidente Vargas también declaró que un lugar permanente debería ser asignado a un país Sudamericano - sin duda Brasil - en el Consejo de Seguridad Mundial, pero los Estados Unidos no apoyaron la idea en la Conferencia de Dumbarton Oaks o de San Francisco, aún contando con la anuencia de Roosevelt.

Mientras el Presidente Eurico Dutra, sucesor de Vargas, se pegó a una estricta política exterior pro-EE.UU., Brasil resentía este hecho tanto cuanto la ayuda económica que los Estados Unidos, a través del Plan Marshall, brindaron a Alemania e Italia, enemigos derrotados, mientras Brasil, un país aliado que había cooperado de forma más total que cualquier otra nación Sudamericana con los esfuerzos de la guerra, no logró mayor asistencia para su continua industrialización. Las dificultades en las relaciones entre Estados Unidos y Brasil entonces se tornaron más agudas y empeoraron durante fines de 1950.

El principal punto de discordia fue la política nacionalista adoptada por Vargas, quien fue electo por un segundo período presidencial (1951 - 1954), y quien dio prioridad al desarrollo económico del Brasil, más que a los asuntos políticos o militares considerados fundamentales por parte de los EE.UU. El rápido crecimiento industrial le permitió a Brasil buscar una redefinición de las relaciones entre los Estados Unidos y los países Latinoamericanos, como parte de una emergente identidad de Brasil como poder capitalista, que aspiraba a un status de relevancia internacional en las Américas y en el mundo. Vargas, en medio de una crisis política, se suicidó en 1954, pero Juscelino Kubitschek, apoyado por las mismas fuerzas políticas - Partido Social-Demócrata y Partido Trabalhista Brasilero - ganó la elección y, taking office (1956 - 1961), luchó contra todas las presiones e impulsó adelante el proceso de industrialización.

El proposición de la Operación Panamericana (1958), por parte del Presidente Juscelino Kubitschek, la retirada del FMI (1959) y el restablecimiento de las relaciones comerciales con la Unión Soviética fueron la demostración de que Brasil era un país maduro, digno de ser tomado en serio por parte de las grandes potencias. Esta tendencia se fortaleció durante la corta administración del Presidente Jânio Quadros (Enero 1961 - Agosto 1961), cuya política exterior independiente aspiró a alcanzar apoyo doméstico para su gobierno y un mejor poder de negociación vis-à-vis de los Estados Unidos. Con ese objetivo, el trató de estrechar las relaciones Brasilia-Buenos Aires, que el Presidente Kubitschek había mejorado, mediante continuas consultas entre los dos gobiernos, y formalizó este acuerdo con el Presidente argentino Arturo Frondizi (1958 - 1962), en la ciudad fronteriza de Uruguayana (abril 1961).

El carácter independiente de la política exterior brasileña fue subrayado por la defensa de la soberanía y autodeterminación de Cuba, donde Fidel Castro había liderado una revolución hacia el Socialismo. Washington percibiera que Quadros estaba usando la política exterior con miras a fortalecer su posición vis-à-vis de la Izquierda Brasileña mientras trataba de imponer el programa económico y financiero requerido por el FMI y las instituciones financieras americanas. Sin embargo, las autoridades americanas previeron que esa forma de política exterior para resolver problemas domésticos podría producir resultados inesperados y no deseables. Quadros renunció (25 de agosto de 1961), esperando que esta actitud drástica forzaría al Congreso a darle poderes extra constitucionales. Esto no ocurrió. 

Traducido del inglés para La ONDA digital por Cristina Iriarte

* Luiz Alberto Moniz Bandeira Es cientista político, profesor titular (jubilado) de la Universidad de Brasília, es autor de várias obras, entre ellas A Reunificação da Alemanha: do ideal socialista ao socialismo global, De Marti a Fidel  y del reciente libro titulado Conflicto e integración en América del Sur – Brasil, Argentina y EE.UU. (De la Triple Alianza al Mercosur 1870-2003) publicado por la Editora Revan (Río de Janeiro, 2003, 676 p.)

1) Gramsci, Antonio – Maquiavel, a Política e o Estado Moderno, 2a. ed., Rio de Janeiro, Civilização Brasileira, 1976, p. 191.
2)
Deutsch, Karl W. –  "On the Concepts of Politics and Power", in Farrel, John C. & Smith, Asa P. (editors) – Theory and Reality in International Relations, New York – London, Columbia University Press, 1967, p. 52..
3)
 Id., ibid. p. 57
4)
 
http://www.cia.gov/cia/publications/factbook/docs/refmaps.html
5)
Ibid.
6)
Ibid.
7)
See Moniz Bandeira, Luiz Alberto -  Presença dos Estados Unidos no Brasil, Rio de Janeiro,  Civilização Brasileira, 1973, p. 191.
8)
Speech by Gen. Castelo Branco, 31 July 1964, in Textos e Declarações sobre Política Externa, Rio de Janeiro, Ministério das Relações Exteriores, 1965, p. 9.
9)
Id., ibid., p. 11.

10
Magalhães, Juracy - Minha Experiência Diplomática, Livraria José Olympio Editora, 1971, p. 275.

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